Las nueve musas
La princesa tarasca

La princesa tarasca; “Atzimba” Opera, drama y narración histórico-cultural.

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La ópera mexicana en el siglo XIX; una cuestión social histórica y cultural.

La ópera fue, es y será un ejercicio de creación dramática, escénica y artística que enaltece la música, el teatro, la arquitectura, el movimiento corporal, y la misma palabra, es una experiencia única de sentidos que bien podría representar la vida misma. Y es así, como este conjunto de representaciones, fue clave según Hammeken, (2018) para entender el desarrollo cotidiano, social, cultural e histórico del México decimonónico.  Para Hammeken (2018), la importancia de la ópera en esos entonces se dirigía principalmente a la civilización del pueblo, que deseaba a toda costa alejarse de ciertas costumbres indígenas, (la barbarie) que se consideraban en distintos estratos sociales, como un atraso de está modernidad (el occidentalismo) que poco a poco se avecinaba y del cual hoy en día se sigue proclive; con la expectativa de alcanzar esta “propuesta” de comportamiento, de ideales y de vida.

Atzimba

Lo que el autor describe como “la transformación de valores políticos de la sociedad mexicana” (p.25) tuvo otro cambio consigo que se dirigía al gusto estético de la población en general, lo que dio como resultado “la segmentación de los espectáculos públicos en espacios cada vez más delimitados, dirigidos a sectores específicos de la sociedad”.  (pág.27) Se dice entonces, y de acuerdo con el texto de La Republica de la música que la ópera tuvo mucho que ver con la configuración de la sociedad y de lo que se conoce como el Estado moderno en el México actual.  Lo que confirma que la ópera estaba ligada a la idea de civilizar, y de igual forma a la necesidad de tener una sensibilidad y conocimientos específicos que ayudaran a la comprensión del lenguaje estético, teatral, musical y literario de tan elaborado espectáculo, el cual congeniaba perfecto con toda la nueva civilización que se solicitaba en el siglo XIX, no sólo en las tierras mexicanas, sino en todo el mundo.

Ricardo Castro; El compositor y la ópera de su vida.

 Parte de la pequeña crónica, que a continuación se comparte, dirige la mirada de manera especial a Ricardo Castro (1864-1907), pues la creatividad, experiencia internacional y hasta el desenlace dramático del mencionado compositor, bien podrían ser parte del guion de alguna ópera.  Lo que conlleva a preguntarse ¿quién era este personaje y porque ejemplifica de manera tan clara toda esta transformación social y de gustos estéticos de toda una nación?  Bueno, él fue uno de los compositores mexicanos más importantes de la época romántica, el cual desde su juventud ya encajaba perfecto con toda esta efervescencia de cultura y desarrollo que el Estado buscaba enaltecer, no sólo por el talento que tenía, sino también por la propia música que componía, donde se notaba claramente, la influencia de varios compositores europeos que al fin y al cabo eran el modelo artístico, social y estético que se suponía debían seguir.

Ricardo Castro
Ricardo Castro

Dentro del repertorio de Ricardo Castro hubo bastante variedad, pues dentro de sus obras se destacan varias composiciones para piano, polonesas, mazurcas caprichos, música de cámara, dos conciertos, una sinfonía y 5 operas, entre otras muchas obras.  En México en (1902) y bajo el mandato de Porfirio Díaz, con la finalidad de embellecer la imagen del país hacia fuera, se mandaron artistas de diferente índole a Europa, entre estos Ricardo Castro, donde logro hacer amistades de alto rango como el mismísimo Camille Saint-Saëns, el cual le apoyo para que ofreciera conciertos en prestigiosas salas del viejo continente, donde la crítica lo aprobó como pianista, al mismo tiempo que mostró interés por sus composiciones entre las que destaca por ejemplo, el Concierto para piano y fragmentos de la ópera Atzimba, como el “Intermezzo” y la “Marcha sagrada”.

Al final de su vida y con muchos logros pendientes por lo súbito y temprano de su muerte, el compositor deja toda una muestra artística e histórica que explican de una manera más clara, varias situaciones que enmarcaron el desarrollo de esa época y aun en la actualidad de nuestro país, como lo es la transición cultural que se reflejó en la composición del artista al dejar los ritmos y melodías simples llamados populares, los cuales imperaban en el gusto y reconocimiento de la población en el México de principios del siglo XIX, para así adoptar una forma singular de representar el gusto por la reinterpretación de toda esta influencia occidental, como se puede ver en muchos de los títulos de sus obras que están escritos en francés y de la misma música que enaltecía toda la cultura europea, pero, que al mismo tiempo sostenía una identidad nacional por parte de este reconocido artista, uno de esos ejemplos de fusión que deja Ricardo Castro se puede observar claramente en la ópera de Atzimba, la cual por supuesto también tiene su propia historia.

La ópera de Atzimba, realizada con tintes wagnerianos y una representación escénica sobre la conquista de Michoacán, es la mezcla exacta para ejemplificar toda esta occidentalización que al mismo tiempo se percibe como un nacionalismo idílico, original y que se ha montado de nueva cuenta, como un homenaje al compositor y la ópera mexicana con mucho orgullo en la época actual.  Pero, antes de adentrarse a la puesta en escena de tan especial obra, se concluye la breve reseña de su compositor. Para Roca (2007), después de la obra de Castro se considera que, en la música mexicana llamada de concierto, surgió la época del modernismo. Y ya que parte de su obra pertenece estilísticamente al romanticismo tardío, se puede decir también que el compositor dialogó con la música de su época a escala mundial.   Es así como Ricardo Castro, se recordará por una trayectoria de talento, disciplina y entrega, así mismo se considera desde una perspectiva histórica, social y cultural, pilar de la composición mexicana, así como de la transformación artística que el siglo XIX sugería para la comunidad nacional, desde ese entonces y hasta nuestros días.

Atzimba; leyenda de una princesa purépecha

Ahora, ¿Por qué analizar la ópera de Atzimba?, ¿qué es lo que se pretende encontrar, describir y explicar? La respuesta deviene de todo un movimiento alrededor de esta obra que ha trascendido a lo largo de la historia musical y escénica de México.  Entonces, ¿cómo fue creada tan peculiar opera?  Bueno la historia de Atzimba está basada en una antigua leyenda purépecha recopilada por Eduardo Ruiz, la cual se convirtió en un texto de ópera bajo la mano de Alberto Michel y Alejandro Cuevas, para finalmente, ser musicalizada por Ricardo Castro. El argumento de esta obra dirige la mirada a uno de esos dramas o conflictos que hablan de el enamoramiento entre enemigos, el cual ha funcionado como motor narrativo de famosas óperas como en Bellini (1801-1835) o en Verdi (1813-1901).

El guion de Atzimba habla del amor de Atzimba una princesa purépecha y un capitán español, Jorge de Villadiego, el cual sufre la derrota de su lucha contra los indígenas purépechas y es condenado al sacrificio, situación que provoca que Atzimba desesperada por la suerte de su amado, arrebate el puñal del sacerdote Huépac (el tercero en discordia) y acabe con su vida. En algunas versiones de la leyenda de Atzimba se menciona a un joven guerrero purépecha que también estaba enamorado de ella, y que además de sentir celos por el amor de la doncella hacia el español, resentía el hecho de que el hermano de Atzimba había decidido que ella se dedicara al servicio de la diosa madre, y así permanecer sin casarse y virgen para toda la vida.

Con toda esta historia y los detallados procesos para crear la especial obra, el triunfo de Atzimba fue total, el público la aclamó, y se describió a su música como briosa, juvenil y original.  La bella composición de Ricardo Castro, escrita sobre un dramático episodio de la conquista de Michoacán, gustó enormemente.  En cuanto a la puesta en escena se puede leer que las decoraciones, fueron siempre nuevas, y que estuvieron muy bien pintadas; “el vestuario resultó vistoso y bastante propio, ya que no hubiese sido posible llevar a la escena las desnudeces de los primitivos tarascos, verdugos de la princesa Atzimba y del enamorado capitán Villadiego” (Olavarría y Ferrari, 1900 “Reseña histórica del teatro en México”, p.14)

Algunos datos que llaman la atención de esta puesta en escena son: que es una ópera presentada por primera vez en 1900, que transito con una compañía italiana, pero, la ópera se creó en español, que se presentó en el Teatro Nacional, que antes de su reestreno en (2014), se hizo por última vez en (1952), de esta última representación, existe una grabación que fue transmitida por la radio y se conserva en la biblioteca de Cristián Caballero, cabe señalar que la grabación no ha sido editada ni publicada. Otro dato relevante fue que el segundo acto se reconoció como perdido todo el siglo xx, hasta que se logró reescribir en épocas actuales.

La relaboración de Atzimba (2014), tuvo a bien integrar más expresiones artísticas en su escenificación, donde habla entonces, de un espectáculo interdisciplinar que tiene como objetivo resaltar el trabajo teatral, dancístico, musical y de la composición mexicana de este tiempo. Al hablar de la reconstrucción de este 2do acto, resulta interesante saber que el encargado de esta tarea fue Arturo Márquez, otro compositor mexicano que ha sobresalido nacional e internacionalmente por sus múltiples creaciones musicales, sólo que este otro creador, ha utilizado la formula occidentalista de manera un poco distinta a la de Castro, pues toma como base la música occidental, pero, en gran medida busca resaltar los ritmos y melodías tradicionales llamados populares, que el México decimonónico proponía dejar, con el fin de buscar el tan ansiado desarrollo cosmopolita.

Ahora, en la composición mexicana se busca retomar la raíz que ha enriquecido tanto nuestra cultura, y de la cual se debe estar totalmente orgullosos, buscando otras vías de evolución artística y social, de acuerdo con los cambios que exige la vida actual de esta nación.  Para describir a grandes rasgos cual fue el proceso creativo del compositor se comenta que “Había una partitura de piano y canto y eso era lo único que existía, por lo tanto, el gobierno de Durango pensó en hacer un trabajo de recuperación y se le dio a uno de nuestros grandes compositores, el maestro Arturo Márquez” (Vargas, 2014, p.3).  El mencionado compositor dijo estar honrado de participar en la recuperación de esta obra emblemática para el país y a la que considera un gran logro musical, así como un ejemplo del talento y de la calidad que han logrado los compositores mexicanos, no sólo a través de las décadas, sino de los siglos también. “Trabajé muy de cerca con el músico y compositor Abelardo Rivera en la reconstrucción de este segundo acto, para el cual se realizó una profunda investigación sobre los instrumentos de la época para ser lo más fieles posibles a la visión del gran Ricardo Castro”, describió (Arturo Márquez, en prensa, p.7).

Ya en el reestreno de Atzimba (2014) fueron muchas las situaciones que engrandecieron aún más esta obra, como el presentarse en Bellas artes, donde realmente no ha sido tanta la difusión de la ópera mexicana, y al mismo tiempo resaltar el trabajo de talentos nacionales de la ópera, el teatro o la danza.  Así como destacar la difusión y reinterpretación de esta puesta en escena, en una historia representativa que refleja todo un pasaje de cambios y adecuaciones en varias manifestaciones artísticas y culturales.

Para Ontiveros (2014), el tema de esta ópera debe ser conocido por las generaciones actuales ya que, a través del concepto artístico revolucionario de este gran compositor duranguense, se relata uno de tantos pasajes de la Conquista ocurridos en nuestro país. “La princesa Atzimba y el triángulo con los dos hombres que se disputan su amor sirve para dar todo un marco simbólico y referencial de lo que fue ese capítulo de nuestra tierra, y todo gracias a la genialidad de un compositor que vio en ello una historia trascendente para ser contada a través del canto y la música” (Ontiveros, 2014, p.12).

Reflexión acerca de los conceptos, identidades, cambios y adaptaciones en la ópera mexicana.

Así pues, se concluye este breve recorrido histórico y cultural que cuenta un poco lo que significó que la ópera se integrara al México del siglo XIX, no sólo como un espectáculo multidisciplinar y de amplias construcciones artísticas, sino como un reflejo de la misma sociedad, interpretado de diversas maneras y con distintas historias adaptadas a este tipo de puestas en escena.  Se entiende entonces, desde Hammeken (2018) que la influencia atribuida a estas obras se podía observar con quienes gobernaban en esos momentos, pues sabían que la ópera podía servir como fuente de legitimidad o de disputa en temas de mucha relevancia en el país.

La opera como señala el autor, era más que un entretenimiento artístico, pues esta podía abarcar la emoción política que, al cantar a la patria perdida y a la libertad anhelada, se entendía también como una “manifestación colectiva que comulgaba con los derechos ciudadanos y la construcción de la Nación” (p.27).  Es así como la ópera se consideró un detonador de códigos y significados culturales que podían interesar a varios sectores sociales.

Hammeken cita a Paul Robinson para decir que “las óperas reflejan el clima intelectual de su época” (2006).  La ópera se convierte entonces, en un medio de expresión que se centra en la época en la que se desarrolla y de igual forma representa el ánimo y las aspiraciones de ese tiempo y espacio.  De esta reflexión resulta muy interesante analizar la composición de Atzimba, ya que su función se dividió entre el occidentalismo sugerido a la creación artística, que al mismo tiempo fungía como una narración idílica de sucesos basados en hechos que pudieron ser un tanto reales y que describían de una forma ensoñadora  y dramática los ideales de una nación, de un pueblo que necesitaba ser escuchado y reconocido como  aguerrido, pasional y con mucho que ofrecer a la expectativa de los ojos en otros países.

atzimba operaAhora, al parecer la historia de esta ópera si tiene mucho que decir, pues llama la atención que por tantos años esta obra se dejara en el olvido, incluso al permitir que parte de su musicalización se perdiera y nadie reclamara nada, todo esto quizás refleja como el desarrollo y normas de expansión dentro de una nación, cambian con los ideales e inquietudes que la sociedad solicite día con día.  Es decir, lo que antes era un requisito de aceptación en el plano cultural y artístico mexicano, como lo fue la gran influencia europea que se pudo notar desde una puesta en escena que interpretaba un pasaje de la vida prehispánica, pero, que se representaba desde su construcción como una ópera extranjera.

Con el paso de los años y aun en la actualidad, distintas obras que abarcaban toda la gama artística se distinguen por intentar recuperar todo este bagaje cultural de representación ancestral y plasmarlo en sus creaciones musicales, dancísticas, o literarias por mencionar algunas disciplinas que ahora siguen este formato de creación.  Al final se reitera que la ópera de Atzimba es y será una representación de historia cultural que sirve a la indagación incluso antropológica de conceptos, símbolos, identidades y conformaciones sociales que comunican conocimiento de vida de lugar y tiempo específico. De igual forma se reconoce que una puesta en escena como esta puede conjuntar varias concepciones, ideas, creencias, gustos y estéticas sujetas a los cambios de la vida actual, las cuales buscan adaptarse a estas nuevas necesidades culturales, políticas, históricas y sociales, dejando como tarea el reinterpretar todo este espectáculo de grandes dimensiones, ahora con los nuevos creadores dentro y fuera de la interdisciplinariedad.

Janitzio De la Concha Pichardo

 

Bibliografía

  • Hammeken L., P. (2018). La Republica de la música; Opera política y sociedad en el México del siglo XIX. Publica histórica. Bonilla Artigas Editores. México.
  • La ópera “Atzimba”, de Ricardo Castro, regresa a los escenarios NOTIMEX20.01.2014 – 14:02H.
  • Roca H. (2007). Aspectos de Ricardo Castro Pro-ópera México.
  • Secretaria de Cultura (2014). La ópera Atzimba, de Ricardo Castro, un patrimonio cultural de México: Rafael Tovar y de Teresa. Prensa México.
  • Secretaria de Cultura (2014). Atzimba, una historia de amor con toque mexicano. Prensa México.

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