Las nueve musas
Evitar

Evitar

Universidad Internacional de Valencia

Si ustedes fueran capaces de razonar con frialdad (el ser humano no es un gran pensador porque lo hace “contaminado” por las emociones) sobre qué aspectos de “lo psicopatológico” entorpecen más, interfieren con el despliegue de una vida agradable y satisfactoria en el campo familiar, laboral, social, creo que llegarían a la conclusión de que las conductas de evitación están entre ellos.

El ansioso puede llegar a sufrir por múltiples miedos, como en el trastorno de ansiedad generalizada, y por tanto tratar de evitar aquellos estímulos que le generan miedo. Esto es, la calle, los espacios cerrados, los demás, los perros, las alturas, volar, los insectos, los hospitales, los coches, etc.

El depresivo puede llegar a no tener ganas de seguir viviendo o desear aislarse de todo porque casi todo ha perdido ya para él potencial reforzador (la capacidad de generar un aumento de conductas y de motivación). En su versión más grave, puede atrincherarse en la cama o como muy lejos en el sofá, quizás con las persianas bajadas.

Si fueran ustedes capaces de hilar pensamientos desprovistos de eso que ha venido llamándose sentimiento, llegarían a la conclusión de que en la gran mayoría de problemas psicológicos está presente cierta suerte de evitación de experiencias vitales (las relaciones amorosas, el sexo, el vínculo, los bares, las iglesias).

En el caso de los trastornos mentales más graves, si hay presencia de experiencias psicóticas, la persona puede llegar a evitar estímulos extraños que nadie conectado a la realidad evitaría.

Trabajar la exposición gradual de las personas a los estímulos que vienen evitando es crucial en el trabajo psicoterapéutico para reinstaurar una vida cotidiana normal y satisfactoria.

Usted ha conocido a personalidades extrañas, extravagantes, que eran profundamente felices.

Si uno no evita, si uno está conectado al mundo y a los demás, todo lo demás puede sobrellevarse.

Los demás son nuestro espejo y es evidente que el ser humano no desea observarse a sí mismo en muchas ocasiones.

La psicopatología conlleva en ocasiones aislamiento y el aislamiento es un magnífico atajo hacia la psicopatología.

Pedro Rico

Pedro Rico nació en Gijón; sin embargo, se crió y creció en Oviedo (Asturias), en cuya Universidad se licenció en Psicología en 2006.

Psicólogo clínico, ha trabajado en una unidad de corta estancia, una unidad de rehabilitación y hospital de día para trastorno mental grave, centros de salud mental para adultos, infanto-juveniles y toxicomanías, servicios de interconsulta en dos hospitales generales con incidencia en apoyo a la Oncología, un centro de atención primaria, un centro de daño cerebral y un centro psicogeriátrico.

Me formé en la utilización de técnicas provenientes de las escuelas más importantes, como el conductismo, el cognitivismo, la terapia familiar y sistémica o las perspectivas más filosóficas y humanistas.

Tuve la oportunidad de poner en práctica dichos conocimientos, así como dirigir terapias grupales orientadas a diferentes patologías.

Este recorrido desembocó en mi paso por la Unidad Asistencial de Formación e Investigación en Psicoterapia del Hospital Universitario La Paz en Madrid. Esta unidad articula un programa formativo para psicólogos y psiquiatras basado en la integración de conceptos y herramientas de las perspectivas más válidas en la atención a la salud mental en diversos servicios asistiendo a personas ingresadas por distintos motivos médicos, a familias y a grupos.

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