Las nueve musas
Céspedes
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Pero hay otra arista no conocida, el caso de Francisco C [1] y su papel en la diligencia levantada en el caso de Carlos Manuel. Es este un enigma que nos lleva a reflexionar sobre los acontecimientos y las personas involucradas.

La identidad de Francisco C. sigue siendo una incógnita, y su detención y proceso legal, simultáneamente a la identificación del cuerpo de Céspedes, es motivo de especulación. ¿Fue un simple ciudadano atrapado en el tránsito hacia Santiago del cuerpo sin vida del primigenio o un informante que delató a Céspedes? ¿Las fuerzas del Brigadier General Sabas Marín lo tenían retenido mientras verificaban la veracidad de la infidencia, y en lugar de dinero, ahora se le pedía la pena máxima en un Consejo de Guerra, junto con la confiscación de todos sus bienes?

Llama la atención de que el mismo día en que se producía la llegada e inhumación de los restos de Carlos Manuel en Santiago de Cuba, una llamada Subcomisión Hispanoamericana establecida en La Habana, dependiente de la Comisión Washington, pidió con urgencia las indagatorias sobre Francisco C. Les propongo leer un fragmento de dicho escrito, firmado por el coronel Jaime O´Duly Pérez.

«Excelentísimo señor de orden del Excelentísimo señor Capitán General y consecuente al oficio del 14 último, adjunto, tengo el honor de incluirle el expediente instruido para la identificación del cadáver del titulado presidente de la república cubana, Don Carlos Manuel de Céspedes, por si se sirve disponer llegue a manos del señor coronel Don Francisco Moubao, para que averigüe sus fechas en la causa que como fiscal instruye contra otro individuo y otros por haber desempeñado cargos en la insurrección. Lo que traslado a Vuestra Excelencia con inclusión del expediente de referencia para los fines que se determinen y en contestación a su oficio de 10 de marzo pasado, lo que traslado a usted con inclusión del expediente de referencia como resultado de su comunicación de 1 de marzo pasado.»

Más adelante en el expediente existe otra diligencia firmada Jaime O´Duly, coronel Regimiento 1º de Caballería que dice sobre el citado Francisco C:

«[…] este mes de marzo último a pedido y por consiguiente Excelentísimo Señor, la Subcomisión Hispana Americana de esta ciudad me pide oficio fecha del 3 del actual de poder de la Comisión Washington, certificación gabradas del dictamen fuera presentado por el señor coronel Don Irán Montané en la causa que contra Don Francisco C, está siguiendo y contra otros se instruye por Consejo de Guerra siendo en ella condenado a la última pena y confiscación de bienes lo que digo a fin de que si se sirva remitir a esta congregación la certificación de referencia y de orden de dicho excelentísimo señor Capitán General la trasladen aquí a fin de que por el Señor coronel Don Irán Montané, Fiscal del primero seguido por rebelión contra dicho individuo y otros, se saque ahí mismo de los lugares que se interesan en el convenio-acuerdo debidamente legalizados con el Visto Bueno de usted.»[2]

¿Qué tenía que ver el Gobierno de los Estados Unidos en el juzgamiento de un cubano? ¿Qué intereses se movían en las manos del Capitán General de la Isla de Cuba entonces, Don Joaquín Jovellar y Soler? [En su segundo periodo, fuera sacado por destitución de su cargo en la isla, tras la valerosa toma de Las Tunas por Vicente García en 1876]

Francisco C
Joaquín Jovellar y Soler

¿Ya estaban arteramente manejando los destinos de Cuba? Esto debería haber significado una afrenta a la Corona Española de quien luego sería su enemigo. ¿Lo fue? Esperemos que sí. Leamos esto, y estaremos de acuerdo:

Según el catedrático y ensayista francés Francos Salim Lamrani, profesor en la Universidad Paris-Descartes y la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista francés, especialista en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

«Estados Unidos, opuesto a la independencia de Cuba, se negó a brindar ayuda a los revolucionarios y persiguió sin tregua a los exilados cubanos instalados en Florida que intentaban mandar apoyo material y militar a los insurrectos. Al mismo tiempo, Washington multiplicaba los contratos de armamentos con Madrid para permitirle aplastar la rebelión. Los archivos estadounidenses ilustran que durante toda la Primera Guerra de Independencia Estados Unidos brindó su apoyo a España. En un correo confidencial del 29 de octubre de 1872 destinado al embajador de Estados Unidos en Madrid, Hamilton Fish, entonces secretario de Estado, “… hizo partícipe de su voluntad de éxito para España en la supresión de la revuelta.» [3][4]

Epílogo:

En la incesante búsqueda de la verdad, cada paso que damos es una victoria contra el olvido. La nueva generación de historiadores cubanos heredará no solo un legado de preguntas y misterios, sino también la promesa de un futuro donde la verdad prevalezca.

Algún día, estos incansables guardianes del pasado completarán el ciclo de averiguaciones que nuestros antepasados comenzaron. La verdad sobre el Golpe Judicial-Militar en Bijagual, las sombras de la delación y los nombres de aquellos involucrados serán revelados, cerrando un capítulo que ha permanecido abierto durante más de un siglo y medio.

Hemos adelantado apenas una minucia, pero significativa, de esta misión, desentrañando los hilos de la historia con diligencia y respeto. Pero la tarea no termina aquí. La búsqueda de la verdad histórica es un camino lleno de sorpresas y desafíos, una senda para seguir explorando y cuestionando.

Rafael Acosta de Arriba, ya citado, al analizar este expediente dejó claro: «[…] aportan estos documentos recién revelados a lo que era sabido hasta ahora sobre la llegada del cadáver del patriota bayamés a Santiago de Cuba, su reconocimiento por amigos y conocidos, y su entierro en una tumba anónima.»

En primer lugar, se aprecia que el cadáver no fue mostrado solo en calzones y camisa, como se había dicho antes, sino que llevaba levita de paño negro tendida sobre el cuerpo, un pantalón de dril crudo color de la tierra, calcetines blancos con las iniciales CM de C, borceguís de becerro con elásticos… Aquí se ve la descripción de casi toda la vestimenta con la que Céspedes se levantó la víspera en San Lorenzo para su diario ritual.

La ropa que describe el documento es la misma que recuerda su hijo Carlos y que describe en una carta trece años después, apelando a la memoria, pero diciendo erróneamente que había quedado en San Lorenzo destrozada y manchada de sangre. Al parecer, solo quedó en San Lorenzo el chaleco negro de rayas punzó que obviamente estaba ensangrentado. El resto se expuso en Santiago de Cuba con el cuerpo.

Sigamos adelante con la tea de la curiosidad y el compromiso, arrojando luz sobre los misterios que han permanecido en las sombras, buscando comprender el pasado con claridad y profundidad.

¡Sí! Es Carlos Manuel de Céspedes

[1] ¿Quién era Francisco C.? el autor jamás escuchó ni leyó de él en texto alguno de nuestra historia patria. He buscado ciertos nombres por similitud de apellido con letra C, como Francisco Carrillo, Francisco Javier Cisneros, Francisco Cardet, o Francis Conte, luego integrante del Partido Liberal Autonomista en la Habana, hacia 1882, pero el primero no calló prisionero nunca, el segundo, ingeniero y periodista, tiene muchas posibilidades de ser Francisco C. pues había entrado varias veces a Cuba, según el Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba, había desembarcado por Punta Brava, Oriente, el 7 de enero de 1871, luego de esto no hay otra información de sus actividades entonces,  y Conte, aunque estuvo vinculado a la guerra, estaba solapado en otros movimientos.

[2] Expediente 10938 Ob, cit.

[3] «Carlos Manuel de Céspedes, en nombre de la Libertad: Mirada sobre la trayectoria del Padre de la Patria cubana». Salim Lamrani. En: Estudios caribeños, revista digital Open edition, Journals.

[4] Hamilton Fish, «Mr. Fish to General Sickles», 29 de October de 1872, Foreign Relations of the United States, 2 de December de 1872, p. 582.

Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Alfonso Ramón Naranjo Rosabal (Las Tunas, 4 de septiembre de 1953). Periodista, locutor, documentalista e Investigador de temas históricos. Durante cuarenta y un años laboró en la Televisión y Radio cubanas; dio cobertura informativa a numerosos hechos de nuestra historia revolucionaria.

Es graduado de periodismo en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba 1986, Diplomado en Historia y Marxismo en la Universidad «Ñico López» del CC del PCC, y del Nuevo Periodismo Latinoamericano, en el Instituto Internacional de Periodismo «José Martí», en 2001

Cumplió Misión Internacionalista en África, trabajo de jefe de equipo en la filmación del proceso de repatriación e identificación de los cubanos caídos en Granada, el 25 de octubre de en 1983.

Tiene publicado los libros: Quifangondo a Vitoria é Certa. «Editorial Capitán San Luis», La Habana, Cuba. Legado Inmortal; Madrugada de los Gallos; Las Desavenencias en las guerras: dos conflictos y… Soliloquio: El general dice su verdad. Todos en Editorial AutoresEditores.com. Colombia. Ha publicado en revistas de temas histórico, como Tareas, del Centro de Estudios de Ciencias Sociales de la Universidad de Panamá, la Revista de Artes y Humanidades, las Nueve Musas, de España, igualmente trabajos suyos han sido leídos en Venezuela, Angola, o vistos por la televisión, en Rumania, Rusia, Polonia, Bulgaria, la antigua Yugoeslavia, Alemania, etc., todas exintegrantes del campo socialista.

Ha recibido premios en concursos nacionales de periodismo, investigaciones históricas y literatura.

Fue galardonado como Mejor Conductor de Programas Informativos de Cuba, en el Festival Nacional de la Radio, 2001, y recibió el Premio Provincial a la Obra de la Vida «Rafael Urbino Santoya», 2005. Ostenta órdenes, medallas y distinciones militares y estatales. Es miembro de la UPEC y la UNHIC.

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