“No critiques a tus enemigos que a lo mejor aprenden”
Juan Goytisolo
“No soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, sino un pulso herido que presiente el más allá”
Federico García Lorca
“La literatura es siempre una expedición a la verdad”
Franz Kafka
La Fundación Arranz-Raso
La primera vez que conocí la obra de Santiago Arranz (Sabiñánigo, Huesca, 1959) fue con motivo de una exposición que realizó en el Museo de Huesca hace tres años, de la que esta revista se hizo eco en su momento.

Desde entonces he seguido su trabajo con atención. Además, he tenido la oportunidad de visitar su taller, ubicado en la localidad oscense de Castejón de Sos donde se encuentra también la Fundación Arranz-Raso, gestionada conjuntamente con su esposa Trinidad. Se puso en marcha en 2022 con la idea de proteger su archivo artístico y a la vez que el público tuviera acceso a él.
Actualmente la Fundación dispone de un millar de obras de la colección particular del artista, entre esculturas, pinturas, dibujos, libros de artista y maquetas de los proyectos relacionados con la arquitectura. Asimismo, uno de los ejes principales de la Fundación es el de producir debates dentro del marco artístico invitando a críticos, artistas, escritores… Por otro lado, existe la intención de crear una beca anual para realizar una residencia artística en el propio municipio (Casa Silvestre, sede de la Fundación) y que luego el trabajo pueda exhibirse en el Centro Cultural Municipal situado en la antigua iglesia de San Sebastián del siglo XVII.
En cuanto a las actividades que se llevan a cabo este verano, destacan la conferencia La cabeza llena de pájaros de Luis Álvarez Falcón, doctor en filosofía; las exposiciones Santiago Arranz, la lengua de los pájaros e Inés Batlló, el abrazo; la danza Bailando la obra de Inés Batlló: El abrazo, con Martín y Enara Barrau y coreografía de Paula Arranz. Como cierre de las actividades la presentación del libro Bestiare del escritor francés Gérard Georges Lemaire, con dibujos del propio Arranz. Se trata del primer libro editado por la Fundación Arranz-Raso.
Santiago Arranz. Toda una vida dedicada al arte
Ahora, en el Tinglado 1 del Moll de Costa del Puerto de Tarragona se exhibe un conjunto de obras que llevan como título Santiago Arranz. Entre el arte y la literatura, comisariada por quien firma este artículo. La exposición tal como indica el enunciado, es la de originar un diálogo entre la creación artística y la construcción literaria, donde la prosa y la poética se fusionan en perfecta armonía con las piezas que se exponen, logrando con ello la aparición de un universo lleno de paradigmas que invitan a la reflexión.

Hacía tiempo que el artista tenía la ilusión en exponer en este centro, ya que por sus especiales características es un espacio ideal para albergar obras de gran envergadura. Además, se produce la circunstancia de que el artista posee una vivienda-taller en la Costa Dorada, concretamente en La Pineda, núcleo de Vila-seca, a pocos kilómetros de Tarragona, que le permite visitar asiduamente las exposiciones que se llevan a cabo en los diferentes tinglados.
Aunque la obra que se muestra en el Tinglado 1 está centrada en la literatura, su trabajo se mueve en otros ámbitos temáticos, principalmente en el estudio del vacío y de los símbolos que aplica en la mayoría de sus proyectos como, por ejemplo, en sus intervenciones de carácter arquitectónico-artístico, colaborando con el arquitecto José María Ruiz de Temiño, en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Biblioteca Maria Moliner, situados en el antiguo convento de San Agustín, del siglo XVI.
Santiago Arranz se formó en la Universidad de Barcelona licenciándose en Historia del Arte en 1982. Tres años más tarde se marchó a Francia donde estuvo hasta 1995. Primero residió en Fontainebleau y después en París. Las diputaciones de Zaragoza y Huesca le concedieron una beca cada una para estudiar las colecciones del Museo del Louvre y el Museo Nacional de Artes Africanas y Oceánicas de París.

Su primera exposición tuvo lugar en la Sala Municipal de Arte de Sabiñánigo en 1982. Ha expuesto de modo individual en diversas localidades de Aragón, Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca, Bilbao, Badajoz, Valencia, Cáceres, Granada, así como Verona, Grenoble, París, Cayla, Bogotá, Cali, Tolouse y Marrakech. En la actualidad su galería de referencia es Carmen Terreros, situada en el centro histórico de Zaragoza, donde el año pasado presentó Símbolos y sentidos.
Al margen de sus intervenciones en el antiguo convento de San Agustín, cabe señalar la realización en 1986 de su primer mural Horizonte, en el Teatro Balear de Palma de Mallorca y su participación en la rehabilitación de la Casa de los Morlanes, s. XVI, en Zaragoza junto con Ruiz de Temiño. A nivel escultórico tiene diversas obras en espacios públicos, entre las cuales Al final del congosto, 2011, que se encuentra en la rotonda que da acceso a Castejón de Sos. En el mismo año se le concedió el gran premio ACCA 2011 al mejor artista aragonés contemporáneo por su exposición en La Lonja de Zaragoza, titulada Santiago Arranz. Una y otra realidad. Un año antes ya le habían entregado el VIII Premio Ahora de las Artes Visuales otorgado por el Colectivo Ahora de la capital aragonesa.
Posiblemente la exposición del Museo de Huesca, Santiago Arranz: El artista en su laberinto, debido a su carácter antológico sea la más completa que ha realizado hasta la fecha, ya que se trata de un viaje por toda su trayectoria artística, donde su comisario, el historiador y crítico de arte Pablo J. Rico, gran conocedor de su trabajo –fue director del Museo Gargallo de Zaragoza y de la Fundación Miró de Palma de Mallorca-, ideó un espacio circular a modo de laberinto donde tuvieran cabida un gran número de obras y así poder comprender cuáles han sido los momentos o etapas esenciales en su devenir creativo. En cambio, la muestra del Tinglado 1 del Puerto de Tarragona solamente está centrada en el mundo literario, aunque algunas de las series que se exhiben ya estuvieron presentes en Huesca.
Antes de referirnos a la exposición actual considero necesario comentar algunos aspectos de su ideario artístico que sirven para acercarse mejor a su trabajo, principalmente porque siempre le ha interesado todo lo relacionado con los símbolos, los signos y las letras. Por ello inventó su propio alfabeto, caso de la obra Abecedario, 1990, incluida en el libro Le monde du surréalisme, del escritor, poeta y traductor francés Gérard de Cortanze. Este alfabeto lo creó durante su estancia en la capital francesa.
En su obra se produce la dualidad entre lo que se denomina como figuración o abstracción. De hecho, no es un tema que le afecte demasiado, debido a que a lo largo de su trayectoria ha ido compaginando ambas propuestas plásticas. Hasta mediados de los 90 su obra pictórica se basaba en la figuración de carácter humanista, donde el uso de la materia adquiría un gran protagonismo. La mayoría de sus piezas eran de grandes dimensiones, como también ocurre actualmente, ya que no le importa trabajar con formatos grandes.

La utilización de un alfabeto tan personal y singular en sus obras le permite adentrarse en un mundo que va más allá de la realidad. Es un lenguaje donde los signos, la iconografía y los caracteres antropomorfos y esquemáticos se mueven libremente en el momento de mostrarlos originando en el espectador o lector que los observa diferentes sensaciones y a la vez descubrir su verdadero significado.
La temática del paisaje, o lo que es lo mismo la propia naturaleza, sobre todo a partir de los elementos vegetales, y el cuerpo humano, principalmente fragmentado, indican su preferencia por un mundo que se mueve en torno al surrealismo y el expresionismo, que junto a la aparición de una determinada simbología originan que su “abecedario” vaya inclinándose hacia una doble vertiente: la clásica y la moderna.
Como hemos mencionado anteriormente el vaciado, o sea la extracción de determinados elementos matéricos en sus composiciones geométricas, por ejemplo sus intervenciones en el Centro de Historias y en la Biblioteca Maria Moliner de Zaragoza o en el antiguo Convento de las Capuchinas de Huesca, reflejan fielmente su compromiso por representar un mundo irreal pero a la vez evocador de un pasado que precisa del presente para realzar la belleza de su arquitectura, sea la de su interior o de su exterior. Precisamente su intervención a modo iconográfico en el Centro de Historias mostraba 63 formas diferentes relacionadas con las cuatro culturas más próximas a la ciudad: la celtíbera, la romana, la árabe y la judeocristiana.

Santiago Arranz. Entre el arte y la literatura
En conjunto se exhiben unas setenta obras de diversos formatos que ocupan todo el espacio del Tinglado I. La muestra se ha divido en diferentes series, algunas de ellas in´ditas. Los ámbitos están dedicados a los siguientes autores: Federico García Lorca, Ítalo Calvino, Juan Goytisolo, Franz Kafka, Stefan Zweig, Robert Walser, J. Wittlin, Antonio Machado, François Cheng, Maria Zambrano, Eugénie de Guérin y los libros de artista de poemas y textos de Yolanda Soler Onís, Gérard Georges Lemaire, Michel Hubert, Antón Castro y del propio artista.
La primera obra que recibe al visitante es Cartografía poética de Nueva York. Consta de 35 piezas, expuesta en forma de mural, entre las cuales aparece la figura de García Lorca. Con esta enorme pieza el artista ha querido representar los diferentes lugares que el poeta granadino visitó durante su estancia en Nueva York, entre los años 1929 y 1930, mientras estudiaba inglés en la Universidad de Columbia. Este mapa literario sirve para conocer mejor los diferentes distritos de la ciudad. Arranz viajó a la ciudad –instalándose en Harlem- haciendo el mismo recorrido que el poeta, para así comprender mejor las emociones y sentimientos que le venían a la mente al poeta, pero con una diferencia cronológica de casi un siglo.

El resto de las obras expuestas sobre la figura literaria de Lorca son Secuencia de esclavitud, donde aparecen dos tiras fotográficas que denuncian la tortura y discriminación que padecían la gente de raza negra como, es el caso de los linchamientos protagonizados por los supremacistas blancos del Ku-Klux-Klan, entre otras organizaciones racistas. Hay otro mural de grandes dimensiones que consta de 17 piezas que cubre toda una pared. Se trata de Pájaros en rascacielos. El artista muestra un grupo de pájaros muertos que han topado con las vidrieras de los rascacielos. La muerte y el amor herido están presentes en este mural. Para Lorca la esclavitud del ser humano y de las máquinas van paralelos. En conjunto su obra está llena de metáforas y de un sentimiento trágico. Por ello Arranz ha querido plasmar todas estas preocupaciones en sus pinturas y esculturas.
En Retrato de los poetas Cummings/Lorca, Arranz ha querido representar la amistad entre ambos poetas. Durante su estancia en Nueva York decidió hacer una visita a Edward Estlin Cummings, poeta que destacaba por tratar la temática amorosa y la naturaleza, aunque desde una perspectiva rupturista y vanguardista. En la obra se observa el paisaje de Vermont como fondo compositivo y en el centro del políptico aparecen ambos personajes en forma de medallón.

Otra pieza de grandes dimensiones es Cabaña americana. Representa la típica cabaña de madera rural americana en cuya parte central surge un fragmento de la bandera con una serie de símbolos que hacen referencia a las barras y las estrellas que configuran el emblema estadounidense.
Otras obras que hacen referencia a Lorca son Nocturno del hueco -un hueco relieve donde el vacío es el protagonista o sea la ciudad deshabitada fragmentada-, Nueva York vegetal -una ciudad en pleno movimiento, pero desde una perspectiva en la que la naturaleza tiene un gran peso específico- y Poema de los muros –es una obra compleja a modo de doble retrato, en que la muerte y el autorretrato en forma de muro (homenaje al poeta estadounidense Walter Whitman, conocido por ser uno de los máximos exponentes del verso libre) son los verdaderos actores de la pieza-.

En Vals de ida y vuelta, el artista se adentra en el terreno marino, ya que se trata de un díptico horizontal que muestra una proa y una popa de un barco. Es una metáfora sobre la travesía que Lorca hizo entre la localidad inglesa de Southampton y Nueva York. No deja de ser una forma de huir de la ciudad americana. Y la última obra de este ámbito es De Miami a Cuba, donde un molino o un pentágono de cinco aspas representa la bandera cubana.
Dentro de la sección de las Ciudades invisibles de Ítalo Calvino, el artista ha dispuesto diez piezas de gran tamaño que personifican los viajes de Marco Polo. Cada una de ellas refleja cómo eran algunas de las capitales visitadas a partir de un diálogo entre Kublai Khan, emperador de los tártaros y el mercader y viajero italiano Marco Polo. En el libro Las maravillas de Marco Polo se describen cincuenta ciudades. Todas ellas fantásticas a modo de refugio, o sea de ciudades ficticias.

En Las virtudes del pájaro solitario, del escritor barcelonés, residente en Marrakech, Juan Goytisolo, a quien Arranz conoció en su domicilio marroquí, lo homenajea a través de un conjunto de 20 piezas, en que la aparición del pájaro lo representa de manera dual, como si fueran dos pájaros en uno. De hecho, se trata del símbolo del alma contemplativa, que se asocia perfectamente con la tradición sufí, o sea todo aquello relacionado con obtener los ideales espirituales y éticos del islam.
Otro de los personajes de la exposición es el escritor existencialista Franz Kafka a través de En la colonia penitenciaria, en que la tortura con el apoyo de un “aparato peculiar”, o sea una sofisticada máquina de tortura es la protagonista. Se trata de una metáfora sobre el terror y el pánico a nivel mundial. El término “kafkiano” se suele aplicar en situaciones insólitas, absurdas o agobiantes que pueden ocurrir en cualquier momento. Este libro es uno de los más escalofriantes de Kafka escrito en los inicios de la I Guerra Mundial.

De las obras que se exhiben hay cuatro de ellas donde se aprecia el cuerpo humano fragmentado, como es el caso de Tortura, donde se ven unas manos, un cuerpo y una cara: La sangre fluye y recorre las diferentes partes de la figura humana indicando la realidad existente. En otras piezas aparecen las letras “F” y “K” con la inclusión de unos cuerpos fraccionados.
La idea sobre el exilio, sea interior o exterior, planea en varias de las obras expuestas, caso de Caminante no hay camino, donde la figura de Antonio Machado llevando encima un caracol aparece a un lado de la composición. Ambos están situados en el centro de un girasol, como formando parte de él. La idea de soportar todo el peso sobre sí mismo, o lo que es lo mismo, toda una vida, es como si se tratara de realizar un gran viaje.
Situada en la pared, a modo de instalación, aparece El exilio como patria de Maria Zambrano, que fue una persona preocupada por todo aquello que hacía referencia a la justicia, la libertad y principalmente la existencia humana. En esta obra representa las raíces que surgen de la casa. Una casa donde vivía ella o cualquier otra persona con las mismas vicisitudes y problemas, pero teniendo siempre presente que no puede olvidar de donde procede, de sus orígenes, de la tierra que la vio nacer. El exilio como patria no se terminó de escribir. Analizaba el fenómeno del exilio.
Al escritor, académico y calígrafo francés de origen chino François Cheng, también se le honora en esta exposición gracias a Échos de silence. Se trata de una pieza en forma de cuadernillo de grandes dimensiones donde se observan unas plumas que flotan por el espacio verde. Representa el paisaje del Quebec en el mes de marzo. El poemario tiene el formato de un pasaporte. Sus haikus resuenan en el silencio de un paisaje gélido y nevado.
Respecto a El mundo de ayer, pieza dedicada a Zweig, se produce la circunstancia que se publicó después de su muerte a modo de autobiografía, basado en los diversos acontecimientos que se sucedieron durante el Imperio de los Habsburgo. Arranz escoge como tema principal el suicidio del escritor y de su esposa Lotte Altman.

En una especie de contenedor con varios compartimientos aparecen ambos personajes estirados uno al lado del otro. El azul de sus cuerpos se combina perfectamente con el verde de los “ataúdes”, por decirlo de algún modo. La sensación que ofrecen ambos cuerpos es casi fantasmagórica, pero denotando que entre ellos hubo amor y compañerismo para afrontar un exilio contínuo por diversos países debido al auge del nazismo.
A través de dos obras, la presencia del polaco Jozef Wittlin se advierte de modo notable en la exposición, mediante la pieza Mi Lvov. Hace referencia al nombre de una ciudad, también denominada Lwów o LvIv que se encuentra en Ucrania, aunque anteriormente pertenecía a Polonia. Se trata de una novela autobiográfica, a modo de libro de memorias. Wittlin está considerado un poeta y escritor expresionista y a la vez realista. En uno de los cuadros aparece un nido en medio de la composición y en el otro se atisba una lámpara que cuelga de un cable, pero no se ve de dónde procede. Se trata de una metáfora en que la luz surge de la parte posterior y la oscuridad de la inferior. Según Arranz el “arte busca esta luz, porque mirar desde el lugar del otro es para mí, el único sentido del arte”.
Dedicado al escritor suizo Robert Walser, Arranz ha querido mostrar uno de sus libros más significativos como es El paseo, mediante un conjunto de diez pequeñas piezas, todas ellas salvo una, teniendo el paisaje como protagonista. Se trata de un collage en que aparece el propio Walser llevando un paraguas en una mano y en la otra su clásico sombrero. Parece estar mirando la sucesión de paisajes que tiene delante suyo.

Refleja el momento en el cual el poeta sale a pasear y tiene ante sus ojos la belleza de la vida a partir de un paisaje nevado, pero también observa la insensatez de determinadas acciones de tipo social. Walser murió el día de Navidad de 1956 de un ataque al corazón mientras paseaba por un campo nevado.
Al final de la exposición hay una pieza enorme que ocupa prácticamente toda la pared. Está dedicada a la francesa Eugénie de Guérin, que fue una escritora y poeta nacida a principios del siglo XIX influenciada por el cristianismo. Era hermana del poeta Maurice de Guérin. Su obra más conocida es el Journal. Un diario personal donde expresaba sus observaciones y reflexiones que acontecían en su vida cotidiana, así como sus creencias y relaciones de tipo espiritual. La obra está dispuesta a modo de un gran sobre en el que se han colocado una serie de escritos. En conjunto son 8 diarios, aunque en realidad sean 16, como si fuera un diario abierto ya que las páginas están abiertas para que se pueda leer su contenido.
Delante mismo de la obra hay un pájaro en cuyo ojo aparece la figura de Guerin. Al lado de la pieza se ha colocado un pequeño retrato de la escritora, que es el mismo que figura en el ojo. El pájaro como símbolo de libertad y de esperanza que, en el caso de Guérin, es la de conectarse con el mundo espiritual a modo de mensajero.

Respecto a los libros de artista se exhiben cinco de ellos: El bestiaire, con textos del escritor e historiador del arte francés Gérard Georges Lemaire. Contiene 27 serigrafías y es fruto de la amistad entre ambos creadores después de casi 30 años de mutua colaboración en proyectos literarios-artísticos alrededor del mundo; Monólogos en la niebla, con textos de Michel Hubert, que hacen referencia a la leyenda egipcia de El velo de Isis, la diosa egipcia de la sabiduría. Para Arranz el tema de los velos le interesa mucho, ya que el “interponer entre el dibujo y el espectador una niebla que está hecha a base de velos de hoja de papel vegetal me parecía muy sugerente; De los ríos oscuros, con poemas de la filóloga, periodista y escritora Yolanda Soler Onís, se observa el discurrir de los ríos a través de unas líneas sinuosas; Vocabulario de espectros, con textos del escritor y periodista Antón Castro, está inspirado en el abecedario surrealista de Arranz del libro de Castro El cazador de ángeles y por último el Calendario para siempre, del propio artista.
Cabecera: Las virtudes del pájaro solitario, a Juan Goytisolo


















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