Las nueve musas

La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa
El Talmud

Todos los días escuchamos hablar de paz dentro de una humanidad que no hace otra cosa más que ejercer guerra, violencia, maltrato, discriminación, prejuicios, condenas, una humanidad que en cada uno de sus actos aleja a la paz o la concibe simplemente como la ausencia de guerra, pero, ¿en verdad estamos en una ausencia de guerra?

Cada uno de los seres humanos que habitamos la tierra ejercemos acciones que lastiman a otras personas, animales o a la naturaleza, actuamos en nuestro propio beneficio, y en muchas ocasiones nos divertimos criticando, poniendo apodos, nos alegramos de circunstancias que le suceden al prójimo, engañamos, mentimos, traicionamos, entre otras muchas cosas, cada uno de estos aspectos desequilibra y pisotea la paz, porque no se puede hablar de paz cuando en el interior no se llevan acciones diarias para reencontrarse con uno mismo.

La paz tiene como fundamento el conocimiento de lo que se es, y este ser tiene como raíces el pasado y el futuro, que aunque son inexistentes para el hoy son parte fundamental porque el pretérito será la base de las acciones del instante y el futuro se desarrollará bajo las consecuencias y  los actos.

Estar en paz conlleva tener no sólo un estado alejado de guerra sino un estado social donde la justicia se ejerce en favor de la dignidad de cualquier realidad, donde las diferencias sean lo que hermanen a los hombres, donde no exista hambre, abusos, donde los gobernantes busquen el bienestar no de sí mismos sino de su pueblo e incluso de todos los pueblos con los que comulga y comparte el mundo, donde las fronteras se derrumben y permitan a cualquier ser humano viajar y conocer la tierra, donde los poderes no se centren en doctrinas e ideologías, ni en conquistar otros pueblos para obtener más riqueza,  donde las religiones se nombren amantes de Dios más no de dogmas, doctrinas, donde la naturaleza tenga un lugar fraterno entre los Hombres, donde el Amor se fortalezca con la Bondad, la Verdad, la Alianza y la Misericordia, preceptos fundamentales para el encuentro con uno mismo y por ende con el otro, porque donde y en quien se ejerzan estos pilares la paz será un eterno acto de encuentro.

 

PazLa necesidad de paz es una búsqueda que ha marcado la historia del Hombre, historia-tiempo que no deja de repetirse como si intentara mostrar que no ha comprendido lo que daña al ser humano, una historia escrita entre los siglos con sangre, con dominio, conquistas, violaciones, esclavitud,  sometimiento, lágrimas, viudas, huérfanos, hambre, pobreza y muerte.

El recorrido del ser humano por la tierra tiene este eje donde la ambición y el poder se convierten en el más grande enemigo del hombre y la mujer, quienes siempre desean tener lo que ha conseguido el otro con labor, pero a diferencia de quien obtiene sus bienes con su trabajo el poderoso arrebata en base a la traición, el hurto y la injusticia.

Los Libros Sagrados nos explican que el ser humano tiene todo a su alrededor para vivir en paz con sus semejantes, la naturaleza le otorga lo necesario para construir un hogar, lo básico para alimentarse, ante ello el Hombre únicamente tiene que dejarla descansar un año de cada siete.

La naturaleza otorga al ser humano semillas, frutos, vegetales, especies, para que coma, no tiene necesidad de matar a ningún animal, en esta ofrenda la naturaleza nos muestra su bondad, pero refleja la avaricia del Hombre.

Un proverbio antiguo dice: “aquél árbol tiene manzanas, toma las necesarias para alimentarte, las demás déjalas para tu hermano, él a semejanza de ti, necesitara saciar su hambre”, por otra parte, el respeto a los animales no sólo conlleva amarlos como hermanos, sino la reflexión de que ningún ser humano debe de sufrir como consecuencia del placer de otro. Los animales se donarán en momento de hambruna a la creación más bella de Dios que es el hombre y la mujer, está escrito en textos del Hinduismo y el Budismo, matarlos por el placer del paladar es una agresión y traición a la compañía fiel que cada uno de los animales ejerce en nuestro día a día, aunado a que el consumo excesivo de carne ha llevado a que la gestación de los animales rompa el equilibrio de su propia naturaleza, lo cual acarrea una necesidad extrema de alimento el cual también es modificado para aumentar su producción  dañando de manera extrema la tierra y sobre todo siendo una de las causas de la explotación del agua.

Esto nos muestra que los Libros Sagrados tienen hermosas enseñanzas de comportamiento no sólo del Hombre con sus semejantes, sino de la humanidad frente a la naturaleza, conducta que lleva a la paz no sólo material, sino espiritual y humana.

La verdadera paz es algo que se concibe día a día principalmente en el centro del ser humano, de ahí la importancia de la Yijad/Yihad o guerra santa, la cual tiene su raíz en Yahada, que significa esforzarse. Yihad Al Akbar, recuerda al creyente que día a día debe de ejercer un gran esfuerzo para buscar la sabiduría, el misterio, la Yijad es la lucha contra el ego y las pasiones, es una lucha interior de cada persona para alejar cualquier acto que pueda ocasionar, dolor, violencia y sobre todo guerra entre sus semejantes.

En el Islam, la Yihad, es la más grande de las conquistas porque a quien se vence es al ego, lo más difícil de educar en el alma. De ahí que una de sus grandes enseñanzas diga “La tinta del sabio es más Santa que la sangre del mártir” y de ahí que la oración sea su pilar y la Yihad, su cúspide.

A diferencia de lo que se cree por comentarios nacidos del odio y la ignorancia, el Islam es una religión que se fundamenta en la paz, por ello lo dicho en el sagrado Corán: “Paz, no es ausencia de guerra, sino ausencia de injusticias, agresiones y trasgresiones entre los Hombres”, y busca a través del Corán y lo dicho por Mohammadp lo mismo que el Judaísmo a través de Moisés (Musa-p-) y la Torah, y que el Evangelio y Jesús (Isa-p-)[1], el Reino de Dios en la tierra, antes de buscarlo en el más allá.

En el Islam, la Yihab, es un pequeño esfuerzo y lucha contra el opresor contra todo lo que causa injusticia, principalmente lo que se lleva en el interior.

Otra parte fundamental donde se habla de la paz es en la Sharia, la jurisprudencia islámica, donde el reglamento de la guerra dice: “niños, mujeres, ancianos, campesinos, religiosos, y población civil deben de quedar fuera de la guerra, porque esta es una lucha, que sólo debe de ejercerse entre iguales”. Por ello dice el Corán: “Aquél que mataré injustamente a otro, es como si hubiese asesinado a toda la humanidad de la tierra”.

Esta necesidad de la paz a partir de uno mismo es algo fundamental no sólo en el Islam como religión sino en la vida del muslim, es decir, del musulmán, de quien se somete al Islam, hablando claramente que no se trata de un sometimiento que lleve a la esclavitud sino un acto diario donde cada acto se hace y reflexiona en nombre de Allah. Este recordatorio de paz, se da a lo largo de cada día del musulmán, por ello su saludo tiene como referencia este recordatorio a través de diversos vocablos que tienen como raíz este fundamento.

Así, Amán, significa la salvaguardia, frente a Salam o Silm, que lleva en su corazón la integridad, el bienestar, la entrega, el perdonar, el muslim, cada vez que repite Al salamu ´alaykum – Dios te guarde, la paz este contigo, y en su contestación Waálaykum as-salam, la paz esté contigo, o en el momento de decir adiós Ma´a as salamah, vaya en paz, se recuerda a sí mismo el compromiso que tiene consigo mismo y con sus semejantes, a través de su actos. La voz Salaha, raíz de Slh, recuerda el alejamiento de la corrupción, nombrarlo rememora el pacto propio para eliminar cualquier conflicto, obrar rectamente, Da Salam, se aplica a Allah, quien es poseedor de la paz, Dar al Salam, al pronunciarlo se recuerda el Paraíso, hogar de Allah, donde todos los seres humanos se encuentran a salvo.

Es de resaltar que la Paz en el Corán tiene un significado de seguridad y verdad, donde la confianza se obtiene en base a los acuerdos, de ahí Aslaha.

Decir, Salam, para un musulmán es recordar la salvación en Allah y paralelamente ofrecerle a su semejante la seguridad de que Allah actúa en cada ser humano si este así lo permite.

 

SALAM, SHALOM, PAZPor otra parte, en el judaísmo se encuentra el vocablo Shalom, el cual tiene su raíz en Shalem, que significa integro, por ello al decir, Shalom aleijem, se está diciendo “mi integridad está en ti”, al ayudarte a ti, es que realmente puedo ser íntegro y encontrar la paz, pero, otros de sus significados se relaciona con la acción y el acto de restaurar cada una de las cosas a su integridad original, según lo ha deja escrito Hashem a través de los libros sagrados y los profetas, por otro parte, decir, Shalom, manifiesta las relaciones amorosas con Dios y con toda la Naturaleza, al tiempo que recuerda al ser humano que la paz se encuentra en la Bondad y la Verdad. Así en los Libros Sagrados, al hablar de Shalom, se recuerda la prosperidad que da tener y desarrollar una armonía, porque al tener paz en el corazón, se estará en paz con el prójimo, porque nadie que tenga a Dios en su corazón cometerá injusticia.

El recuerdo cotidiano del judaísmo al pronunciar “Shalom”, rememora en cada persona, que cada uno de sus actos repercuten en la vida del otro, por ello, el pueblo judío abraza a sus hermanos y no los abandona en la pobreza, porque sí existe un hombre pobre, no es por actos personales, sino porque como pueblo algo se está haciendo mal. Para el judaísmo la paz no se puede obtener mientras exista un ser humano sufriendo al ser pisoteada su dignidad.

Por otra parte, Paz, para el Cristianismo, tiene su fundamento en la convivencia de los Hombres quienes tienen su bienestar en la convivencia común. La paz, tiene sus raíces, dice Pacem in terris 135, en la justicia y la verdad, pilares que sustentan la igualdad, el respeto y la cooperación en la convivencia humana. La paz, es la superación de todos los males sociales, por lo cual se necesita del individuo, de los Estados y de los pueblos para conducir y crear un bienestar público.

La paz, en el sentido cristiano es una virtud, y de la misma manera que el Islam y el Judaísmo, no la considera una ausencia de guerra, sino la integridad social, la cual sólo puede tener su origen en el interior de cada persona, por ello Juan XXIII, en Mater et Magistra 215, dice que no podrá existir justicia ni paz en tanto los hombres no reconozcan la gran dignidad que existe en cada ser humano como criaturas e hijos de Dios.

El Cristianismo remarca, en cada saludo de Paz, la necesidad de que exista en el interior la conciencia y la reflexión sobre la forma de vida, decir “la paz del Señor sea contigo”, lleva en su significado la Alianza y promesa del hombre y la mujer ante Dios, donde se recuerda que la paz del otro dependerá de que yo cumpla la promesa de amor en mis actos.

Al ofrendarle la mano a otra persona se está realizando un pacto, un compromiso entre hermanos donde se instaura que cada una de las personas será un guardián del otro, para que no vuelva a repetirse la respuesta vana de Caín a Dios, al preguntarle por su hermano, ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?, sí, cada uno de nosotros debemos de ser el guardián de nuestro hermano, de esta manera rezar el Padrenuestro obtendrá su sentido y su fundamento, porque al decir juntos Padrenuestro nos nombrando hermanos, por ello estamos listos para dar la mano y pactar en nombre del Señor la paz.

La paz es un encuentro personal a través de una lucha interna la cual nos lleve a eliminar todo aquello que nos daña y por consecuencia a nuestro prójimo.

La paz, es un pacto que realiza el ser humano en su interior para ejercer sus actos siempre a través de la Verdad y la justicia, por ello, siempre que veamos y saludamos a nuestro prójimo se le dice Salam, Shalom, Paz, es decir, al saludarte me recuerdo y te recuerdo que la paz depende de nuestra paz interior que convive en un mismo mundo.


[1] Los nombres entre paréntesis son la traducción/transliteración de estos al árabe, y el subíndice –p- junto al nombre del profeta y entre guiones representa la invocación que los musulmanes hacen cuando su nombre, o el de otro profeta es mencionado: “que la paz y las bendiciones de Dios estén con él”.

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

Publicamos tu libro (

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Las bestias nazis

 Aforismos – Antropología – Arqueología – Arquitectura – Astronomía – Biografías – Biología – Cabaré – Cerámica – Cine – Cómic – Comunicación – Crítica literaria – Danza – Derecho – Dibujo – Diseño – Ecología – Economía – Educación – Ensayo – Escultura – Filología – FilosofíaFísicaFotografía – Gastronomía GeologíaGrabado – Historia – Ilustración -  Jazz  – MarketingMatemáticasMemorias – Música – Narrativa – Ópera – Ortografía y Gramática – Performance – Pintura – Poesía – Poesía visual – Política – Psicología – Química – Religión – Salud – Sociología – Tapices - Teatro - Viajes -Zarzuela
Apadrina a un redactor