Las nueve musas
Valladon

Suzanne Valadon. La musa artista

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“La sexualidad y el cuerpo humano son temas fascinantes y dignos de ser explorados a través del arte”
Robert Mapplethorpe

“La sociedad me castigó por ser mujer y querer ser libre “
Camille Claudel

El  Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC) recupera una pintora

 Desde hace tiempo el MNAC suele recuperar la obra de mujeres artista que durante años han permanecido en segundo plano dentro de la Historia del Arte, tanto a nivel nacional como internacional, pero que han desarrollado un trabajo muy importante e interesante, pero por su condición de mujer o bien porque eran las compañeras, esposas, modelos… de otros artistas, no se las ha valorado lo suficiente  y por ello han estado largo tiempo desaparecidas u olvidadas en los libros de arte y en los museos.

Uno de los ejemplos más antiguos de dedicación a la pintura por parte de una mujer, es la italiana Artemisia Gentileschi del siglo XVII, influida principalmente por la obra de Caravaggio. Su padre también fue pintor. Su obra se movía en torno a dos temáticas: la religiosa y la histórica. A los 18 años fue violada por su maestro, el pintor Agostino Tassi, pero ello no le impidió dedicarse de pleno a la pintura que, en aquella época, era algo sumamente extraordinario siendo mujer. No fue hasta principios del siglo pasado que su talento como artista tuviera el reconocimiento que se merecía.

pintora
Suzanne Valadon pintant al seu estudi un retrat de Marie Coca, 1927 © Album Fine Art Images

Ya más próximos a nosotros existen varios ejemplos que demuestran que el hecho de ser mujer no tuvo la acogida deseada en su época, caso de la fotógrafa estadounidense Lee Miller, modelo de gran éxito, que fue amante de Man Ray durante su estancia en París. Más adelante regresó a Nueva York donde ejerció la fotografía, consagrándose como una extraordinaria artista surrealista, tal como pudimos comprobar en la exposición que realizó en la Fundación Miró en 2018.

La escultora francesa Camille Claudel  a los 19 años ya hacía de modelo de Auguste Rodin, pero diez años más tarde rompe su relación con él y ejerce de forma individual la escultura.  La pintora y escultora surrealista inglesa Leonora Carrington, pareja de Marx Ernst, tuvo una vida muy complicada, ya que vivió de cerca la II Guerra Mundial y la Guerra Civil española, donde fue objeto de una violación grupal, lo que le ocasionó diversos problemas psíquicos, exiliándose posteriormente a México.

La pintora estadounidense Helen Frankenthaler, figura destacada del expresionismo abstracto americano, estuvo casada con otro artista de la misma tendencia, Robert Motherwell. Pero cuando se habla de esta corriente vanguardista se suele citar a otros artistas: Mark Rothko, Robert Morris, Keith Noland, Jackson Pollock. Como también ocurre con el trabajo de Nikki Saint Phalle, pareja de Jean Tinguely, ambos destacados representantes del Nuevo Realismo francés, o bien de Lee Krasner,  conyugue del mismo Pollock.

De todos modos, Elina Norandi señala en el catálogo de la exposición que Valadon tuvo la habilidad de “saber entretejer complicidades y ganar apoyos entre los hombres que dominaban el ámbito artístico de su tiempo: artistas, críticos de arte y marchantes reconocidos”, ya que para la crítica de aquella época solamente “existían tres mujeres artistas más: Berthe Morisot, Mary Cassat y Marie Laurencin”. Esta última fue compañera del poeta Guillem Apollinaire.

Por ello hay que agradecer al MNAC la idea de recuperar artistas como Olga Sacharoff, Ángeles Santos, Lluïsa Vidal, Maria Rusiñol Denis o Mela Muter entre otras, que ha servido para que podamos valorar la gran aportación al terreno de las artes plásticas. De todos modos, hay que recalcar que en el Museo del Prado solamente se exponen una docena de pinturas de cinco mujeres: la renacentista italiana Sofosniba Anguissola, la mencionada Artemia Gentileschi, la flamenca especialista en bodegones Clara Peeters, la retratista neoclásica suiza Angelica Kauffman y la realista francesa Rosa Bonheur.

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Nu sobre un sofà vermell, 1920. Petit Palais, Ginebra© Studio Monique Bernaz, Genève

Suzanne Valadon. Una pintora sin concesiones a la galería

 La exposición Suzanne Valadon. Una epopeya moderna, ocupa todo el espacio de las salas temporales del MNAC, donde a través de más de un centenar de obras, entre las cuales hay algunas de otros artistas de la misma época, caso de Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Miquel Utrillo, Henri Toulouse-Lautrec o Edgar Degas, el público asistente puede comprobar la trascendencia de su trabajo, ya que supo combinar con acierto su profesión de modelo con la de artista plástica.

Los comisarios de la muestra son Eduard Vallés, responsable de las colecciones del MNAC y Philip Dennis Cate, curador independiente. La organización y producción la comparten tres instituciones: el Museo de las Artes de Nantes, el Centro Pompidou de Metz y el propio MNAC. Es la primera vez que se lleva a cabo una retrospectiva de la artista en nuestro país y que sirve para contemplar toda su trayectoria profesional.

La exposición permite una mirada muy personal de “una mujer artista que tuvo un papel muy relevante en el Paris de las vanguardias”, tal como se puede observar en los óleos sobre tela y cartón, dibujos, grabados, esculturas en yeso y bronce, además de un numeroso material documental.

Mujer
El futur revelat o La tiradora de cartes, 1912 Petit Palais, Ginebra, © Studio Monique Bernaz, Genève

Suzanne Valadon es el seudónimo de Marie-Clémentine Valadon (Bessines-sur-Gartempe, Haute-Vienne, Francia,1865- París, 1938). De muy joven fue modelo, ya que a los 17 años posaba para el pintor simbolista Puvis de Chavannes que, en aquel momento, tenía 57 años. Durante un tiempo mantuvieron una relación sentimental. Más adelante conoce y hace de modelo de Degas, Henri Matisse, Alexandre Steinlein, Renoir y Miquel Utrillo, entre otros pintores.

Fue Toulouse-Lautrec quien le propuso que se cambiara el nombre y que se pusiera el de Suzanne en homenaje a la historia bíblica de Susana y los ancianos -que aparece en el libro de Daniel y que ha sido ampliamente representada por los pintores barrocos principalmente-, debido a que ella solía estar acompañada de “artistas viejos, para los que posa desnuda. Mientras, mantienen una relación sentimental durante un tiempo”.

Degas fue un personaje muy importante para Valadon, ya que le ayudó a desarrollar su trayectoria como artista, introduciéndola en el terreno del grabado, concretamente en la técnica del aguafuerte. A los 29 años participa en el salón de la Societé Nationale de Beaux-Arts de París, junto con Camille Claudel.

En 1920 y después de varias vicisitudes tanto personales como las derivadas de la I Guerra Mundial, inicia un periodo profesional importante, ya que realiza una serie de exposiciones en diferentes países. Es nombrada miembro del Salon d’automme dentro de la sección de pintura. En 1922 se publica su primera monografía editada por Éditions de la Nouvelle Revue Française. Cinco años después celebra una retrospectiva en la galeria Berthe Weill , con quien ya había expuesto en 1915. En 1928 exhibe su obra en la prestigiosa galería Brummer de Nueva York, junto con pintores destacados: Geroges Braque, Francis Picabia, Man Ray, Raoul Dufy o Marc Chagall, entre otros. Posteriormente viaja a Tokio y Amsterdam, así como a Praga, donde exhibirá su trabajo en la Escuela de París.

Valadon
Les banyistes, 1923, Musée d’Art de Nantes

Suzanne Valadon. Una epopeya moderna

 Los comisarios han dividido la exposición en ocho apartados que sirven para valorar su aportación al mundo del arte de finales del siglo XIX y principios del XX: El Montmartre de Valadon, La terrible María, una modelo para la modernidad, El dibujo y Degas en el origen de todo, La recuperación de la propia imagen, El retrato y la complicidad femenina, La leyenda de Suzanne y Erik, La conquista del desnudo y Una epopeya triunfante.

De modo paralelo a la muestra se han llevado a cabo diversas actividades: una conferencia a cargo de los comisarios, una visita de autor vista por la crítica de arte e historiadora especialista en el arte femenino, Elina Norandi, un taller de sombras chinescas, una mesa redonda sobre la creación artística femenina a partir de la modernidad acompañada de un concierto de piano sobre la figura de Erik Satie, y una sesión de dibujo con modelos al natural en colaboración con el Cercle de Sant Lluc de Barcelona.

Aunque se considere a Valadon una artista autodidacta no significa en absoluto que su obra y trayectoria creativa sea inferior en calidad respecto a sus coetáneos masculinos, ya que al ser modelo de muchos pintores de prestigio pudo observar de cerca su manera de trabajar. Por ello, el título  Una epopeya moderna hace “referencia a su extraordinario tránsito de modelo a artista consagrada, con pocos equivalentes en la historia del arte.

artista autodidacta
Catherine nue allongée sur une peau de panthère © Hadiye Cangokce

De hecho, Valadon fue una cronista muy especial de lo que acontecía en el Paris de la Belle Époque, ya que en varias de sus obras se aprecia su relación con los pintores catalanes residentes en la capital francesa, entre ellos Miquel Utrillo, quien asumió la paternidad del hijo de la artista, o sea de Maurice Utrillo. De todos modos, la relación entre ellos tuvo muchos altibajos, aunque ambos se retrataron asiduamente. Precisamente hay un retrato que le hizo Utrillo, La guerra de los siete años, que se basa en el tiempo que tardó éste en reconocer de modo legal al hijo de Valadon.

En cada uno de los ámbitos de la exposición aparecen desnudos femeninos y retratos, que eran sus temas preferentes. Pero lo más destacado de su trayectoria es que probablemente fue la primera mujer artista que pintó un desnudo masculino. Su obra es muy personal, aunque se distingue de algún modo la influencia, como es lógico, de los pintores con los que se relacionaba habitualmente.

En el apartado El Montmartre de Valadon se exhiben varias obras de Rusiñol, Casas y Utrillo, pertenecientes al MNAC. donde se ven imágenes del Moulin de la Galette, del Sacré Coeur, Notre Dame…, como también algunos retratos en que aparece la figura de Erik Satie. En cuanto a Utrillo, se cree que lo conoció en Le Chat Noir, cabaré de Montmartre donde se representaban sombras chinescas.  Precisamente se expone una acuarela y gouache sobre papel de esta temática, titulada Théatre des ombres Parisienne de 1890.

Valadon
L’Acrobate ou La Roue © Stéphane Pons (1)

En la sección La terrible María, Una modelo para la modernidad, se muestran un gran número de pinturas y fotografías de artistas consagrados como Puvis de Chavannes, Renoir, Vojtéch Hynais, Eugène Clary, Toulouse-Lautrec y André Utter. Valadon posó para todos ellos. La figura de Degas fue esencial en su devenir creativo, ya que le enseñó la técnica del grabado. Por ello durante su primera época como artista su influencia fue bien evidente. La mayoría de las obras de aquel momento eran dibujos y pasteles de escenas de desnudos en el baño, ya que su dedicación a la pintura fue posterior. De 1916 se exhibe un óleo proveniente del Museo de Montmartre, La acróbata o La rueda, que encarna perfectamente su manera de trabajar, en que el color y el concepto de movimiento plasman perfectamente la tendencia del momento.

Como hemos comentado anteriormente, el retrato es otro de sus temas recurrentes, tal como se puede contemplar en el apartado de La recuperación de la propia imagen. Para Suskia Ooms, sus autorretratos se interpretan “como una forma de reapropiación de la propia imagen, hasta ahora modelada y monopolizada por artistas hombres”.

Se expone una obra que en su momento tuvo una cierta controversia. Se trata de El verano o Adán y Eva, 1909, donde se representa ella misma de joven al lado de Utter, veinte años más joven que Valadon.  En el original -se exhibe una fotografía en que aparecen ambos completamente desnudos, y en cambio en el cuadro unas hojas cubren el sexo de Utter. Valadon la tuvo que repintar encima debido a que quería presentarla en el Salon d’automne de 1920. Como viene siendo habitual el desnudo masculino ocasiona problemas cuando se exhibe en una galería o en un museo, sea privado o público.

Otros autorretratos sirven para comprobar la evolución corporal y la fisonomía de Valadon, ya que se exponen obras desde el año 1883, cuando contaba 18 años, hasta principios de los 30, en plena madurez, tal como vemos en Autorretrato con el pecho desnudo, 193, cunado ya tenía 73 años, pero que no le molestaba en absoluto mostrar sus pechos.

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Suzanne Valadon, autoportrait au miroir. Collection de la Ville de Sannois, en dépôt au musée de Montmartre

Respecto a El retrato y la complicidad femenina, la artista se adentra en un terreno más personal, ya que aparecen algunos personajes en diversas posiciones y situaciones: gente mayor como su madre, la familia del pintor Utter o incluso éste acompañado de sus perros sentado en un tronco en plena campiña, una joven haciendo ganchillo o con una guitarra, etc. Asimismo, pinta retratos de amigos o de gente que se los encarga: Madame Robert Rey y su hija Sylvie, 1920, Retrato de Madame Pétridès, 1937, Retrato de Nora Kars, 1922 o El Doctor Robert Le Masle, 1930.

Pero también la temática de las naturalezas muertas tiene su protagonismo en obras como El pato, 1930, El estuche del violín, 1923 y Jarrón con flores, 1934. Todas ellas de un marcado cromatismo que “revelan un universo absolutamente personal, con escenas donde se combina la fuerza de la pincelada con el lirismo inherente a la intimidad”.

Suzanne Valadon
Dona amb mitges blanques, 1924 © Nancy, Musée des Beaux-Arts G. Mangin

En el ámbito de La conquista del desnudo, la protagonista del cuadro no es ella, sino otras modelos, pero con la particularidad que la artista sabe lo que realmente quiere y siente el personaje que está al otro lado del caballete y a su vez, conoce perfectamente las posiciones que debe adoptar la modelo en cada momento. La mayoría son mujeres jóvenes y robustas situadas de diversas maneras: de pie –Desnudo con espejo, 1909 y Mujer desnudo con ropajes, 1919-, sentadas en un sofá –Desnudo sentado sobre un mantón, 1921, estiradas en la cama –Dos figuras, 1909- o en un sofá –El futuro revelado o La echadora de cartas, 1912 y Catherine desnuda estirada sobre una piel de pantera, 1923-.

En cambio, en La habitación azul, 1923, aparece una mujer fumando en la cama que lleva puesto el pantalón del pijama y una camiseta sobre el sujetador. Es tan importante el personaje de la modelo como su entorno. En 1919 pintó una serie de cinco cuadros que tituló La venus negra, donde aparecen mujeres negras anónimas. En todos los óleos utilizó la misma modelo. Para James Smalls esta serie plantea “de qué manera y con qué propósito la artista utilizó la raza y la etnicidad en su relación con el enfoque modernista del desnudo femenino y su grado de disconformidad con el mismo”.

Ramón Casalé Soler - Artes plásticas

Ramon Casalé Soler

Ramón Casalé Soler (Barcelona. 1955)

Museólogo, historiador y crítico de arte

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

Miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM)

Licenciado en Geografía e Historia, especialidad en Historia del Arte (Univ. Barcelona)

Máster en Museología y Patrimonio Cultural (Univ. Barcelona)

Curso de Anticuario (Barcelona)

He formado parte de la Junta Directiva, con el cargo de Tesorero, de la Asociación Catalana de Críticos de Arte (ACCA), durante el período 2001-2016

Colaborador del programa de radio “Formas y Ängulos en las cadenas Onda Cero y COPE de Barcelona durante 7 años

Excoordinador de Artes Plásticas del Museo de la Marina de Vilassar de Mar (Barcelona)

Exdirector artístico de la Galería de Arte Sant Pol Art, de Sant Pol de Mar (Barcelona)

Fui corresponsal en España de la revista italiana ARTE IN de Venecia durante 20 años

Formaba parte del Comité de Redacción de la revista digital Mur Crític (ACCA)

Actualmente también soy crítico de arte de la revista BONART de Girona, de la revista ARTE por EXCELENCIAS de La Habana, de la revista digital EL TEMPS DE LES ARTS de Valencia , del periódico L’INDEPENDENT DE GRÀCIA de Barcelona y del FULL INFORMATIU de la Societat Catalana d’Arqueologia de Barcelona.

Asimismo, he sido crítico de las revistas Batik, Arte Omega, Marte de Barcelona, Papers d’Art de Girona, Zerovuittresquaranta y Vilassar Actiu de Vilassar de Mar (Barcelona), entre otras publicaciones, desde los años 1987 hasta la actualidad

Reseñas literarias

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