Las nueve musas
Angola

La colaboración cubana en la Guerra de Angola: decisión propia u órdenes de Moscú (II)

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Analistas, expertos en la «Guerra de Angola», han tratado de demostrar, sin lograrlo, que Cuba acudió al llamado de Neto y el MPLA, solo cumpliendo órdenes de la antigua Unión Soviética, y no es así, jamás lo fue en la historia de la colaboración con ese hermano país.

Comienzan los ataques contra la colaboración cubana. Llaman a Cuba, Satélites de la URSS

Analistas, expertos en la «Guerra de Angola», han tratado de demostrar, sin lograrlo, que Cuba acudió al llamado de Neto y el MPLA, solo cumpliendo órdenes de la antigua Unión Soviética, y no es así, jamás lo fue en la historia de la colaboración con ese hermano país.

Ni en los peores momentos, Culto Cuanavale, cuando Cuba se vio impelida a reforzar sus medios y efectivos militares en el sureste de Angola, sucedió tal cosa.

Para finales del mes de marzo de 1976, por el norte, el enemigo había sido obligado a volver hacia Zaire, mientras que, por el Sur, el día 27 de ese propio mes, las tropas de Suráfrica sé vieron forzadas a cruzar la frontera meridional con Namibia.

Entonces, según cronograma, las tropas cubanas comenzarían a retornar a su país, paulatinamente, pero en Angola permanecerían cuantos combatientes fueran necesarios y por el tiempo indispensable para organizar un Ejército moderno y fuerte, capaz de garantizar en el futuro la seguridad interna y la independencia del país sin ayuda externa.

Así comenzó la más grande e importante colaboración militar cubana con pueblo alguno, que se extendió durante cerca de 15 años, cuando a punta de plomo, lograron la paz de Angola, la aplicación de la Resolución 435, para la Independencia de Namibia, y se logró, además, desmantelar el oprobioso régimen del Apartheid.

Para finales del año 1987, nuevamente el régimen racista de Suráfrica, invade descaradamente la República Popular de Angola. Cientos de carros blindados y abundante artillería terrestre y antiaérea, y decenas de unidades aéreas, donde no podían faltar los modernos Mirajes, penetran por la frontera con Namibia, dando apoyo a las fuerzas de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, [UNITA] de Jonás Savimbi, asediada por efectivos de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola, [Fapla] que desde el décimo mes de ese año, realizaban la Operación «Saludando Octubre», cuya finalidad era «destruir» fuerzas y medios de las tropas de la Unita, en la región Jamba-Mavinga, cuyas tropas angolanas, cierto tiempo después, comenzaron a sentir desgastes, por las fatigosas y violentas marchas, y la falta de alimentos, ocasión que aprovechó el enemigo para dejar fuera de combate a unidades enteras de las FAPLA, y en ocasiones cuantioso material bélico.

guerra de Angola
Exploradores miembros de los Destacamentos Olivos de Observación en la Profundidad del Enemigo. Muchas veces regresaban así

Se habían desplazado desde Cuito, hasta el naciente del río Lomba, haciendo frente, constantemente, a la ofensiva lanzada por las tropas sudafricanas, unidades de las Fuerzas del Territorio de Namibia, y efectivos regulares, e irregulares de la UNITA. El Comandante en Jefe Fidel Castro, en la Reunión de Análisis de la Situación de Angola, realizada el 15 de noviembre de 1987,[4] expresó al respecto:

«Ya en años pasados los soviéticos, con la idea «fenomenal» de su asesor militar, el general Konstantín Kurochkin[5], están insistiendo en estas frustrantes maniobras que no dejan nada más que perdida de hombres y armas, ustedes saben cuál es nuestra filosofía: no apoyarlas, pues no nos dejan nada más que muerte. Ahora tenemos que sacar la cara y defender ese pedazo perdido de tierra angolana, en primer lugar, porque vamos a defender a los hombres y los medios que tenemos allí, y porque vamos a demostrar que sé puede salvar la situación. Precisamente en las márgenes del río.»

(MINFAR, Cuba, 1987)

Es entonces, cuando nuevamente, el Alto Mando Político-Militar de la Revolución Cubana, toma la decisión, de reforzar la Agrupación de Tropas del Sur, que, ante el avance sudafricano, corrían el peligro de ser agredidas.

Fue tal la envergadura del movimiento de tropas planificado en dicha reunión, presidida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que el General de Ejército Raúl Castro Ruz, entonces Ministro de las FAR, llegó a decir, en clara alusión al amplio despliegue técnico y humano, que llegaría a la cifra de 40 mil hombres en apenas unas semanas:

«[…] si tenemos que quedarnos solamente con las Milicias de Tropas Territoriales para defender a Cuba, lucháremos con ella» [6]

Nuevamente, un río de hombres y armas volvió a Angola, tal y como sucedió en 1975-76. Debe recordarse, que, durante esa etapa, gobernaba en los Estados Unidos Ronal Regan. Conflictivo y guerrerista como sus antecesores, había jurado terminar con la Revolución cubana. Tal era el peligro que Cuba asumió.

A juicio del fallecido general de brigada Harry Villegas Tamayo, «Pombo» Héroe de la República de Cuba,[7] y participante en la batalla:

«En Cuito Cuanavale, la Revolución Cubana se jugó todo, se jugó su propia existencia, se arriesgó a una batalla en gran escala, contra una de las potencias más fuertes de las ubicadas en la zona del Tercer Mundo, contra una de las potencias más ricas, con un importante desarrollo industrial y tecnológico, armada hasta los dientes.

A esa distancia de nuestro pequeño país, y con nuestros recursos, con nuestras armas. Se corrió el riesgo de debilitar nuestras defensas, y debilitamos nuestras defensas, utilizamos nuestros barcos, única y exclusivamente nuestros barcos y nuestros medios, para cambiar esa correlación de fuerzas que hiciera posible el éxito de los combates; porque a tanta distancia no se sabe si se libró alguna vez alguna guerra entre un país tan pequeño y una potencia como la que poseían los racistas sudafricanos.»

(Villegas, 1992, página, 1559)

A la zona en conflicto de Cuito Cuanavale, comenzaron a llegar tropas cubanas, que junto angolanos y namibios protagonizarían importantes combates, Por eso, mientras en Cuito Cuanavale, las tropas del Ejército de África del Sur, eran desangradas, por el suroeste 40 000 efectivos, angolanos, cubanos y namibios, apoyados por unos 600 tanques, cientos de piezas de artillería, 1000 armas antiaéreas, y las audaces unidades de Mig-23, que rápidamente se adueñaron del espacio aéreo, avanzaban a toda velocidad hacia la frontera de Namibia, dispuestas a barrer literalmente a las fuerzas sudafricanas que se acuartelaban en aquella dirección principal.

Cuando el 15 de noviembre de 1987, se toma la decisión de reforzar las tropas cubanas en el Sur de Angola, el Comandante en Jefe que presidía la reunión en el Estado Mayor General preguntó a los presentes:

«[…] Entonces hay tres cosas que hay que ver. Primero: ¿Quién y cuándo le informamos a José Eduardo que vamos a reforzar? ¿Quién va a Moscú a decirle a los soviéticos lo que vamos a hacer? Pero decirles que hemos tomado esta decisión.».”[8]

Angola
Quimbos, o casas de paja y adobe que rodeaban el poblado de Cuito Cuanavale

En ningún momento de su intervención en la señalada reunión, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, emplea las palabras, permiso, ustedes creen, podemos hacer esto… No, la decisión cubana fue sabia y tajante, reforzar sus hombres al costo que fuera necesario e impedir, con ello, que Suráfrica se apoderara de esa estratégica zona del Sur de Angola.

No hay sumisión en sus órdenes; hay decisión de principios soberanos, que él jamás violó. Eso lo quiso dar a entender el artículo de Cole Blasier[9], publicado en la revista Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Blasier afirma categórico:

«A través de Cuba, la URSS logró extender su hegemonía a los países del Tercer Mundo utilizando la posición del Gobierno cubano y fomentando el desarrollo de Movimientos de Liberación Nacional en terceros países. Dichas campañas de acción internacionalista de la República de Cuba hubieran sido inviables sin los contingentes de material militar soviético aportados a Cuba.

El papel desarrollado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba fue vital para garantizar el repliegue de los intereses occidentales en el Tercer Mundo, inscribir a muchos de los nacientes estados en la órbita de influencia socialista.»

(Blasier, 1995)

Cuba no fomentó Movimientos de Liberación Nacionales en ninguna parte del mundo, la misma dinámica del colonialismo de opresión en sus colonias, fue el detonante para que estos surgieran. El MPLA, por ejemplo, surgió en el año 1956, entonces Fidel Castro, se alistaba en México para partir a hacer la guerra en Cuba contra la tiranía de Fulgencio Batista, por eso es injustificado poner a Cuba como base del fomento de su ideología a esos grupos de liberación desde época tan temprana.

Pero si, partiendo de los ideales internacionalistas que siempre ha preconizado el pueblo cubano y su alta dirigencia política y militar, se brindó ayuda desinteresada a varios MLN en el mundo. No es un secreto que, durante el desarrollo de la Operación Carlota, la antigua Unión Soviética, proveyera a Cuba armamento y municiones, pero en la mayoría de los casos, solo para reponer el que la isla caribeña había llevado y entregado a las FAPLA de Angola. No hubo nada gratis, no hubo sonrisa de complicidad, solamente el deber de los pueblos soberanos de ayudar a los que lo necesitaban.

La influencia Leninista o Maoísta, en algunos casos de MLN en África, no es obra de Cuba, estos movimientos, desde su creación, nacieron con esa concepción científica y como tal la adoptaron. No era, yo te ayudo y tú cambias de credo, nada de eso existió, pues Cuba desde el triunfo de su Revolución, aun con grandes amigos, se limitó a inmiscuirse en los asuntos internos de movimientos o países.

Ahora, a casi 32 años de finalizado ese conflicto, algunos aducen que la contundente victoria de angolanos-cubanos y namibios nunca existió, y lo más bonito del caso, es que lo publican medios de prensa angolanos como Angola24horas, que un artículo ya citado del periodista e investigador Lourenço Antônio donde expresa:

«Si bien es innegable que las fuerzas sudafricanas, que en ese momento controlaban la entonces República de África Sudoccidental, penetraron varias veces en territorio angoleño, persiguiendo a las guerrillas de la SWAPO, que luchaban con el apoyo de Cuba y la Unión Soviética por la independencia de esa territorio, es mentira, es de mala educación afirmar que en ese lapso de tiempo contingentes militares sudafricanos ingresaron a Angola con el objetivo de atacar y capturar Cuito Cuanavale»

Y añade más adelante afirma Lourenço:

«Fue tras el fracaso de la ofensiva de Lomba 87, en la que las FAPLA y los cubanos perdieron enormes cantidades de material bélico y de hombres, que las FALA, en persecución de las tropas enemigas supervivientes, rodearon el municipio de Cuito Cuanavale, realizando constantes bombardeos, combinado con la neutralización de iniciativas ofensivas de las FAPLA, para evitar que tropas de Luanda y La Habana regresen para atacar tan pronto Mavinga y Jamba, con el objetivo estratégico de controlar la frontera de Angola con Namibia, y cortar la retaguardia logística a UNITA.» (Lourenço, 2020)

Y agregó Lourenço Antônio:

«El régimen del MPLA en el poder en Angola desde 1975 hizo todos los esfuerzos y gastó enormes recursos financieros para que tal batalla de Cuito Cuanavale, que sólo existía en la imaginación de sus estrategas, se convirtiera en una cuestión de honor para las FAPLA, derrotadas sucesivas veces por cubanos y rusos. en ese espacio geográfico y temporal angoleño. […] Hay quienes dicen que la guerra de Angola duró tanto y tuvo la violencia que la caracterizó, por culpa del líder cubano Fidel Castro, quien hasta cierto punto albergó el deseo de invadir Namibia, avanzar hacia Sudáfrica. y controlar la ruta del Cable.» (Ibidem)

BM-21
La artillería reactiva, los BM-21, hicieron estragos a las tropas enemigas. Por su alto poder de fuego, eran las encargadas de hacer emboscadas tácticas, de las que casi siempre salían airosas

Al inicio de su artículo él dice que no eran serios los que propugnaban la victoria cubano-angolana-namibia en Cuito Cuanavale del 23 de marzo de 1988, y exclama que la SDAF[1] en ningún momento invadió el territorio angolano. Permítanme recordarle, que, en 1975, la SADF con su tropa de élite el contingente Zulú, penetro decenas miles de kilómetros de ese país con el objetivo marcado de apoderarse de Luanda, un día antes de la independencia el 11 de noviembre. ¿Se recuerda? Entonces quienes tenían en Cuito, cañones G-5 y G-6, Valkirias, armamento sofisticado de última generación para hacerse del poblado, ¿La Unita? No, el régimen de Pretoria.

Cuando se lanzó la ofensiva contra los objetivos militares en el sureste de Angola, era sólo para desbaratar y bloquear el poderío militar de la SADF, y de los fantoches de la Unita que montaron emboscadas defensivas en las cercanías de bases de la SADF, para resguardarlas, y eso se logró.

Por eso el 23 de marzo si existió, fue el combate decisivo donde los sudafricanos «Se partieron los diente» y cubanos-angolanos y namibios lograron una importante victoria que dio paso a las negociaciones de paz, -que lograron, gracias a esa coalición revolucionaria la Independencia de Namibia y el fin del oprobioso régimen del apartheid-. Es la realidad, no otra.

Es la misma diatriba de la participación de la URSS en la liberación de los países de Europa del este durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, lo niegan descaradamente, dando valor a los aliados de última hora: Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

Cuba
Desde lo alto de un centenario árbol, los observadores eran los encargados de dar la alarma tras los movimientos del enemigo

Pero sigamos con las relaciones URSS-Cuba en la Guerra de Angola:

En una carta que envía a Mijaíl Gorbachov, entonces Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, el 1 de diciembre de 1987[10], 16 días después de la decisión tomada de fortalecer los efectivos en el sureste de Angola, Fidel le dice:

«Nosotros tenemos en ese país más de 40 mil hombres, incluidos los colaboradores civiles. Nuestra responsabilidad con el destino de esos hombres es muy grande. No podemos vacilar, ni perder un segundo en cuestiones que tiene que ver no solo con el destino de Angola, sino también con la seguridad y la vida de los cubanos allí destacados.

Después de analizar la situación creada, llegamos a la conclusión de que era imprescindible y urgente reforzar las tropas. Nosotros no tenemos la menor culpa de la situación militar allí creada. Es una responsabilidad que corresponde a los asesores soviéticos, que se empeñaron en lanzar las tropas angolanas a una ofensiva en profundidad hacia las apartadas regiones del sudeste del país, a considerable distancia de la retaguardia y las bases de las fuerzas propias y en las proximidades de la frontera con Namibia y de las bases militares de Suráfrica allí instaladas.»

         (CC. PCC, 1988)

Y agregó Fidel a Gorbachov:

«Dos veces entre 1985 y 1987 ha ocurrido esto, con las consecuencias militares y políticas que eran de esperarse. Nosotros estuvimos siempre en contra de ese tipo de operaciones absurdas, que no deciden la situación, comprometen todos los recursos y debilitan la acción contra las bandas de la UNITA en los lugares verdaderamente estratégicos del país desde el punto de vista militar, económico, social y político. Si el enemigo hubiese permitido a las unidades angolanas penetrar a más profundidad, el desastre habría sido completo y sin retirada posible.

Ahora se crea una vez más la situación crítica, y solo de las tropas cubanas se espera que sean capaces de resolver el problema.»

(Ídem)

zapadores
Un importante papel jugaron los zapadores, sembrando gigantescos campos de mina, o desactivando las sembradas por el enemigo

Cuando en la reunión de Análisis se toma la decisión de que la persona indicada para ir a informar a los Soviéticos es el general de división Ulises Rosales del Toro, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se hace basado en sus vastos conocimientos de la situación de Angola y su experiencia como estratega, que los Mariscales soviéticos bien conocían, pues había resultado «Título de Oro» en la defensa de su tesis: La Defensa de Moscú durante la Segunda Guerra Mundial, en la «Escuela Superior de Guerra Mariscal Voroshilov».

La misión de Ulises no debe resultar complicada, por sus grandes conocimientos y su poder de análisis de la situación, pero realmente, no sale en un principio, como se creyó, la tozudez del entonces Ministro de Defensa de la URSS, Mariscal Dimitri Timofeevich Yazov, la hacen amarga y violenta.

En la citada carta de Fidel a Gorbachov, el Jefe de la Revolución cubana así lo explica:

«La reunión del Jefe del Estado Mayor General de nuestras Fuerzas Armadas con el Ministro de Defensa de la URSS fue muy amarga. El ministro Yazov utilizó palabras, términos y conceptos a nuestro juicio injustos, hirientes y humillantes sobre la actitud de nuestras tropas.

Hay una contradicción entre el hecho de que, por una parte, el ministro Yazov nos reclama que enviemos nuestras tropas a luchar con la UNITA y los sudafricanos en el sudeste del país, donde el enemigo ha escogido el teatro de operaciones y la táctica más conveniente para él y, por el otro lado, en la nota soviética se nos critica por la decisión de enviar refuerzos, como un paso cuyo significado, según expresa textualmente, rebasa los límites de los acontecimientos en la propia Angola.»

(Ídem)

Y con su luz visionaria, Fidel le explica la situación del momento:

«La situación militar del país —Angola— ha continuado agravándose. Los hechos demuestran que nuestra decisión de enviar refuerzos sin pérdida de tiempo fue absolutamente justa. No está excluido que allí se produzcan enfrentamientos directos con los sudafricanos. Cualquiera puede comprender los riesgos de ser débil en una situación semejante»

         (Ídem)

Gorbachov
Mijaíl Gorbachov, llega a La Habana, en abril de 1989, un año después de las desavenencias de Cuito Cuanavale. Acude a recibirlo en el Aeropuerto Internacional “José Martí” el líder cubano Fidel Castro Ruz.

Huelgan los comentarios.

En esa epístola, Fidel, siendo fiel a su principio de no mentir jamás, le expone sus discrepancias con el Mando Político-Militar de las entonces URSS, sobre él envió del refuerzo cubano:

«[…] proponen que declaremos que se trata de un relevo normal de personal. Eso sería un error. No hay que inventar ninguna excusa, ni recurrir a la mentira. Tal cosa debilitaría nuestra razón y nuestra moral (…) Hay que explicarles a los Estados Unidos si tuviesen conocimiento de este envío, hay que explicarles sencillamente la verdad: que la intervención abierta y descarada de Suráfrica creó una situación militar peligrosa, obligó a Cuba a reforzar sus tropas en una acción absolutamente defensiva y legítima.»

(Ídem)

Cinco días después, Mijaíl Gorbachov contestaba la carta de Fidel, y en lo referido a las controversias con el ministro Yazov explicaba:

«[…] nosotros de ninguna manera consideramos este episodio concreto como algo parecido a una crisis de confianza en nuestras relaciones. Tanto nosotros como ustedes, sabemos bien que las relaciones soviético-cubana están basadas en una amistad fraternal de muchos años y se caracterizan por una singular sinceridad y confianza».[11]

(Ídem)

Y ahora, algo que parecería una intromisión en la decisión cubana:

«Se me formó la impresión de que la situación en ese país es complicada, pero no requiere medidas extraordinarias. Por lo tanto, la noticia sobre la decisión de Cuba de enviar a Angola un contingente adicional de tropas fue para nosotros, lo digo sin rodeos, una verdadera sorpresa.»

(Ídem)

Y añadía a renglón seguido Gorbachov: «[…] Me resulta difícil entender cómo tal decisión podría ser tomada sin nosotros cuando hace ya mucho existe la práctica de consultas tripartitas para elaborar una política coordinada en los asuntos angolanos.»

¿Realmente el Secretario General del PCUS no conocía a los cubanos, y especialmente la actitud diáfana del Comandante en Jefe a la hora de tomar decisiones importantes sobre nuestras tropas en Angola, o del peligro que realmente se cernía sobre ellas debido a la nueva escalada sudafricana? Realmente se equivocó.

El 3 de marzo de 1988, Fidel le responde a Gorbachov su misiva del 25 de febrero, y explica magistralmente en 21 cuartillas él porque del reforzamiento militar cubano a Angola:

«Nos exponíamos a una derrota. Por eso decidimos, sin perder un minuto, reforzar las tropas y enfrentar la situación. No piense usted que era una decisión irreflexiva. Era la única que podía y debía adoptarse. Tampoco piense que fue fácil, consientes como estábamos del momento internacional y de su viaje a Washington. Pero tres semanas no podían perderse en aquella situación. El dilema no era entre los acuerdos de Washington y la salvación de Angola. Tal dilema objetivamente no existió en ningún instante, según nuestra convicción. El dilema era enviar refuerzos o sufrir un desastre en Angola.[12]»

(Ídem)

Fidel analiza pormenorizadamente la situación en el sureste de Angola en los momentos de la decisión tomada, y vuelve a tocar el tema de las discrepancias existentes y de comentarios que altos funcionarios soviéticos vertieron sobre la decisión cubana. Dejó clara la posición de Cuba:

«Algunos en la URSS, incluso, pensaron que nosotros estábamos realizando una provocación o saboteando los esfuerzos de paz que se hacían en Washington. Al final quedó la imputación de que no lo consultamos previamente con la URSS. Realmente nosotros hicimos lo que debíamos hacer: informar. No consultar. Hay cuestiones que no se pueden consultar, sino simplemente informar porque tienen que ver, como en este caso, con la vida y la seguridad de decenas de miles de hijos de nuestro pueblo que estaban en riesgo. Pues no se trataba solo de la suerte de Angola, sino también de los combatientes internacionalistas cubanos que se encuentran en Angola… Considero compañero Gorbachov, que está franca y necesaria explicación es imprescindible para entendernos mejor.»

(Ídem)

Analizando la entrada de las tropas cubanas a la todavía provincia de Ultramar de Angola, en 1975, y obviando las verdaderas realidades y hechos históricos que lo demuestran, el articulista Miguel Klen, en su trabajo «Las Manipulaciones en la Reciente Historia», publicado en 1997 por la Revista argentina Defensa Nacional, dice:

«[…] presentar la Operación Carlota como una acción cubana que pretendía proteger al pueblo angoleño contra una intervención procedente de Suráfrica, constituye una grave alteración de la Historia. En realidad, la expedición militar cubana estaba preparada por los soviéticos mucho tiempo antes.[13]»

(Klen, 1997)

Ya se explicó de la importante reunión del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del 4 y 5 de noviembre de 1975 en el Laguito, donde se tomó la decisión de enviar hombres y medios para reforzar a los 480 colaboradores cubanos, ante la toma eminente de Luanda, por Suráfrica, Zaire y los grupúsculos de la UNITA y el FNLA, además de mercenarios blancos y remanentes del ejército portugués, que daría al traste con la proclamación de la Independencia el 11 de noviembre.

En esa reunión soberanamente Cuba adoptó la posición de enviar rápidamente estas fuerzas y no se pidió, como nunca se hizo, la autorización del Mando Político-Militar soviético para actuar en consonancia con los principios de la Revolución.

Como dice en su Reportaje «Operación Carlota» Gabriel García Márquez, ya citado:

«Al contrario de lo que tanto se ha dicho, fue un acto independiente y soberano de Cuba y fue después y no antes de decidirlo que se hizo la notificación correspondiente a la Unión Soviética.»

(García, página, 10-11,1977)

El tiempo para armar la operación más larga y prolongada de Cuba en ayuda a un pueblo hermano, que país alguno haya hecho, se planificó sobre la marcha, sin añadidura de nadie, y únicamente después de que echará a andar, fue que se comunicó a la Unión Soviética, con el objetivo de que brindará su ayuda en medios de combate.

Es un error histórico decir lo contrario. Cuba siempre ha actuado con criterio propio, por esos los enemigos, aun los más recalcitrantes, nos respetan.

El internacionalismo, como idea política, siempre estuvo presente en los corazones de los cubanos. En el ejército mambí del siglo XIX, en Cuba lucharon por la independencia combatientes de 20 nacionalidades, y de ellos surgieron 17 generales; cinco dominicanos, tres españoles, dos estadounidenses, dos colombianos, un chileno, un jamaicano, un puertorriqueño, un polaco y un venezolano.», dice en su libro «Raúl Castro: Un hombre en Revolución», del teniente general Nicolái Serguéiviche Leonov, quien fuera jefe de la Dirección de Análisis del Comité para la Seguridad del Estado de la URSS, KGB, y amigo personal del General de Ejército Raúl Castro. Por tanto, en los poros de cada cubana y cubano, brota el derecho de ayudar a como dé lugar a cualquiera que requiera su asistencia

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Cuba hizo su aporte significativo en la victoria común sobre el nazismo: los jóvenes cubanos Aldo Vivó Laurent, Jorge Vivó Laurent y Enrique Vilar Figueredo lucharon en el Ejército Rojo; la Marina Cubana hundió el submarino alemán que tenía por objetivo destruir el barco que transportaba el azúcar a la URSS; más de cien Comités de Apoyo a la URSS recogían y enviaban a la Unión Soviética productos alimenticios y tabaco.

También ciudadanos rusos participaron como combatientes en la Guerra Necesaria, iniciada en 1895 por José Martí, tres voluntarios rusos: Piotr Streltsov, Nicolái Melentiev y Evstafi Konstantinovich, viajaron de Nueva York a las costas cubanas de Pinar del Río en septiembre de 1896, y se unieron a las tropas del Lugar Teniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo.

Luego del triunfo de enero se multiplicaron y estrecharon las relaciones a todos los niveles entre la URSS y Cuba. La visita de Anastas Mikoyan, entonces viceprimer ministro del Gobierno Soviético y miembro del Buró Político del PCUS, sentó las bases para una colaboración, que se agigantarían con el paso de los años.

Pero hay diferencias, según el general Nikolai Serguévich Leonov, él, explica las aptitudes y actitudes entre las tropas cubanas y soviéticas en los siguientes términos:

«En gran medida, esta diferencia se debe a que las tropas cubanas fueron a Angola y a otros países de África a solicitud de sus gobiernos legítimos y con el único propósito de ayudar a rechazar la intervención extranjera.

Las soviéticas, sin embargo, llegaron a Afganistán con el objetivo de intervenir en los asuntos internos de este país, al lado de una de las partes beligerantes, y las Tropas Especiales de la URSS incluso tomaron parte en el magnicidio del jefe de Estado, lo cual, de hecho, constituyó una fuente de dificultades que después tuvo que enfrentar la parte soviética.[14]» (Leonov, 2015, página,208)

De decenas de textos consultados sobre el tema, el artículo de Cole Blasier, es en parte honesto y apela a la verdad, cuando conviene sobre el tema de la sumisión de Cuba a la URSS, explica:

«Cuba nunca fue un satélite de la Unión Soviética, como era el caso de los países de Europa Oriental. La mayor parte de los dirigentes de la Europa Oriental eran instrumentos del Partido Comunista Soviético o de la KGB, y se encontraban al fácil alcance de las fuerzas militares soviéticas. Castro llegó al poder como líder militar de su propia revolución, uniéndose más tarde a Moscú y cuidando celosamente su independencia de ahí en adelante. Teóricamente, Cuba se encontraba al alcance de los militares soviéticos, pero estos, no obstante, su influencia, nunca controlaron a Cuba:[15]»

(Blasier, 1995)

Por eso, a pesar de las discrepancias, la amistad fue y es en el recuerdo, inquebrantable y eterna. Ninguna desavenencia del pasado, puede opacar la hermandad y confraternidad entre ambos pueblos.

Lo que resultó cierto, es que el mundo estuvo abocado a una conflagración atómica, debido a las bombas nucleares que las SADF tenía en sus depósitos. Eso fue una realidad.

La colaboración cubana en la Guerra de Angola: decisión propia u órdenes de Moscú (I)

Notas:

4.— Transcripción de la Reunión de Análisis de la Situación de las Tropas Cubanas en la RPA, efectuada el 15 de noviembre de 1987 en el MINFAR. Archivos del MINFAR

5.— General Konstantín Yakovlevich Kurochkin, antes de partir para Angola como principal asesor militar soviético, era el Sustituto del jefe de las Tropas de Desembarco y Asalto del Ejército Rojo. Tuvo participación activa en la Guerra de Afganistán. Nació en Georgia, el 15 de noviembre de 1923. Falleció en Moscú el 8 de julio de 2014. Sus restos reposan en el cementerio de Vagankov.

6.— Reunión de Análisis de la Situación de las Tropas Cubanas en la RPA. Archivos del autor.

7.— «La Guerra de Angola», colectivo de autores. Editora Política, La Habana, 1992.

8.— Transcripción de la Reunión de Análisis de la Situación de las Tropas Cubanas en la RPA. 15 de noviembre de 1987. Archivos desclasificados del MINFAR. Archivos del Autor.

9.— El Dr. Blasier fue el fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos y se desempeñó como su primer Director de 1964 a 1974. Especialista en política exterior estadounidense, especialmente relacionada con América Latina y la Unión Soviética, fue funcionario del servicio exterior antes de convertirse en profesor universitario. Enseñó en la Universidad Colgate y en la Universidad del Valle en Cali, Colombia, antes de unirse a la Universidad de Pittsburgh en 1964. En Pitt, fundó el Centro de Estudios Latinoamericanos, enseñó ciencias políticas y relaciones internacionales, y escribió varios libros sobre política exterior de Estados Unidos. Falleció el 6 de junio de 2021.

10.— Carta de Fidel Castro a Mijaíl Gorbachov, La Habana 1 de diciembre de 1987. Archivos desclasificados del CC del PCC, en archivo del autor.

11.— Ídem.

12.— Carta de Fidel a Gorbachov. 3 de marzo de 1988. Archivos del CC del PCC, en archivos del autor.

13.— Artículo “Las manipulaciones” en la reciente historia, de Miguel Klen, publicado en el número correspondiente al mes de abril de 1997 por la Revista Defensa Nacional de Argentina.

14.— «Raúl Castro: Un hombre en Revolución». Teniente general Nikolai Leonov. Editora “Capitán San Luis” La Habana 2015

15.— Cole Blasier, publicado en la revista Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Año 26, No. 103, NÚMERO ESPECIAL de 1993.

[1] The South African Defence Force (SADF)

Angola, la guerra innecesaria
  • Pedre Penton, Carlos E (Autor)

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Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Las Tunas (1953) Periodista, Investigador de temas históricos, documentalista, escritor.

Graduado de Licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Diplomado en Historia y Marxismo, en la Universidad “Ñico López”, La Habana. Diplomado en Nueva Realidad del Periodismo Latinoamericano, Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, La Habana.

Tiene publicado los libro: Quifangondo a Vitoria é Certa. «Editorial Capitán San Luis», La Habana, Cuba. Legado Inmortal; Madrugada de los Gallos; Las Desavenencias en las guerras: dos conflictos y… Soliloquio: El general dice su verdad. Todos en Editorial AutoresEditores.com. Colombia.

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