Las nueve musas
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Artículos etiquetados en - Microrrelatos

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Cuarenta. Era su talla en años desde ese día y un halo maravilloso debía cubrirlo —como a cualquier mortal—, llenarlo de felicidad y buenos deseos. Besos, tarjetas virtuales, un pas­tel hecho emoticón, una copita que...

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Vals del minuto

El piano fluía con rapidez; un impulso irrefrenable del momento, pues ahora la inspiración andaba tras él. Las notas hacían pensar, por su ligereza, en un remolino alocado pre­tendiendo escapar de sí mismo. La...

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Tu cara me suena

Entró decidido al hotel. El joven de recepción notó su presencia —el sombrero panamá, las gafas oscuras, el clavel incrustado en el ojal— justo en el recibidor. —Buenos días, señor Dandy. ¿Durmió bien? —Dame la llave...

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Mal del corazón

Mientras aguardaba en el campero vi un hombre mayor que del otro lado intentaba abrir la puerta de una vieja casa; parecía muy cansado. Cuando finalmente pudo hacerlo, entró y subió despacio por las escaleras adosadas a...

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El filo en la lengua

Ese sol irritante engendrado del calentamiento global parecía querer batir su propia marca. En la oficina, Yolanda pretendía lo mismo con la calen­tura de su lengua libérrima. —¿Supiste lo de Constanza? —decía a...

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Posesión

—¿Quién eres? La chica yacía en el jergón. Sudaba copiosa­mente, los ojos volcados atrás. Por fin habían ce­dido los espasmos, las agitaciones violentas. —Jack… —contestó la voz siniestra. El sacerdote se santiguó...

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Una ventana atrás

Como todos los días, Hora­cio mira por la ventana de su ha­bitación; sentado en la silla mecedora, aguarda con­fiado, camán­dula en mano, los la­bios susu­rrantes. Sus oídos atrofiados intuyen un bullicio lejano. Sus...

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Y nos cambia la vida

Nada tenía: lejanas no­ciones, sedimentos del colegio; deshilachados pantalones, mugre enquis­tada en los cabellos, los pies descalzos… y la tos. Ya en su forrado costillar ni suspiraban ilusio­nes. En la acera...

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«Biblioburro»

Los niños brincaban felices al vernos llegar; sólo con ver el aviso ya sabían qué cargábamos en nuestros lomos. Recorríamos grandes distancias camino de caseríos y poblados; salvábamos trayectos imposibles, fangos...

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Lacrimosa

Su trabajo era ir al pueblo a llorar entierros. «Algo pagan», decía; además, era de lágrima fácil como las atormentadas protagonistas de novela. Vestía un negro deslustrado y usaba un velo deslucido. Cargaba consigo la...

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Volver por el aroma

Descendía por la serpentina carretera de Santa Elena y el sol, también cansado, castigaba mis ojos con su haz de luz. Treinta años se apretujaban como remolino en mi cabeza horadada: hermosos paisajes, extrañas...

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Fortunata

Sus ojos recelosos seguían los billetes, implacables como pén­dulo de reloj. El cajero le entregó la mesada. «A la orden», dijo. La mujer sonrió, hizo un rollo con el dinero, lo guardó en la cartera y se marchó apu­rada...

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Los muebles

1 Andrea sonríe recostada en la cama, sus pulgares apuran un mensaje trivial. 2 Encerrado en su cuarto, oculto tras los audífonos frente al computador, Santiago sigue las horripilantes secuencias de The Walking Dead. 3...