Las nueve musas
El soneto y alguna de sus variantes

El soneto y alguna de sus variantes

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El soneto es el más conocido de los poemas heteroestróficos, o sea de los formados por estrofas de distinta estructura.

El soneto normal consta de 14 versos y es probablemente la composición poética más apreciada de la poesía en castellano. Lo usual es que sus versos estén repartidos entre dos cuartetos de rima abrazada ABBA (también pueden ser dos serventesios en ABAB) y dos tercetos que pueden combinar tres rimas de distintas formas como CDE DCE, CDE CDE, CDD CEE, etc., o sólo dos rimas en CDC DCD. Por la lejanía, no es recomendable que en los tercetos rime el primer verso del primero con el último del segundo (CDE DEC o CDE EDC). Tampoco se considera recomendable, pese a ejemplos clásicos en contra, la asonancia de rimas entre cuartetos y tercetos.

La longitud versal más utilizada es el endecasílabo, aunque también los hay alejandrinos o de otras métricas. Lo normal es que los versos sean isométricos, pero en los últimos tiempos hay bastantes poetas que combinan distintos metros, sobre todo de longitud impar, siendo los más comunes la mezcla de endecasílabos con heptasílabos y alejandrinos.  Lo normal es que la rima de los sonetos sea consonante, pero hay ejemplos de sonetos de todo tipo con rima asonante.

Le estructura del “soneto clásico” más común es la de versos endecasílabos con dos cuartetos seguidos de dos tercetos. Los cuartetos plantean el tema y los tercetos lo resuelven. Muchas veces el soneto acaba con una frase denominada epifonema, de uno o dos versos que lo sentencia. En un artículo anterior en Las nueve musas analicé el soneto de Quevedo Amor más allá de la muerte en profundidad, tanto en sus figuras retóricas como en su estructura métrica.

MÉTRICA POÉTICA DEL ESPAÑOL
  • Fernández Esteban, Ricardo (Autor)

Ahora, como ejemplo más reciente de esta estructura clásica, citare un soneto de Rafael Alberti “Lo que dejé por ti” (1968) que rima en (ABBA ABBA CDE CDE). La exposición del tema incluye los cuartetos y el primer terceto, y la resolución está en el último. Este soneto mantiene la forma clásica de no encabalgar sintácticamente las estrofas, y sólo se encabalgan entre sí los versos 1º y 2º, y 7º y 8º.

Dejé por ti mis bosques, mi perdida                           11(2.4.6.10) A (-ida)
arboleda, mis perros desvelados,                                11(3.6.10) B (-ados)
mis capitales años desterrados                                   11(4.6.10) B (-ados)
hasta casi el invierno de la vida.                                  11(3.6.10) A (-ida)

Dejé un temblor, dejé una sacudida,                         11(2.4.6.10) A (-ida)
un resplandor de fuegos no apagados,                     11(4.6.10) B (-ados)
dejé mi sombra en los desesperados                         11(2.4.10) B (-ados)
ojos sangrantes de la despedida.                                11(1.4.10) A (-ida)

Dejé palomas tristes junto a un río,                           11(2.4.6.8.10) C (-ío)
caballos sobre el sol de las arenas,                             11(2.6.10) D (-enas)
dejé de oler la mar, dejé de verte.                               11 (2.4.6.8.10) E (-erte)

Dejé por ti todo lo que era mío,                                    11(2.4.(5).8.10) C (-ío)
dame tú, Roma, a cambio de mis penas,                  11(1.3.4.6.10) D (-enas)
tanto como dejé para tenerte.                                      11(1.6.(7).10) E (-erte)

He indicado los acentos principales de cada verso y algunos secundarios (entre paréntesis) que quiero destacar. El ritmo del poema es binario con la especificidad melódica en el 2º y el 4º versos (acento principal en 3ª). Los versos 7º y 8º tienen un vacío interno entre la 4ª y 10ª sílaba que se cubre con apoyos secundarios leves en las sílabas pares intermedias, además, se trata de dos versos encabalgados; todo ello le da un ritmo especial a esos versos que contrasta con el siguiente, el 9º, un heroico de ritmo pleno binario, que podría descomponerse como un dodecasílabo 7+5, aprovechando la pausa fónica de la coma. El último terceto tiene un ritmo especial por sus antirrítmicos, y sus versos también podrían escandirse como dodecasílabos compuestos.

Por tanto, los últimos cuatro versos pueden escandirse como dodecasílabos apoyándose en las pausas fónicas de las comas y los acentos contiguos antirrítmicos. Así: dejé de oler la mar,/ dejé de verte. 12= 7(2.4.6) + 5(.2.4); Dejé por ti / todo lo que era mío, 12 = 5(2.4) +7(1.4.6); dame tú,/ Roma, a cambio de mis penas, 12 = 5(1.3.4) +7.(2.6); tanto como dejé / para tenerte. 12 = 7(1.6.) +5(1.4). Si se recitan como endecasílabos hay que destonificar respectivamente las sílabas 5ª, 4ª y 7ª, para reducir la tensión antirrítmica, y efectuar unas leves pausas. El verso que se tensa más en el recitado es el 11º “dame tú, Roma, a cambio de mis penas”, ya que la fuerza del pronombre “tú” y el vocativo “Roma” dificulta mucho la destonificación y hay que efectuar la sinalefa “Roma, a” eliminando la pausa de la coma explicativa. En cambio, como 5+7, aunque se mantiene el antirrítmico en el primer hemistiquio, la brevedad del pentasílabo produce menos tensión, y la ruptura de la sinalefa facilita el recitado correcto.

Ya he indicado en otras ocasiones que los endecasílabos y los dodecasílabos (7+5) o (5+7) son versos muy compatibles armónicamente y pueden intercalarse sin ningún problema en un poema. Por tanto, en este caso el recitarlo de una forma u otra es posible, y me parece que como dodecasílabos la fonética sus pausas se adaptan más al texto.

Otra variante es el “soneto continuo”, que es el que sólo tiene dos rimas, ya que los tercetos repiten alternativamente las rimas AB de los cuartetos o serventesios. La disposición más normal es: (ABBA ABBA ABA BAB) o (ABAB ABAB ABA BAB), pero los tercetos también podrían comenzar por una rima B. Estos sonetos son algo más pesados de rima por la menor variación de las mismas.

También existe otro tipo de soneto prolongado con tres versos más, llamado “soneto con estrambote”. En este caso el primero de ellos es heptasílabo y rima con el anterior, y los dos últimos riman en pareado. El ejemplo más conocido es el de Cervantes “Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla” del que copio el terceto final y el estrambote:

(…) Esto oyó un valentón y dijo: «¡Es cierto              11(3.6.8.10) C(-erto)
lo que dice voacé, señor soldado,                               11(3.6.8.10) D(-ado)
y quien dijere lo contrario miente!»                            11(2.4.8.10) E(-ente)

Y luego incontinente                                                        7(2.6) E(-ente)
caló el chapeo, requirió la espada,                             11(2.4.8.10 F(-ada)
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.                    11(2.4.6.8.10) F(-ada)

En este soneto hay varios versos que también se recitan mejor como dodecasílabos 7+5, ya que así se pueden efectuar las pausas de las comas. Pongo como ejemplo el último verso en que ese recitado como dodecasílabo aclara el sentido del texto y mantiene la armonía por la proximidad entre esos versos y los endecasílabos binarios.

mi- al- sos-la-yo,- fue-se, y- no hu-bo- na-da     11(2.4.6.8.10)

mi- al- sos-la-yo, fue-se, / y- no hu-bo- na-da    12 = 7(2.4.6) +5(2.4)

Para recitarlo como “endecasílabo heroico pleno”, o sea con tonicidad en todas las sílabas pares, hay que efectuar tres sinalefas. La primera “miró al” no tiene problemas, aunque afecta a una sílaba tónica es la primera de las dos y está situada al inicio del verso. La segunda “fuese, y” sería fácil por ser las dos sílabas átonas, pero al hacerla se pierde la parada fónica de la coma que da sentido a ese rotundo verso final de cierre. La tercera “no hubo” también es problemática, ya que la primera sílaba es una negación de tonicidad media y la segunda un verbo de tonicidad fuerte; además, la sílaba que tiene más tonicidad es la segunda y la más cerrada y, por último, el recitado ya viene tenso de la sinalefa anterior y efectuar dos sinalefas seguidas lo tensa aún más.

En cambio, al recitarlo como dodecasílabo (7+5) desaparece la segunda sinalefa y la tercera, libre de tensiones anteriores, está situada al inicio de un hemistiquio corto, lo que la facilita. Por ello, creo que un recitado más reposado de ese último verso como dodecasílabo, sin perder la armonía con los otros endecasílabos, permite la dicción mucho más rotunda y clara que requiere este último verso del estrambote.

Otro tipo de soneto es el “inglés o isabelino”. Estos sonetos se denominan así por ser de origen inglés, por ejemplo, los sonetos de amor de Shakespeare, aunque también hay muchos en lengua española, sobre todo a partir del modernismo.

Su estructura está formada por tres serventesios de rima distinta y un pareado final, o sea ABAB CDCD EFEF GG. Este “Soneto del vino”, de Borges en versos alejandrinos, tiene la peculiaridad de que la tercera estrofa es un cuarteto y no un serventesio.

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa                    7+7 A
conjunción de los astros, en qué secreto día                          
7+7 B
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa                  7+7 A
y singular idea de inventar la alegría?                                      
7+7 B

Con otoños de oro la inventaron. El vino                                  7+7 C
fluye rojo a lo largo de las generaciones                                  7+7 D
como el río del tiempo y en el arduo camino                          7+7 C
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.                       
7+7 D

En la noche del júbilo o en la jornada adversa                       7+7 E
exalta la alegría o mitiga el espanto                                          7+7 F
y el ditirambo nuevo que este día le canto                              7+7 F    
otrora lo cantaron el árabe y el persa.                                     
7+7 E

Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia                  7+7 G
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.                          7+7 G

Los versos alejandrinos tienen muchos menos problemas de tensión rítmica que los endecasílabos, ya que al ser los hemistiquios de 7 sílabas es mucho más sencillo evitar los problemas de tensión provocados por antirrítmicos o sinalefas forzadas. En estos versos del soneto de Borges no hay ningún antirrítmico fuerte, ni ninguna sinalefa que provoque tensión; en todo caso, sólo habría que hacer notar el leve encabalgamiento entre hemistiquios y el abrupto entre el verso 5º y 6º, que requiere algo de cuidado en el recitado.

Con- o-to-ños- de- o-ro / la in-ven-ta-ron. El vi-no // flu-ye ro-jo (…)

Al afectar al acento principal del hemistiquio, no se efectúa la sinalefa “de oro”. El verso requiere realizar la ligera pausa hemistiquial tras “oro”, en esa frase con hipérbaton de complemento. Luego, efectuar una ligera parada fónica que marque el punto y seguido, y, por fin, disminuir la pausa versal para dar sentido al encabalgamiento “El vino fluye rojo”.

Otra forma de recitado, quizás más sencilla, es dar continuidad sin hemistiquio a “Con otoños de oro la inventaron”, que manteniendo la sinalefa “de oro” es un endecasílabo (2.6.10), y efectuar un braquistiquio (pequeña parada fónica) antes de “El vino”, de forma que el verso pueda ser algo así como un 14=11+3.

También citaré los “sonetos polimétricos” que combinan diferentes metros armónicos entre sí. Generalmente se trata de metros impares, sirva de ejemplo éste “Madrigal de madrigales” de Manuel Machado.

¿Qué nuevo nombre a ti, creadora de pôetas,                       A 14=7(1.2.4.6)+7(2.6)
esencia de la juventud,                                                                 B 9(2.8)
si todas las magníficas y todas las discretas                           A 14=7(2.6)+7(2.6)
cosas se han dicho y hecho en tu virtud?                                  B 11(1.4.6.10)

¿Qué madrigal a ti, compendio de hermosuras,                    C 14=7(1.4.6)+7(2.6)
luz de la vida, si                                                                              d 7(1.4.6)
mis pequeños poemas y mis grandes locuras                         C 14=7(3.6)+7(3.6)
han sido siempre para ti?…                                                          D 9(2.4.8)

En la · hora exaltada                                                                     e 7(3.6)
de estos nuevos loores,                                                                  f 7(3.6)
toda la gaya gesta de tu poeta es…                                           G 14=7(1.4.6)+7(4.6)

tirar de la lazada                                                                             e 7(2.6)
que ata el ramo de flores                                                                f 7(1.3.6)
y que las flores caigan a tus pies.                                                G 11(4.6.10)

Como se ve, todos los versos o hemistiquios son de longitud impar y de estructura binaria los de 9 u 11 sílabas, lo que da pie a la armonía conjunta del poema. Destacan los siguientes fenómenos fónicos: Verso 1º, hay que hacer sinéresis en “crea-do-ra” o “poe-tas” (para que el verso sea alejandrino) siendo más aconsejable la segunda, con menor tensión al no intervenir una “a”. El encabalgamiento entre el 6º y 7º verso con tonificación del “si”, no presenta problemas. En el 9º verso debe efectuarse un hiato para que sea heptasílabo y es conveniente efectuarlo en “la hora”, por la tonicidad de la segunda vocal. En el 11º no se efectúa sinéresis en “poeta” a diferencia de en el 1º. En general, los poemas polimétricos requieren un recitado más cuidadoso que los isométricos para mantener la armonía, sobre todo si hay que sortear algunos fenómenos fónicos como los descritos.

Otro ejemplo, este mío, de soneto polimétrico. Este soneto tiene estructura inglesa con cuartetos y un pareado final. El texto encabalga sintácticamente las teóricas estrofas rimadas. Por ello, lo he escrito así, dividido según la sintaxis de las frases. Ello hace que se diluya el efecto de las rimas al ser distinta la estructura sintáctica de la rimática.

Cuando ya no recuerde ni el sabor de tus besos                    A 14=7(3.6)+7(3.6)
ni el tacto de tu piel, amada mía,                                                B 11(2.6.8.10)
cuando llegue ese día                                                                       b 7(3.6)
de pensamiento fútil y quebradizos huesos,                            A 14=7(4.6)+7(4.6)
en que ya casi es noche y el futuro es presente,                     C 14=7(3.4.6)+7(3.6)
si observas que te miro y mi mirada                                           D 11(2.6.10)
se pierde por la nada                                                                       d 7(2.6)
y mi rostro denota una expresión ausente,                             C 14=7(3.6)+7(4.6)
te pido que te vayas, no quiero preguntarme                        E 14=7(2.6)+7(2.6)
cómo se llama el ángel que me cuida                                        F 11(1.4.6.10)
en lo que ya no es vida.                                                                   f 7(4.6)

No me digas que no, déjame que me alarme                          E 14=7(3.6)+7(1.6)
cuando puedo sufrir pensando lo que quiero,                         G 14=7(3.6)+7(2.6)
que luego no sabré ni ser sincero.                                               G 11(2.6.8.10)

En el soneto existe una asonancia (e-o) entre los versos 1º y 4º y el pareado final, cosa que en puridad habría que evitar, pero que por la distancia me parece poco perceptible. Respecto a no efectuar la división estrófica clásica, creo que de esa forma el recitado se adecúa mejor al contenido y, junto con la polimetría, hace más libre al poema. Yo lo sigo considerando un soneto, pero sé que puede haber opiniones distintas.

Por último, citaré los “sonetos blancos”. Se denominan así a aquellos poemas con la estructura de sonetos, pero con versos sin rima, o sea blancos. En mi opinión, para que se puedan considerar sonetos la estructura sintáctica debe adecuase a las formas estróficas, o sea sin encabalgar sintácticamente los cuartetos y tercetos. También es conveniente que sean isométricos y de estructura armónica. Si fuesen polimétricos las distintas medidas deben seguir un patrón fijo y todos los versos deben ser armónicos entre sí. Si no se cumplen estas condiciones, es mejor no cualificar como sonetos los poemas, por más que tengan 14 versos.

Este soneto blanco de Neruda (Soneto LXXIX), pertenece a su libro “Cien sonetos de amor”. Entre los 100 sonetos de este libro hay una mayoría de isométricos alejandrinos o endecasílabos, pero también los hay que combinan los alejandrinos con algún endecasílabo (p.e. el II, IV, XXIII, LIV, etc.), o con un tetradecasílabo (5+9) como el XCIII. También hay “sonetos” que incluyen versos sin aparente armonía (p.e. I, V, XXXIX, XL, XLI, XLII, LXXXII, etc.). En general al poeta no le importa la existencia de asonancias entre los versos, aunque suele evitar que sean fuertes. Ya dijo el autor: “hice estos sonetos de madera (…) que contrapone a las rimas de otros poetas (…) es evitado el mantenimiento de un patrón métrico y rítmico invariable (…)”; pero, a pesar de lo dicho por el autor, la mayoría de los sonetos sí que mantienen esos patrones rítmicos y son excepciones los que no lo hacen. Copio el “Soneto LXXIX”

De noche, amada, amarra tu corazón al mío                          7+7 —
y que ellos en el sueño derroten las tinieblas                          7+7 —
como un doble tambor combatiendo en el bosque              7+7 —
contra el espero muro de las hojas mojadas.                         7+7 (a-a)

Nocturna travesía, brasa negra del sueño                                7+7 —
interceptando el hilo de las uvas terrestres                             7+7 —
con la puntualidad de un tren descabellado                           7+7 —
que sombra y piedras frías sin cesar arrastrara.                   7+7 (a-a)

Por eso, amor, amárrame al movimiento puro,                     7+7 —
a la tenacidad que en tu pecho golpea                                     7+7 —
con las alas de un cisne sumergido,                                           11(3.6.10) —

para que a las preguntas estrelladas del cielo                        7+7 —
responda nuestro sueño con una solo llave,                            7+7 —
con una sola puerta cerrada por la sombra.                           7+7 —

En este soneto hay 13 versos alejandrinos y un endecasílabo, el 11º, extraña mezcla pero que conserva la armonía versal, con una leve tensión en ese verso. Los versos son blancos y solo existe una asonancia entre el 4º y el 8º (a-a) que es leve por los 3 versos intermedios. No hay en el poema encabalgamientos sintácticos entre estrofas, versos, o hemistiquios. No obstante, otros sonetos del libro, sí que tienen más asonancias, encabalgamientos o estructuras más tensionadas por los metros empleados.

Para acabar, otro ejemplo de soneto blanco es este polimétrico, “Un error más, uno más” de Silvio Manuel Rodríguez:

Este tiempo se curva, se distrae                                                   11(3.6.10) —
y en lugar de apurar sus líneas, sus casillas                             7(3.6)+7(2.6) —
se detiene en mis ojos demorados sin saña                            7(2.6)+7(2.6) —
en el último adiós que dio mi boca.                                            11(3.6.8.10) —

De pronto y sin aviso ocurre el gris                                             11(2.6.8.10) —
mordiéndome los dedos, buscándome la lengua;                 7(2.6)+7(2.6) —
y si me palpo el vientre tan sólo siento un hueco                  7(4.6)+7(2.4.6) —
de sonidos y gestos extraviados.                                                 11(3.6.10) —

Un error más, me pido y me permito                                         11(3.4.6.10) —
apretado en la rabia, sollozando un futuro                             7(3.6)+7(3.6) —
que sabiendo el pasado me sonríe con furia.                          7(3.6)+7(3.6) —

Uno más, a consciencia y como todos,                                      11(3.6.10) —
con la piel por delante y el corazón valiente                           7(3.6)+7(3.6) —
apostando a que sepas hacer vibrar mi nombre.                  7(3.6)+7(2.4.6) —

Este soneto mantiene una estructura uniforme combinando los endecasílabos y los alejandrinos (11.14.14.11— 11.14.14.11— 11.14.14—11.14.14). Además, tiene unidad sintáctica estrófica, sin asonancias entre los versos, ni entre ellos y los hemistiquios vecinos. Tampoco hay encabalgamientos abruptos entre versos, ni entre hemistiquios, y sólo algunos leves de complementos que no impiden mantener un buen recitado de ritmo métrico, a pesar de la ausencia de rimas y la polimetría de los versos.

Respecto al ritmo de los versos, hay un antirrítmico en el 9º “e-rrormás,” que se resuelve bien por estar situado al inicio del verso. Por otra parte, destaco el ritmo uniforme lento ternario de los alejandrinos de los tercetos en (3.6) en los versos 10º, 11º, 13º y primer hemistiquio del 14º, que facilita el texto expositivo y que con el cambio de ritmo a binario pleno en el último (2.4.6) da viveza y realza el cierre del poema.

En este artículo he efectuado un breve repaso a distintos tipos de sonetos, desde los de estructura más clásica a otras alternativas que juegan con la polimetría o hasta con la ausencia de rima. También he citado distintas posibilidades de conversión de algunos endecasílabos en dodecasílabos compuestos (7+5) o (5+7), lo que muchas veces facilita el recitado y la comprensión del texto, manteniendo la armonía versal. Hay quien no considerará soneto a alguno de estos ejemplos polimétricos o sin rima; la métrica y sus clasificaciones no son una ciencia exacta y hemos de aprender a convivir con diferentes opiniones siempre que sean razonadas.

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Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban, nacido en Barcelona, es ingeniero industrial y licenciado en filología hispánica. Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios, y participado en numerosas asociaciones profesionales.

Aunque siempre le interesó la literatura, ha comenzado a publicar en este siglo cuando pudo adquirir el tiempo necesario.

Dentro del género poético, empezó con la edición de una trilogía, “Cuadernos de las islas griegas”, que describían lo visto y sentido en sus viajes por las islas griegas; y recientemente ha publicado “Por las islas griegas”, un libro de viajes a modo de guía poética y personal que recorre más de 20 años de estancias y travesías por más de 70 islas y los mares que las rodean. Además, tiene editado un libro de poemas sobre la adicción por la navegación y las islas, “Islario de pasiones” (del que existe una versión bilingüe en griego y castellano), que duda entre seguir en el camino o buscar un destino; un libro de rimas, “Pensando en vosotras”, sobre las relaciones del narrador con las mujeres que se han cruzado en la senda de su vida; un poemario digital inspirado en la pintura, “De museos por Madrid”, que permite ver las obras de que tratan los poemas; y un tratado de métrica, “Métrica poética del español”, donde analiza con numerosos ejemplos todos los elementos que distinguen a los poemas de la prosa, dirigido tanto quienes escriben como a los lectores de poesía.

También ha publicado un libro de minirrelatos, “Cuentas de cuentos”, que busca conseguir la complicidad y sorpresa del lector en esas cortas historias que destilan la vida de sus personajes. Asimismo, ha participado en numerosas antologías y mantiene desde 2010 un blog de poesía “La palabra es mágica” (lapalabraesmagica.blogspot.com) en el que divulga obra propia publicada o inédita, y de otros poetas, que ya ha superado el millón de visitantes.

Organiza y participa en numerosos actos culturales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores. Es miembro de la Junta Directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y de la del colectivo de escritores “El Laberinto de Ariadna”.

BIBLIOGRAFÍA

POESÍA
Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, 2011. SIAL Ediciones, Madrid.
De museos por Madrid, 2020. Digital en Amazon.
Islario de pasiones, 2020&2021. Papel y digital en Amazon.
Νησολόγιο παθών / Islario de pasiones, 2021, Editorial Παράξενες Μέδες, Rethymno (Grecia). En edición bilingüe traducida por Maira Fournari.
Por las islas griegas, 2021. Papel y digital en Amazon.
La palabra es mágica, (2010-2021). Blog poético: www.lapalabraesmagica.com

TEXTOS DIDÁCTICOS
Métrica poética del español, 2020. Papel en Amazon.

RELATOS CORTOS
Cuentas de cuentos. Papel: 2015. Ònix editor, Barcelona.
Cuentas de cuentos. Digital: 2019. Luz azul ediciones, Barcelona

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