Por lo tanto, a causa de la liberación y de la purificación de todos estos males, que él verifica en calidad de médico, puede llamársele con razón Apolouoon.
(Platón, Crátilo o de los nombres).
El legado de la antigua Grecia está vivo en el vocabulario científico de las diferentes áreas del conocimiento occidental. Como lo cuenta María de la Sierra Moral Lozano en Algunas aportaciones sobre el vocabulario médico de procedencia griega “la Medicina ocupa un lugar de honor por ser la primera rama del saber antiguo que creo su propio lenguaje especializado” (Lozano, 2009, p. 38).
Por esta razón los primeros médicos, procedentes del Asía Menor, pasan de la intuición mítica hacia la experimentación, observación y raciocinio. Esto puede observarse en La Teogonía de Hesíodo”, Siglo VII a.C., que muestra un claro ejemplo de cómo se da este paso del mito al logos.
Physikós El término más antiguo
El recorrido por las palabras Médico y Cirujano inicia con una visita a los filósofos presocráticos, quienes le daban por nombre physikós al entendido en la phýsis humana. Durante el periodo arcaico, Siglo VII – VI a.C. había un estrecho contacto entre aquel encargado de curar y las deidades. La fundación mítica de la Medicina es atribuida a Asclepio, quien se honraba por ser hijo de la deidad de Apolo “médico de los dioses” y protector de la Medicina.
En dicho período, VII – VI a.C., el Templo de Epidauro dedicado a Asclepio fue escenario de la curación divina a través del sueño y del poder mágico de la sugestión. Dice el mito que Asclepio también fue discípulo de Quirón, al cual debemos el nombre actual de Cirujano’, ya que esta palabra se desprende de un interesante proceso metonímico que da cuenta de su heroicidad.
Según Pindaro en sus Odas (Piticas III), Quirón fue destinado por Apolo a trabajar con sus manos: “Apolo se arrepintió y movido de compasión por su hijo no nacido instruyó al centauro Quirón para que lo extrajera del vientre materno, como en efecto se hizo”. Este mito ha dado origen a la palabra Cirujano, que deviene de los términos griegos kheir y érgón, los cuales significan ‘mano’ y ‘obra’, respectivamente.
Téchneˉ Iatrikê´
Con Hipócrates, a partir del siglo V a. C., se funda la Medicina como disciplina científica. El primer médico en términos modernos fue discípulo de Demócrito y fundador de la Escuela Hipocrática en la Isla de Cos (actual Turquía).
Hipócrates es tan celebre que Heródoto da noticia de este. Platón lo refiere particularmente en las obras: El Fedro y Protágoras. Mientras que Aristóteles, por su parte, lo menciona en la Política.
La Téchneˉ Iatrikê´ refiere específicamente al arte de curar enfermos o evitar enfermedades. Juan A. López Férez explica en Hipócrates, Origen de la Medicina, que “el médico hipocrático proclama, una y otra vez, que es un artesano tehcnítés de la medicina, que sabe manejar las manos y usar la inteligencia al tiempo” (Férez, 1986, p.161).
Un término que no se puede quedar por fuera es Yatrogenia, su etimología la explica el obstetra Enrique Aguilera Beteta en la Revista Médica Mexicana: iatros deriva de‘iatrikê´, prefijo que significa ‘médico’, junto a la palabra griega guennán, que significa ‘producir’, ‘engendrar’. La yatrogenia, entendida como tal, es un acto médico que tiene como finalidad producir u ocasionarle un beneficio al enfermo” (Aguilera, 2005, p. 2).
Mederi es el término reciente
La palabra más joven que hereda el castellano directamente del latín arcaico es mederi, de este término se desprende nuestra palabra más común para nombrar a quien nos cura o diagnóstica, es decir, ‘médico’ o ‘médica’. Ricardo Soca, en su libro Fascinante historia de las palabras dice que “los latinos usaban el verbo mederi con el significado de cuidar, tratar una enfermedad o un mal. La palabra provenía del griego medomai, del mismo significado y esta procede, a su vez, de la raíz indoeuropea med ‘tomar medidas’” (Soca, 2006, p.104).
En conclusión, puede decirse que en el léxico especializado de la Medicina se mantiene viva esa mezcla de pasión y método con la cual aquellos portadores de una lengua común pero tan rica como la griega generaron los términos apropiados para hacerse fundadores de un saber.
Referencias
Aguilera, E. (2005). ¿Qué entendemos por Yatrogenia? Revista Médica Mexicana 73 (2), p. 105.
López, J. A. (1986). Hipócrates y los escritos hipocráticos. Origen de la Medicina científica. Epos: Revista de Filología, 2, p. 157 – 176.
Soca, R. (2006). Fascinante historia de las palabras. Ed. Rey Naranjo

















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