Las nueve musas
D/os y la Muerte

D/os y la Muerte de un padre

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A mi padre Raúl Martínez González (Sean para él la paz y la Misericordia de D/os)
y a mis hermanas Mayra, Miriam y Paty

 La muerte es y ha sido parte de la existencia, y al contrario de lo que se puede pensar, da sentido a la vida. José Saramago en las intermitencias de la muerte nos lleva a comprender que si la muerte dejará de hacerse presente todo perdería sentido, sin embargo; la muerte, al ser algo inexplicable, se le contempla, no a través del Misterio de D/os, sino por medio del miedo, de ese terror hacia lo desconocido.

Rebajas
Las intermitencias de la muerte (Contemporánea)
  • La portada puede variar
  • Saramago, José (Autor)

En el libro del Génesis se habla que antes de la caída del Hombre este no moriría, sin embargo; este texto no está hablando de una muerte física, sino espiritual, porque la energía no se destruye sólo se transforma y porque Somos, es decir, existimos y al Ser no podemos dejar de Ser, así está escrito… y los revistió con vestimentas de carne, es decir, D/os después de hacerles una pregunta, y con ello, entregarles el libre albedrío,  les dio un cuerpo y puso en su centro, en su Oriente la Luz, y el Misterio, por lo que, el ser humano al adquirir forma, al unir cada uno de los átomos formados tomó sentido del tiempo.

Es así como la muerte se convirtió en la forma que trajo consigo el Tiempo y el Espacio, porque anteriormente cuando los átomos estaban desunidos, extendidos, Todo era eternidad, mientras la Nada, a semejanza de como la explican las matemáticas se develó como La ausencia de un objeto en un lugar del espacio, una ausencia expandida en la eternidad, en la energía oscura, que al contraerse y unirse, crea y ofrece a la vista un cuerpo, un cuerpo que no es más que una manera contraída y unida de energía, por lo tanto, la muerte, solamente es la liberación de estos átomos, los cuales presentan siete niveles energéticos donde se distribuyen los electrones. Pero es de recordar que esos niveles energéticos o cuánticos principales son el reflejo de los siete lenguajes del ser humano: corporal, emocional-sentimental, sensitivo, racional, sexual, espiritual, representados en ocasiones por letras K, L, M, N O, P, Q.

Entonces con base en esto se entiende que la muerte no se acerca en lo absoluto a ser un castigo, sino que, al contrario, la muerte no es más que la desunión de los niveles energéticos que dan espacio, sentido y tiempo a todo aquello que contemplamos.

Esta visión física y cuántica se une con la percepción mística sobre la muerte, en la cual se menciona que esta es sólo el velo que D/os coloca en el centro del tercer ojo, en el momento en cual la persona que Muere ya no puede ofrecerte mayor sanación o conocimiento, cuando en lugar de fortalecer tu conocimiento sería un tropiezo, cuando todo lo que te ha ofrecido ha cumplido su misión, entonces, en ese instante, menciona la mística en unión con la cuántica suceden dos cosas, se coloca un velo en el tercer ojo, no para evitar que veas a la persona, sino para que su luz no provoque un daño permanente no sólo físico sino emocional y espiritual.

Somos energía no nos destruimos ni nos transformamos, de la misma manera en la cual nunca nos sentamos, estamos de pie, tocamos, bebemos, o escribimos, somos energía contraída en el espacio – tiempo la cual al contraerse nos otorga una forma, a causa de la energía.

Analicemos la energía nuclear o atómica, la cual, parece desde mi perspectiva la más cercana a lo que nos da forma en este espacio. La energía nuclear se libera de manera espontánea o artificialmente en las reacciones nucleares, de manera semejante a como el ser humano nace y va creciendo, desarrollándose y concibiendo a través de siete lenguajes o niveles energéticos a los cuales el hinduismo y el budismo nombra como chakras. En cada uno de estos niveles vamos creando y obteniendo diversos tipos de energía, a partir de nuestras reacciones, así al pensar, hacer ejercicio, comer, dormir, hacer el amor, platicar, etc., estamos creando y reproduciendo energía dando sentido a la vida, es decir, en cada unos de nuestros movimientos llenamos a la vida de diversidad de energía a manera semejante de como la energía mecánica, térmica, eléctrica, se crean a partir de reacciones atómicas, por lo que la Vida se devela como el resultado de diversas reacciones para expandir la Existencia, a reflejo, dicen los Vedas de como el ser humano se fue formando del polvo de las estrellas en cuyo interior, describe la física  existe la fusión para del deuterio-tritio (2H-3H), a partir del cual de manera natural se va recreando  natural o artificialmente.

Las enanas blancas son núcleos de estrellas lejanas en enfriamiento que siguen resplandeciendo, y a su imagen, el ser humano que muere resplandece, continúa iluminado a pesar de que no pueden verse, sin embargo, continúan desprendiendo partículas subatómicas, por medio de las cuales producen unidades de masa, creando reacciones nucleares y transformando la energía, como lo explica Einstein en su Teoría de la relatividad, en donde nos explica que:

La energía de un cuerpo en reposo (E) se puede calcular como la masa (m) multiplicada por lvelocidad de la luz (c = aproximadamente 3 × 108 m/s) al cuadrado.

La mística hindú menciona que las estrellas de manera semejante a la humanidad viven junto a estrellas mucho más jóvenes o más viejas, por lo tanto, el polvo del que somos formados trae consigo mayor o menor cantidad de información, así, un anciano puede no tener tanta experiencia o percepción de la Creación de frente a un niño, porque esto depende del polvo de la estrella de la cual fuimos formados. Aunado a ello, se nos dice que fuimos impregnados de pequeñas dosis de energía de las personas que serán trascendentales para nuestra existencia, creando una conexión energética, similar a la que crea la energía atómica.

Pero ¿qué tiene todo esto que ver con la muerte de un padre?

El acercamiento a la muerte ya sea a través de una persona cercana, de una mascota, o de alguien desconocido provoca miedo, tristeza o incertidumbre, en particular, porque no volveremos a ver, platicar, escuchar, oler o estar cerca de la persona, aunado a ello, la muerte de un ser querido nos lleva a interiorizar en quiénes somos, en nuestra realidad, y sobre todo nos enfrenta a lo que esa persona nos daba, nos otorgaba, en muchas ocasiones salvándonos incluso de nosotros mismos.

Todas las personas que se encuentran a nuestro alrededor, están con nosotros por una circunstancia la cual vamos y tenemos que ir descubriendo, como parte del misterio de la vida. Cada partida es dolorosa porque se vuelve despedida, sin embargo; la actitud ante la muerte para un creyente no debe de ser dolorosa, porque comprende que nada se destruye, que ante la Voluntad de D/os nada entristece, y que la presencia física es sólo un pequeño porcentaje de lo que esa persona es para sí misma, para nosotros y para D/os.

Valle de la muerteEl rabino Shalom Arush menciona que estar triste es la peor agresión que puedas hacerle a D/os, además de ser un acto de soberbia, porque la tristeza refleja un desacuerdo con la Voluntad de D/os, la cual en ocasiones parece inentendible, tanto que vienen los cuestionamientos, ¿por qué tuvo que morir él o ella si eran tan buenos, o tan pequeños, cuando hay tantos criminales? Y sí, ante esto, la Voluntad de D/os podría parecer inentendible, y a un primer pensamiento se piensa en ¿cómo no podría entristecer, llorar, gritar ante la muerte de alguien a quien amo?

¿Es posible no sufrir, ante lo que parece quitarme lo que de cierta manera me sostiene? La respuesta desde la fe, es sí, porque la verdadera Fe, Emuná o Imán, sabe que todo continúa y que nada se destruye, desde la fe y la eterna confianza ante D/os se comprende que la muerte es otra etapa, otro grado, el cual llega y en ocasiones nos prepara y en otras llega de manera inesperada. Es decir, en ocasiones la persona está enferma, la vemos irse, deteriorarse, la contemplamos vivir diversos procesos hasta que suelta la vida, y en ocasiones agradecemos a D/os porque se la ha llevado permitiéndole descansar y no sufrir más, mientras que en contraparte existen muertes inesperadas, que no te permiten despedirte, un accidente, un suicidio, un infarto, y entonces, la vida pasa frente a nosotros, la propia vida, que se ha ido construyendo sin saberlo al lado del otro. Y entonces, llegan las culpas, los hubiera o la ausencia invadida de paz, la cual provoca que el duelo se viva de una manera diferente.

Pero, ¿realmente existe alguien que nos guíe hacia la esperanza en el momento de la muerte? Regularmente en todas las religiones, la existencia esta acompañada de la Vida y la Muerte y estás están sostenidas, principalmente de la triada Palabra, Escucha y Silencio, porque estos conceptos se develan un reflejo del proceso de vida; Nacimiento, Madurez, Vejez, como lo van mostrando los Libros Sagrados, sin embargo; el proceso de conocimiento de nuestra religión sea cual sea o si la tenemos, regularmente se queda en la doctrina y la creencia, dejando a un lado lo más importante, es decir,  la espiritualidad y la fe, que se revelan enamoramiento y amor hacia D/os, donde las oraciones no se vuelven pesadas porque cada plegaria es un instante para comunicarse y escuchar al amado, y donde la Muerte se convierte en el acontecimiento más grandioso porque nos retornará a lo Sagrado, como expresaba santa Teresa de Ávila

Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero;
que muero porque no muero
.

Porque este morir por no morir expresa el dolor de estar separado del amado (D/os) a causa de la Vida, más no de la Existencia, porque en la Muerte la Existencia continua su recorrido hacia lo Eterno, sin dejar de ser, porque la persona continúa siendo en la presencia del otro y porque su luz y sus bendiciones se expanden en el Universo.

sentido y tiempoNadie debería morir, mencionan algunas personas, pero ¡qué miserable sería la vida sabiendo que no moriremos! La vida toma su sentido en la Muerte y está al aparecer le inyecta sentido y sabiduría a la Existencia.

La Muerte es una ofrenda de la Vida a la Existencia, es el comienzo del Principio y el término del Fin, aunque parezca irónico. La muerte debe ser un momento de alegría no de felicidad. Momento de alegría porque en ese instante sabemos que D/os esta más cerca de nosotros, y que no nos ha quitado, sino que nos cubre con su ternura, compasión y misericordia. Porque

لا إله إلا الله (lâ ilâha il-la-Allâh)

No hay más D/os que D/os

Y si no hay más D/os que D/os, esto significa que no existe nada, más que Él, es decir, no hay soledad, no hay sombras, no hay lamentos, no hay dolor, solo hay D/os, y si sólo habita D/os en mi corazón, en cuerpo y pensamiento, no cabe nada más que sus noventa y nueve nombres, para los musulmanes, setenta y dos para los judíos, la Trinidad para los cristianos, tres mil para los hinduistas y veintinueve Budhas, porque para quien lleva a D/os en su corazón no puede caber un centímetro de duda de que todo lo que pasa es para bien, porque esa es la Voluntad de D/os.

Todo tiene un tiempo, un tiempo de vivir y un tiempo de morir está escrito en el Eclesiastés,

y en los Vedas se ha sellado lo siguiente:

Tu verdadero Ser no es cuerpo, mente, corazón ni alma, sino Vida misma, Existencia sin causa, en todo ello y sin nada de todo ello, Una y la misma Luz, que brilla por sí misma e ilumina los objetos inertes frente a sí. Tu alma, tu mente, tu corazón, tu cuerpo y tu mundo, el universo entero, pasado, presente y por venir son objetos iluminados por tu Ser, que es Luz, Una y la misma, constante como la vela del altar cuidada por el vidrio.

Tu verdadero Ser ni viene ni va, ni nace ni muere, ni hace ni deshace ni experimenta los frutos que siembra con su karma ´acción´. Tu verdadero Ser, el Ser, simplemente Es lo que Es, sin más.

Lo que Es, Es Existencia misma, Vida con y sin los cuerpos por ella avivados. Consciencia pura, con y sin objetos conocidos, con mente igual que sin mente. Luz que sólo se conoce por sí misma, ya que las mismas estrellas no son sino reflejos de la Luz. Lo que Es, Es Dicha infinita, más allá del Cielo y de tus lágrimas. Lo que Es, Es en ti, aquí y ahora. Sin tiempo, espacio ni cuerpo.

Es así como cada uno de los Libros Sagrados, los cuales resguardan la sabiduría de los enviados, Mensajeros, Profetas y del mismo D/os, nos aclara que Tenemos una existencia, vidas cuantos amaneceres podamos ver, señala el Talmud, es decir, cada día es una vida, cada noche, cada sueño es un instante de muerte que nos aligera el camino para el momento eterno, D/os ha puesto a nuestro alrededor toda la sabiduría para que no tengamos miedo, para que no exista dolor ni tristeza, para que sólo exista Agradecimiento, Templanza y Paz.

El tener a la Muerte como una parte de la propia Existencia hace del camino una Bendición, y una constante construcción que busca, sin pretender encontrar, porque la belleza de D/os se encuentra en su Misterio.

La vida es sueño, escribe Calderón de la Barca, mientras nos deja claro que los sueños, sueños son, es decir, que la Vida tiene ese Misterio y Eternidad del sueño entretejido con la Muerte, mientras que los sueños sólo son eso, algo que no afecta a la Vida ni a la Existencia.

La Existencia nos hace ser y al mismo tiempo nos lleva a no ser en la Vida para retornar a ser en la Muerte, por lo tanto, existimos porque tenemos Vida, pero Morimos porque tenemos Existencia, y este conocimiento se nos da para vivir Aquí y Ahora, para vivir en la Alegría de la Muerte, es decir, vivir con honestidad, sin mentiras, sin traiciones, sin fraudes, sin hacer daño, porque en cualquier momento la Vida le abre el camino a la Muerte, entonces, sólo viviendo cada día con Templanza y Misericordia podremos Morir en Paz, en particular, porque al actuar sabiendo que puede ser el último instante, contemplaremos y escucharemos de una manera diferente todo, simplemente porque hemos trabajado en nuestro propio duelo, construyendo una vida bajo los valores y virtudes que nos lleven a una Muerte Divina y Pacífica, más allá de como suceda.

Aunado a ello, el trabajar el propio duele fortalecerá el momento de despedirse de los seres queridos, en particular de los padres, quienes uno creería que siempre estarán ahí y que nunca se irán, porque los hijos damos por añadidura la presencia de los padres, olvidando que ellos también deberán regresar a su Principio.

La muerte de alguno de los padres, causa por instantes un sentimiento de abandono, de saberse perdido, como cuando de pequeño corres, corres, y de repente volteas y no los ves, y te quedas pasmado por un micro segundo que parecen horas y horas, sin embargo, de repente, los ves ahí buscándote, y con un abrazo diciéndote que ahí están y entonces, se piensa que es y será para siempre, sin embargo, llega el momento en el cual, estás ahí parado con la misma sensación de incertidumbre, pero ahora ya no llegan, ya no está su olor para sostenerte, ni su abrazo, ahora esta D/os, como lo estuvo años atrás escondido en el rostro de tus padres, ahora D/os está ahí sosteniéndote para que no caigas, llenando el rededor de fragancias, moviendo los árboles con el viento para acariciarte, haciendo cantar a los pájaros para eliminar el dolor de tu corazón, llenando de agua las nubes para que tus lágrimas se sientan acompañadas, haciendo retumbar el trueno para que tu grito se envuelva en un eco donde D/os te explica que comprende y siente tu dolor, y donde te recuerda que nada desaparece, que nada se destruye que solamente se expande y se transforma y se hace más grande dentro de ti.

muerte de un padre

La muerte de alguno de los padres nos regresa a la inocencia de la infancia, no para llenarnos de nostalgia y tristeza, sino para que percibamos el mundo ahora con Paz, con Templanza, con Conocimiento lleno de la fortaleza y la sabiduría que ellos dejaron en cada uno de nosotros, recordándonos que no estamos somos, porque a semejanza de como estuvieron sosteniéndonos a lo largo de su Vida, ahora en este sedero de Muerte, nos sostienen desde el espíritu y nos responden desde la belleza del Silencio, dejando las Palabras para la materia, entonces,  sí, puede que la ausencia nos conduzca a ese lugar donde nos sentíamos perdidos frente a nuestra infancia, sin embargo, ahora, D/os, nos muestra que no estamos en el mismo lugar porque ahora tenemos la sabiduría y la presencia espiritual de nuestros padres, y sobre todo porque al no existir nada más que D/os, quien como menciona Einstein es tan grande que no cabe en el entendimiento, pero tan pequeño que cabe en el corazón.

La muerte de uno de nuestros padres a través de D/os nos devela que lo que en un momento fue Carne, Espacio y Tiempo ahora es Silencio, Eternidad y Sabiduría.

No hay más dios que D/os, y no hay nada más que D/os, más allá de la infinidad de nombres que se le atribuyan porque como dice el Salmo, mientras D/os en mí quien contra mí.

La Muerte contemplada y recibida desde la Voluntad de D/os no nos aleja del proceso de duelo, pero si nos conduce a interiorizar, a sembrar nuevamente los valores, las virtudes, los aciertos, la honestidad, a realizar a través de la compañía y la mirada una alianza con cada hermano de manera diferente, con la familia, con nosotros mismos, y sobre todo nos debe de recordar que nada material debe anteponerse a nuestro Origen común; los padres y D/os.

La muerte de los padres desde D/os se convierte en una semilla que florece día a segundo en nuestro interior y en nuestra manera de continuar en el espacio – tiempo, recordándonos que sí, todo tiene un tiempo que se volverá eternidad…

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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