Las nueve musas

¿Adam y Eva o Adam contra Eva?

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El hombre y la mujer son y han sido compañeros desde ese… Y en el principio el cual puede relacionarse no sólo con una visión religiosa, sino que se entrelaza con todos los aspectos que conlleva la Historia humana, no sólo como género, sino porque representan la dualidad de la Unidad pensante.

El hombre y la mujer como cuerpo representan la dualidad de lo Femenino y lo Masculino, de estas fuerzas unidas que construyen y cocrean la Vida y la Existencia de la Creación al manifestarse en el Cuerpo y en el Espíritu, teniendo como punto de balanza y equilibrio al Alma.

Adam y EvaTodo en la naturaleza tiene su energía femenina y masculina, teniendo su punto de fuerza en el Ser Humano donde la Misericordia de D/os se hace presente día a día a través de la Unidad Divida que habita en los dos Hemisferios Cerebrales, donde la unión entre lo Femenino y Masculino se pone al servicio del Cuerpo y del Espíritu, bajo la premisa de la Igualdad, es decir, sin importar la cuestión de género.

En el Séfer Bereshit está escrito… el Ser Humano fue creado Femenino y Masculino, aunado a que cuando surge la caída, D/os les dice a estas fuerzas que a partir de ese momento serán vestidos con vestimentas de Carne, es decir, estas dos energías son recubiertas con la Carne, con el Cuerpo, pero es de resaltar que jamás se menciona que serán separadas.

Así lo Masculino evoluciona en el Hemisferio Izquierdo y lo Femenino en el Hemisferio Derecho, unidos por el cuerpo calloso, formado por millones de fibras nerviosas; y de manera semejante a como el hombre y la mujer ejercen una libertad independiente, también nos muestran la interesante relación invertida que se despliega, es decir, el Hemisferio Derecho es quien coordina el movimiento de la parte izquierda del cuerpo y el Hemisferio Izquierdo coordina el lado derecho.

Esta maravillosa acción, se revela en una enseñanza, la cual nos explica que a pesar de que como género somos independientes, nuestros actos siempre van coordinados por nuestra dualidad, de manera similar a como cada paso nos enseña que para avanzar debemos de sostenernos en el otro, así cuando la pierna derecha (lo femenino) necesita avanzar, su sostén y fuerza lo otorga la pierna izquierda (lo masculino).

La Mujer, el lado Femenino o el Hemisferio Derecho, se relaciona con las expresiones no verbales, con todo lo que conduce a lo emocional, donde la facultad de expresión lleva a captar las emociones. En lo Femenino se enaltece la intuición, o ese sexto sentido del que tanto se dice tiene la mujer, lo Femenino tiene como fundamento el recuerdo, sobre todo de imágenes, por ello, se dice que la creatividad y la imaginación son hijas de lo femenino.

La Cábala y la Mística de las Cinco Grandes Religiones mencionan que la Creación y la Palabra son Femeninas, como también lo son cada una de las letras de los abecedarios de las Lenguas Sagradas.

Lo Femenino, la mujer crea, origina, es la madre, es quien tiene vientre, la que pronuncia, por ello, al decir que D/os crea con la Palabra lo que se está develando es que quien crea es el lado femenino de D/os, la Sakina en el islam, la Shejina en el judaísmo, la Divina Providencia en cristianismo, Tara en el budismo, Shakti en el hinduismo, mientras que el hemisferio izquierdo domina la parte verbal, ya que el Área de Broca al ser la que produce el habla origina la expresión oral, junto con el área de Wernicke donde el habla se vuelve receptiva, en este hemisferio la capacidad de análisis, de razonamientos lógicos, de resolver problemas, de deducir, se hace presente, además de ser los puntos clave de la constitución del varón.

Esta enseñanza antigua presente en el yin yang, tiene como finalidad ética, mostrar que desde el origen lo Femenino y lo Masculino se desarrollan por separado, pero crecen unidos.

Aunado a ello, se lee que, del hombre creado de la tierra, D/os crea a la mujer de su costilla, sin embargo, este pasaje que tanta controversia a provocado al utilizarse para poner a la mujer en un lugar inferior al del hombre, tiene como principio no sólo la Fraternidad sino la Igualdad, porque la mujer no fue tomada de los pies para que sea esclava ni de la cabeza para que ella sea quien domine, sino de la costilla, símbolo de la igualdad.

Adam contra Eva
Bremen

Las religiones al contrario de lo que se piensa, enaltecen la Igualdad y la Fraternidad entre el hombre y la mujer, reconstruyendo y sanando las viejas enseñanzas mitológicas fundamentadas en el destino a través de las cuales se toma a la mujer únicamente como esclava, ama del hogar, madre, virgen o prostituta tanto sagrada como profana.

Las Cinco Grandes Religiones a través de sus Libros Sagrados e Historias Sagradas han enaltecido el valor de la Mujer y las han colocado en posiciones, actuaciones y lugares igualitarios a los del Hombre, resaltando que cada uno tiene un valor esencial dentro y fuera de la historia humana. Así encontramos a mujeres como Agar, Ester, Rut, Fátima, Aisha, María, María de Magdala y diosas como Kali.

Las religiones con base a la ética eliminan lo que la moral ha dañado, por ejemplo, en el Evangelio de Lucas al narrarse la Encarnación, a través del encuentro de María con el ángel Gabriel, la mujer retoma su voz, porque a diferencia de los dioses griegos o romanos que tomaban a la mujer sin preguntar, el D/os de Abraham envía a un ángel a preguntarle a María, así que ella, en su respuesta predispone su vientre a través de su voluntad, D/os no la toma, sino que le pregunta, otorgándole la responsabilidad de su libertad al responder, con este acto en la Encarnación no sólo se impregna María del Espíritu Santo para recibir al Hijo de D/os o al Profeta, sino que se Encarna en toda mujer la dignidad y sobre todo se le empodera, porque si D/os valora su decisión con mayor razón debe hacerlo todo aquel que se acerque a una Mujer. Con estos versículos, D/os responde a las antiguas civilizaciones, mostrando que la igualdad existe entre todos los seres humanos.

Adam, el Hombre con H mayúscula o la Humanidad tiene su origen y su descendencia en Eva, en Havva en hebreo o Hawa en árabe cuyo significado es madre de la humanidad, así este hombre surge de ella y al mismo tiempo se impregna en ella para continuar la Creación unidos en un propósito, pero a través de senderos paralelos donde y para que las huellas de uno no sean borradas o pisadas por el otro.

Desde las enseñanzas éticas de las religiones, el hombre y la mujer, lo Femenino y lo Masculino no tienen una razón lógica para estar uno en contra del otro, ya que la Unidad no puede formarse sin la Dualidad que abarca la Totalidad, porque el hombre es el reflejo del Tiempo y la mujer del Espacio, dando como resultado la Eternidad.

Mientras él y ella son, el Tú se hace visible en el Yo – Nosotros donde la primera persona singular y plural enaltecen la misión del Ser, entonces ¿qué provocó esta rivalidad?, ¿en qué momento se volvieron enemigos?

Para entenderlo será necesario adentrarnos en la profundidad del Tiempo, cuando la Humanidad era nómada, migrante, y cada uno entendía y se dedicaba a su misión de Vida para así Fortalecer la Existencia de su Comunidad.

En ese Tiempo… el Hombre era cazador, se retiraba de la comunidad con un grupo de hombres para buscar alimento a través de la caza, uno a otro se protegían, además de hacerse uno con la Creación a la cual percibían como una Madre, porque Ella no sólo los alimentaba, sino que les otorgaba un lugar donde vivir por medio de los árboles, las cuevas, además de que los Elementos al unirse provocaban que todo fuese distribuido de manera equitativa entre ellos y la naturaleza, así mientras el hombre iba en busca de alimento y de un nuevo lugar seguro, las mujeres se quedaban en las aldeas, proveyendo a la comunidad de vestimentas, de comida, encargándose de los hijos para quienes se convertían no sólo en madres sino en guías, en ellas se depositaba la construcción interior y exterior de cada nuevo ser humano que llegaba, ninguna se percibía como enemiga, porque cada una se sabía parte de ese gran rompecabezas que se construía y deshacía cada día, ellas eran las encargadas no sólo de dar Vida, sino también de la Responsabilidad de retornar al cuerpo a la tierra cuando la Muerte se hacía se presente.

El hombre y la mujer compartían no sólo el camino sino la construcción de este, sin mayor pretensión que la de recorrer el mundo, la naturaleza los había creado para ello, su único trabajo era conocer las plantas, las frutas, conocer el camino y protegerse, el alimento era otorgado por la propia tierra, así al caminar los árboles los alimentaban, los satisfacían y ellos entendían que después de saciarse, los frutos debían quedarse ahí para el siguiente caminante, pero con la llegada de la agricultura, la cual se fortalece a los largo de los siglos VIII y XIII todo cambia, el hombre ya no se visualiza en un grupo, ni la mujer en una comunidad, el hombre deja de cazar para alimentarse, ahora mata para saciar su apetito y vender las pieles, los huesos, el marfil, los órganos, y la mujer comienza a ver a su compañera con competencia, con envidia.

El hombre se establece y esto provoca la propiedad privada, así toma a su mujer y a sus hijos, y los encierra en una casa, apropiándose de no sólo la tierra, sino de los árboles, de los frutos, de los vegetales, ya no ve a la Creación como su Madre sino como un instrumento a través del cual podrá tener control sobre quienes antes fueron sus compañeros. Ahora los árboles y sus frutos han dejado de pertenecer al caminante, ahora tienen un dueño, y este los explota, los prostituye al cuidarlos no por amor sino para sacar provecho y enriquecerse a costa de vender aquello que D/os puso a disposición de todos los seres de su creación.

Aunado a ello el hombre deja de ver a la mujer como su compañera, y ella comienza a percibirlo con miedo, convirtiéndose ambos en esclavos de sus deseos y falsos anhelos, causando con ello una fragmentación e incomprensión no sólo del otro sino de sí mismos.

El hombre y la mujer como parte material de la energía masculina y femenina pierden su sentido si no se encuentran, se contraen y se expanden en el otro, y esta enseñanza se devela principalmente en el Cuerpo, el cual nos muestra como de la Dualidad surge la Unidad y viceversa.

El hombre y la mujer son diferentes y en esta diversidad encuentran su Semejanza, y es en cada uno de los puntos disímiles donde cada uno se fortalece, además de que la Igualdad toma sentido en esta oposición, y esto es claro desde el momento en el cual un hombre no es igual a otro hombre ni una mujer a otra mujer, porque ni siquiera los objetos que se hacen a escala y a producción son iguales, todos tiene un detalle que los diferencia, nada en la naturaleza es igual, cada abeja tiene sus características, cada grano de arena es diferente, así como cada gota de agua tiene una menor o mayor densidad, sin embargo, cada uno encuentra su lugar y ejerce su misión en donde le pertenece, a través de sus dos fuerzas, la Femenina y la Masculina.

Parte de la astrofísica y de la Física cuántica explican que somos un conjunto de átomos sin más forma que la que nos da la unión de la energía, además de que al ser percibidos por otras energías con mayor o menor carga somos vistos de manera completamente diferente, así al ser energía como bien lo dice el Primer Principio de la Termodinámica, no nos destruimos, únicamente nos transformamos, lo cual esta completamente enlazado a la Mística de la Vida y la Muerte de las religiones como se explica en las Triadas Divinas.

La ciencia explica que el ser humano más allá de su género está formado de 65 % oxígeno, 18% carbono, 10 % hidrógeno, 3 % nitrógeno, 2% calcio, 1% fósforo   y 1% compuesto de potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, yodo, hierro y zinc, siendo esto nuestro primer encuentro con la Igualdad, y el segundo punto, el hecho de que compartimos lo Femenino y lo Masculino, a partir de la situación en la que nos encontremos.

Cada una de estas enseñanzas nos trasmite con claridad que tanto la Ciencia como la Religión, tienen claro que ser hombre o mujer no implica una situación de superioridad, de inferioridad, ni de igualdad, especialmente porque la existencia necesita de esta energía dual para ejercerse sobre la Vida y la Existencia. Así separar, agredir o pretender hacer a un lado a la mujer o al hombre va no sólo en contra de la Ética y la Espiritualidad sino de la propia Naturaleza.

El varón personificación de la Energía Masculina necesita de la personificación de la Energía Femenina de la mujer para sostenerse, caminar y construir una vida que lo conserve a través de la descendencia y lo guie hacia la Trascendencia, de manera semejante a como esta Energía Femenina requiere de la Energía Masculina para Fortalecerse, Crecer y Expandirse.

La Mística de las Religiones devela que tanto el hombre como la mujer son Palabra y Silencio cuya unidad se hace presente al Escuchar, es decir, que cuando uno escucha al otro, ambas energías se reintegran y retornan a su Origen, en cambio si dejan de escucharse la Unidad se separa y se aleja de ambas energías fragmentando la Naturaleza del porqué de su Existir.

Y el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria como del Unigénito del Padre, así está escrito en el Evangelio de san Juan 1, 1-18, lo cual se podría interpretar como la acción de la Palabra que al expresarse actúa, se mueve, existe y condiciona la Vida-Existencia, porque al hacerlo recibe la Gloria de la Unidad que surge del Principio de la Creación, pero siempre a partir de la Dualidad que sabe la importancia de Unirse.

La historia de Adam y Eva nombrados Nuestros Primeros Padres, tiene muchas enseñanzas, siendo una de las principales la que nos narra que al ser toda la humanidad sus Hijos, tenemos un mismo origen, por lo tanto, no existen clases superiores, ni jerarquías, porque venimos de un mismo Principio, aunado a ello, se entiende que cada Ser Humano en su Principio, en su Unidad, al venir de una Dualidad de Energías, ejerce ambas, de manera semejante a como el ADN se distribuye y trasmite a través de las moléculas en el interior de las células la información genética de una generación a otra.

La Humanidad fue y esta formada de dos energías (Masculina-Femenina), de Siete Lenguajes (Corporal, Emocional-Sentimental, Instintivo, Sensorial, Racional, Sexual, Espiritual), de una Triada (Cuerpo/Palabra, Alma/Escucha, Espíritu/Silencio) a partir de Cinco Elementos (Agua, Aire, Tierra, Fuego, Espacio -latido del corazón-) relacionados con los Cinco Niveles del alma o Kli (Nefesh, Ruaj, Neshama, Jaya, Yejida), lo cual está contraído en cada átomo formado de seis elementos individuales y de uno compartido, de manera análoga a los Seis Días de la Creación en los cuales D/os trabajo solo, más el Séptimo Día en el cual D/os descansa para que sea el Ser Humano quien continúe la Creación, así el Descanso es de D/os más no de la Humanidad ni de los Seres Vivos, siendo parte de este trabajo, de esta continua construcción el comprender que al Unir las Diferencias todo retorna a su Unidad.

Es así como Adam y Eva, el Hombre y la Mujer, son y somos el reflejo de una Unidad que se Expande más no se Separa para Construir en el Tiempo y el Espacio para Contraerse en la Eternidad…

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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