Las nueve musas
José F. Vásquez

El último sueño de José F. Vásquez

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Entre las obras de las primeras décadas del siglo XX que José F. Vásquez (1896-1961) realizó, se encuentra esta pequeña joya lírica, dedicada a los temas centrales de la ópera en el mundo: el amor y la muerte.

Según Oscar Wilde el misterio del amor siempre sobrepasa al de la muerte, en este caso Vásquez y su libretista Manuel Bermejo, no resuelven el misterio, pero nos llevan por un mundo onírico lejos de la idea de un paraíso, que está tan cerca de la tradición mexicana que piensa que siempre nos reencontramos con nuestros muertos, como de la idea de que la muerte tiene lugar en el lugar de nuestros sueños.

La biografía sorprendente de este compositor, que demuestra ser un trabajador incansable y uno de los grandes creadores que dio nuestro país, es tan poco conocida que da vergüenza nunca haberle dado el lugar que merece.

Nace en 1896 en Arandas, Jalisco y, a pesar de provenir de una pequeña ciudad, se dedica a la música desde pequeño. Fue premiado en 1910 por Porfirio Díaz en un concurso de piano. El hecho de que sea un buen pianista se nota en todas sus partituras para piano, pero también en sus reducciones para voz (las que se conservan), porque no tiene los conflictos habituales en los compositores que no son pianistas profesionales. Con 24 años funda la Escuela Libre de Música que lleva su nombre y sigue en activo hasta el día de hoy; y llegando a su treintena crea la compañía de ópera mexicana Pro arte patrio. Esto define su trayectoria no solo como compositor, sino también como director de orquesta, que fue una de sus principales actividades profesionales dentro del país.

Se tiene la documentación que acredita que fue el primer director mexicano de la BBC de Londres y de la Orquesta de cámara de la radio holandesa, además de también ser pionero en la dirección de ópera dentro del todavía no inaugurado Palacio de Bellas Artes.

En 1928 – según el registro en la partitura- escribe El último sueño la ópera con la que rompe su etapa exotista, experimentada con El Mandarín, Citlali y El Rajáh, óperas que se han mencionado en otros textos anteriores a este.[1] Tenemos un estreno documentado, del que incluso existe una grabación en la Fonoteca Nacional en 1961 con el siguiente elenco:

Airam: Martha Ornelas

Enrique: Plácido domingo

Julieta: Guadalupe Solórzano

Javier: Franco iglesias

Sacerdote: Rogelio Vargas

Bajo la dirección del propio compositor.

Sin embargo, también el Dr. Jesús C. Romero (1893-1958) en su texto La ópera de México registra un estreno en 1933 en el Teatro Arbeu. De este estreno no tenemos más datos.

¿Por qué esta ópera es tan especial? A pesar de tratar el tema amoroso -recurrente en toda la historia de la lírica- el enfoque de esta obra resulta novedoso y sorprendente, asuntos filosóficos que rara vez se tratan en este tipo de creaciones como los diferentes planos de la realidad, el cuestionamiento del amor “verdadero” en nombre de una idealización y el acercamiento al concepto de muerte desde el punto de vista indígena, sin hacer referencia a nuestro pasado, e incluso sin integrar personajes en un contexto mexicano, son algunas de las razones por las que nos sorprende.

Veamos primero el trabajo de los planos de realidad, por una parte, tenemos a los dos amigos que llegan buscando al protagonista para acompañarlo en la conmemoración de la muerte de su esposa, que tratan de confortarlo y lo invitan no solo a salir de ese cementerio sino, sobre todo, de ese estado de ánimo. Sin embargo, él decide quedarse y entra en un estado de conciencia alterado donde se encuentra con seres imaginarios, incluida la imagen de su amada esposa, la cual, al reconocerlo, lo integra al mundo onírico al que ella pertenece.  Cuando sus amigos vuelven a buscarlo, lo encuentran muerto a los pies de la tumba de su esposa.

De esta manera la vida, la muerte, lo real y lo onírico se entremezclan para contar una historia de idealización amorosa.  Pero sobre un proceso mental de ese término que usamos de manera diferente a su origen en nuestros días: Pathos.

Irene Vallejo lo define como: “es el deseo de lo ausente o lo inalcanzable, un deseo que hace sufrir porque es imposible de calmar. Nombra el desasosiego de los enamorados no correspondidos y también la angustia del duelo, cuando añoramos de manera insoportable a una persona muerta.”[2] Y cada una de esas palabras puede aplicarse al personaje de Enrique, el tenor protagónico de esta obra.

Paradójicamente, este deseo implacable a pesar de parecer una enfermedad, es lo que nos aleja del aburrimiento y la mediocridad de la existencia. Lo que nos hace inadecuados para las normativas sociales, lo que nos ha llevado a lo increíble a lo largo de la historia. Al final, la mayoría de nosotros prefiere lo maravilloso a la verdad.

Esta capacidad de autoengaño es una forma de salvación y de condena al mismo tiempo.

La profundidad y calidad de la música de esta ópera por desgracia no ha podido ser representada desde 1961 de manera completa y en escena, pero nada de eso demerita su calidad y profundidad, tanto como obra musical como escénica.

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Referencias:

Pool, Emmanuel. El último sueño de José F. Vásquez. Edición crítica. Sin publicar.

Vallejo, Irene. El infinito en un junco. Madrid: Siruela, 2019.

Vásquez, José F. El último sueño. Partitura original manuscrita. 1928. Archivo Vásquez.


[1] Negrete, Enid. Las óperas de José F. Vásquez. Las nueve musas: artes, ciencias y humanidades.

[2] VALLEJO (2019): 37

Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

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