Las nueve musas
Cristo Crucificado

Cristo crucificado. Imagen erótica de la vida y la muerte

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En la actualidad el cristianismo y particularmente el catolicismo, ha pasado por momentos de gran incoherencia, sin embargo,  continúa su caminar gracias a la vida y unión de hombres y mujeres que caminan bajo su utopía día a día en el silencio, más allá de la fama y de la necesidad de plasmar dogmas y autoritarismos, sin pretender imponer una sola imagen de D/os, sino al contrario, mostrando que a D/os se llega a partir de la propia reflexión y de una forma única que tiene todo ser humano de contemplarlo.

Cristo Crucificado
Jesucristo crucificado – Diego Velázquez

La imagen de D/os es personal, por ello, religiones como el judaísmo y el islam prohíben toda imagen, porque esto cierra la búsqueda y hace de cierta manera imposible profundizar en el misterio, así, la persona ya no busca a D/os en su interior, en el otro, o en cualquier centímetro del universo o de la naturaleza sino que se enfrasca en una imagen que lo aleja de contemplarse a sí mismo y por ende de poder entrelazar su espiritualidad con su alrededor, como de cierta manera lo mostraba san Francisco de Asís, quien enseñaba que si D/os Padre era el creador de todo lo existente, entonces todo lo que existe en la creación nos hace hermanos, por ello, el decía hermano sol, hermano lobo, hermana hormiga, porque tenemos la Hayya ese aliento divino que nos hace ser parte de lo divino.

Esta enseñanza fruto de la mística aleja de la religión dogmática, ambas tienen enseñanzas éticas, pero la primera tiene su raíz, su centro y su meta en una búsqueda de D/os propia y sobre todo contemplativa en el Misterio, un Misterio que las imágenes roban, porque distraen, porque todo queda sometido a ellas.

Es así como las imágenes de los santos, de la virgen en sus diversas advocaciones y sobre todo la de Cristo a alejado al creyente del misterio, pero al mismo tiempo ha sido causa de obras de arte realmente importantes que forman parte de la historia humana. Pero, ¿por qué son tan importantes las imágenes para religiones como el hinduismo, y el catolicismo, sin dejar atrás a la filosofía budista?

En esta ocasión explicaré brevemente la importancia y el valor de la imagen de Cristo crucificado.

A lo largo de la historia del catolicismo la imagen de Cristo tiene y es de suma importancia, principalmente porque como símbolo de fe tiene como centro recordar que Cristo salvó a la humanidad de la culpa original provocada por el pecado original desarrollado por san Pablo y san Agustín, quienes vieron en está imagen una forma de justificar la crucifixión y por otro, porque está tiene importantes rasgos necesarios para la psicología del creyente.

Dentro de la teología católica la Crucifixión de Cristo se analiza desde numerosos puntos de vista desarrollando diversos lugares de reflexión dentro de la teología de la Cruz siendo la principal la creada por san Pablo a partir de:

  • El amor gratuito y misericordioso de Dios
  • La muerte de Cristo como entrega de la gracia
  • Como símbolo de debilidad y la humildad (1 Col. 2, 1-5)

Aunado a ello la Cruz es meditada como un símbolo de escándalo y de necedad. Escándalo porque quien moría crucificado era porque había realizado un crimen mayor, y de necedad porque dejaba ver a quien se perdía y alejaba de esta verdad, sin embargo; para los que habían encontrado en Jesús la salvación, se convierte en un emblema de fuerza, porque la Cruz es expresión de amor, siendo éste el verdadero poder que vence el dolor, la derrota y la violencia, contradiciendo la creencia judía que consideraba a la cruz como Skandalon, es decir, como una piedra o trampa. Pero, esta Cruz al ser un símbolo de amor tiene no una invitación de ofrecer su vida al otro, sino una responsabilidad permanente de custodiar la integridad del semejante, porque al ser D/os el padre de la humanidad, el ser humano es hermano de cada uno de los seres que habitan la Creación.

La Cruz también marca una etapa donde la relación con D/os es completamente distinta a la visión antigua, porque el D/os de Cristo es un D/os de amor, un D/os Abba (padre), visión cuestionada por los judíos como una incoherencia y agresión ante las alianzas de D/os YAHVÉ, dios de los ejércitos, segunda deidad del panteón mesopotámico, quien para los griegos era la imagen de la perdición de la razón por qué, ¿dónde quedaba la razón es esta Revelación?, así la Cruz es considerada un insulto a la razón, porque ¿Cómo un D/os iba a crucificarse a sí mismo? ¿Cómo un D/os permitiría que su Creación terminará con Él? ¿Cómo un Dios cedería ante la vileza de la humanidad?

Cristo de Dalí
Cristo de Dalí

Esta misma idea resurge a partir del siglo de las luces, donde la imagen de Cristo Crucificado se percibe y denuncia a simple vista, sin un análisis teológico, como un ejemplo del dolor, de decadencia de las sociedades y sobre todo de una falta de necesidad de un D/os, porque ¿a quién le gusta un D/os vencido por el propio Hombre?, sin embargo, frente a esta percepción el Hombre de este tiempo piensa en ese dios poderoso, en Zeus, un dios autoritario a quien no le importa el amor ni el ágape sino el Eros, el placer momentáneo sin responsabilidad y sobre todo sustituible, este dios que al igual que el dios de la modernidad sólo le importa salirse con la suya, acto que también pasó a ser parte del magisterio de la Iglesia quienes como lo denuncia el Marqués de Sade tomaron la crucifixión de Cristo para imponerse a sí mismos, olvidando que D/os ha escogido lo débil del mundo para confundir lo fuerte (1, Col 1,28).

Otro de los significados teológicos de la crucifixión es la unión del Cielo con la Tierra. Para las antiguas civilizaciones, como se lee en el Enuma Elish, los dioses particularmente Tiamat, diosa femenina y diosa de las aguas saladas junto con Apsu, tienen hijos, quienes fastidian tanto a su padre que decide asesinarlos, por lo que al enterarse los dioses cometen un parricidio, para después del nacimiento de Marduk asesinar a Tiamat, su madre, a quien parten a la mitad creando el Cielo y la Tierra, así la Cruz de Cristo es una respuesta de salvación frente a las civilizaciones alrededor quienes creían que el ser humano al haber sido creado de la sangre de Kingu, estaba marcado como un ser predispuesto a la traición.

La Cruz de Cristo derrumba está y otras mitologías, al recordar que el Hombre no fue creado de desechos de dioses, sino a Imagen y Semejanza, es decir, con dignidad, libertad y conocimiento, además la Cruz une al Cielo con la Tierra: lo divino con lo humano y lo humano con lo divino a través de un acto de Amor. La Crucifixión une los cuatros puntos cardinales, revelando así que los límites de la tierra no existen, que lo creado por la humanidad no puede ser más fuerte que lo creado por D/os. La crucifixión rompe los límites territoriales entre la humanidad al develar que todo el ser humano al ser hijos e Imagen y Semejanza no tienen por qué existir bajo demarcaciones, dando sentido así a la voz católico es decir universal.

Por ello, unificado a la crucifixión se encuentran tres símbolos y signos prescindibles para la comprensión de la imagen de Cristo Crucificado: la sangre, el agua y el espíritu.

El agua y la sangre del costado de Cristo, tienen su simbología en lo dicho por el profeta Ezequiel, quien frente al templo destruido por Babilonia tuvo una visión donde observó al templo reconstruido, y por el lado derecho un río que manaba hacia el oriente, al seguirlo el arroyo crecía más y más, hasta que de repente una voz le dijo:

Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina,
bajarán hacia la estepa,
desembocarán en el mar de las pútridas
y lo sanearán;
todos los seres vivos que bullan
donde desemboca está corriente
tendrán vida” (Ez 47, 1 ss)

Es esta visión la que san Juan evangelista comprendió e interpretó como imagen de la pasión de Cristo.

Jesús es el templo que los Hombres destruyeron vuelto por D/os a edificar, por ello, sus palabras Destruid el templo y yo lo reconstruiré en tres días se refiere no sólo a los tres días que pasarán de su Crucifixión a la Resurrección, sino a la de cada ser humano que muere y vive en D/os. El cuerpo de Cristo crucificado es el templo nuevo, la vida que sobrepasa a la muerte, el lugar definitivo donde el Hombre se percibe divino visualizado por la sangre-existencia, donde el agua simboliza al Espíritu que otorga ese nuevo aliento a quien vence la muerte espiritual, y donde la Crucifixión otorga sentido a la Encarnación, porque donde se creó una vida para ser entregada a la muerte, se dio muerte para retornar a la vida.

Por ello, los tres símbolos de la imagen de Cristo Crucificado agua, sangre y Espíritu, se unen con los tres procesos de vida significativos de Jesús, el agua con la Encarnación, la sangre con la Crucifixión, el Espíritu con la Resurrección.

Pero, ¿qué relación tiene todo esto con una relación erótica entre la imagen de Cristo crucificado con la vida y la muerte?

El cristianismo es una religión de carne, surgida de la relación de D/os con una mortal, con una virgen, a diferencia de Zeus quien busca en las vírgenes la satisfacción de una carne pura, el D/os cristiano glorifica la pureza, la inocencia y el pudor, no de cuerpo sino de pensamiento y de actos, este significado de virginidad marca una diferencia con el dios griego, quien desea no la esencia de la persona sino el cuerpo, la voluptuosidad de la mujer y la virginidad del himen.

Cristo de Rembrandt
Cristo de Rembrandt

El D/os cristiano olvida su omnipotencia y pregunta a través del arcángel Gabriel a la mujer si está dispuesta a permitirle encarnarse en su vientre, así a través de José el espíritu de Dios se encarna y procrea a Jesús, su hijo, quien viene a dar vida a todo lo que estaba muerto, comenzando por la dignidad de la mujer. Porque al D/os pedirle permiso a la mujer de posarse en su vientre, al preguntarle y darle la gracia de la reflexión retornándole su libre albedrío ya otorgado por Eva, y el cual le había sido negado, al poder María responder con un Fiat, es decir un sí, con toda la voluntad y conciencia, se le retorna Su Existir  a la mujer quien era ignorada y utilizada sólo para la procreación, una mujer quien vivía muerta en vida por una sociedad ensimismada en su egoísmo.

Es así como a partir del momento en el que D/os elige a una mujer para encarnarse, el Erotismo y la Muerte se hacen presentes: en la Encarnación el Espíritu se une al cuerpo, pero esta concepción sagrada tiene como línea conductual la Muerte, D/os se engendra, no se crea, como lo dice el Credo, para morir, como sucede en el proceso de vida de todo ser vivo.

Todos estos conceptos nos llevan de regreso a un sólo punto y eje central el cuerpo, donde se manifiestan todos los actos, deseos, donde surgen el bien y el mal, la bondad y la maldad donde se manifiesta el espíritu y la razón, donde el espíritu se une a la carne y donde el significado de erotismo toma un sentido claro, porque el cuerpo es el lugar donde el amor y el deseo realizan su actividad mas no su ismo, es decir, su doctrina.

Aquí comienzan dos caminos diferentes de comprender esta imagen, el visualizado por el magisterio y los teólogos quienes realizamos un acto soberbio al decir que estudiamos a D/os, frente al camino del creyente y del ateo quienes visualizan desde su necesidad, camino, duda y negación, lo cual vuelve más pura la búsqueda de frente a quienes se creen portadores de la verdad.

Porque ¿cómo es visualizada la imagen de Cristo Crucificado?, qué ve el anciano, el niño, la mujer, el no creyente, o los creyentes en otras religiones, ¿qué perciben en esa imagen que por un lado muestra un hombre martirizado, ensangrentado, y por otro la perfección de la virilidad expuesta?

¿Qué significa para cada creyente en su ser esta imagen?, ¿es esta imagen la que hace a una persona tener fe o la palabra de Dios?

Desde mi análisis de fe como hermeneuta y estudiosa de religiones comparadas, el amor a D/os entra por el sentido de la vista, es claro que para muchos creer o ser parte de una religión tiene su semilla en una tradición familiar, pero después de ello, el primer enfrentamiento con ella y con sí mismos es la imagen, así, el primer acercamiento a D/os para un católico, no es el Espíritu Santo sino Cristo, el reflejo de la humanidad de D/os, ante la cual se arrodilla, persigna y platica.  Él es quien salva no Dios, Él es quien escucha.

Así esa imagen de Cristo, trazada por grandes artistas a lo largo de los tiempos es la de un hombre esbelto, blanco o moreno, alto, con un cuerpo marcado, semidesnudo, cubierto por tan sólo un manto blanco el cual pretende ocultar su sexo, con un rostro hermoso y una mirada azul penetrante y a la vez perdida entre un bello cabello castaño largo.

Pero ¿Qué pasa en el interior frente a esta imagen? Si se quita de la conciencia que es Hijo de D/os, esta imagen deja ver a un hombre sensual, que muestra al mismo tiempo fortaleza y debilidad, creando en el inconsciente de la mujer particularmente creyente la imagen prototípica de un varón, y en el hombre de fe, el prototipo de la virilidad y la fortaleza. Este concepto es un punto interesante que tuvo presente el magisterio de la Iglesia; el amor a Jesucristo, tienen su principio en un gusto físico, en una atracción poderosa como la que se tiene con cualquier ser amado, así la fe en Jesucristo surge de una atracción física que pasa por diversos procesos hasta llegar a ser el gran compañero de vida que acompaña y protege hasta el momento de la muerte.

La imagen de Jesucristo crucificado es una imagen la cual más allá de ser creyente o no se hace presente en la vida de toda persona, es una imagen que impacta, choca, que se ama o desprecia, pero que siempre está en nuestra mente porque es imposible despojarla de ella.

Esto es en gran medida porque tiene en sí misma el todo de nuestra vida: belleza, dolor, inocencia, fortaleza, paz, violencia, sensualidad, castidad, vida, muerte, silencio, existencia y un retorno a la vida.

Cristo El Greco
Crucifixión de Jesús – El Greco

Este proceso de vida – muerte, plasmado por cientos de artistas y utilizado por la Iglesia a lo largo de muchos siglos es parte de una teología visual del erotismo cuyo punto central es enamorar y seducir de la misma manera que D/os lo hizo con María, es decir, sin tomar a la fuerza dejando todo a la voluntad, a través de la cual todo creyente se ofrece a sí mismo(a) en cuerpo y alma, viviendo para Dios y muriendo para llegar a Él y existir.

La imagen de Cristo crucificado impacta porque entrega en un mismo instante la Vida y la Muerte de una manera que seduce y apasiona. Cristo en la Cruz es un hombre con quien se casan los sacerdotes, monjas, hombres y mujeres de fe, y el Hijo de D/os a quien se consagran los creyentes, siendo la imagen la que produce un impacto erótico, la que seduce, no las palabras, no las enseñanzas, es la imagen la que adquiere en cada creyente confianza, amor y un deseo de llegar con D/os, si no fuese así las palabras de D/os serían comprendidas y la actuación del ser humano sería otra, es este mismo deseo el que lleva a comprender nuestra humanidad frente a otra, es en esa vulnerabilidad de la imagen de un hombre sufriente, la que lleva a la rendición.

La imagen de Cristo Crucificado no ofrece a pesar de la violencia con la cual es trazado muchas veces, una imagen de Muerte; esa imagen seduce y entrega vida, porque el acto erótico produce existencia, porque la imagen de Cristo Crucificado tiene en sí mismo el siguiente proceso:

  • Encarnación – acto erótico de deseo, amor y acto voluntario donde D/os deja su omnipotencia para convertirse en un hombre.
  • Pasión – proceso de sufrimiento donde un hombre siente la presencia de la muerte teniendo como base el amor.
  • Crucifixión – proceso de muerte como signo de vida.

La fe en la imagen de Cristo Crucificado tiene una unión clara con el cuerpo, porque es a partir del enamoramiento físico que se llega al amor espiritual, además de que entrega a quien lo ama lo que todo amante busca de su amado, la seguridad de la vida para el momento de la muerte.

Otro aspecto importante de mostrar a Jesús crucificado invadido de belleza es a través de analizar porque todos los artistas que lo han descrito visualmente lo representan de esa manera erótica, quizá, sea porque en el inconsciente de cada creyente o no creyente es necesario un D/os que seduzca.

Preguntémonos, ¿qué imagen de cualquier dios o héroe muestra fealdad? Recordemos la imagen de Zeus, un dios poderoso, varonil, sensual reflejo de un semental y de virilidad. ¿Qué pasa con Dionisio quien es mostrado con un cuerpo similar al de Cristo, pero completamente desnudo, o Heracles este semidiós paradigma de la virilidad considerado en muchas ocasiones analogía de Jesús o David el asesino de Goliat?

Estos pequeños ejemplos otorgan una respuesta sobre la necesidad de que el D/os a quien se le ora tenga belleza, virilidad y fortaleza porque son atributos que el hombre quiere para sí mismo y que la mujer busca, porque el creyente busca más allá de lo que teológicamente signifique la Imagen y Semejanza un dios que tenga la perfección que se busca para sí mismo y un dios que tenga la perfección y la belleza que el ser humano busca encontrar en el otro/a.

Recordemos las obras de Velázquez, El Greco, Dalí, Rembrandt, Zurbarán, Gaughin, José Luis Ojeda (escultura) sobre la imagen de Cristo Crucificado.

En resumen, puedo decir que la imagen de Cristo Crucificado es erótica porque provoca infinidad de sensaciones, pero entre ellas la de un gusto físico, provocado conscientemente porque para amar a alguien en esencia por lo que es, da y otorga, primero debe existir un gusto físico, el cual mueva la  sexualidad, porque como menciona Benedicto XVI en su primer encíclica Deus carita est, el ser humano es cincuenta por ciento espíritu y cincuenta por ciento sexualidad, no puede vivir sin combinarlas de la misma manera que un D/os hecho hombre no puede existir sin tener estás condiciones.

Un D/os que se hace Hombre como lo es el D/os cristiano, no prohíbe la sexualidad, porque el mismo pasó por este proceso, vivió todas las experiencias de la vida de un hombre mortal, porque de no ser así no habría diferencia entre los semidioses griegos, sería similar a Prometeo.

El D/os cristiano se hace carne a través de la carne y como bien lo dice el credo es un D/os Engendrado no creado, recordando que no existe trance más sublime que el acto sexual donde la divinidad y la humanidad de cada hombre y mujer se unen para engendrar.

La imagen de Cristo crucificado es el reflejo de vida de todo ser humano que nace sabiendo que se vive para morir.

Concluiré con un poema, donde más allá de mi religión y de sentir a Jesús como un profeta, puedo ser empática con mis hermanos católicos y comprender la importancia y los conflictos del erotismo en un proceso de fe, porque a D/os no hay que sentirlo únicamente con el espíritu y el alma sino principalmente con el cuerpo, porque más allá de todo Jesús es el más grande amante y amado de todos los tiempos.

Me postro ante Tu hijo,
Me levanto.
Lo miro en la Iglesia
adormilado,
adolorido,
crucificado.
Se oyen rezos entremezclados.
Todos oran,
se persignan en Tu nombre
y se van.
Nadie puede salvarlo,
debe morir.
Es un mortal
clavado
triste
solo.

Me acerco.
le quito la tela
y dejo su piel al descubierto,
me empino
y comulgo con su vino derramado.
Relamo su sangre
beso sus pies
y me largo.

(del Poemario Diecinueve Plegarias y un Credo según la Carne… Katá Sarká

Las nueve musas ediciones)

KEDMA: HACIA EL ORIENTE
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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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