Las nueve musas
mirar lo cotidiano

Volver a mirar lo cotidiano

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Podría pensarse que la fotografía de lo extraordinario, de lo exótico, de la belleza, no conlleva ningún desafío especial, más que estar allí o dominar la técnica.

«¿Hormigueante ciudad, ciudad llena de sueños,
Donde al paseante roza el espectro diurno!
Por doquier los misterios corren como la savia
En las venas angostas del potente coloso.»
Charles Baudelaire

» La ciudad está en mí como un poema que no he logrado detener en palabras»
J.L. Borges

Aquello que  sorprende, que salta a la vista , no necesita ser buscado, muchas veces todo el mérito consiste en el encuadre.  Pero volver a mirar lo ya visto, lo visto una y mil veces, volver a mirar, como niños o como extranjeros los invisibles lugares cotidianos y recorrer las propias calles encontrando el relato, o el recorte exacto allí, ese es un gran desafío.

Michael Wolf
Michael Wolf

Michael Wolf[1] hace un recorrido por París y nos muestra una serie de imágenes de edificios y chimeneas asimilables a las pinturas de Mondrian. También en Japón logra captar estéticamente la imagen de los edificios y con ella armar abstracciones de repeticiones geométricas saturadas, como sus ciudades mismas. Pero también se detiene en los pequeños detalles que pueden recortarse de sus contextos.

Fácil sería, una vez superada la fotografía de estampa, caer en los lugares comunes de la composición de fotografías urbanas.

Cartier-Bresson
Cartier-Bresson

La mirada se renueva muchas veces en la arquitectura o la naturaleza que se entremezcla y dialoga con el cemento y los edificios. Otras veces en la captura del momento exacto donde coinciden lo humano y lo urbano en un significado enriquecido. Claro ejemplo encontramos en Cartier-Bresson[2]  y su fotografía del instante preciso.

Transformar y resignificar ese cotidiano, ese invisible espacio público, y lo que en él se presenta, mirarlo vacío de respuestas. Mirarlo como si en él se resumiera no sólo una idea o una mirada estética, sino algo que trasciende y que quizás sólo pueda ser entendido en el tiempo.  Cuando se vuelva memoria y testimonio. Y cuando se transforme en reconstrucción.

Fernando Der Meguerditchian.
Fernando Der Meguerditchian

Fernando Der Meguerditchian[3]  recorre ese camino cuando recorre las calles de Rosario. Podemos reconocer nuestra cotidianeidad pero ahora renovada por una mirada, una expresividad que nos lleva a encontrar nuevos sentidos.  Nos detiene, nos señala, nos interpela sobre lo que creemos conocer.

De cierto modo es buscar la belleza o más aún la poesía que habita con nosotros.

Beatriz Fiotto

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