Las nueve musas
La Jihâd

La Jihâd. La verdadera guerra santa

Promocionamos tu libro

¿Cómo se responde a una lágrima, al llanto desbordándose en el rostro más allá de que sea de un anciano, adulto o de un niño(a)?

¿Cómo se responde al dolor, a la muerte ocasionada por la mala interpretación de la palabra de D/os? ¿En dónde queda la respuesta?, ¿en qué parte del cuerpo, del alma o del espíritu habita el conocimiento cuando se debe responder?

Como hermeneuta de los Libros Sagrados de las cinco grandes religiones, particularmente de las tres llamadas religiones del libro (judaísmo, cristianismo e islam), me tiemblan las manos al escribir que la búsqueda del conocimiento y el estudio de los Libros Sagrados en muchas ocasiones vuelve al estudioso ignorante de la vida de frente a la palabra, débil frente a la necesidad de paz y sin manos espirituales que sean capaces de ofrecer seguridad y protección al ser humano.

Un estudioso creyente más allá del credo que delinee su camino ético, regularmente se pierde en  dogmas y estudios que encierran a D/os en libros, Iglesias, Mezquitas, Sinagogas, encarcelándolo mientras las personas se violentan, se juzgan, se empobrecen y se asesinan  unas a otras por riquezas, poder y sobre todo por enfatizar una verdad absoluta de un D/os que se ha dejado de escuchar, pero a quien se le culpa de todo al enfatizar que todo es Su voluntad alejando de esta manera la propia responsabilidad; sin embargo, es de resaltar que la verdad absoluta, la verdad en sí misma es inexistente porque esta se construye con la verdad individual de cada ser humano sea creyente o no lo sea.

A lo largo de la historia humana, el hombre y la mujer con poder han y continúan despojando y pisoteando la dignidad e integridad de sus semejantes para conquistar tierras, adquirir minerales, petróleo, asesinan animales para poseer marfil, pieles, saquean a cientos de pueblos para dominar sus tierras, extraer sus riquezas, explotar el agua, y asesinan  y esclavizan al hombre y a la mujer, pero entre todos estos crímenes mencionados existe el más terrible de todos, hacerlo en nombre de D/os, gritando que es Su palabra o Su voluntad, sea cual sea el nombre con el cual se le pronuncié, o diciendo que D/os dictaminó a través de un libro que esto fuese así, pero aunado a este fundamentalismo existe la otra parte, quienes no creen en D/os, ni tienen religión y agreden al creyente manifestando su negación de manera violenta, asesinando, torturando a quien se confiesa creyente. Es así como, la violencia en nombre de D/os se desarrolla no sólo a través de un fundamentalismo religioso que predica una verdad absoluta sino también del lado de quien violenta al creyente al burlarse de su espiritualidad o de su creencia.

Analizado esta situación de manera racional ninguna de las partes tiene razón, porque ninguna tiene derecho a agredir al otro. Ambas partes caen en el fundamentalismo de la Verdad Absoluta o existe D/os en una sola verdad o no existe en otra sola verdad. D/os, es Él que es, como lo dice su significado, en quien anhela que sea así, y es Él que no es, en quien desea que sea así, pero esto debe de ser en la propia vida, sin enjuiciar y dañar al otro ya sea física, emocional-sentimental, intelectual o espiritualmente.

Esta verdad absoluta sobre D/os, se ha reconstruido de diversas maneras en la historia del Hombre, es así como un gran porcentaje de los acontecimientos históricos tienen su fundamento en la lucha de imponer el nombre de D/os. Expondré un ejemplo terrible que abarca estos dos puntos, la matanza de hace algunos años atrás de los escritores de Charly Herbo, acto que se atribuye a la yihad o Jihâd, quienes se nombran custodios de la fe, ¡es absurdo, incomprensible, matar a otro en nombre de D/os!, este acto es condenable, pero, ¿qué pasa con la sociedad que sólo analiza esta parte?, ¿no es también terrible que un grupo de personas agredan a los creyentes y se enriquezcan dañando la espiritualidad del otro?, ¿acaso no es un acto de violencia?, ¿se puede llamar libertad de expresión a quien actúa sabiendo que dañará a otra persona?, ninguno de los puntos es justificable, ambos actúan de manera violenta, irrumpiendo la armonía interior.

La libertad, es un valor fundamental en la vida del ser humano, es el valor que conlleva la mayor responsabilidad de uno mismo, porque la libertad nos lleva a contemplar al otro, a encontrarnos con la persona en toda su integridad.

Acaso, ¿no enaltece esto las palabras de Voltaire al decir, ¿No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo?, entrelazado completamente con la regla de oro de las religiones: Ama al otro como a ti mismo (haz fructífera la vida del otro como lo haces contigo, que sería la traducción más cercana), en estás dos frases tenemos a la razón y a la fe pidiendo lo mismo. Cada uno de nuestros actos debe de tener como principios la paz y tranquilidad del otro, porque sólo así se vivirá a través de la ética, la cual protege la dignidad y no a través de la moral de leyes y dogmas que nos esclavizan, porque han sido las leyes civiles y los dogmas religiosos quienes han apoyado y creado una justicia subjetiva haciéndola corruptible, porque nos han separado del concepto ético de la dignidad al tergiversar conceptos y palabras, siendo un ejemplo la llamada Jihâd o Guerra Santa, que tanto daño ha hecho, no sólo a la sociedad sino al Islam una de las más bellas religiones.

Retrocedamos un poco en la historia.

En el año 1970 en Egipto, tras la muerte del presidente Al Sadat, el llamado grupo Hermanos Musulmanes originados en 1928 toma fuerza al pretender derrocar al régimen egipcio, creando un Estado Islámico a través de actos violentos calificados como terrorismo; la mayoría de estos actos en nombre de Allah, bajo el precepto de Yihad o Guerra Santa. Sin embargo; este concepto, cuyo significado es esfuerzo, es manipulado y sacado por completo de su verdadero significado.

La Yihâd o Jihad, es un concepto del Tasawwuf, es decir, del misticismo islámico conocido como sufismo, el cual se fundamenta en el esfuerzo que se realiza interiormente para construir un sendero hacia el camino de Dios. La Jihâd o Guerra Santa es una guerra interior que lleva al ser humano a enfrentarse a sus egoísmos.

Está escrito que un día el Profeta (Sean con Él la salvación y la paz) dijo:

Volvemos de una pequeña guerra, pero nos dirigimos hacia la gran guerra.  

   Entonces alguien preguntó – ¿Cuál es esa gran guerra?

– A lo que él respondió. – Se trata de la gran guerra que cada uno debe emprender contra su propio egoísmo.

Entonces, como señala Shaij Khaled, La gran Guerra Santa no está destinada a extender la fe del Islam bajo el mandato de un tirano. La gran Jihâd (Al jihâd al –akbar), la jihâd de las almas, se remonta a los orígenes del ser humano.

Rebajas

Desde que el ser humano tuvo conciencia de todo lo que había recibido de D/os, siendo lo principal la inteligencia y el conocimiento que lo llevaron a deducir su propia responsabilidad y su ignorancia ante el universo con el cual se siente unido, concluyó que tenía el poder de elegir su destino, de optar no entre el bien y el mal, sino entre la Bondad y la Maldad, develándose así el punto islámico de la Jihâd, donde esta Gran Guerra Santa, no es más que la lucha del ser humano contra el ego, por eso, el sufismo dice:

Se debe manipular la vida con las manos, pero sin dejarla penetrar nunca en el corazón

 porque las manos pueden lavarse,

pero no así el corazón

 Pero ¿qué es el Tasawwuf?

Cuando se le pregunta a un maestro sufí, sobre que es el Tsawwuf, suele responder:

Aquello que te ronda en la cabeza, abandónalo.

lo que tienes entre manos, ofrécelo.

lo que ha de sucederte, no lo esquives.

Estás bellas palabras, nos muestran que el Islam más que una religión es una forma de vida que anhela unir la espiritualidad del hombre y la mujer con su humanidad a través de la donación y la entrega al otro.

Así, quienes condenan el Islam y juzgan a los musulmanes en general, lo hacen desde una carencia completa de su verdadero significado, hiriendo a través de su ignorancia a miles de personas, creando con sus palabras y acciones violencia, acto que condena el Islam no sólo desde su origen, sino que está implícita en su propia raíz, así islam, viene tanto de la raíz slm, de donde proviene la palabra salam paz, y de salama que significa entregarse a la voluntad. El Islam, desde su corazón no condena ninguna religión, al contrario, tiene como Padre a Abraham, quien lo es también del pueblo judío y cristiano, se ama a Jesús como el segundo más grande profeta, y se ama a María virgen madre de Jesús, llamado Isa en árabe, así en la tradición musulmana se lee:

Jesús era lo divino que habla en lo divino, el alma divina revelada a nuestra palabra.

La JihâdEl camino místico del Islam es un camino de una hermandad preocupada siempre por la integridad del otro, que ha sido opacado por el extremismo de un grupo de personas, pero esta mala interpretación no puede llevarnos a condenar a miles de musulmanes quienes realmente viven construyendo este camino.

Las palabras de Muhammad (Sean con Él la salvación y la paz), van directas al interior del hombre y de la mujer para convivir en conocimiento y libertad con el otro, así se lee en un Hadith o dicho del Profeta:

Hablad a la gente de tal modo que os puedan entender

Es decir, con palabras sencillas y con actos dignos que vayan más allá de Instituciones.

Shaij Khaled Bentounés, un maestro sufí, expone:

Los dogmas religiosos han desprovisto al hombre de todas sus referencias interiores, de su espiritualidad. La religión se ha convertido en una ideología, en un instrumento de manipulación de las masas.

Sin embargo, no debemos olvidar que una religión, no puede ni debe ser ideología ni doctrina porque lleva a asesinar y a esclavizar.

El misticismo islámico a través de la yihâd invita a una acción renovadora, la cual tiene como punto central agredir al ego (al yo) pero nunca a la criatura, ni a ningún ser vivo nunca a través de actos agresivos contra la sociedad y la Creación.

La Yihâd nos enseña que al vencer día a día esta guerra, la vida y la existencia se alargan en intensidad, porque como señala el sufismo:

Quien es generoso se hace a sí mismo un bien inmenso porque acrecienta su propia alegría de vivir.

El camino del Islam nos enseña a destruir al maestro y al intercesor para revelar a D/os en cada ser humano. El Islam nos enseña el valor de las diferencias entre el hombre y la mujer, y enaltece a la mujer nombrándola la parte femenina de D/os porque lleva en su vientre el don de crear; así quienes juzgan e imponen una vestimenta, mal interpretan y manipulan a su conveniencia las palabras del Profeta (Sean con Él la salvación y la paz), quien dice:

Dios no contempla ni vuestra apariencia, ni vuestras acciones,

sino que Él mira en vuestros corazones.

La vestimenta queda al criterio y a la forma de vida de cada mujer, y se convierte en un elemento espiritual dentro de esta Yihad o Guerra Santa.

El Islam se fundamenta en la paz del corazón, por lo que un creyente no debe separar su fe de sus actos, porque cada acto tiene un deber y responsabilidad con el otro. El Islam, como se mencionó anteriormente no condena a ninguna religión, al contrario, enaltece a los profetas enviados a quienes llama Rasûl.

Se cree que cada profeta enviado agrega una nueva forma y otorga un mensaje diferente, así: Noé es considerado el Salvador de la humanidad, el símbolo de quien salvaguarda; Abraham, es reverenciado como el amigo de D/os, al encarnar el nivel más alto de amistad, es el símbolo de la amistad entre lo divino y lo humano; Moisés, encarna la palabra divina, al ser quien buscó la verdad, y alcanzó el conocimiento, y Jesús llamado el Alma de D/os, al encarnar el Espíritu divino al más alto nivel, por eso está escrito:

Jesús no escribió ni promulgó leyes porque todo estaba dirigido al Espíritu

mientras que los hombres se apegaban a las letras.

Lo cual sigue sucediendo al valorar sobre la dignidad del ser humano palabras y Leyes, regularmente mal interpretadas.

Subrayo, -Una religión que percibe de esta manera a los grandes hombres del Judaísmo y del Cristianismo no puede estar en contra de ellas, al contrario, es una religión que las enaltece. El Profeta (Sean con Él la salvación y la paz) decía:

Nadie es superior al otro, sois todos iguales, como las púas de un mismo peine.

 Ante esto, es un error juzgar el Islam en base a actos terroristas de un grupo de hombres que pretenden imponer sus ideas y no las del Profeta, haciéndose llamar jihâdistas, dañando el bello significado de este concepto.

La Yihâd es una guerra espiritual dividida en dos significados:

  • A través de la lucha interior contra los egoísmos propios.
  • Una lucha que se vive como sociedad para eliminar la pobreza y las crisis económicas.

Sentidos que la alejan del significado de muerte y armas otorgado en la actualidad. Un Jihâdista es quien combate en su interior y sirve a la humanidad desde su acto social, eliminando día a día de su interior todo anhelo de riqueza y poder que conducen al hombre o mujer a someter o dañar a sus semejantes, teniendo como única arma al amor, para derrocar la mentira que se esconde en la manipulada justicia.

La justicia real, debe basarse y resguardar la dignidad de cada ser humano, y no proteger leyes o dogmas, porque nada es más valioso que la integridad que consagra toda existencia. El Islam vive a través de una ética donde se consagra al ser humano más allá de su etnia o religión. El Profeta, (sean con Él la Salvación y la paz) dice:

Ayuda a tu hermano oprimido u opresor.

A lo que sus compañeros le respondieron.

Comprendemos bien que debamos ayudar al oprimido,

pero – ¿cómo se puede ayudar al opresor?

Entonces él les respondió.

Parando su mano, impidiéndole que haga el mal.

 Es claro que las palabras pronunciadas sobre el papel no responden a miles de lágrimas derramadas a causa de fundamentalismos religiosos y/o políticos, así como a la ruptura que se crea en el espíritu ante la discriminación.

Es claro que con palabras no se sana el corazón, ni se regresa de la muerte a las personas asesinadas por no pertenecer a una religión, ni se robustece la dignidad de los creyentes que son víctimas de racismo por su fe, pero creo realmente que cada Palabra unida al Silencio al ser Escuchada conduce no sólo a la reflexión, sino a conocer  una forma de vida y religión tan hermosa como lo es el Islam, y  lleva a los musulmanes a comprender la belleza de otros credos, conduciéndolos a comprender la importancia de la ciencia y del ateísmo.

El conocimiento de los conceptos de las religiones, en este caso del islam, elimina críticas y juicios desarrollados desde el desconocimiento profundo, el cual se escuda en medios de comunicación comprados que otorgan información manipulada por grandes potencias quienes en unión con grupos extremistas conducen al odio, discriminación y a la violencia en contra de quienes profesan con fe y criterio dicha religión.

El ser humano se dignifica en sus diferencias, en la maravillosa experiencia de ser una sola realidad entre miles de realidades diversificadas a través de sus tiempos. El ser humano se enaltece en sus creencias y en sus increencias, se consagra en la fe a un D/os o en su rechazo a este, en el valor otorgado a la religión, a la ciencia, a la tecnología, a la razón, a su sexualidad y espiritualidad, porque cual sea el camino de cada persona, éste va construyendo un camino dual con el semejante porque en cada paso se construye un mundo, pero a la vez se está erigiendo otro para quien viene atrás,  por eso se da un paso después del otro, porque cada paso simboliza y enseña que para llegar a una meta se necesita el apoyo del otro, si un pie tropieza el otro cae, si un paso avanza el otro también.

La Jihâd o Guerra Santa invita a cada ser humano a aceptar al otro, a valorarlo, a cuidarlo al desprenderse de sus propios egoísmos. La Jihâd es una puerta abierta a la libertad que lleva a cuidar al otro en cada uno de nuestros actos más allá de si conocemos o no a las personas, sin que nos importe que sus creencias e ideologías no concuerden con las nuestras.

No debemos olvidar que lo conocido hoy como Jihâd, es una distorsión del significado real, una mala interpretación que lleva al extremismo tanto de quien lo actúa, como de quien discrimina a otro por pertenecer a una religión, sin tener un conocimiento claro.

El significado de Jihâd fortalece las palabras de Benedicto XVI, quien en su carta a los seminaristas y religiosos(as) dice,

 antes de salir y predicar la palabra de Jesús y del Evangelio, enciérrate en tu cuarto, y pregúntate si tú eres un buen cristiano, si tu respuesta es negativa, ¡no salgas! Y predica el Evangelio para ti mismo.

Concluiré con la siguiente historia.

Râbi´a, una mística del Islam, salió de la ciudad llevando en una mano un cubo de agua y en la otra un haz de leña. Por el camino se encontró con uno de los grandes maestros, quién le preguntó a dónde iba, ella respondió:

Con el cubo de agua voy a apagar el infierno y con la leña voy a quemar el paraíso, con el fin de que ya nunca nadie en la tierra adore a Dios por miedo al infierno o por deseo de ir al paraíso. Sólo quiero que todos adoren a Dios movidos exclusivamente por el amor.

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

Directorio Cultural Hispano

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