Las nueve musas
Isabel de Inglaterra

La reina está muerta. Todos están llorando… ¿todos?

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Queriendo o no, todos nos hemos dado cuenta de la muerte de la reina Isabel de Inglaterra, a sus 96 años. De repente, todas las noticias fueron inundadas con imágenes de la reina, su familia, momentos de su pasado y, sobre todo, de multitudes que lloraban, tanto en Inglaterra como en otros lugares de la Mancomunidad Británica.

La gran mayoría de los líderes del planeta ofrecieron sus condolencias y expresaron su tristeza por el acontecimiento y el duelo, tanto de la familia real como del pueblo británico entero. En pocas palabras, de la noche a la mañana todo el mundo estaba de luto. ¿Todo? Pues, vamos a ver…

La primera disonancia apareció en un partido internacional de fútbol en Chipre, a propósito de un minuto de silencio que la FIFA impuso que se guardase al principio de todos los juegos internacionales en toda Europa. Para sorpresa y choque de todos, los aficionados chipriotas no lo respetaron, algo que muchos consideraron falta de respeto a una persona muerta. Será que los greco-chipriotas son tan maleducados y salvajes de verdad?

Vamos a echar un vistazo a otras reacciones por todo el mundo, empezando por otro juego de fútbol, en Irlanda esta vez…

¿Qué están cantando los aficionados de Shamrock Rovers? “Lizzy is in a box = Isabel está en un cajón”, refiriéndose claramente a su ataúd. ¿Se trata de otros maleducados? Bueno, es verdad que los aficionados de fútbol no tienen la mejor fama en cuanto a asuntos de comportamiento. Vamos a ver algunas reacciones fuera de los estadios de fútbol, en las calles de la ciudad Derry.

¿Qué acabamos de ver aquí? Ciudadanos normales andando en coche, alzando banderas y bocinando, así que no parecen estar de luto tampoco.

Entretanto, la profesora Uju Anya, estadounidense, de origen nigeriano, escribió:

«Si alguien espera que exprese algo más que desdén por la monarca que supervisó un gobierno que patrocinó el genocidio, que masacró y desplazó a la mitad de mi familia, cuyas consecuencias todavía están tratando de superar los que están vivos hoy, puedes seguir deseando una estrella».

“Escuché la noticia de que la monarca líder de un imperio ladrón, violador y genocida está muriendo. Espero que su dolor sea insoportable”

El magnate Jeff Bezos reaccionó con este tuit: “Esta es una persona que, supuestamente, ¿trabaja para hacer el mundo un lugar mejor? ¡Uau! ”, para recibir la siguiente respuesta:

“Espero que todos los que, tú y tu codicia despiadada, han dañado en este mundo, te recuerden con tanto cariño como yo recuerdo a mis colonizadores”.

Entre las muchas reacciones que encontré en la red, no pude ignorar la de un argentino, obviamente por asuntos como el conflicto por las islas, Malvinas para ellos y Falkland para los ingleses, la “mano de Dios”, o sea el gol que anotó Maradona con la mano en el mundial de México en 1986 contra Inglaterra, etc. Sin comentarios…

¿Qué pasa con toda esta gente? ¿Por qué tanto odio hacia la reina de Inglaterra?

A ver qué pasó en Chipre. Chipre estuvo bajo dominio británico hasta 1960, cuando ganó su independencia. Hasta entonces sufrió, más o menos, lo que sufren todos los países ocupados y los que se atrevieron a luchar por su libertad fueron tildados, automáticamente, de terroristas y tratados en consecuencia. Sobre todo, entre los años 1955 y 1959, al menos 3000 patriotas grecochipriotas fueron detenidos, torturados o ejecutados. Entre las torturas habituales, podríamos mencionar latigazos, gas pimienta a los ojos, ahogamientos simulados, ruptura de manos etc. De las víctimas no se excluyeron aún niños de 15 años de edad.

Más en particular, en 1956 dos fueron detenidos y encarcelados por haber matado a un policía grecochipriota, colaborador de los ingleses, es decir, traidor. Decenas de cartas fueron mandadas a la reina Isabel, que ya hacía 4 años que había ascendido al trono, suplicándola que los perdonase, puesto que eran, simplemente, niños que reivindicaban su libertad. La reina no respondió nunca, por lo tanto, ambos fueron ahorcados. Aquí vale la pena mencionar que los periodistas locales llamaban a los interrogadores ingleses HMT (Her Majesty’s Torturers), o sea los Torturadores de Su Majestad.

A lo mejor, lo más trágico de esa historia es el hecho de que las autoridades de ocupación enterraban a las víctimas en tumbas escondidas, sin acceso para la población, por el miedo de que visitas masivas a dichas tumbas pudieran convertirse en concentraciones revolucionarias que provocarían agitaciones. En pocas palabras, no solo privaban a amigos y familiares de una persona querida, que ya la habían torturado de modo inhumano antes de ejecutarla, sino, para colmo, les negaban el sagrado derecho de visitar el sepulcro y rendir homenaje a las víctimas. Las tumbas en cuestión se llamaron “Las tumbas encarceladas”.

Las tumbas encarceladas en Nicosia

Por lo que concierne el caso irlandés, en la ciudad de Derry, en 1972, paracaidistas ingleses mataron a 26 manifestantes irlandeses católicos que protestaban contra la ocupación inglesa de Irlanda del Norte, en general, y más en particular, contra una ley nueva que permitía a las autoridades inglesas que detuvieran a cualquier persona sospechosa de colaborar con el IRA (Ejército Democrático de Irlanda), sin juicio. Lo ocurrido tuvo lugar un domingo, y de ahí la famosa canción de los U2Bloody Sunday” (domingo sangriento).

 

Dicho sea de paso, el domingo en cuestión no fue el único sangriento de la historia de Irlanda, sino el cuarto. Merece la pena mencionar el tercero, que fue en 1920. Todo comenzó con la decisión de unas unidades paraestatales inglesas de imponer registro corporal a cerca de 5000 aficionados después de un partido de fútbol. Después de su negación a cumplir con las órdenes, fueron ametrallados sin segundo aviso. Algunos murieron en el tiroteo y algunos fueron pisoteados en pleno pánico. Las víctimas llegaron a 32 hasta el final del episodio.

Aquí vale la pena mencionar la hambruna irlandesa de la patata de 1845, cuando una plaga destruyó los cultivos. Como resultado, casi 1 millón de irlandeses murieron y otros tantos emigraron a Estados Unidos o a Canadá. Un tal Charles Trevelyan, gobernador británico local, fue el responsable, ya que todo el apoyo que llegó a los hambrientos habitantes, fue retenido y exportado, condenando así a la población que muriera de hambre. Algo parecido pasó en la India, casi un siglo después. Vale la pena señalar que Trevelyan, no solo cometió ese crimen, sino también insultaba a los locales, ¡manteniendo que la hambruna era un castigo de Dios por sus pecados!

Aquí hay que añadir que los casos de Chipre e Irlanda del Norte llegaron hasta la Comisión Europea de Derechos Humanos.

Aquí surge una pregunta. Si cosas así sucedieron en territorio europeo, quién sabe qué habrá pasado en otros continentes con poblaciones de otro color, en plena época racista…

Para empezar, el tuit de Uju Anya, norteamericana de origen nigeriano, se refiere a la guerra de Biafra en la década de los ‘60, en la que el gobierno británico apoyó al gobierno nigeriano que masacrase a los secesionistas de la autoproclamada República de Biafra.

Hablando de Nigeria, hay que relatar el saqueo del palacio del Oba de Benín, de donde fueron robadas las placas de bronce de Benín que hoy están en el museo de Londres, junto con varios botines, como, por ejemplo, los mármoles del Partenón. Dichas placas tienen un valor sentimental inmenso para los nigerianos, ya que, prácticamente, sus relieves constituyen un diario de la familia real local. Por desgracia, la historia del colonialismo está entrelazada con un infinito y ávido saqueo de hallazgos arqueológicos, obras de arte y otros artículos de valor, pero vamos a hablar de eso extensivamente en otro artículo.

bronces de Benín
Dos bronces de Benín en el Museo de Victoria y Alberto de Londres. De ​English-speaking Wikipedia user Warofdreams, CC BY-SA 3.0

En segundo lugar, hubo bastantes mensajes sobre la devolución de la Estrella de África, un diamante que fue extraído en Sudáfrica en 1905. Hoy forma parte de la colección de joyas de la reina.

Dicho diamante, de un valor de 400 millones de dólares americanos, cuya mayor pieza está en el cetro que se lleva durante las coronaciones, podría cubrir el coste de la educación de más de 75.000 estudiantes sudafricanos.

En un tuit, fue añadida una foto que muestra de dónde ha sido robado cada joya que lleva la reina.

 

Hablando de Sudáfrica, durante la Segunda Guerra Bóer (=agricultor en holandés) hacia el principio del siglo XX, los británicos reunieron alrededor de una sexta parte de la población holandesa, principalmente mujeres y niños, y los recluyeron en campamentos superpoblados, con poca comida. En un solo año, el 10% murió, incluidos 22.000 niños. Claro que la reina Isabel no tiene nada que ver con eso, como con muchos casos que vamos a mencionar en este artículo, sin embargo, nunca se molestó en disculparse, aun posteriormente, tampoco. Además, que no olvidemos que se trata de los primeros campos de concentración de la historia moderna.

No obstante, algo que sí que lo vivió, aun teniendo un rol bien importante en cuanto a su evolución, fue el llamado Apartheid (segregación racial en holandés), que comenzó, por casualidad, en 1947, o sea en el año que el rey Jorge VI dio un discurso en Cape Town.

Dicho sea de paso, el gobierno australiano se disculpó por el robo de miles de niños aborígenes, un fenómeno que se llamó “Las generaciones perdidas” en 2008. Los colonizadores robaban, sistemáticamente, niños indígenas de los brazos de sus madres bajo el pretexto de criarlos y educarlos en el seno de familias blancas. Supongo que todos podemos imaginarnos si dichas familias trataron a esos niños como iguales o como sirvientes. Teniendo en cuenta que el crimen en cuestión comenzó casi con la llegada de los colonizadores británicos en el siglo XVIII, la verdad es que el gobierno demoró un poco, pero mejor tarde que nunca, ¿no?

Adicionalmente, solo para dar un ejemplo del racismo que ha estado prevaleciendo hasta hace un par de décadas, hay que señalar que los aborígenes, según las estadísticas oficiales australianas, no formaban parte de la población sino de la fauna del país. Un ejemplo, un poco más reciente, es la llamada “Política de Australia blanca”, según la cual, no se admitían inmigrantes de otros colores hasta 1973.

¿Será que el caso australiano es irrelevante? Bueno…aparte de ser una ex colonia inglesa, Australia sigue perteneciendo a la Mancomunidad Británica, el dólar australiano lleva la cabeza de la reina en relieve, celebra el cumpleaños de la reina 2 veces por año, y todas las calles centrales de todas las ciudades australianas principales llevan nombres de reyes y reinas de Inglaterra…

Volviendo a África, hablemos un poco de Kenia, donde la revuelta de los Mau Mau, que tuvo lugar entre 1952 y 1960 contra la opresión colonial, causó al menos 10.000 muertes en una de las represiones más sangrientas del imperio británico. En aquel período las autoridades inglesas obligaron a entre 160.000 y 320.000 kenianos a vivir en campos de concentración

Cambiando de continente, vamos a Asia y más específicamente a la India, sobre la ocupación de la cual, hay que reconocer que la reina admitió que hubo «episodios difíciles», como la masacre en Amritsar, en 1919.

Tal como se puede ver en el vídeo siguiente, un extracto de la películaGhandi”, protagonizada por Ben Kingsley, un brigadier inglés, llamado Reginald Dyer, ordenó a sus tropas que dispararan a una multitud de civiles desarmados, con ancianos, niños y mujeres, entre ellos, porque habían tenido el descaro de violar la ley marcial que prohibía la concentración de grandes grupos en público. En tan solo 10 minutos consiguió matar a casi 400 personas y herir más de 2000. A todos los que se atrevían a levantar la cabeza, mientras se arrastraban heridos en el suelo, se les daban golpes mortales, con lathis, porras de bambú locales. A algunos, aun a niños de 10 años, los ataban a un palo y los azotaban sin piedad hasta la muerte, obligando a los padres que miraran. En el tribunal militar justificó su decisión manteniendo que quería hacer un ejemplo de ellos para que el virus revolucionario no se extendiera por todo el país.

 

La noticia hizo la vuelta del mundo y el impacto a la opinión pública internacional fue tremendo. El gobernador de la India no tenía otra opción que expulsarlo del ejército y de la India. No obstante, al regresar a Inglaterra, en lugar de ser despreciado por todos, encontró una acogida y un apoyo por lo menos impresionante. La Cámara de los Representantes lo condenó, pero ¡la de los Lores lo absolvió! Y como si eso no fuera suficiente, el periódico Morning Post organizó un fondo de caridad como apoyo al ¡“hombre que salvó la India”! La respuesta fue chocante, al menos, así que el periódico consiguió más de ¡26.000 libras! ¡Aquí hay que subrayar que el mismísimo Rudyard Kipling donó 10 libras!

Rudyard Kipling
Rudyard Kipling

Durante la ocupación británica en la India, 12-29 millones de indios murieron de hambre, según el historiador Mike Davis, como millones de toneladas de trigo fueron exportadas a Inglaterra. El entonces primer ministro Winston Churchill declaraba abiertamente sin ninguna vergüenza o sentidos de remordimiento: “Odio a los indios. Son un pueblo salvaje con una religión bestial. La hambruna fue su propia culpa por reproducirse como conejos”, dijo, justificando así la hambruna de Bengala en 1943, donde casi 4 millones de personas murieron de hambre, a causa de la confiscación de comida que se usó para la alimentación de los soldados británicos.

Winston Churchill
Churchill con la reina Isabel II, el príncipe Carlos y la princesa Ana, 10 de febrero de 1953.

Solo 4 años después, el gobernador colonial Cyril Radcliffe fue encargado de trazar la frontera entre la India y los recién formados Estados de Pakistán y Bangladés, o Pakistán del Este. A Radcliffe se le había delegado una tarea complicadísima que afectaría la vida de millones, pero el genio en cuestión la completó durante una sola comida. La India fue dividida según criterios religiosos, algo que significó que alrededor de diez millones de hinduistas en Pakistán y, respectivamente, musulmanes en la India fueron forzados a reubicarse. Por consiguiente, hubo más de un millón de bajas durante conflictos religiosos a causa de la decisión de Radcliffe.

Eso fue solo uno de los casos parecidos, en los que se aplicó la teoría de “divide y reina”. Exactamente lo mismo, o aun peor, sucedió en el caso de Israel y Palestina, donde fueron trazadas fronteras demasiado complicadas y arbitrarias solo un año más tarde. Se trata de este tipo de frontera que haría a cualquiera preguntarse irónicamente “¿Qué podría salir mal?” Obviamente, algo así ofrece a cada ex colonizador la posibilidad de intervenir, como pacificador durante conflictos ya previstos.

Un poco más al Este, en la actual Malasia, sucedió la llamada “Emergencia Malaya”, que tuvo lugar entre 1948 y 1960 y fue una guerra de guerrillas entre las fuerzas armadas británicas y el Ejército de Liberación Nacional Malayo, el brazo militar del Partido Comunista local, que comenzó 4 años antes del reinado de Isabel y continuó 8 años después de que ella ascendiera al trono. El ELNM reivindicó la independencia y empezó a lanzar ataques guerrilleros en plantaciones de caucho, estaciones de policía, redes de transporte y así sucesivamente.

Emergencia Malaya
British Royal Marine posa con dos cabezas decapitadas durante la emergencia malaya.

En 1948, en respuesta a los ataques antes referidos, las autoridades británicas declararon el estado de emergencia, que provocó una campaña de terror, basada en la teoría de la tierra quemada. El ejército inglés quemó casas y cultivos de sospechosos de colaborar con el ELNM, encarcelaron hasta 1 millón de personas en campos de concentración, que luego fueron llamados “pueblos nuevos”, y rociaron cultivos con el notorio gas venenoso “Agente Naranja”.

La campaña de terror en cuestión acabó en 1960 con más de 10.000 bajas. Entre ellas, se estima que murieron alrededor de 7000 guerrilleros y casi 3.000 civiles. Bastantes expertos en teorías militares aún estudian el caso malayo como uno de los ejemplos de represión de insurgencias más exitosos del siglo. Creo que sobra recalcar que los franceses y los estadounidenses siguieron su ejemplo durante las famosísimas guerras de Vietnam.

En fin, el pasado pecador del imperio británico es infinito y, en realidad, se trata de un registro penal. ¿Por dónde empezar, de veras?… ¿Por la invasión de Iraq, basada en armas nucleares inexistentes, ¡por la cual, a propósito, el entonces primer ministro Tony Blair fue nombrado caballero!, por la ocupación de Tibet entre 1903 y 1908, o por la involucración en la guerra civil de Yemen en 1962, donde el imperio apoyó sus títeres realistas contra los demócratas? ¿Por Indonesia, donde apoyó al dictador Suharto que derribó al líder legítimo Sukarno en 1968, por el pacto entre el entonces primer ministro Chamberlain y Hitler que, prácticamente, y sin ninguna hesitación y vergüenza, sacrificó Checoslovaquia en 1938 para saciar al monstruo nazi y salvar así, simultáneamente, a sí mismo, el hecho que, sistemáticamente usaba a sus vasallos en su ejército como carne de cañón (como, por ejemplo, hizo Churchill con los soldados australianos y neozelandeses en la batalla de Galípoli en 1915)? ¿Por la invasión en Egipto, cuando decidió nacionalizar el Canal de Suez, o por las guerras del opio en China en el siglo XIX y la trata transatlántica de esclavos… buf… La lista es meramente infinita…

Algo que, en mi opinión, es bien impresionante, es la existencia de una lista de los ¡países que Inglaterra nunca invadió! Por cierto, no son más de 22…

A pesar de todo eso, los seguidores de la reina mantienen que, como la mayor parte de la descolonización tuvo lugar durante su reinado, ¡los países liberados deberían agradecerla!

No obstante, cuando Isabel ascendió al trono, en 1952, el imperio estaba en declive, cediendo, paulatinamente su puesto de superpotencia mundial a EEUU. El sangrado económico que causaban los innumerables conflictos, sobre todo después de una guerra como la segunda mundial, hizo el mantenimiento de las colonias más difícil que nunca. Consecuentemente, las tropas de ocupación británicas no se retiraron gracias a la misericordia y el corazón de oro de la reina, sino simplemente fueron obligadas por las circunstancias.

Si la historia nos ha enseñado algo, es que nada dura para siempre y que, mientras una superpotencia está en decadencia, otras van a emerger.

Imperio británico en 1921
Imperio británico en 1921, en el momento de su máxima expansión territorial

También se podría alegar que, con un rol de monarca simbólico, Isabel tuvo poca responsabilidad por los acontecimientos antes referidos. O sea, supuestamente, la pobrecita fue, simplemente, una dulce abuela con sombreros divertidos de varios colores.

A eso respondería con un par de preguntas. ¿Por qué no respondió nunca a los padres de los chicos grecochipriotas que fueron ahorcados? ¿No sabía que sus joyas estaban todas saqueadas a otros pueblos? ¿Nunca se preguntó de la proveniencia de su fortuna mítica que marea a cualquiera? Se dice, a propósito, que le pertenecen ¡aún los delfines de las aguas territoriales del Reino Unido y los cisnes de los lagos! ¿No se dio cuenta de que Chamberlain regaló Checoslovaquia a Hitler? ¿Nunca se enteró de las declaraciones asquerosamente racistas de Churchill sobre los hindúes o los palestinos por ejemplo? Dicho sea de paso, en cuanto al propietario verdadero de Palestina, Churchill, respondiendo al argumento de los palestinos que estaban allí antes de los judíos, hizo, lo creáis o no, la siguiente declaración: “¡Si entro en un establo y encuentro a un perro que estaba allí antes de mí, no significa que el perro es el dueño del establo”!!!

Siendo nosotros personas bienintencionadas, vamos a creer que la abuelita no tuvo la menor idea. Entonces, por qué, por el amor de dios, se molestó en dar la orden para la destrucción de miles de documentos de la era colonial, acompañada por la increíble explicación “Hay que destruir todo lo que pudiera avergonzar al gobierno de Su Majestad”?… Una pregunta simple, planteada por personas simples, sin sangre azul…

Vasilis Dinas

Vasilis Dinas

Vasilis Dinas nació en Tesalónica, la capital de la región de Macedonia en Grecia del norte, en 1976.

Sus principales pasiones siempre han sido dibujar y hablar idiomas, así que no es una sorpresa que acabó estudiando arquitectura e interpretación y traducción.

Habla griego, inglés, alemán, español y portugués a nivel profesional y francés, serbio e italiano a nivel medio.

Fue a la Escuela Alemana de Tesalónica, estudió Arquitectura en la Universidad de Aristóteles de Tesalónica e interpretación en Atenas y trabajó varios años en Tesalónica y Atenas como arquitecto y traductor hasta que se mudó a Australia, dónde pasó 6 años trabajando como gerente de proyectos de construcción e intérprete entre españoles, australianos y griegos en las obras de las tiendas de INDITEX.

Ha traducido entrevistas de jugadores, entrenadores y árbitros durante copas mundiales de fútbol del griego, español, portugués y alemán al inglés, ha subtitulado documentales del español y portugués al griego, ha hecho interpretaciones en tribunales entre griego y español, ha traducido libros literarios del portugués brasileño al griego y ha trabajado como periodista, buscando temas interesantes en 8 idiomas en la prensa internacional y redactando artículos, analizando temas políticos de la actualidad, vinculándolos con el pasado y con acontecimientos históricos.

Además, participó en la conferencia anual de FIT (Federación Internacional de Traductores) en 2017 en Brisbane, Australia, representando la delegación griega.

Otras pasiones suyas son los viajes, la geografía, la historia y sobre todo la geopolítica.

De momento vive en Tesalónica impartiendo clases particulares de inglés, español, portugués y alemán, traduciendo y sigue aprendiendo idiomas.

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