Las nueve musas
Rodas

Rodas: la isla caballeresca

Rodas –la isla del Sol-, una gota de cultura caballeresca, fermentada entre las columnas de la Antigüedad clásica del mar Egeo, que solas pero todavía de pie, continúan la Historia de los milenios…

No se trata de una ciudad medieval muerta, sino de uno de los monumentos más vivos que quedan hoy en Europa. En su “Burgo”, vivían las familias de griegos, francos y judíos, y quien tuviera la mala suerte de estar arrestado fuera de las murallas después de la puesta del sol, podía acabar decapitado…

la isla del sol
Tiempos bizantinos & Edad Media

Rodas fue fundada antes del siglo VI a.n.e. por los dorios. Siendo un importante centro comercial entre Oriente y Occidente, recibió más tarde las nuevas ideas del Cristianismo. Según la tradición, en el año 58, el Apóstol Pablo difundió la nueva religión en la localidad de Lindos y muchos se evangelizaron. Desde el primer siglo d.C., ya contaba con su propio obispo, llamado Prócoro, y más tarde con Fotios y Eufranor, quien participó en el Primer Sínodo Ecuménico de Niza. Tras la división del Imperio romano, Rodas se convirtió en la capital de la provincia bizantina de las doce islas del Dodecaneso. Siguió las aventuras y desventuras del Imperio bizantino y experimentó numerosas ocupaciones y destrucciones. En 620 d. C. fue ocupada por los persas de Cosroes. A los pocos años, en el año 651, llegaron a la isla los sarracenos y en 807 fue asediada por la flota del califa Harún al-Rashid.

En los tiempos del emperador bizantino Alejo I Comneno, la isla volvió a ser asediada.

Desde el siglo XI, Rodas empezó de nuevo a tener relaciones directas con el Occidente. En el año 1082, con el permiso del emperador bizantino, los venecianos fundaron una estación comercial en el puerto de la isla.

En 1191 llegaron a la isla con sus flotas Ricardo Corazón de León y Felipe de Francia, para reclutar a soldados para las Cruzadas. Cuando en 1204 los Cruzados conquistaron Constantinopla, el terrateniente León Gavalás se autodeclaró déspota de Rodas con el permiso de los venecianos.

Desde el año 1261, cuando los emperadores bizantinos reconquistaron Constantinopla, Rodas supuestamente pertenecía al Estado bizantino, aunque en la realidad seguía bajo el poder de los almirantes genoveses, cuya flota calaba en el puerto de la isla. En 1306, uno de aquellos almirantes, llamado Vignolo Vignoli, la vendió a los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, quienes se instalaron en la isla en el año 1309, tras acabar con la valerosa resistencia de los isleños.

cultura caballeresca
Los Caballeros de Rodas

La Orden de los Caballeros de San Juan había sido fundada por los comerciantes de la ciudad italiana de Amalfi, quienes habían fijado su residencia en la Tierra Santa como una hermandad de fines caritativos. Con el paso del tiempo, y sobre todo después del año 1099, cuando los Cruzados conquistaron Jerusalén, la Orden había adquirido considerable fuerza transformándose en cuerpo militar bajo el control y el poder de la Ιglesia. Tras la conquista de Jerusalén por Saladino, los Caballeros trasladaron la sede de sus actividades a la ciudad palestina de Acra. En Chipre permanecieron tan solo 18 años, para instalarse definitivamente en Rodas. Los tiempos de la ocupación de la isla por los Caballeros marcan el período más esplendoroso de su historia. Permanecieron en Rodas durante 213 años, es decir hasta 1522, cuando el 29 de diciembre, el último Gran Maestre Villiers de l´Isle Adam se vio obligado a entregar la ciudad al sultán otomano Solimán el Magnífico.

Antigüedad clásicaEl rendimiento llegó después de un duro asedio de 6 meses, debido a la resistencia heroica de los Caballeros, quienes fueron ayudados por los habitantes griegos de la isla. Tras la caída de Rodas, los Caballeros, con la ayuda de Carlos I de España (1530) y del Pontífice Clemente VII, fueron a instalarse a Malta; y de ahí que se llamaran luego Caballeros de Malta.

mar egeo
La organización de los Caballeros

Los miembros de la Orden se dividían en tres categorías: Los “Caballeros” con deberes militares, cuyo número no superaba los seiscientos, todos de familias nobles, los “Capillanos”, sacerdotes que celebraban las misas de la Orden, y los “Sargentos” que ayudaban a los Caballeros en la lucha o en la administración; había también “Enfermeros”. Los Capillanos y los Sargentos no necesariamente eran de familias nobles, pero debían ser hijos de personas libres y no de esclavos. Esos miembros, que venían de todos los países católicos de Europa, estaban divididos en ocho grupos, según los idiomas que se llamaban “Gloses” (Lenguas): de Provenza, Francia, Auvernia, Italia, Inglaterra, Alemania, de Portugal y de España que más tarde se dividió en dos grupos, de Aragón y de Castilla.

Cada “Lengua” se alojaba en su propia “Posada”, junto con su líder y su consejo. Jefe de la administración era el Gran Maestre, elegido por los miembros de la Orden, con carácter vitalicio. Aquel era ayudado por un consejo con autoridades jurídicas y penales; sus miembros eran los líderes de cada “Lengua”. El idioma oficial de la orden era el latín medieval, mientras que los contactos diarios se hacían en francés vernacular. La “Lengua” de Francia, normalmente apoyada por las “Lenguas” de Provenza y Auvernia, tenía la mayoría en el consejo, ya que de los 19 Grandes Maestres que gobernaron la Orden a lo largo de los 213 años de su permanencia en Rodas, los 14 fueron franceses. Prueba de eso son también los nombres que figuraban en los escudos.

La ocupación otomana

El dominio otomano marcó el período más oscuro de la historia de la isla. Rodas estaba bajo el poder de Capudán Pasá (almirante), mientras que la ciudad había sido designada como la capital del Vilayeti del Egeo, y sede del Administrador General. Los habitantes griegos se vieron obligados a abandonar la ciudad amurallada e instalarse en las afueras de ella, donde formaron nuevos barrios, los llamados “marasia”. No obstante, el elemento turco nunca predominó. Los griegos se hicieron con las riendas del comercio, llegando hasta el otro extremo de Europa. El comercio, basado principalmente en los productos alimenticios, las prendas, la plata, los utensilios del hogar y los perfumes, permitió a muchas ciudadelas de la isla y principalmente a Lindos disfrutar de un desarrollo considerable a todo lo largo de un período especialmente difícil, bajo la ocupación extranjera, que terminó con la de los fascistas de Mussolini, varios siglos más tarde. La isla de Rodas –junto con todo el archipiélago del Dodecaneso- fue entregada a Grecia en el año 1948.

Hoy es una ciudad llena de vida que está habitada por unos 6.000 personas que trabajan y viven en los mismos edificios, donde vivían los Caballeros de San Juan hace unos 6 siglos, y forma parte del Patrimonío Mundial de la UNESCO.

[Estos párrafos provienen del nuevo libro titulado: Rodas, la isla del Sol, traducido al español por Ilías Tampourakis, que se va a publicar en enero de 2020 por la editorial Toubis, en Atenas.]

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Ilias Tampourakis

Ilias Tampourakis

Nació en Atenas (Grecia) y creció en el seno de una familia griega con raíces internacionales.

Ha enseñado español y portugués en la Facultad de Idiomas de la Universidad Nacional I. Kapodistrias de Atenas y en los seminarios culturales de la Unesco en Grecia.

Traductor en el Cuerpo Diplomático de América Latina en Atenas y escritor de artículos y libros con temas culturales.

Representa al comité de arte de la Alianza Sociocultural Latinoamericana y Española en Grecia y era durante varios años columnista del boletín social africano en Atenas.

Ha dedicado un largo período al estudio de las civilizaciones de Asia, la filosofía y la naturaleza de este continente.

Además, ha estudiado el análisis morfosintáctico de 12 idiomas, investigando la mentalidad cultural que ellos revelan.

Certificado de los seminarios de paleografía española y oriental de las Universidades de Harvard (EE.UU.) y Complutense (Madrid); depositó (el año 2014, en colaboración con la Universidad de Colorado, EE.UU) su obra pertinente en los archivos estatales de Plasencia (España).

Ha estado viajando durante 30 años por 76 países del mundo, fotografiando y coleccionando piezas musicales y otras curiosidades

Ha vivido trabajando con su familia en Costa Rica (América Latina).

Considera que el conocimiento es substancial solo cuando se combina con la experiencia, y se niega a conformarse con cualquier tipo de opresión.

Cree que el hibridismo cultural proyecta varios elementos interesantes pero que, a la vez, corre en sus venas el dolor.

Cuaderno de bitácora de una cuarentena




  • cuando-el-viento-es-amigo




Promocionamos tu libro

  • métrica-poética-del-español
las nueve musas eddiciones