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Democracia y dictaduras en Grecia y Argentina – Vías paralelas

PARTE 5

Grecia

Grecia – 1974

Muy a menudo hemos visto regímenes militares que, irónicamente, y en contraste total con toda su postura y retórica no tienen el desempeño esperado militarmente, o, mejor dicho, se humillan, dejando a todo el mundo ver que su rigidez y ferocidad tienen resultados solo contra civiles desarmados e indefensos y que, sus triunfos se limitan a campeonatos arreglados.

En 1974 un miembro de la Junta menos conocido y visible, Dimitrios Ioannidis, derrocó a Papadópoulos y decidió extender la dictadura hasta Chipre, derrocando al presidente local Arzobispo Makarios porque, supuestamente, no quería la unión con Grecia. Dicho sea de paso, ¿quién querría la unión con una Grecia así? El objetivo era, obviamente, un logro nacionalista impresionante que consolidaría su posición.

Makarios

Aquí hay que recalcar que la población de Chipre consistía en un 80% de griegos y un 20% de turcos. Según el pacto de Zúrich en 1959, antes de que Gran Bretaña concediera a Chipre su independencia, en 1960, Gran Bretaña, Grecia y Turquía fueron nombrados como “potencias garantizadoras”.

Cuando Ioannidis derrocó a Makarios, colocando en su lugar a una persona extremamente peligrosa, de corte fascista que, a la vez, constituía una provocación en persona para los turcos, Nikos Samsón, ya habían ocurrido unas escaramuzas entre turcos y griegos en la isla, con motivo de las cuales, Turquía bombardeó una parte con bombas Napalm y amenazó con una invasión a gran escala ya en 1965.

Era evidente a todos que Turquía buscaba una excusa para invadir y el golpe de Ioannidis, junto con la declaración simultánea de anexión a Grecia, dio a Turquía la excusa que había estado buscando ya hacía una década. Bajo el pretexto de la protección de su minoría étnica, lanzó una ofensiva organizada y ensayada varias veces, el 20/7/1974. Aquí hay que subrayar que uno de los teóricos más prominentes del fondo estratégico turco, el ex primer ministro Ahmet Davutoglou, acentuó tanto la posición estratégica de Chipre que llegó hasta mantener que había que controlar la isla aun si no hubiera ni siquiera un turco allí. Entretanto, Papadópoulos, después de exigencia turca, ya había retirado una brigada enorme, que Georgios Papandréou había colocado allá hacía años, como protección de la isla en caso de invasión turca.

Ioannidis, por su parte ignoró las infinitas evidencias y advertencias que recibió, asegurando a todos que Turquía simplemente estaba realizando ejercicios militares, basándose en relativa confirmación estadounidense.

En pocas palabras, el genio de Ioannidis:

  1. Reemplazó al presidente legítimo con una persona peligrosa, que era de su confianza, mediante otro golpe.
  2. Intentó anexar Chipre sin ninguna consulta previa con las otras 2 potencias garantizadoras, ofreciendo así a Turquía la excusa ideal para invadir, ignorando el hecho que Papadópoulos había dejado la isla indefensa.
  3. Creyó tanto lo que le contaron empleados de la embajada de EEUU y agentes de la CIA, enviados por el propio Kissinger, o sea que Turquía no iba a reaccionar a una posible anexión de Chipre, que acabó ignorando todas las alarmas mandadas desde la isla.

Resultado: El ejército turco ocupó sin, prácticamente, ninguna resistencia casi el 40% de la isla, desplazó a casi 200.000 personas hacia el Sur, violó a tantas mujeres que la iglesia ortodoxa permitió los abortos por primera vez, y al final, fundó un Estado que no ha sido reconocido por ningún miembro de la ONU, la llamada República Turca de Chipre del Norte.

Desde entonces hay un enorme número de mujeres que siguen buscando los cuerpos de familiares desaparecidos, algo que nos recuerda a las Abuelas de Plaza de Mayo. Uno de los detalles más irónico de este caso es que el primer ministro turco que decidió y realizó la invasión fue Bulent Ecevit, un periodista, escritor, poeta e intelectual. Sobra imaginar de qué eran capaces los demás.

Ecevit - póster turco sobre la invasión - Ahmet Davutoglou

Al darse cuenta de la realidad, despertándose de su profundo sueño, se puso a gritar a los agentes norteamericanos, acusándolos que lo habían engañado.

En cuanto al papel de EEUU en esta historia, Kissinger odiaba tanto a Makarios por sus buenas relaciones con la URSS que lo llamaba “Castro del Mediterráneo” o “cura comunista”. Cuando se enteró del plan de invasión turco, quedó bien contento, como, en su opinión, iba a resolver 2 problemas a la vez. Resolvería la división de turcos y griegos en la isla una vez por todas y, como Turquía forma parte de la OTAN, alejaría la influencia soviética a la isla también. Una prueba atronadora de su involucración ha sido un mapa, trazado antes de la invasión que, milagrosamente, coincide con la llamada línea verde, o sea la frontera actual entre la República de Chipre y el pseudoestado.

“Chile y Chipre, los milagros de Henry” - Mapa escandaloso americano de Chipre antes de la invasión

Tal como hacen todos los inútiles cobardes de este mundo, desapareció y dejó, por primera vez tras 7 años, el camino abierto para el regreso de la democracia. De veras, un poco más tarde se celebraron las primeras elecciones libres, las cuales ganó el conservador Konstantinos Karamanlis. Aquí cabe relatar algo que dijo Onasis ya un poco antes del derrocamiento de Papadópoulos. “Papadópoulos está terminado. Voy a París a visitar a Karamanlis porque se siente solo”. ¿Cómo sabía Onasis todo eso?

En fin, Karamanlis, al asumir el poder completó el crimen en Chipre. Después de la primera invasión en julio, durante la cual fue ocupada una relativamente pequeña parte de la isla, Turquía realizó una segunda en agosto, gracias a la cual llegó a ocupar casi el 40%. Karamanlis reaccionó con la frase histórica “Chipre queda lejos”, traicionando así a los griegos de la isla. Primero, Papadópoulos retira la brigada, a continuación Ioannidis da a Turquía la excusa ideal para invadir, y Karamanlis le mete el último clavo al ataúd, dándole la espalda a la población griega sin la menor hesitación, dejándola a merced de las hordas turcas. La derecha griega, sea en forma de dictadura, o teóricamente democrática demostró una vez más algo de lo que se fanfarronea muy a menudo, esto es su patriotismo.

Papadópoulos - Onasis - Karamanlis

Argentina – 1982

En el sur del país, al lado de la costa de Patagonia se encuentra un archipiélago que pasó a ser parte del imperio español en el siglo XVI. Tras la declaración de su independencia, Argentina simplemente heredó dicho archipiélago y lo incorporó a su territorio bajo el nombre Comandancia General de las Islas Malvinas.

Sin embargo, en 1833 una flota británica invadió las islas sin encontrar gran resistencia, ya que las fuerzas argentinas que estaban estacionadas allá, superadas numéricamente, optaron por retirarse pacíficamente. Gran Bretaña acababa de hacer algo que ya había hecho varias veces, o sea ocupar un punto estratégico en cualquier parte del planeta quisiera, para facilitar sus rutas marítimas aún si dicho punto se encontraba justo bajo las narices de otro país, tal como en el caso de Gibraltar, Singapur o Hong Kong.

En marzo de 1982 un par de trabajadores argentinos provocaron la llamada Crisis de los Chatarreros. Llegaron a las islas cercanas británicas de South Georgia e izaron la bandera argentina. La reacción británica fue bien rápida y aparte de expulsar a los argentinos de las islas difundieron una noticia, luego desmentida, que iban a mandar 2 submarinos nucleares desde Gibraltar.

Entretanto, el nuevo dictador de Argentina, Leopoldo Galtieri, que había derrocado a Viola que, a su vez había derrocado a Videla, decidió pasar a la acción, ordenando la invasión de las Malvinas mediante la llamada operación Rosario. La operación fue exitosa, puesto que tomó a los ingleses por sorpresa, y así se proclamó la Gobernación Militar de las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, algo que, prácticamente, hizo estallar la guerra de las Malvinas, o de las Falklands según los ingleses.

Videla - Viola - Galtieri - Thatcher

La “Dama de Hierro”, o sea la primera ministra británica Margareth Thatcher, ordenó que zarpara inmediatamente una flota imponente, formada por portaaviones, destructores, submarinos y buques de apoyo, en el marco de la operación Corporate.

A su vez, Argentina invocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, algo que fue vehementemente rechazado por EEUU, Chile, Colombia y Trinidad y Tobago, basados en la convicción que la Argentina era el agresor. El régimen chileno, en particular, honró la amistad entre el hombre que impuso el neo-liberalismo en Chile, Pinochet, y una de sus representantes más prominentes, Margareth Thatcher, ofreciendo bases aéreas, desde las cuales despegaban aviones de combate británicos durante la guerra que siguió, algo que los argentinos jamás se lo perdonaron a los chilenos. Sobra señalar que, lo que hizo Pinochet traicionó aun el propio Plan Cóndor, según el cual, los dictadores latinoamericanos tenían una obligación no escrita a colaborar entre sí. Aquí cabe mencionar que Thatcher le devolvió el favor, ofreciéndole asilo político, años después. Argentina estaba por enfrentar la mayor potencia marítima del mundo totalmente sola.

Videla - Viola - Galtieri - Thatcher

Gran Bretaña no tardó en confirmar su reputación de potencia naval casi sin rival, hundiendo el crucero argentino General Belgrano, algo que obligó a la flota argentina a replegarse, dejando el control total de las aguas circundantes a los británicos. Parecía que al menos la mitad de la expedición ya se había cumplido. La fase siguiente, y última, sería la terrestre tras el exitoso desembarque de las tropas británicas que la fuerza aérea argentina no logró prevenir.

Tras alrededor de 2,5 meses de guerra las fuerzas argentinas en la capital Port Stanley se encontraron rodeadas, así que el general Mario Menéndez no tenía otra opción que rendirse. Fue una victoria contundente que significó el final de la dictadura por primera vez después de 6 años.

A su vez, Galtieri no tuvo otra alternativa que resignarse, abriendo el camino para el primer presidente democrático, Raúl Alfonsín.

Menéndez - Alfonsín

Tal como en el caso griego, parece que fue necesaria una tragedia nacional para que el pueblo argentino se deshiciera de la dictadura.

Dictaduras: pan y fútbol

Vasilis Dinas

Vasilis Dinas

Vasilis Dinas nació en Tesalónica, la capital de la región de Macedonia en Grecia del norte, en 1976.

Sus principales pasiones siempre han sido dibujar y hablar idiomas, así que no es una sorpresa que acabó estudiando arquitectura e interpretación y traducción.

Habla griego, inglés, alemán, español y portugués a nivel profesional y francés, serbio e italiano a nivel medio.

Fue a la Escuela Alemana de Tesalónica, estudió Arquitectura en la Universidad de Aristóteles de Tesalónica e interpretación en Atenas y trabajó varios años en Tesalónica y Atenas como arquitecto y traductor hasta que se mudó a Australia, dónde pasó 6 años trabajando como gerente de proyectos de construcción e intérprete entre españoles, australianos y griegos en las obras de las tiendas de INDITEX.

Ha traducido entrevistas de jugadores, entrenadores y árbitros durante copas mundiales de fútbol del griego, español, portugués y alemán al inglés, ha subtitulado documentales del español y portugués al griego, ha hecho interpretaciones en tribunales entre griego y español, ha traducido libros literarios del portugués brasileño al griego y ha trabajado como periodista, buscando temas interesantes en 8 idiomas en la prensa internacional y redactando artículos, analizando temas políticos de la actualidad, vinculándolos con el pasado y con acontecimientos históricos.

Además, participó en la conferencia anual de FIT (Federación Internacional de Traductores) en 2017 en Brisbane, Australia, representando la delegación griega.

Otras pasiones suyas son los viajes, la geografía, la historia y sobre todo la geopolítica.

De momento vive en Tesalónica impartiendo clases particulares de inglés, español, portugués y alemán, traduciendo y sigue aprendiendo idiomas.

Corrección de textos

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