Las nueve musas
Angola

La colaboración cubana en la Guerra de Angola: decisión propia u órdenes de Moscú (I)

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Quiero hacer partícipes a los amigos lectores de “Las nueve musas” de este artículo detallado, que se relaciona con los días iniciales y finales de la guerra de Angola. Y muy especialmente la batalla que puso fin a esa guerra: Cuito Cuanavale.

Aquí se explican las causas y consecuencias del reforzamiento de las tropas cubanas; las incomprensiones del mando soviético, que conllevaron al aniquilamiento de grandes unidades angolanas, y la participación de Cuba, que debió obviar el no participar en combates que no fueran solo, en caso de agresión a sus tropas, para ir en ayuda de los angolanos, y cómo hoy se tergiversan los roles asumidos por cada parte en ese largo y escabroso conflicto.

El autor lo ha redactado, utilizando como materia prima, materiales desclasificados del gobierno, el Partido y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba; del Departamento de Estado de los Estados Unidos, y del gobierno angolano.

La batalla de Cuito Cuanavale fue un importante acontecimiento histórico que marcó el fin del apartheid en Sudáfrica y la independencia de Namibia. Según los documentos que he consultado, la intervención de Cuba fue decisiva para frenar el avance de las fuerzas sudafricanas y apoyar al gobierno angolano y a sus aliados.

Comencemos a desmenuzar la historia:

Los adversarios del proceso revolucionario cubano han señalado que Cuba participó como antagonista de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, [URSS] durante la Guerra de Angola, quizás con el propósito de generar conflictos entre ambas partes, o demostrar el papel de Cuba en ese conflicto, de carácter servil.

En ese sentido, resulta entonces ingrato no decir que existieron «tensiones», en el ámbito militar y político, particularmente durante esa guerra, y fundamentalmente durante el mandato del Secretario General del entonces Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS, Mijaíl Gorbachov, donde muchas veces las decisiones, contra toda lógica, traían duros dolores de cabeza a los estrategas militares cubanos.

Se produjeron grandes discrepancias desde la «Crisis de Octubre», cuando el entonces Secretario General y Primer Ministro, Nikita Kruchov, sin contar con la contraparte cubana, decidió la salida de los misiles estratégicos de Cuba, en un acuerdo tras golpes, con John F Kennedy.

O cuando otro Secretario General del PCUS, Yuri Andropov, el 29 de diciembre de 1982, —casi 10 años después— dijo en Moscú al Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, que la URSS no intervendría en una agresión de Estados Unidos contra Cuba. Que dice Raúl, en una entrevista con Mario Vázquez Raña para el periódico El Sol de México, a propósito del tema:[1]

«Ante la agresividad de la administración de Reagan hacia Cuba desde sus primeras semanas de gobierno, el objetivo de nuestra visita a Moscú era plantearle a la dirección soviética la opinión nuestra acerca de la urgencia de desarrollar acciones políticas y diplomáticas extraordinarias que lograrán el propósito de frenar las renovadas intenciones yanquis de golpear militarmente a Cuba.

[…] sugerimos nosotros podría consistir en un planteamiento oficial soviético a Estados Unidos de que “una agresión a Cuba no sería tolerada por la URSS” y exigir a Washington el estricto cumplimiento del compromiso de no atacar a Cuba… Dije que todo esto podía ser calzado con gestos que mostraran el mayor estrechamiento de los lazos políticos y militares entre Cuba y la URSS»

(Leonov, 2015, página, 201, 202)

La respuesta del máximo dirigente soviético fue tajante:

[…] en caso de agresión norteamericana a Cuba, nosotros no podemos combatir en Cuba, porque ustedes están a 11 000 kilómetros de nosotros, y agregó: ¿Vamos a ir allá para que nos partan la cara?

La parte soviética nos hizo saber que no estaba en disposición de plantearle a Estados Unidos ningún tipo de advertencia con relación a Cuba, ni siquiera recordar a Washington el compromiso de Kennedy de octubre de 1962, el cual siempre era puesto en duda por cada nueva administración yanqui.»

(Leonov, 2015, página, 202)

Vista aérea de Cuito Cuanavale
Vista aérea de Cuito Cuanavale

Discrepancias, claro que las hubo. Pero realmente, ¿cumplíamos órdenes de los soviéticos?, ¿consultábamos cada paso? ¿Fuimos satélites y serviles cumpliendo sus órdenes? Claro que no. Cuba siempre habló y actuó con voz y personalidad propia, impregnada de un espíritu indómito que siempre la caracterizó.

En lo que respecta a la colaboración, Cuba fue a ayudar a todos los que defendían la causa justa de ese pueblo, incluidos los soviéticos, a instancias de su legítimo líder, el Movimiento Popular de Liberación de Angola, MPLA.

Esa partida silenciosa de Cuba a Angola, en 1975, dejó servida la mesa para que uno de los halcones de la política exterior del gobierno de los Estados Unidos, Henry Kissinger, en una conversación privada con el entonces presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, a solo meses de iniciada la Operación Carlota, le dijo afligido: «Cómo estarán de deteriorados nuestros servicios de información, que no nos enteramos de que los cubanos iban para Angola, sino cuando ya estaban allí». Así mismo ocurrió con los hermanos soviéticos: se enteraron de nuestra presencia, cuando ya sonaban los primeros disparos internacionalistas cubanos en esa tierra africana.

Ahora, medios de prensa en el mundo, quieren negar la participación de Cuba en la Guerra de Angola, lo hacen de manera abierta y descarada, como el propio sitio ewb, ANGOLA24HORAS, editado en Luanda.

 Fidel Castro,
Diariamente, desde la sede del Estado Mayor General de las FAR, el Comandante en Jefe Fidel Castro, supervisaba la marcha de la guerra, y daba orientaciones precisas. A su lado el General de División Ulises Rosales del Toro, Héroe de la Republica de Cuba, entonces jefe del EMG.

El columnista, Lourenço Antônio, en su artículo titulado: “Mentira histórica sobre Cuito Cuanavale”, publicado a 24 de marzo de 2020, explica desenfadadamente:

«En palabras de Joseph Goebbels, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Esto es lo que parece estar pasando con Cuito Cuanavale, y la actuación de Cuba y la URSS en esta batalla. Una mentira vil decir que Cuba y Angola vencieron a Sudáfrica en 1988.» (Lourenço, 2020)

Me parece risorio el argumento de Lourenço, este trabajo, lo avalan documentos históricos, que son, en definitiva, quienes tienen la última palabra. Adentrémonos en la historia y sumerjámonos en la realidad.

Comienza la colaboración cubana a Angola

La historia de la colaboración cubana con Angola, comenzó por solicitud del Doctor Antonio Agosthino Neto, a mediados de diciembre de 1974, cuando recibió en Dar Es Salan, Tanzania, a los compañeros Carlos Cadero Serret, funcionario del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, [PCC] y Alfonso Pérez Morales (Pina), oficial de la Décima Dirección de las FAR encargada de la ayuda a los Movimientos de Liberación Nacionales.

Con ambos, el 26 de enero de 1975, envía a nombre de su movimiento, una carta al Comité Central del Partido Comunista de Cuba, [PCC] en el que solicita, entre otras muchas cosas:[2] La Creación, organización y mantenimiento de una escuela militar para cuadros. Uniformes y equipos militares, así como financiamiento en la fase de establecimiento y organización.

Igualmente, el Comité Central del MPLA, pedía al Partido Comunista de Cuba, utilizar sus influencias con países amigos de Cuba, fundamentalmente del campo socialista, con el objetivo de garantizar, en un futuro próximo, un gobierno democrático y progresista en Angola.

En consecuencia, a la solicitud del MPLA, el Alto Mando Político-Militar cubano, encomendó al entonces primer comandante, Raúl Díaz-Argüelles García, jefe de la Décima Dirección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la tarea de indagar sobre el terreno, las posibilidades reales de esa asistencia.

Con la orden, parten a Luanda, los primeros comandantes Díaz-Argüelles, como jefe del grupo; Carlos Fernández Gondín, Víctor Eurídice Schueg Colas; capitán de corbeta Carlos Manuel Méndez Fraga; para los asuntos de la marina y el mayor Frank Yanes, por la Dirección de Inteligencia Militar, además de otros especialistas.

 pista de Cuito
Bajo el fuego de las artillería de la SADF, aterrizaban en la maltrecha pista de Cuito, los helicópteros, cubanos y angolanos, para llevar suministros, personal, trasladar heridos o llevar el aliciente del soldado: las cartas.

El presidente del MPLA, fue entonces más preciso, y solicitó él envió de un grupo de asesores, con el objetivo de fundar y dirigir cuatro Centros de Instrucción Revolucionaria, en las zonas de N´Dalatando, Saurimo, Benguela y Cabinda.

Bastaba un conocimiento superficial de la realidad angolana para intuir que el pedido de Agosthino Neto, era típico de su modestia. El MPLA, fundado en 1956, era el movimiento armado revolucionario más antiguo de Angola, y aunque estaba implantando una base popular muy vasta, con un programa social, político y económico acorde a la realidad del país, era, sin embargo, el de una situación militar menos ventajosa.

Es en esta etapa y no en otra, es que interviene Cuba. Luego que el primer comandante Díaz-Argüelles, se reuniera con el presidente Agustino Neto los días 3, 8 y 21 de agosto de 1975, y acordarán la creación de los Centros de Instrucción Revolucionaria, [CIR] donde prepararían hasta 60 batallones de las Fapla. Estos centros empezaron a funcionar a partir el 11 de octubre, con la llegada de los 480 instructores que los atenderían, cifras que triplicaban, la petición del MPLA.

Los cubanos llevaron para entregar a las Fapla, una donación de más de 10 mil uniformes, 12.000 fusiles semiautomáticos checoslovacos M-52 y algunas vituallas de boca. Los instructores llegaron armados con fusiles automáticos AK y lanzacohetes antitanque RPG-2. Contaban con las ametralladoras antiaéreas ZPU-4 de 14,5 mm o “Cuatro Bocas”, que sé podían poner a tiro terrestre. La artillería era de morteros de 82 y 120 milímetros; cañones de 76 mm y B-10, los lanzacohetes reactivos GRAD-1P y los obuses de 122 mm.

puente de Cuito Cuanavale
El maltrecho puente de Cuito Cuanavale, cruzarlo, constituía un reto, que se sorteaba varias veces al día.

Para esa fecha, hacía siete meses, —desde el 25 de marzo— qué tropas regulares de Zaire, habían entrado en Angola y proclamado en Carmona, —actual Uige— un «Gobierno» presidido por José Gilmore Holden Roberto, máximo dirigente del Frente Nacional de Liberación de Angola, [FNLA] y de su brazo armado el Ejército de Liberación Nacional, [ELN]. Los vínculos de Holden Roberto con la Agencia Central de Inteligencia, [CIA] eran ampliamente conocidos entonces.

Mientras, el 5 de agosto del propio 1975, tropas regulares de Suráfrica, a través del ocupado territorio de Namibia, habían violado la frontera meridional de Angola, con el ilegítimo pretexto de proteger las represas del Complejo Hidroeléctrico de Ruacana-Calueque. Para esa época, aún permanecía en Angola la comisión de Alto Nivel de las FAR, presidida por Díaz-Argüelles, que partió para Cuba en la noche del 21 de agosto, luego de su última conversación con Neto, vía Madrid, España.

Para, el 14 de octubre de 1975, las tropas sudafricanas se deciden a invadir Angola. Unas 150 tanquetas AML-90, artillería y fuerzas regulares de su infantería, avanzaban unos 60 kilómetros diarios por territorio angolano, apoyados por mercenarios de la UNITA y del fascista Ejército de Liberación Portugués.

La Columna Zulú, que así se denominó, venía en ayuda de sus instructores, que el día 5 se habían enfrentado a las Fapla y a sus instructores cubanos. La Operación Savannah o Sabana del Desierto sudafricana, tenía como objetivo la ocupación de Luanda, capital de Angola, y formar un gobierno títere con Jonás Malheiro Savimbi como “presidente”.

Cuito Cuanavale
Infantes angolanos y cubanos defiende cada piedra de Cuito Cuanavale.

El 20, tomó Rocadas, el 24, Sá da Bandeira, el puerto de Moçâmedes el 28, donde las tropas y la corbeta portuguesa evacuaron la ciudad sin combatir. El 2 de noviembre los sudafricanos y los cubanos, se encuentran por primera vez. Unos 35 instructores cubanos, junto a tropas de la Fapla, intentaron detener a la Columna Zulú. La superioridad en medios y efectivos de los sudafricanos rompió la resistencia revolucionaria haciéndola retroceder.

Poco después cayó Benguela y el 7, Lobito. El camino a Luanda parecía expedito. Cuba decidió entonces enviar tropas a solicitud del MPLA. El 7 de noviembre un Batallón de Tropas Especiales del Minint y el 1.er Regimiento de artillería partieron hacia Angola, en el caso del regimiento demorarían unos 16 días en llegar, la travesía fue en barco. Las Tropas Especiales viajaron en desvencijados Britania, en una operación logística que duró varios días-vuelos. Al llegar, se dirigieron al sur a enfrentar a la Zulú.

Los sudafricanos habían partido de Lobito hacia Novo Redondo el 10 de noviembre. El 11, cayeron en una emboscada de los instructores cubanos del CIR de Benguela donde perdieron dos blindados y 18 hombres, deteniéndolos durante unas horas. El día 12, las Fapla y los cubanos, paralizaron a la columna, pero el 13, esta logró ocupar Novo Redondo y marcharon a Porto Amboim. Al chocar con la fuerte resistencia cubana en el río Queve, se desvió hacia el este buscando otra ruta hacia Luanda.

El Comandante Díaz-Argüelles estableció la línea defensiva Porto Amboim-Gabela-Quibala con unos pocos cientos de cubanos y 400 FAPLA. Los sudafricanos estaban asombrados por la fortaleza de los cubanos, sobrestimando sus fuerzas, por lo que pidieron nuevos refuerzos a Sudáfrica.

En un intento por burlar a los cubanos, los refuerzos sudafricanos, en la denominada Columna Foxbat, ocupó la ciudad de Cela, y tomó un camino que se dirigía hacia el noroeste, a Gabela, y de allí atacar a Quibala. Díaz Argüelles entendió la maniobra enemiga y los emboscó en el río Ebo. Los setenta cubanos contaban con cuatro de las seis piezas de BM-21; —las otras salieron en la ofensiva hacia el norte, se habían estrenado en Quifangondo el día 10— lanzacohetes antitanque RPG-2 y un grupo de infantería de las Fapla. En la columna sudafricana iban primero los blindados, luego los camiones con la infantería y por último la artillería.

El 23 de noviembre, por la mañana, llegó la columna hasta el puente sobre río Mabassa comenzando el combate. A las 16:00 horas, cuatro de la tarde, se retiraron los sudafricanos con 90 muertos y ocho blindados destruidos.

Días antes, los instructores del CIR de N´Dalatando, ante el avance del enemigo, se ven precisado a formar unidades de combate con los bisoños reclutas, y enfrentar la invasión por el norte, que tenía un solo objetivo, apoderarse de Luanda antes del 11 de noviembre, para así frustrar la independencia y proclamar un gobierno títere encabezado por Holden Roberto, con el auspicio de su cuñado Mobutu Sese Seco. Para el 10 de ese mes, por el norte, el enemigo se encontraba a solo 23 kilómetros de la capital angolana, mientras por el sur, a unos 63 kilómetros. No había otra que defender Luanda a toda costa. Quifangondo fue el bastión.

Artillero cubanos
Artillero cubanos de los cañones 130 milímetros.

En Cuba, el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista, acuerda, tras una larga y agotadora reunión el día 4, y parte de la madrugada del día 5, en el Laguito, comenzar una operación de ayuda a gran escala, que llevaría el nombre codificado de «Operación Carlota»

Era una decisión de consecuencias irreversibles, y un problema demasiado grande y complejo para resolverlo en 24 horas. En todo caso, la dirección del Partido Comunista de Cuba, no tuvo más de 24 horas para decidir y decidió sin vacilar (…) Al contrario de lo que tanto se ha dicho, fue un acto independiente y soberano de Cuba y fue después y no antes de decidirlo que sé hizo la notificación correspondiente a la Unión Soviética.» [3]

(García, 1977, página 10-11)

Recuerda el desaparecido escritor colombiano Gabriel García Márquez a quien Fidel, le había entregado todos los datos para escribir un reportaje, en el texto se comienza a romper el nudo gordiano de la desinformación y la disidía, por tanto, no hay ambigüedad alguna. Comienza el desmontaje de que Cuba había partido a Angola a solicitud de los soviéticos, que como expresamos anteriormente, casi se enteran de la decisión cubana, cuando ya estaba en Quifangondo la 1.ª compañía de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, Minint.

(Fotos: Estudios Trimagen, de las FAR. Y estudios Revolución)


Notas:

 1.— «Raúl Castro. Un hombre en Revolución». Nikolái S. Leonov. Editorial Capitán San Luis. La Habana, 2015.

2.— Carta del presidente del MPLA Antonio Agosthino Neto, fechada en Dar-es Salaam, Tanzania, el 26 de enero de 1975, al Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Documentos desclasificados, Archivo del Comité Central del PCC. La Habana. En archivo del autor.

3.— Gabriel García Márquez: “Operación Carlota” en Revista Tricontinental; # 53, año 1977. La Habana, Cuba.

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Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

Las Tunas (1953) Periodista, Investigador de temas históricos, documentalista, escritor.

Graduado de Licenciado en Periodismo en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Diplomado en Historia y Marxismo, en la Universidad “Ñico López”, La Habana. Diplomado en Nueva Realidad del Periodismo Latinoamericano, Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, La Habana.

Tiene publicado los libro: Quifangondo a Vitoria é Certa. «Editorial Capitán San Luis», La Habana, Cuba. Legado Inmortal; Madrugada de los Gallos; Las Desavenencias en las guerras: dos conflictos y… Soliloquio: El general dice su verdad. Todos en Editorial AutoresEditores.com. Colombia.

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