Para Oli y sus Amparos
Para los jóvenes y mujeres lectoras
Para los niños que se asoman a las letras
Para los abuelos que no cesan en sus amoríos con los libros
A Mario, de un lector más que ama su Literatura
Ahora que se acercan las Ferias del Libro por todos los rincones de las Españas, de sur a norte, de oeste a este y las casetas de editoriales, librerías y entidades se apoderan de calles y plazas, uno con plena modestia también ha participado en una en su city de Elche con la librería amiga Ali i Truc y su último libro de relatos “A la espera de alguna luz”.
Javier Cercas, recién ganado el Planeta me dijo en cierta ocasión alrededor de La Dignidad de la Palabra en el Gran Teatro de la ciudad de las Lanzas y la Festa que “desengáñate. En España sólo vivimos de la Literatura cinco o seis personas, no muchas más y tengo la fortuna de ser uno de ellos”. Que cada amable lector, ponga nombre a estos autores que ahora se aprestan al contacto con quienes les leen y poner nombre firmado y rostro a su comunidad lectora. Muchos de estos afamados autores con una firma que es marca conocida y reconocida en el universo lector han publicado en fechas recientes libros que ahora están dispuestos en estas Ferias del Libro del MMXXV. Hasta los más “stars” en la feria de vanidades literaria tienen que sacar a la luz pública nuevo título para no ser olvidados, impelidos por las editoriales a surcar ciudad tras ciudad, encuentro tras conferencia, charla tras presentación, firma tras anuncio para no caer en el saco del olvido volandero.
Homenajeamos a Cervantes, que en vida fue ninguneado por sus contemporáneos y no fue hasta el siglo XVIII cuando fue recuperado por franceses e ingleses con su inmortal Quijote. El bueno de D. Miguel quería triunfar en teatro y acaso en poesía pero le cerraban el camino, a veces con sorna y desprecio, un tal Lope de Vega y otro señor llamado Francisco de Quevedo. Te pones a pensar: ¿cuántos escritores, dramaturgos y poetas convivirían con estos tres grandes en su época y nadie se acuerda de ellos hoy día…? En estos días rápidos y digitales, cuántos servidores de las letras y los versos tratarán de sacar cabeza en el océano de la indiferencia literaria. A cuentas rápidas: ¿no habrá en cada provincia de Hispania alrededor de mil amanuenses que intentan sacar a flote sus invenciones para la inmensa mayoría…? Digamos cincuenta mil escritores que ahora ejercen el hermoso y triste oficio de escribir y sacar al papel o e-book sus historias, ensayos, comedias o poemarios. ¿Cuántos serán conocidos y reconocidos…? Cinco, seis, siete, diez… al decir de Cercas. A lo largo y ancho de este país nuestro se publican alrededor de 80.000 títulos cada año y la vida media de un texto en librerías puede ser de tres a seis meses hasta que la fugaz y veloz actualidad editorial sustituye unos ejemplares por otros para reposar después en Bibliotecas Públicas, estanterías de lectores y librerías de segunda mano.
Muchos de ellos se publican, autopublican, coeditan en papel o plataformas digitales a la espera que su libro pegue el bombazo y funcione el boca-oído y una editorial decida publicar el fruto de sus desvelos. Pero cuántos pasarán al océano de los olvidados como tantos autores que soñaron a lo largo de los siglos quedar en la imaginación de los lectores. Podremos verlos al otro lado de las casetas a la espera que tú, querido lector/a te dignes fijar tus ojos en su título, lo hojees y acaso decidas comprarlo y luego leerlo y no pasar de largo porque no es conocido y no le avala una corte de premios y una editorial potente que realice una intensa campaña de publicidad para meterte su último libro en tus necesidades compradoras. Esperarán que les hagas un comentario, una palabra de aliento y no seas indiferente (aunque entre ellos a veces) también se cuece el fuego del desinterés.
Uno se fija mucho en sus lectores desconocidos. Sus expresiones cuando les hablo de “A la espera de alguna luz”, sus ojos si brillan o manifiestan hastío, sus ganas y deseos de posar sus manos en aquel título, sus preferencias lectoras… Recuerdo cierta vez que leí en las redes que un escritor andaluz presentaba su libro en una ciudad de cuyo nombre sí recuerdo pero a la presentación… no fue nadie. Él solo en la desolación y el dolor de sentir que a nadie interesaba su obra. Así lo comentó en determinada red y la noticia recorrió los laberintos internáuticos y empezar a lloverle peticiones de lectura y compra de su libro. Milagros de la Literatura que aún creemos y siempre amaremos.
Julio Llamazares dice que el 90% de lo que se publica no es Literatura. En una de sus últimas novelas “Vagalume” habla de un escritor anónimo que escribe pero no publica. Esta idea la ha manifestado en alguna ocasión, Escritor es aquel que escribe (con calidad se entiende) aunque no publique.
Es dura y extraña esta senda intrincada y selvática de la Literatura. Son infinidad de libros y escritores y limitados los ojos lectores. Uno ha intentado difundir su último libro en intentos de presentaciones por las Españas pero se ha echado atrás por escaso interés de librerías o público lector ante autor desconocido. Ha lanzado sus posibles lazos de atención en las redes pero también propósito vano. Quizás y sin quizás no habrá hueco para uno como para muchos otros. Vender cien libros y gracias a los amigos lectores cuando lees en solapas que tal título lleva 150.000 vendidos y sigue. Y lo lees y piensas que no es Literatura. El máximo crítico eres tú mismo, amigo, no un crítico que te marca el canon literario de lo bueno, lo que tienes que leer y aquello que no.
Feliz Día del Libro, Feliç Sant Jordi, allí donde estés querido lector, querido autor/a.
Sigue por la senda de las letras aunque seas un vagalume que no llegará a sitio conocido y tu nombre navegue hacia los mares de la indiferencia.
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