Las nueve musas
Ana Montojo

Ana Montojo y su antología personal. «Por si esto fuera poco»

Promocionamos tu libro

Ana Montojo (Madrid, 1949) dice que llegó tarde a la poesía, pero llegó bien con la experiencia y el buen hacer que dan los años, sabiendo combinar perfectamente texto y ritmo.

Yo también he llegado tarde a leerla, pero me he convertido en uno de sus admiradores.

De momento, ha publicado ocho libros de poemas: “La niebla del tiempo” (2010), “Plantas de Interior” (2012), “Vivir con lo puesto” (2015), “Ese atronador silencio de los pájaros” (2016), “Jaime” (2016), “Las horas contadas” (2017), “Un solo de saxo” (2018) y “Daños colaterales” (2019); además de una antología personal, “Por si esto fuera poco” (2021), donde recoge sus poemas preferidos (2010- 2020). También tiene publicadas dos novelas, “Memoria secreta de una niña bien” (2014) y “Perdedores” (2022). O sea, que empezó tarde, pero está recuperando el tiempo empleado en otras cosas, que no perdido, por la inmensa experiencia que reflejan sus poemas. Porque si hay que catalogarla en alguna escuela o tendencia, desde luego que es en la de la experiencia, y concretando en el de la experiencia propia.

Sus poemas destilan lo vivido y lo pensado, y si no fue así y hay invención en la verosimilitud, aún más nos demostraría su buen hacer y su maestría al escribir esos poemas que leemos como si se tratase de una autobiografía.

Rebajas
Por si esto fuera poco: 0 (Poesía)
  • Montojo Micó, Ana (Autor)

La poesía como género, y un poema como obra concreta, se compone de un contenido textual y de un formato que representa ese texto partido en versos con un ritmo que lo distingue de la prosa. Ritmo que generalmente es fonético, aunque en el verso libre puede ser de imágenes poéticas. Ana Montojo es un ejemplo claro de buenos contenidos expresados con fluidez y sin recurrir al hipérbaton ni a complejas figuras retóricas para cuadrar el verso. Sus versos blancos mantienen un claro ritmo poético, sin precisar tampoco encabalgamientos abruptos para conseguir el metro o el ritmo. En resumen, leemos un texto que nos comunica muy bien un contenido y nos damos cuenta de que es un poema y no un texto en prosa cortado en versos. Para mí es sin duda una de las mejores poetas actuales de esta poesía que algunos llaman clásica y yo denomino simplemente buena poesía.

Para acercarnos a su obra tomaré como guía su Antología personal “Por si esto fuera poco” que recoge sus poemas preferidos (2010 – 2010). Comentaré primero sus contenidos, sus textos, y luego sus continentes, o sea sus formatos fonéticos. El libro se divide en cinco partes: “Autorretrato a contraluz” donde se presenta, “Paisajes que me vieron” donde nos muestra el entorno que la ha acompañado, “Causas perdidas” una profunda muestra de poesía social que da su visión de la injusticia, “Del amor y otros espejismos” en que relata sus experiencias de amor y desamor, de esperanza y decepción, y por último “Recta final” en que ya se respira ese mar ignoto al que nos conduce inexorable en rio de la vida y que cada vez sentimos más cercano.

Comienzo con su presentación en ese “Autorretrato a contraluz” que contiene 37 poemas. Hay que indicar que sus poemas suelen ser de longitud media, o sea más o menos de una página, que creo es la longitud perfecta para sus contenidos que introducen un tema, lo exponen y lo concluyen, sin innecesarias digresiones y dejándonos siempre ese buen sabor de boca de la historia concentrada y bien contada. Su primer poema comienza y acaba así:

Yo soy una mujer a ras de tierra,
nadie busque en mis versos arcoíris,
amapolas o lunas como témpanos. (…)
 (…) Es esa gente heroica sin saberlo
la que quiero contar en mis poemas.

En sus poemas hay muchas declaraciones de intenciones, como en este “Carpe diem”:

He bebido el ahora de manera insensata
como si cada día fuese el último
del resto de mi vida
y el futuro tan solo se tratase
de un incierto espejismo

Sus dudas o deseos:

Cámbiame tus certezas por mis dudas (…)
Tus ciegas descripciones
por una gota de mi escepticismo (…)
tu existencia perfecta
por lo que yo aprendí de mis errores (…)

O en otro poema:

(…) Lo que no tiene cura es mi manía
de soñar lo imposible.
Y ese afán insensato
de agarrarme a una vida
empeñada en echarme de su lado.

Sus muchas facetas que la han llevado a ser como es:

Llevo conmigo a todas las mujeres
que fui en algún momento
y todas han dejado un rastro en lo que soy. (…)

En el siguiente capítulo, “Los paisajes que me vieron”, el protagonista es el entorno, con 18 poemas paisaje, en los que como siempre trasluce el yo poético de las experiencias que le han acompañado:

Si nunca caminaste conmigo en estos campos
no sé por qué repiten tu nombre las encinas
los árboles desnudos y las hojas que piso. (…)
Y también se me clava tu nombre en las espinas. (…)

O este otro retazo:

(…) y, una vez más, el paso de los meses
traerá la primavera.
¡Ojalá fuera igual para nosotros!

A veces los paisajes son aún más humanos:

Me ha llevado mi tiempo comprender
que no sois ramas mías
sino árboles enteros,
nacidos a mi sombra,
sí, pero independientes,
libres en la andadura. (…)

La siguiente parte del libro, “Causas perdidas”, recoge 17 poemas sociales. Un giro que demuestra lo poliédrico de su poética que trata temas muy diversos.

Para cuando tu llegues
te voy a hacer un mundo (…)
Donde nadie disfrute lo superfluo
mientas no tengan todos lo más indispensable,
donde no haya dinero suficiente
para comprar conciencias
y donde la justicia valga más que las patrias. (…)
Pero es mucha tarea y poco tiempo.
Nueve meses se pasan en un soplo.

O este otro que sabe reflejar el dolor de un continente:

Me llamo África. (…)
Estoy cansada
de recoger cadáveres desnudos
que han muerto en otras playas, (…)
de que mis hijos huyan hacia un mundo
que les discute el pan y la justicia. (…)

Llega otra parte del libro, que he de reconocer que fue la primera que me atrajo de esta poeta, “Del amor y otros espejismos”, 35 poemas de amor y desamor, siempre intensos, a veces irónicos y nunca cursis. Y supongo que podrían ser muchos más, ya que en la entrada que le dediqué en mi blog “La palabra es mágica”, cuando descubrí su poesía, recojo cuatro que no están incluidos en su antología.

Algunos fragmentos que deberéis completar yendo a sus libros:

(…) Hace un millón de años que no siento
tus dedos en mi espalda
y sigue como nuevo el tatuaje de sueños
que me grabaste a golpe de promesas. (…)
…..
(…) Déjame que te sueñe mientras duermes
con las defensas bajas,
permíteme soñar que tú me sueñas.
…..
(…) Las llaves que no cierran la memoria
probadlas, por si abren el olvido. (…)
…..
(…) Al quitarme la ropa
también me despojaste de los años,
de la culpa, el dolor, las soledades.
Mi completa memoria se derramó en tu cama.
…..
No me tientes amor, que me conozco, (…)
que estoy un poco harta de abrazarme a mí misma, (…)
que igual me olvido de las buenas costumbres
y escondo entre tus brazos la tristeza
y comienzo a besarte y no termino (…)
que no tengo principios
que me importa muy poco lo que ocurra mañana. (…)
Que hoy es hoy, esta noche, los dos rotos, (…)
la soledad cansada de estar sola.

Y llegamos a la conclusión del libro, “La recta final”, en cuyos 28 poemas, como he indicado, se percibe ese mar ignoto al que nos lleva inexorable el rio de la vida y que cada vez se siente más cercano. Algunos poemas recuerdan a su hijo muerto siendo un niño.

Sé bien que nunca más podré
volver a ver el mar sin recordarte. (…)
Ya no hubo más veranos ni más olas.
Te quedaban apenas unos días,
quién iba a imaginar tal despropósito.
…..
Cumples catorce años y muy pronto
hará seis que me habitas la memoria. (…)
He expoliado tu armario esta mañana
y he encontrado tesoros imposibles: (…)
y una carta a los Reyes prematura.
¡Si aún era septiembre!
Puede que adivinaras
que era incierta tu fecha de regreso.

O a su pareja que también perdió:

No sé si estás viajando por todas tus edades,
si te estás encontrando con los hombres que fuiste,
si yo apareceré en algún recodo
del álbum de tu vida, (…)
Quisiera tener fe,
creer que te recibe en la otra orilla
la sonrisa del hijo. (…)
Y no pienso en las cosas
que ya no tengo tiempo de decirte
y en las que tal vez tú
también hayas callado.

O al riesgo de la desmemoria:

Cuando seamos olvido, amor, nada ni nadie
hablará de nosotros los dos juntos,
de ti y de mí reunidos
en un punto concreto del recuerdo. (…)
Y no habrá para mí un sitio en tus memorias
ni tú figurarás en mi pasado,
yo no tendré derecho ni a llorarte
ni tú podrás decir que me quisiste. (…)

O a cuando la muerte está cada vez más presente:

(…) No es verdad que la edad nos enriquezca,
la edad nos va robando todo lo que tenemos
cada vez que un amigo se nos marcha.
Ahora que la muerte se convierte en rutina,
yo sé que en algún sitio existe la belleza,
existe la esperanza y la memoria
de lo que fui algún día. (…)

Y remata el libro con esta despedida:

Si me llega la muerte y estoy sola,
recordad que la llave la tiene la vecina.
Disculpad si encontráis cierto desorden,
pero a veces me dejo llevar por la desgana. (…)
Y si acaso encontráis en la pantalla
un poema de amor al que le falten
las últimas estrofas,
terminadlo vosotros. Es posible
que haya un final feliz en vuestros versos.

Estos han sido algunos retazos de esos poemas escogidos por la autora que espero os animen a recorrer ese libro, y a buscar en sus otros libros. Seguro que existen muchos otros que no han cabido en este libro, como me ha pasado a mí en su capítulo dedicado al amor.

Pero como dije al inicio, un poema no es solo contenido, sino que el continente es imprescindible, y más en este tipo de textos de tono narrativo que precisan de un ritmo que los distinga de la prosa y que hace que la división versal tenga sentido. En las reseñas poéticas no son corrientes este tipo de análisis métricos, que yo reivindico y considero imprescindibles. Será porque la métrica no está de moda o porque existe un desconocimiento de esas reglas que explican la sonoridad de un verso.

Como siempre digo, “hay que conocer las normas, aunque sea para saltárselas, ya que si no, el salto puede ser al vacío”. Nuestra poeta conoce las normas o tiene el don innato de la musicalidad, porque sus versos fluyen en armonía y convierten sus magníficos textos en magníficos poemas, dualidad que por desgracia no siempre se da en la actualidad. Intentaré dar una explicación sencilla de las estructuras rítmicas de sus poemas y quien quiera profundizar más en los conceptos puede acudir a mi tratado Métrica poética del español

MÉTRICA POÉTICA DEL ESPAÑOL
  • Fernández Esteban, Ricardo (Autor)

Como habéis visto en los retazos que he copiado se trata de versos blancos (sin rima), pero con la estructura que podemos denominar “Silva blanca de impares”, que es la que suelen utilizar muchos de los mejores poetas de los últimos años cuando consideran que el ritmo poético es algo necesario (Brines, Badosa, Benitez Reyes, Carvajal, Colinas, Cuenca, Gallego, García Montero, Margarit, Micó, Paz, Praena, etc.).

Las silvas blancas de impares combinan versos, o sus hemistiquios si son compuestos, de longitud silábica impar. Lo más usual es que compartan heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos de (7+7), pero también pueden incluir pentasílabos, eneasílabos, decasílabos (5+5), tridecasílabos cuaternarios (los acentuados en 4ª, 8ª y 12ª sílabas), o estructuras compuestas más complejas como dodecasílabos (7+5) o (5+7), tetradecasílabos (9+5) o (5+9), hexadecasílabos (9+7) o (7+9), etc. Las estructuras fonéticas de estos versos mantienen su armonía, a pesar de las diferencias de metro y sólo hay que tener cuidado que los versos simples de arte mayor (endecasílabos y en parte los eneasílabos) no mezclen ritmos binarios con ternarios, lo que alteraría algo el ritmo. También hay que saber distribuir bien las distintas longitudes versales, evitando repetir una única en demasiados versos seguidos y potenciando ese ritmo natural variado de los metros impares.

Otro punto a tener en cuenta, aunque aquí no hay unanimidad de opiniones, es evitar las asonancias próximas, sobre todo las fuertes. Para mí, si un poema es de versos blancos, no son buenas esos excesos de asonancias que se producen si las palabras finales del verso comparten las vocales tónicas y postónicas. Alguna asonancia no molesta, si esa palabra final es necesaria y no es intercambiable por otra, pero su exceso produce un soniquete que devalúa la estructura de versos blancos.

Ana Montojo emplea en sus poemas fundamentalmente heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos, a los que añade algún pentasílabo y alguna vez dodecasílabos (7+5). Además, sabe repartirlos bien por el poema, lo que produce un efecto de armonía variada que realza sus textos. También cuida las asonancias próximas y si hay alguna está justificada por la necesidad de esa palabra y no produce soniquete.

Un análisis crítico métrico debe ser riguroso y la métrica, aunque no es una ciencia exacta, sí que es más objetiva que los comentarios textuales. Por ello, debo indicar algunos, pocos, versos que pueden tensionar los poemas.

Primero hay un asunto relacionado con las sinéresis, que unen en una sílaba fonética dos vocales que normalmente se pronuncian separadas. Aunque eso de normalmente es relativo y hay una tendencia a unir esas dos vocales en una sola sílaba, sobre todo si dichas vocales son postónicas, como en héroe que habitualmente se pronuncia hé.roe o línea (lí.nea). En cuanto a las vocales pretónicas o tónicas el tema es más complejo y depende del habla del autor o de las necesidades de cuadrar la métrica del verso. Ana Montojo tiene tendencia sinérica ya que esa es la fonética habitual en sus poemas. Así pronuncia “poe.sí.a” y no “po.e.sí.a”, o “aho.ra” y no “a.ho.ra”, ya que esa es la pronunciación que da buen ritmo a sus versos. Coloco una serie de ejemplos y la página del libro. “poe.sía” (30, 46, 72 ), “ahor.car.se” (37), “deam.buló” (37), “rea.li.dad” (39, 193). “aho.ra” (134, 212), “caos” (166), “caer” (180). Yo defiendo que en estos casos se tendría que colocar un diacrítico; por ejemplo, un circunflejo (^) como hacía Herrera en el siglo XVI ,“pôesía”, lo que facilitaría al lector la correcta pronunciación que busca el autor. Eso es importante en estos poemas de base métrica, si no, quien lee puede perder el ritmo, pero reconozco que no es algo que esté de moda.

Respecto a versos que tensionan los poemas, ya he indicado que son muy pocos, pero quiero detallar algunos que no se si son descuidos de la poeta, muy rigurosa en este aspecto, o versos en los que ha querido diferenciar a propósito el ritmo.

En el poema “Ella” (191) compuesto por heptasílabos, endecasílabos binarios y alejandrinos se cuela un decasílabo:

No me digáis que estoy desvariando               10(4.6.9)

El que este verso esté al inicio de una estrofa reduce algo el cambio de ritmo, pero en un poema, muy bueno en ritmo como este, podría cambiarlo por “No me digáis que vivo desvariando” que sí es un endecasílabo de ritmo armónico con los demás.

Respecto a los endecasílabos hay alguno que parece de ritmo ternario (con tonicidades en 7ª, además de la 10ª sílaba) y que tendría un ritmo difícil de combinar con otros endecasílabos binarios (tonicidades en 4ª, 6ª u 8ª, además de la 10ª). La incidencia de la diferencia del ritmo depende del entorno versal y de si ese verso se puede descomponer en otros más cortos con alguna parada interna, o hacer alguna transferencia de tonicidad que lo corrija. Repasando los poemas se suele encontrar soluciones que disminuyan o eliminen esa tensión. No obstante, indico tres versos de su poema “La eterna despedida” (193) el tercero de los cuales, para mí, tiene un cambio de ritmo:

(…) nuestros caminos siempre se cruzaron                 11(4.6.10)
en el punto preciso del silencio,                                   11(3.6.10)
ese desde el que no existe el retorno. (…)                    11(1.(3).6.7.10)

Este último verso tiene varias lecturas, según se tonifique más o menos el “no”. Si lo tonificamos poco:

e-se- des-de el- que- no e-xis-te el- re-tor-no            11(1.7.10)
e-se- des-de el- que- no e-xis-te el- re-tor-no            11(1.6.7.10)
e-se- des-de el- que- no- e-xis-te el- re-tor-no           12(1.6.8.11)

No encuentro una buena solución, ya que la tonificación fuerte del “no” para evitar la tonicidad principal en 7ª acaba convirtiendo en verso en dodecasílabo al romper la sinalefa.

Otro verso extraño se da en el poema “Ella” (192), ya que hay un verso que parece decasílabo:

(…) un viaje al Caribe o a la ruina, (…)

un- via-je al- Ca-ri-be- o a- la- rui-na               10(2.5.9)
un- via-je al- Ca-ri-be- o a- la- rü-i-na              11(2.5.10) endeca impropio
un- vï-je al- Ca-ri-be- o a- la- rui-na              11(3.6.10) endeca melódico

En la segunda lectura es fácil la diéresis de “ru.i.na”, pero produce un endecasílabo con acento en 5ª incompatible con los otros. La tercera sería la mejor solución, aunque la diéresis de “vi.a.je” es algo forzada se consigue un verso rítmico con el contexto.

Por último, hay un poema, “Quédate en casa” (134), formado por dodecasílabos compuestos (7+5) en los que se intercala algún alejandrino (7+7). Como indiqué antes, esta estructura de 7+5 es una de las teóricamente incluidas entre los versos armónicos de ritmo impar. No obstante, yo la leo mejor si existen algunos versos sueltos dentro de un contexto de endecas o alejandrinos que si es la protagonista del poema. Como en el famoso poema de Antonio Machado “A un olmo seco”

El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina   (…)

que- la-me el- Due-ro!- Un- mus-go a-ma-ri-llen-to   12=5(2.4)+7(2.6)

Donde mezcla magníficamente este dodecasílabo en un contexto de endecasílabos binarios.

En resumen, en este análisis métrico he indicado algunas gotas poéticas que me parecen que tensan algo esos versos dentro del magnífico océano de armonía que constituyen los poemas de Ana Montojo.

Vuelvo a recomendar esta antología “Por si esto fuera poco” que ha constituido una de mis mejores lecturas poéticas de los últimos años y que me va a animar a descubrir otros de sus libros que aún no conozco en busca de perlas poéticas que no ha incluido en esta selección personal.

VIVIR CON LO PUESTO (POESÍA)
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Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban

Ricardo Fernández Esteban, nacido en Barcelona, es ingeniero industrial y licenciado en filología hispánica. Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios, y participado en numerosas asociaciones profesionales.

Aunque siempre le interesó la literatura, ha comenzado a publicar en este siglo cuando pudo adquirir el tiempo necesario.

Dentro del género poético, empezó con la edición de una trilogía, “Cuadernos de las islas griegas”, que describían lo visto y sentido en sus viajes por las islas griegas; y recientemente ha publicado “Por las islas griegas”, un libro de viajes a modo de guía poética y personal que recorre más de 20 años de estancias y travesías por más de 70 islas y los mares que las rodean. Además, tiene editado un libro de poemas sobre la adicción por la navegación y las islas, “Islario de pasiones” (del que existe una versión bilingüe en griego y castellano), que duda entre seguir en el camino o buscar un destino; un libro de rimas, “Pensando en vosotras”, sobre las relaciones del narrador con las mujeres que se han cruzado en la senda de su vida; un poemario digital inspirado en la pintura, “De museos por Madrid”, que permite ver las obras de que tratan los poemas; y un tratado de métrica, “Métrica poética del español”, donde analiza con numerosos ejemplos todos los elementos que distinguen a los poemas de la prosa, dirigido tanto quienes escriben como a los lectores de poesía.

También ha publicado un libro de minirrelatos, “Cuentas de cuentos”, que busca conseguir la complicidad y sorpresa del lector en esas cortas historias que destilan la vida de sus personajes. Asimismo, ha participado en numerosas antologías y mantiene desde 2010 un blog de poesía “La palabra es mágica” (lapalabraesmagica.blogspot.com) en el que divulga obra propia publicada o inédita, y de otros poetas, que ya ha superado el millón de visitantes.

Organiza y participa en numerosos actos culturales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores. Es miembro de la Junta Directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) y de la del colectivo de escritores “El Laberinto de Ariadna”.

BIBLIOGRAFÍA

POESÍA
Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras, 2011. SIAL Ediciones, Madrid.
De museos por Madrid, 2020. Digital en Amazon.
Islario de pasiones, 2020&2021. Papel y digital en Amazon.
Νησολόγιο παθών / Islario de pasiones, 2021, Editorial Παράξενες Μέδες, Rethymno (Grecia). En edición bilingüe traducida por Maira Fournari.
Por las islas griegas, 2021. Papel y digital en Amazon.
La palabra es mágica, (2010-2021). Blog poético: www.lapalabraesmagica.com

TEXTOS DIDÁCTICOS
Métrica poética del español, 2020. Papel en Amazon.

RELATOS CORTOS
Cuentas de cuentos. Papel: 2015. Ònix editor, Barcelona.
Cuentas de cuentos. Digital: 2019. Luz azul ediciones, Barcelona

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