Las nueve musas
Hable la luz

Hable la luz, de José Luis Zerón Huguet

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José Luis Zerón Huguet (Orihuela, 1965), tras el éxito cosechado con su libro de reflexiones a modo de diario: A salto de mata, sorprende a sus lectores con un nuevo poemario: Hable la luz, publicado por la prestigiosa editorial valenciana Olé libros.

El poeta oriolano nos sumerge esta vez en la indefensión de la raza humana ante los designios de la naturaleza, temas como la vulnerabilidad, la soledad, la mortalidad y el respeto ante las fuerzas naturales se entrelazan. Estamos, pues, ante un poemario de exploración, de indagación en los miedos profundos que tenemos como especie cuando enfrentamos el poder de la naturaleza, así como el asombro ante su capacidad de destrucción y creación.

Hable la luz
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José Luis divide el poemario en dos partes: “Apolión”, más centrado en el poder apocalíptico de la naturaleza, fundamentalmente asociado a la pandemia de la covid-19; y “Xénia”, que otorga luminosidad al libro y se centra en la hospitalidad y solidaridad de la raza humana ante la adversidad. Sin embargo, el poemario tiene, a mi modo de ver, una subdivisión que me va a permitir indagar un poco más en este aspecto.

Podríamos hablar, primeramente, del miedo e incertidumbre provocada por la situación pandémica: En este contexto, el miedo adquiere múltiples dimensiones: al contagio, a la pérdida de seres queridos, a la muerte. Los poemas exploran la incertidumbre respecto al futuro, la ansiedad al enfrentarse a noticias alarmantes y la sensación de vulnerabilidad que afecta a todos, desde lo individual hasta lo colectivo, dando lugar a un abundante uso de la interrogación retórica: “El mundo huele a miedo. / Cuánta fe centellea de saldo. / Es tiempo de reclusión / y de inabarcables lejanías. / ¿Es hora de qué, falsos profetas? / ¿En qué debemos creer / si murió la verdad?” (“Tiempo oscuro”).

Por otro lado, están los poemas que abordan la confrontación con lo desconocido: Este apartado incluiría poemas que abordan la relación entre el ser humano y los espacios naturales salvajes o indomados. Aquí, el paisaje se convierte en un espejo que refleja la finitud humana, provocando una sensación de temor reverencial y una confrontación con lo inevitable: “El fuego desplegó las alas / y la furia de su vuelo borró / las arboledas. / La naturaleza ofrendó / su cuerpo hasta que ardieron las raíces. / (…) Donde hubo vida, / ya solo hay silencio. / (…) Lo vivo seguirá creciendo / allí donde crece la muerte. (“Paisaje después del incendio”).

Estos poemas podrían enfocarse en la idea de que, así como nacemos de la naturaleza, también somos su presa final. La naturaleza no solo es creación, sino también destrucción. Zerón explora la muerte como un retorno al estado natural, un recordatorio de que la naturaleza siempre nos reclama. Para ello usa imágenes de ciclos naturales, desde el nacimiento hasta la decadencia, resaltando el lugar del ser humano en ese ciclo: “Miramos con hambre el futuro / sin sentirnos parte de su imposible / geometría, / lo vemos pasar y huimos con él / y nos basta con mirar como fieras / enjauladas cómo la luz / se agita en la tiniebla / para concebir la cárcel del tiempo / y sentirnos heridos / y ahogados en la disolución.” (“La mirada ancestral”).

Finalmente, estarían los poemas asociados a la melancolía y la belleza en lo incontrolable (poemas de la segunda parte): Aquí el poeta ofrece un tono menos sombrío y, en cambio, celebra la belleza en el misterio y la independencia de la naturaleza. José Luis crea imágenes de paisajes vastos y sublimes, de delicada vida animal y vegetal en sus propios ecosistemas, ajenos a los deseos o preocupaciones humanas, en los que el asombro y el fervor provocado por el contexto se convierte en el acicate para el escribiente: “Alabado seas, asombro / que conviertes en prodigio / los gestos anodinos / y deslizas tu lengua / por la piel ajena celebrando sus veneros. / Mil veces alabada / sea tu eficacia para abrir todos los cerrojos. / Alabado seas, fervor, / alabado seas por ahuyentar / los demonios de la apariencia.” (“Ars poética).

El arte adquiere también una importancia capital, no solo la literatura, sino la música o la pintura están muy presentes en Hable la luz, pues la cualidad que tiene el arte como vehículo de la belleza es que, mediante la sensibilidad, nos pone en contacto con realidades que consideramos (y son) trascendentales; una cosa es poseer una idea en la mente de manera abstracta e incluso fría, y otra muy distinta es sentir la fuerza implacable de esa idea como algo que verdaderamente nos mueve: “Nada hay que tu mano no alcance / con dulzura y desvarío en sus ansias / de resplandores, / en su zozobra irrefrenable. / Asomado a la vastedad / de la revelación, / perpetúas en tintes / palpables ese / visto y no visto, / ese vislumbre entre la pesadilla / y la serenidad, / esa intemperie encinta, / esa transparencia sin límites / donde el verde crepita, / el azul arropa / y el encarnado / vigila el abismo.” (“Luz y silencio”).

En conclusión, estamos ante un poemario sobre la indefensión humana ante la naturaleza, encontramos composiciones que abordan la pérdida de familiares y amigos, o incluso la pérdida de una “normalidad” que antes se daba por sentada, pero, aunque la pandemia trajo dificultades, también sacó a la luz actos de valentía, amor y solidaridad, la resistencia humana y la capacidad de adaptación. El libro presenta así una evolución hacia el optimismo, con versos que celebran la comunidad, el apoyo entre vecinos y la reconexión con lo esencial. Ofrece un profundo recordatorio de nuestra posición en el mundo, como seres tanto parte como ajenos a los ciclos y fuerzas naturales. Hable la luz oscila entre el asombro y el temor, José Luis Zerón Huguet apuesta por la poesía y por dar al mundo una mirada luminosa, siendo consciente de las dificultades y de la pudrición de la raza humana, lo que convierte su nuevo parto en una lectura tan inquietante como reflexiva.

José Luis Zerón Huguet

 

 

Fernando Mañogil Martínez

Fernando Mañogil Martínez

Fernando Mañogil Martínez nace en Almoradí (Alicante) el 26 de agosto de 1982

Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante y profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Los Montesinos-Remedios Muñoz.

Ha publicado algunos libros de poesía como Del yo al nosotros (Sevilla 2010), Viento en contra (Devenir, 2015) y Volver (Selección de poemas 2013-2018).

También ha realizado el trabajo de investigación sobre las relaciones poéticas entre César Vallejo, Gonzalo Rojas y Juan Gelman.

Su último libro de poemas publicado hasta la fecha es La musa y el silencio (Devenir, 2019).

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