Las nueve musas
Compañías de ópera en México en el cambio de siglo

Compañías de ópera en México en el cambio de siglo

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Antes de la existencia oficial de la Ópera de Bellas artes hubo diferentes compañías de ópera, todas ellas resultado del trabajo y el esfuerzo de artistas independientes y que dependían de la oferta y la demanda de la taquilla de diferentes teatros, que en el cambio de siglo presentaban ópera en la ciudad de México, como principal sede (pero no la única) de la ópera en México.

Heredada de nuestro primer siglo como país independiente, la forma de producción de la ópera seguía siendo privada. Las compañías más famosas del cambio del siglo fueron:

La compañía de ópera de Gonzalo Aragón. Nace en 1892 y vivirá más de treinta años. Convocó a varios de los cantantes nacionales más brillantes y promovió actuaciones en los escenarios más importantes de la ciudad de México como el teatro Esperanza Iris, el Arbeu y el Teatro Nacional hasta su demolición en 1904. A partir de 1895 cambió su nombre a Compañía de Ópera Popular, que tuvo mucho mayor repertorio y reputación. Se convirtió en el organismo operístico de más importancia en el país y sería la primera compañía que se registrará en el paso entre el siglo XIX y el XX. Su director artístico fue Manuel Sánchez Lara (1867-1941), cantante (bajo) y director de orquesta.

Egresado del Seminario Palafoxiano de Puebla, comenzó sus estudios musicales desde la infancia en el Colegio de Infantes de la Catedral de la misma ciudad, bajo la guía de José Reyes, donde fue niño cantor. Al cambiar de voz se trasladó a la ciudad de México y cursó canto superior en el Conservatorio Nacional de México. Formó parte de varias compañías de ópera y zarzuela y terminados sus estudios partió a Europa. Se perfeccionó en Italia, pero no se han podido confirmar sus funciones en la Scala de Milá, ni en el Metropolitan Opera House. Regresó a la ciudad de México y a partir de 1896 hizo giras por la República Mexicana como director artístico de la compañía de ópera Popular. Luego fue contratado como director de las orquestas de los teatros Arbeu e Iris, en los que dirigió varias temporadas de ópera y zarzuela. Al imponerse la dictadura del general Victoriano Huerta abandonó México. Nuevamente visitó

ópera de mésico
Gran Teatro Nacional de México, Grabado del siglo XIX

Europa y varias fuentes dicen que cantó en el teatro Nacional de Londres, pero la base de datos no lo confirma. De Londres marcha a EU donde, al parecer, se consagró a la enseñanza musical en aquel país. Regresó a Puebla en 1933 y fue designado director del Conservatorio de Música y Declamación, cargo que debió dejar cuatro años más tarde debido a problemas de salud.

Otros integrantes de esta compañía fueron Luisa Larraza y Dorotea Hagelstein en sus inicios y en 1898: Soledad Goyzueta, Guadalupe Caballero, Beatriz Franco,Clara Balti, María Brambila y Julia Zepeda, y en 1908  se integra María de Jesús Magaña, quien también se menciona en diversas fuentes como cantante del teatro Alla Scala de Milán, pero debido a la imposibilidad de acceder a los archivos del teatro italiano anteriores a la segunda guerra mundial, es imposible confirmarlo.

En 1908 nace la Compañía de la Fraga, organizada por la cantante María de la Fraga (1895-1916),[1] fue una de las agrupaciones operísticas más importantes en la primera década del siglo XX, llevada por la soprano cantante María Manrique que después de casada usó el apellido de su esposo.

Entre los integrantes de su elenco destacaron: Angelina Isunza, Soledad Abunza, Adriana Delgado, Eva Panciera y Soledad Goyzueta. En 1918 se integra Flora Islas Chacón dándole aún más personalidad. También formó parte de esta agrupación el barítono José Torres Ovando cuyas actuaciones en el Teatro Nacional fueron muy aplaudidas, al lado de Luisa Larraza, Beatriz Franco, Soledad Goyzueta y Luisa Tetrazzini.

En 1909 esta compañía sufrió una escisión y algunos de sus miembros importantes se trasladaron a la Compañía de Ópera Popular. Sin embargo, la soprano continuó con su empresa, retomó su segundo nombre y conservó a la Goyzueta y a la Delgado. En 1910 adquirió la denominación de Compañía de Ópera Italiana de Adda Navarrete, quien la lleva de gira por las ciudades mexicanas más importantes. En 1911 presentó en el teatro Arbeu las óperas Lucia di Lammermoor (que constituyó un éxito personal para ella), La traviata, I pagliacci y La bohème. Hizo varias las giras nacionales a pesar de la guerra revolucionaria que azotaba el país.

En 1912 actuó en Nueva York, pero no sabemos si como solista o con su compañía, ni en qué teatro. Otras temporadas importantes con su compañía fueron la de 1913, en el teatro Colón en Buenos Aires, y la de 1914, en el teatro Hidalgo, en la ciudad de México. Podemos considerarla como la primera compañía mexicana de ópera internacional.

Otra compañía importante de este momento y también comandada por una soprano, será la Compañía de Ópera Italiana, fundada por Adda Navarrete (1887-1967) en 1913, agrupó a los mejores cantantes mexicanos de la época. De origen yucateco, la señora Navarrete es, hasta la fecha, considerada como una de las voces femeninas más destacadas de México en el primer cuarto del siglo XX.[2] Esta compañía numerosas presentaciones en las principales ciudades de la República Mexicana, en medio de la Revolución Mexicana.

Compañías de ópera
Adda Navarrete

Compañía impulsora, Arbeu y Pierson empresario el primero y maestro, director y concertador, el segundo. Se caracterizó por su organización seria y eficiente; varios de los elementos de la antigua Compañía de Aragón se unieron a los nuevos elencos, compuestos en su mayoría por mexicanos. Fue el primer grupo operístico mexicano estable; a ella se le deben los estrenos mundiales de las óperas PietroD’Abano   de Paniagua e I due Foscari de Mateo torres Serratos, con el mismo libreto de Piave que musicalizó Verdi. Hernández Moncada dice de esta compañía: “La afición mexicana culminó en la creación de la célebre Impulsora de ópera que tantos buenos artistas produjo y alentó tantas empresas: a pesar de desarrollar sus actividades en plena Revolución, fueron frecuentes sus giras al interior del país y aún fuera de él”. [3]

[1] María de la Fraga, según los datos del Diccionario Enciclopédico de la Música Mexicana de Gabriel Pareyón, seis años antes de crear su compañía representó la obra Marina con un enorme éxito. Después se dedicó al teatro ambulante, en festivales de caridad y funciones a beneficio de la Iglesia. En 1904 casó con el empresario teatral Edmundo de la Fraga y en 1908 marchó al Distrito Federal, donde estudió canto con Carlo Pizzoni. Ese mismo año organizó su propia compañía de ópera y durante cinco años se presentó en San Luis Potosí, Guadalajara, Morelia, Veracruz y otras ciudades del país.

[2] Según los datos que tenemos de ella, Adda Navarrete estudió técnica vocal con los profesores Gonzalo Aragón, José Eduardo Pierson y Lamberto Castañares. Desde 1905 cantó pequeños papeles en varias representaciones de ópera, opereta y zarzuela. En 1912 debutó en el teatro Xicoténcatl de la ciudad de México, cantando el papel de «Gilda», en Rigoletto. Poco después ingresó a la Compañía de Ópera De la Fraga y en 1913 creó su Compañía de Ópera Italiana de Adda Navarrete. Durante 1917 cantó en las compañías Grand Opera de Boston, Ravinia Opera Company, Ópera de Montreal y Ópera de Toronto. El 5 de octubre de 1919 interpretó la «Micaela» de Carmen, en la plaza El Toreo de la ciudad de México, compartiendo el escenario con Gabriela Besanzoni y Enrico Caruso. En 1929 se retiró de la ópera cantando La bohème en el teatro Nacional. Estos datos pueden verificarse en el Diccionario Enciclopédico de la Música Mexicana de Gabriel Pareyón.

[3] Hernández Moncada, Eduardo. “Algunas reflexiones sobre la ópera en México”. El teatro en México. México DF: INBA; 1958. Pág. 95

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Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

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