Las nueve musas
Escritores argentinos

Disfrutar de obras de artistas en las antípodas ideológicas

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COMPILADO: 31 escritores argentinos responden una misma pregunta del ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti.

 ¿Podés disfrutar de obras de artistas con los que te adviertas en las antípodas ideológicas? ¿Pudiste en alguna época y ya no?

RODOLFO A. ÁLVAREZ
Rodolfo A. Álvarez

Puedo. Y después los puteo.

antípodas ideológicas
Fernando Delgado

El arte de lo posible, es arte y aunque esté en las antípodas ideológicas, la posibilidad de disfrutar es una condición divinamente humana.

José Muchnik
José Muchnik

Sí, pero hay como un velo en la percepción de la obra. Leo “Au bout de la nuit” de Louis-Ferdinand Céline. Es bello, no hace eso de Celine una buena persona (colaborador con el ocupante nazi, apologista del antisemitismo). Misma reacción con Ezra Pound: sus Cantos constituyen una obra poética cumbre del siglo XX; el personaje me parece detestable, sobre todo cuando se instala en Italia, en los años 20 y se constituye en un defensor acérrimo del fascismo y Benito Mussolini. Pensaba visitar su tumba en Venecia, en la isla San Michele, hacía frío, hacía triste, desistí, de todos modos, no llevaba flores ni ilusiones.

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Cantos (POESIA)
  • Cantos (POESIA)
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BIBI ALBERT
Bibi Albert

Pude, puedo, podré. No necesito que un artista piense como yo para que su arte me conmueva. Eso es algo con lo que, desde mi lugar de gestora cultural, convivo, diariamente.

Claudia Schvartz
Claudia Schvartz

…en una época juvenil era muy obediente a lo que “había que leer”. Después comprendí que cierta angustia se disolvía si abandonaba la lectura de Yukio Mishima, por ejemplo.

Jorge Castañeda
Jorge Castañeda

Sí, siempre. Por ejemplo, Federico García Lorca y Dionisio Ridruejo, García Márquez y Mario Vargas Llosa, Sabato y Borges. Ser hoy de la izquierda o de la derecha es una grandísima estupidez, como la de desechar una obra de arte por la posición política del autor.

Jorge Luis López Aguilar
Jorge Luis López Aguilar

Mario Vargas Llosa y Ezra Pound me gustan tanto, que puedo omitir sus ideologías al leerlos. A Louis-Ferdinand Céline no lo tengo leído, pero —por lo que me han chusmeado— debe ser la misma clase de jodido.

Luisa Peluffo
Luisa Peluffo

Por supuesto que sí, el arte es un milagro.

Rita Kratsman
Rita Kratsman

Sí, puedo hacerlo y de hecho lo hice con Richard Wagner, con el director Wilhelm Furtwängler, con Ezra Pound, con Yukio Mishima y podría nombrar a muchos más. En suma, no tengo ese prejuicio en el momento de valorar un trabajo, aunque me costó superarlo. Aprendí con esfuerzo a separar la obra de la persona.

Laura Calvo
Laura Calvo

Nunca pienso en eso si la obra me interesa.

Rogelio Ramos Signes
Rogelio Ramos Signes

Sí puedo. Lo que más deseo, dentro de cualquier lenguaje artístico, es encontrarme con una obra que me sorprenda, que me conmueva, que de alguna manera dé en el centro de mi gusto y necesidad; eso es obvio. Si no se diese así, también soporto lo contrario: una obra que me incomode. Lo que verdaderamente me resulta inaguantable es una obra compuesta de obviedades… Si imagino lo que va a venir y es eso lo que viene, no me interesa.

Hay artistas ideológicamente opuestos a mí que, si en su lenguaje no insisten con cuestiones panfletarias, pueden llegar a interesarme.

Luis Benítez
Luis Benítez

Siempre disfruté, por suerte, también de las obras de señoras y señores cuyas afinidades electivas estaban definitivamente a un año luz de las mías, aunque conservando la consciencia de que, en muchos casos, sus autores eran unos reverendos hijos de puta. Para ello, hay que romper definitivamente con el cuento romántico de que la autora, el autor de una obra memorable, por ser tales resultan lo más excelso en todas sus facetas de lo humano. No es así, nunca lo fue y seguramente nunca lo será. Una cosa es la obra y otra su creadora o su creador. Un campo no impregna necesariamente al otro.

Liliana Aguilar
Liliana Aguilar

Llegué a Córdoba en 1966 y viví en pensión con otras siete jóvenes de distintas provincias, costumbres, ideas, comportamientos y eso me pareció increíblemente maravilloso. Luego fue en la Sociedad Argentina de Escritores, filial Córdoba —mi primera época de SADE—, donde compartí ilusiones con personas de distintos órdenes, saberes y procedencias.

Los domingos nos juntábamos en mi casa jóvenes escritores y poetas para leer nuestras producciones. De allí surgió la revista “El Taller”: Cuadernos Literarios que dirigí desde 1972 a 1974. Comunistas, socialistas, peronistas, radical- intransigentes, radicales del pueblo y demócrata-cristianos. Viejos, adultos, jóvenes. Universitarios y no. Siempre los recuerdo como un ejemplo de convivencia en democracia.

Hoy es difícil. No por tener ideas distintas sino porque se ha producido una fractura en la comunicación desde su elemento más sensible: el código. Si alguien habla desde las palabras y otros desde la corporalidad…

Guillermo Fernández
Guillermo Fernández

Mario Vargas Llosa. Actualmente prefiero leerlo y no escucharlo. Está dotado de una prosa singular que supera sus convicciones políticas. Leer textos muy proclamativos de posiciones políticas me cansa. La pancarta tiene que ocupar otro sitio.

Mónica Angelino
Mónica Angelino

Si el arte está presente (no el pancartismo), todo es disfrutable.

David Antonio Sorbille
David Antonio Sorbille

Cuando se habla del “otro” estamos estableciendo un vínculo que supera toda distancia y es en lo que creo y así actúo.

Carlos Norberto Carbone
Carlos Norberto Carbone

Me cuesta disociar las obras, por un lado, y por el otro, a sus creadores; a pesar de ello puedo conmoverme por algo en particular y pienso: qué buen artista, lástima que sea tan capitalista.

Leonor Mauvecin
Leonor Mauvecin

Siempre pude valorar y disfrutar toda obra de arte sin fijarme en la ideología de su autor, salvo que su obra sea el reflejo de un pensamiento discriminador y cruel.

Rubén Sacchi
Rubén Sacchi

Disfruto de las obras indistintamente de la ideología del artista salvo que, para forzar una idea, ese autor sacrifique la calidad, como le está pasando a Mario Vargas Llosa, de quien fui lector empedernido. Adoro a Jorge Luis Borges y a Salvador Dalí, por dar dos ejemplos.

Horacio Pérez del Cerro
Horacio Pérez del Cerro

Sí, ahora y hace ya años, cuando supe separar ideología de arte. Te doy como ejemplo a Jorge Luis Borges, Giuseppe Ungaretti, Salvatore Cuasimodo, Ezra Pound, Pablo Picasso, Richard Wagner.

María Amelia Díaz
María Amelia Díaz

Insisto, hay que aprender a separar el grano de trigo de la paja y lo que una persona crea, produce o inventa, de su ideología o de su personalidad. Puedo disfrutar de obras cuyo autor no me agrade o me cause rechazo como persona. La creatividad de los humanos es misteriosa.

Cristina Mendiry
Cristina Mendiry

La obra de cualquier artista tiene vida propia. Si la obra es buena, será apreciada. Siempre rescato la obra. No tiene la culpa de quién la pudo haber creado.

Santiago Sylvester
Santiago Sylvester

He podido y puedo. Siempre he separado ideología de resultado artístico. Nos pasó famosamente con Borges, con quien estar en desacuerdo era inevitable. Durante un tiempo no querían leerlo ni algunos sectores de la izquierda, ni la derecha nacionalista, ni el peronismo en general, y cuando lo leían era para demolerlo. Con el tiempo se pusieron las cosas en su sitio, para beneficio de todos.

Ahora pasa algo parecido con Mario Vargas Llosa, sectores de la izquierda no quieren leerlo por sus declaraciones políticas. Yo reconozco que me fastidia, por ejemplo, su deslumbramiento por las multinacionales, ¿pero no voy a leer por eso “Conversación en La Catedral”, o “La orgía perpetuasobre “Madame Bovary” de Flaubert, o “La fiesta del chivo”, una novela extraordinaria que es una denuncia brutal contra las dictaduras latinoamericanas?

Y desde la otra orilla, puede pasar con Neruda: tiene poemas de alabanza a Stalin o al “ángel de Comité Central”; ¿y en consecuencia no habría que leerlo?

¿O no vamos a leer “Viaje al fin de la noche” porque Céline era nazi?

Sobre esto, se podría hacer una larga lista, empezando por Virgilio, que pertenecía al grupo más próximo de Augusto, y que escribió el primer libro de encargo para mayor gloria del emperador y del Imperio Romano. ¿Habría que no leer por eso “La Eneida”?

Rebajas
Eneida (Clásica)
  • Muy bueno
  • Marón, Publio Virgilio (Autor)

Uno puede decidir, con todo derecho, no leer a un escritor; pero me parece una equivocación que la causa sea ideológica. Son autolimitaciones con las que no estoy de acuerdo, y que son consecuencia, no de una ideología, sino de su distorsión. Si una ideología nos limita la inteligencia, quiere decir que estamos usando mal las dos cosas: la ideología y la inteligencia.

Roberto D. Malatesta
Roberto D. Malatesta

La verdadera ideología del artista es su capacidad creativa, la verdad del artista está en la obra. ¿Cuál era la ideología de Dante Alighieri? La de Ezra Pound, el gran vanguardista, la conocemos todos.

Gloria Arcuschin
Gloria Arcuschin

Siempre me produjo una controversia interior el tema de los escritores, en especial, o artistas, en general, cuando su obra me resulta muy valiosa, en cuanto a forma y contenido, pero su ideología, es totalmente contraria a mi forma de pensar, a mi ideología. Hace años, denostaba directamente todo, autor y obra. Con el tiempo y las lecturas, me fui encontrando con los escritores Felisberto Hernández, Pierre Drieu La Rochelle, Louis-Ferdinand Céline, Ezra Pound, el filósofo Martin Heidegger, el ensayista Carl Gustav Jung, por nombrar algunos de clarísima y confesa, en varios de ellos, filiación e inclusive afiliación a la ideología nazi, simpatizantes del nazismo. Pero me gustaban sus obras (salvo en el caso de Martin Heidegger, que me parece enredada y oscura su escritura filosófica, y tampoco me conmueven sus conceptos, aunque tanto lo admiren y glorifiquen unos cuantos catedráticos). “Viaje al fin de la noche” de Céline, me parece una novela formidable, no al nivel, por ejemplo, de “Sin novedad en el frente” de Erich Maria Remarque, pero muy buena escritura. “El caballo perdido”, “Nadie encendía las lámparas”, “Tierras de la memoria” de Felisberto Hernández, a quien rescata Cortázar del olvido, son una maravilla de narrativa original.

Llegué a la conclusión de que lo mejor era, de ninguna manera disculpar sus conductas humanas, puesto que como personas me parecen despreciables, y no los disculpo por escribir bien, como sí lo hacen muchos colegas y publicaciones que he leído, o escuchado en declaraciones. Pero valoro las obras, en sí, como obras de arte, punto. La entrevista de Pier Paolo Pasolini a Ezra Pound me produce una gran perplejidad, no puedo entenderla: con gusto Pound lo hubiera visto a Pasolini en un campo de concentración, por homosexual y comunista. Irrealidad me crean esas cosas. Hace poco tiempo, para un aniversario de Ezra Pound, poeta bastante bueno y mentor de muchos poetas del siglo veinte, vi con tristeza y pesimismo cómo sitios de internet, lo elogiaban, intentando disculpar su ideología nazi, y criticando el castigo recibido en juicio, a una celda muy pequeña, y esas cosas. Aprendí a convivir, separando artista y obra, obras en las cuales no se propicie el horror de esa ideología que causó y sigue causando el infierno en la tierra. Lo mismo cabe para algunos escritores como Mario Vargas Llosa: valoro su narrativa, hasta en algunos de sus libros, antimilitarista, pero cuando lo escucho hablar de cuestiones sociales y políticas, eso es harina de otro costal.

Rafael Felipe Oteriño
Rafael Felipe Oteriño

Sí, puedo. Las obras me deslumbran por su capacidad retórica y por la imaginación que despliegan. Cuando esto se cumple, me rindo ante su presencia y en mi interior siento crecer un entusiasmo que se expresa muy bien con la palabra “admiración”.

Alejandro Méndez Casariego
Alejandro Méndez Casariego

Honestamente, me cuesta. Y caemos en el caso de Ezra Pound. No es que me niegue a leerlo. Lo he hecho. Pero no logro evitar percibir la bruma que ciertas concepciones ideológicas tiende sobre ellos. De hecho, creo que, de alguna manera, la gente que es jodida ideológicamente (y no me refiero a los matices, sino al racismo, el fascismo, la intolerancia), en algún momento trasunta esta ideología en la obra. La ideología suele, casi inevitablemente, filtrarse hacia la obra, aunque a veces cueste descubrirla. Esto no arruina la obra, simplemente le agrega un condimento que es necesario digerir. Dejar de leer a alguien por su ideología me parece una necedad.

Liliana Díaz Mindurry
Liliana Díaz Mindurry

Para mí la buena literatura, la buena poesía es amoral y lo ideológico es una discusión fuera del arte.

Carmen Iriondo
Carmen Iriondo

Pienso diferente a mi familia, crecí sabiendo callar, ya que no pretendo convencer a nadie de mis construcciones personales e ideológicas, pero las respeto porque sé cómo fueron tomando forma a lo largo de una vida. Siempre y cuando no sea una ideología extrema, nazi-fascista, violenta y asesina o una verdad única excluyente y dañina, las ideas del otro no serían obstáculo para disfrutar de cualquier obra que pueda admirar o escuchar o leer para el caso.

Lucas Margarit
Lucas Margarit

Sí, pero tienen que ser geniales. Por lo general, me parece que hay un hiato entre obra y artista en muchos casos.

Carlos Dariel
Carlos Dariel

Sí, por supuesto, he disfrutado y disfruto de la obra de Jorge Luis Borges, por ejemplo. Tal vez uno de los autores cuya obra más he disfrutado y disfruto y del cual me separa un abismo ideológico. Suelo disociar la obra de la ideología de su autor, no me resulta difícil ello. También suelo disociar el arte de la moral.

No así el arte de su ética, creo, sostengo, defiendo la idea de que toda estética debe tener el respaldo de su propia ética. A partir de ahí, su autenticidad será indiscutible. Tomemos los ejemplos paradigmáticos de Jean Paul Sartre, Miguel Hernández o Hô Chi Minh, por citar a algunos.

Política y ostracismo literario

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Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, capital de la República Argentina.

Es docente y psicoanalista.

Su quehacer en narrativa y en poesía ha sido traducido y difundido al francés, vascuence, neerlandés, ruso, italiano, asturiano, alemán, albanés, catalán, inglés, esperanto, portugués, bengalí, maltés, rumano, polaco y búlgaro. Uno de sus poemarios, “Ardua”, ha sido editado bilingüe castellano-neerlandés, en quinta edición y con traducción del poeta belga Fa Claes, en Apeldoorn, Holanda, 2006, a través del sello Stanza.

Ha sido incluido en antologías de la Argentina, Brasil, Perú, México, Chile, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela, España, Alemania, Austria, Italia y la India. Obtuvo premios y menciones en certámenes de poesía de su país y del extranjero. Fue el editor de las colecciones “Olivari”, “Musas de Olivari” y “Huasi”.

Coordinó varios Ciclos de Poesía y diversos eventos públicos, solo o con otros escritores. Ha sido colaborador en cerca de setecientos periódicos, revistas y colecciones de plaquetas, cuadernos, murales, etc., de la mayoría de los países de América y Europa. En soporte papel publicó desde 1988 dos volúmenes con cuentos y relatos: “Historietas del amor”, “Muestra en prosa”; uno con su dramaturgia: “Las piezas de un teatro”; quince poemarios: “Obras completas en verso hasta acá”, “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):”, “Trompifai”, “Fundido encadenado”, “Tomavistas”, “Picado contrapicado”, “Leo y escribo”, “Ripio”, “Desecho e izquierdo”, “Propaga”, “Ardua”, “Pictórica”, “Sopita”, “Corona de calor”, “Del franelero popular”.

Sus libros han sido editados electrónicamente y se hallan disponibles, por ejemplo, en www.revagliatti.com. Cuatro poemarios suyos, inéditos en soporte papel, “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, “Infamélica”, “Viene junto con” y “Habría de abrir”, cuentan con dos ediciones-e de cada uno: en PDF y en Versión FLIP (Libro Flash). También en ediciones electrónicas se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformados por 159 entrevistas por él realizadas

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