Las nueve musas
Arte, erotismo y ciencia

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LENGUAJES POSMODERNOS PARA DIALOGAR CON D/OS

A lo largo del tiempo, particularmente a partir del Renacimiento, la relación del Hombre con D/os fue distinta. Podría decirse que antes de esta época se consideraba que era D/os quien se relacionaba con el ser humano, siendo este orden el que en los primeros tiempos otorgó a la humanidad el sentido de la Revelación.

El D/os de las tres grandes religiones, llamadas del Libro, es un D/os que se hace presente en la historia, particularmente porque se comunica a través de la experiencia con la naturaleza, con los sentidos y sobre todo consigo mismo, desembocándose en el encuentro con el otro; sin embargo, este semejante a quien olvidamos constantemente es un reflejo de nosotros mismos, es una Unidad como lo señala el judaísmo y el islam, pero al mismo tiempo una trinidad humana, como lo percibe el cristianismo católico, siendo esta percepción de la Imagen de la Trinidad Divina donde D/os se muestra como  espiritualidad/arte, como el hijo encarnado a través de la sexualidad/erotismo y el Espíritu Santo o Ciencia, y es a partir de esta concepción trinitaria divina-humana, que pretendo desarrollar este artículo, como una manera de entablar un dialogo con los cristianos, porque a pesar de  ser musulmana, la misericordia me lleva a comprender la visión del otro, acrecentando con ello, el respeto, y la aceptación a través del conocimiento y la hermenéutica de sus principios, no sólo éticos sino teológicos.

Arte
Arte

Es preciso resaltar que el hecho de no tener la misma creencia o no tener religión no significa que se viva bajo el desconocimiento del otro, porque conocer es amar y respetar, el islam y el judaísmo son religiones monoteístas, al igual que el cristianismo, sin embargo la teología trinitaria ha provocado que se le considere por algunas personas como una religión politeísta, pero, es preciso explicar en que sentido el cristianismo visualiza y vive a un D/os con tres naturalezas, las cuales han tenido diversas interpretaciones siendo muchas las que han ocasionado rupturas; es importante entender lo que el otro valora y ama, teniendo claro que entenderlo y respetarlo no significa que se acepte como parte de la propia espiritualidad, cada persona, más allá de la religión vive y experimenta a D/os y su espiritualidad de la manera en la cual la necesita, ninguna es errónea, cada una tiene un valor supremo siempre y cuando lleve al crecimiento, al cuidado y a la paz.  Creo realmente que ante D/os nadie tiene una verdad absoluta, sino que cada ser humano tiene su propia verdad ante su propia experiencia, de ahí que se diga No importa la religión, o si no la tienes, lo importante es que cada día trabajes para ser un buen ser humano.

La religión o el ateísmo son decisiones personales, nadie debe obligar o instigar a otro a que cambie su camino, de ahí que el islam, el judaísmo, el hinduismo y el budismo prohíban coerción o la insistencia en que es mejor la fe que se predica. Las religiones son caminos éticos paralelos al sendero que comunica con la espiritualidad, pero no son lo mismo, se fortalecen uno al otro, se mezclan, pero nunca deben sujetarse.

Ante esto creo que necesario entender el sentido de la Trinidad desde una perspectiva posmoderna, basada en el respeto y en la hermenéutica, por ello explico brevemente los conceptos en los cuales me baso para esta lectura sobre la Trinidad, fundamento de una de las más bellas religiones, el cristianismo.

Arte del latín ARS, cuyo significado se dirige a la disposición, habilidad y virtud para realizar algo, concebido como un fenómeno sociocultural, en donde la contemplación de la vida interpreta en imagen, sonidos, movimientos, etc., la sinestesia de los sentidos, otorgándole diversas simbologías a la experiencia.  A través del arte la conexión con el exterior se vuelve interior y enriquece el sentido del ser humano. Así lo menciona Juan Pablo II en su carta a los artistas, en la cual nombra a los artistas cocreadores de Dios, enalteciendo la capacidad o el don de poder escuchar, ver, palpar, saborear y oler lo que la cotidianidad nos roba de la naturaleza y de nuestro propio interior provocando que pase desapercibida.

Ciencia
Ciencia

Ciencia, del latín scientia, se refiere al conocimiento estructurado, el cual se obtiene a través de la observación, el razonamiento y la experimentación, llevándonos a reflexionar y crear hipótesis desarrollando un sistema, ahora llamado método científico (meta-hacia- a lo largo- odos – camino y scientia, conocimiento), para la ciencia exacta todo acto debe de ser objetivo y observable; sin embargo, para la astrofísica y la física cuántica esta debe de ser subjetiva y contemplativa.

Erotismo, del griego eros – e ismo – acción. Se designa como amor apasionado, deseo sexual, sensualidad, pero también como el sexto lenguaje.

Lenguaje, sistema de comunicación estructurado, el cual se da a través de signos, sonidos, palabras, imágenes, gestos, y el cual se divide en lenguaje humano, animal, divino, natural, corporal, sexual, instintivo, sensitivo, musical, numerológico, científico, teológico, filosófico, etc.

Posmodernidad, surge en el siglo XX, es un concepto social que trata de dar significado a una postura social que sobrepasó la cultura de los ismos, es decir la modernidad que dio pie al progreso, a la comunicación y a la razón, los cuales surgieron de la necesidad de rescatar al ser humano del fracaso producido por el Oscurantismo.

Dialogo, forma en la cual se comunica una persona con otra de manera escrita u oral para compartir información, vida, experiencias, etc.

D/os, ¿cómo definir a Dios?, la real Academia española dice que D/os es un concepto teológico, filosófico y antropológico que da significado a una esencia superior o creadora la cual puede definirse como naturaleza, idea, poder superior o según lo dicho por el ateísmo una manera de esclavitud.

Después de definir brevemente cada concepto base de este artículo profundizaré en el tema y el por qué como musulmana me es importante darle un sentido posmoderno a la Trinidad.

A lo largo de veinticinco años de investigación teológica, bíblica, mística y científica me he enfrentado al porcentaje de un mundo que desprecia a D/os a través de las religiones y de religiones que desprecian al ser humano al sojuzgar su erotismo, siendo en este caso el cristianismo mal comprendido el que más daño a hecho a la relación cuerpo-espíritu, ya que para las otras cuatro grandes religiones la sexualidad y el erotismo son consideradas una caridad, sin embargo, es necesario aclarar que en su esencia más pura el cristianismo considera a la sexualidad como algo sagrado, pero ha sido “victima”, por llamarlo así de la ambición de poder y de dominio de grandes personajes, como san Pablo y san Agustín, por mencionar algunos,  los cuales han justificado esto, mal interpretando las enseñanzas puras del Evangelio convirtiendo la ética en moral, a conveniencia de su época.

El desarrollo del posmodernismo basado en una gran parte en un ambiente artístico, erótico y religioso ha hecho que estos se palpen de manera directa, quedándose en una posición mediática donde parece que D/os ya no entra en la intelectualidad y en la sexualidad, provocando que ninguna de estas pueda nombrar a D/os, porque lleva a la ignorancia, cuando se sabe que en los siglos anteriores donde surgieron las filosofías, ciencias y arte más importantes, su base era el concepto de D/os.

Tener estos criterios más allá de si se cree o no, destruyen completamente el diálogo, por consecuencia, si no existe un dialogo se vive en un constante soliloquio que lleva a la soledad y a la indiferencia, ya no a la reflexión, la cual ayudaría al crecimiento del pueblo creyente y a la evolución del pueblo ateo.

Actualmente estamos en una posición agnóstica que nos convierte en indiferentes, pero esta indiferencia lleva al utilitarismo, individualismo y a callar, no a guardar Silencio, porque si guardáramos Silencio contemplaríamos, y veríamos los errores propios y del otro como una caída y no como un pecado, es decir desde la ética la cual lleva a aprender y no desde la moral que conduce a juzgar.

En esta época la palabra ha sido abolida por el grito, el arte por lo abstracto, el erotismo por la genitalidad y el pecado, y la ciencia por la soberbia de la intelectualidad, nos hemos puesto sobrenombres sociales que nos hacen “Doctores, Maestros, Licenciados, estudiantes, obreros, vagabundos, ignorantes, fresas, nacos, artistas, gays, etc., y hemos destruido el nombre de D/os al clasificarnos, budistas, católicos, luteranos, anglicanos, judíos, krsnas, musulmanes“, es así como al encerrarnos en conceptos abstractos  hemos aislado bajo pena de muerte el vocablo “Humanos”, y al olvidar esta palabra el dialogo es irreconocible, porque nuestro lenguaje enjuicia y clasifica más no lleva a aprender, buscar y aceptar.

Erotismo
Erotismo

Hemos olvidado que en nuestra Imagen y Semejanza tenemos el don de la diferencia, porque, ¿quién es más sabio, el doctorado en Harvard, en la Gregoriana, en Lovaina, o el campesino que escucha la tierra, que huele la lluvia y que bendice al sol al alejar la neblina ?, la respuesta es ambos, porque ambos han encontrado en su día a día la ciencia, a través del arte y el erotismo de reconocerse día a día.

En este presente, consecuencia del pasado, los errores de la Iglesia y del Estado se desbordan en los pasos de la juventud, la cual crece anhelando desapartarse de ambos. Los jóvenes se sienten traicionados, abandonados, sienten que su libertad es manipulada por leyes y dogmas injustos, e hipócritas porque son tan manipulables que se convierten en convenientes para quien las dicta y sentencia, pero no para quien las escucha y recibe.

El creyente de hoy ya no se siente protegido, al contrario, se siente en el centro de los bordes, donde si gira a la derecha encontrara a un Estado despreocupado de sus necesidades y enfrascado en sus intereses sumergidos en una ambición desmesurable, invadida de poder, de intereses, que considera a su pueblo como un instrumento de trabajo desechable, por otra parte, si gira a su izquierda, observa no sólo a una Iglesia, sino  a diversas  religiones peleando, prodigando dogmas y verdades absolutas que no dan respuesta sino que simplemente separan, juzgan, castigan y deciden quien puede recibir a D/os o no. Cada una de estas posturas hacen que el creyente de hoy se busque a sí mismo o qué busque respuestas en la Ciencia, el Arte y en su Erotismo, que se una en grupos o tribus urbanas en las cuales se reúnen a determinada hora, para platicar, bailar, unirse, protegerse, convirtiendo esta convivencia en una asamblea que une, lo que debería de hacer la Asamblea Eucarística y cada comunidad religiosa.

La sociedad de la posmodernidad no odia ni renuncia a Dios, simplemente lo desconoce, porque no lo ve en ningún lado, porque quienes lo nombramos no actuamos como lo hicieron Buda, Krsna, Cristo, Moisés, Muhammad, porque los representantes de las religiones niegan y son indiferentes ante la violencia, los feminicidios, la pobreza, la familia y apoyan al gobierno cerrando las puertas de la casa de D/os a los dolientes, porque observan y escuchan como las palabras sagradas han sido transfiguradas y manipuladas a favor de un grupo y no en beneficio de una comunidad.

La posmodernidad lleva a querer pertenecer, anhela ser alguien con el otro, pero parece que los dos grandes estados lo alejan de ello, de ahí la separación, el rechazo. Las comunidades actuales se sienten protegidos ya no por D/os y la justicia legal, sino por el arte, por ejemplo a través de la música, se siente comprendido en sus sentimientos por medio de una canción que habla del amor, del desamor, del abandono, siente que vibra al escuchar, al bailar se divierte, la música lo acerca a su cuerpo, lo libera, lo reúne; la pintura lo hace reflexionar, sentir, pensar, descifra su sentir, la danza lo posesiona de su cuerpo y lo conecta con su espíritu, lo hace saberse único, fuerte, la literatura lo lleva a otros mundos, a conocer, a ser crítico, a pensar, el cine, el teatro no llevan a ser empático a no sentirse solo al percibir vivencias internas en la vida de otros y la arquitectura lo invita a saber que puede construir y que lo construido por otros le otorgan protección, actos que anteriormente daba y ofrecía el Estado y la Religión.

Por otro lado, está la ciencia, la cual abre sus puertas y ofrece verdades, esperanzas, respuestas, la ciencia se acobija con la realidad, se vislumbra más allá de posesionarse en dogmas, en doctrinas y al contrario de esto, abre puertas donde la persona se siente protegida, porque se preocupa por el ADN, por la genética, por salvar vidas, por la depresión, por su daños emocionales, por un mundo que al estar siendo destruido intenta averiguar los misterios del universo más allá de ponerle un nombre divino. El mundo posmoderno se siente abrazado por quien no sólo respeta sus preferencias sexuales, sino que busca otorgarles un sentido, un origen, no un pecado. La ciencia percibe sus daños alimenticios y adicciones como trastornos emocionales que se arreglan socialmente y no como un acto de libertinaje.

Y el erotismo, este bello acto de reconocerse un ser completo de sentirse sin culpa, de gozar de su cuerpo y saber que hay algo en su interior que lo hace sentir, vivir y experimentar más allá de razonar con prejuicio y critica. El erotismo, devuelve la mirada al uno mismo, a la belleza interior que otorga seguridad y autoestima,

Es claro que existen muchos cosas dañinas que se han derivado de la mala interpretación del erotismo, pero esta falta de conexión con el cuerpo y de pensamiento pecaminoso ha sido impuesto por el Estado y la Iglesia, así para el primero, el cuerpo es un objeto que sirve para obtener lo que se quiere y para la Iglesia, el cuerpo ha sido y es lo que separa y destruye la relación con D/os, olvidando que nuestro cuerpo es el Templo donde habita nuestra alma, nuestro espíritu, nuestro intelecto y D/os, por ello, cada parte es sagrada, particularmente nuestra sexualidad, porque a partir de ella se continúa la Creación como anuncia el Tanaj judío, el Inyil o los Evangelios a partir de la Encarnación y como lo describe el Sagrado Qur´an en el Sura An-Najm o de la Estrella, Él crea de una gota cuando es eyaculada.

Somos mitad sexualidad, mitad espíritu, escribió Benedicto XVI en su encíclica Dios es amor, no podemos ser cien por ciento uno o el otro, somos mitad y mitad.

El cuerpo es un Templo, una Sinagoga, una Mezquita, no una Cárcel, si se contempla y siente como un Templo, convierte al ser humano en algo sagrado, pero verse y percibirse como una cárcel. conduce a un sentimiento de culpa y a sentirse merecedor del castigo y del sufrimiento.

El erotismo diario regresa a lo sagrado, y lleva a comprender la salvación a partir del uno mismo e invita al reencuentro interior. La sexualidad habla y escucha a través de los siete lenguajes (corporal, emocional-sentimental, instintivo, sensorial, sexual, racional y espiritual) lo sagrado que cada ser humano lleva dentro.

La posmodernidad conduce al ser humano a observar en el cuerpo, en su sexualidad, en su erotismo lo que lo enlaza con el otro, lo que lo hace semejante, por eso decide abandonar la religión antes de dejar de sentirse, de apreciarse, eligiendo su esencia antes que aceptar dogmas y doctrinas que no entiende.

Las personas de esta época son seres sexuales – espirituales buscadores que en muchas ocasiones obtienen respuestas o preguntas de lugares equivocados, y esto más que llevar a una condena debe conducir a la reflexión de la necesidad de respuestas espirituales y sociales que tiene el ser humano y que no son saciadas por las religiones, es decir, se muestra ese gran interés de no ser juzgado sino guiado.

La ausencia de lenguaje y diálogo que tanto la Iglesia como Estado ha tenido con las comunidades se fundamenta en la ausencia de ese Shema de D/os, es decir, de la carencia de escucha de las necesidades del otro, particularmente de esa necesidad de justicia.

El creyente particularmente el católico se pregunta, ¿por qué ocultar la presencia tras un confesionario, por qué no enfrentar la mirada del quien necesita ser visto y escuchado? Es preciso preguntarse, ¿en qué momento se ha comprado la imagen de sanadores del otro cuando lo esencial es ayudar a formular la pregunta que lleve a buscar la respuesta en el interior?

¿En qué momento se olvidó que Jesús levantó su voz para defender al desprotegido, al abandonado, al pobre, al sometido? ¿en qué momento esta voz se convirtió en juicio, en prejuicio?, ¿en qué momento las leyes levíticas se volvieron juicios, criticas, eliminando su sabiduría? ¿en qué instante se separó el Jojmá, la sabiduría divina de la Sophia, sabiduría de la razón, posesionándonos de una verdad que le pertenece al Misterio, extraviando el sentido del Logos, de Jesús quien enlaza ambos términos para una vida de encuentro y de búsqueda con y hacia D/os.

Hace un poco más de cincuenta años Juan XXIII dijo, Ya no toca al pueblo acercarse a la Iglesia ahora toca a la Iglesia acercarse al pueblo, sin embargo, actualmente se vive una situación de desencuentro. Esta pérdida del otro se ha provocado al no entender el lenguaje de la persona que está a nuestro lado, especialmente porque nos apropiamos del significado de las palabras imponiendo nuestros conceptos y negando el sentido que encuentra el otro, conduciendo a la indiferencia, al utilitarismo, abandonando al pueblo quien intenta forjarse un camino frente a un gobierno oligárquico que impone sin escuchar, sin comprender y sin contemplar las necesidades, las cuales se analizan a través de la Tradición y costumbres de una religión que no ha querido abrirse al corazón de las inquietudes de un realidad posmoderna, la cual frente a la rapidez mediática conduce a placeres fáciles sin reflexión convirtiendo a la depresión y a la soledad en las más grandes enfermedades, convirtiéndose en cómplices inconscientes  de los 7.869 casos de suicidio en México en tan solo el 2020 como lo menciona el INEGI, a causa de su alejamiento de la realidad social.

Se ha roto el diálogo que D/os hace día a día con la persona a través de la naturaleza. Parte de la sociedad actual busca a D/os, por eso crítica y se aleja. El hecho de negar la fe de los padres, la conversión a otras religiones, las protestas por mencionar ciertas acciones, exponen de manera honesta el sentir y la necesidad de que esto cambie. A través de este alejamiento se expone lo que hace falta, lo carente de los discursos que hablan de D/os, porque no llevan a actuar como lo haría D/os, y llevan a la pregunta, ¿por qué un D/os que otorgó a cada ser humano un cuerpo perfecto con una sexualidad implícita condenaría por vivirla?

La percepción de un D/os que castiga por vivir lo que el mismo ha otorgado no es el D/os que se quiero como poder superior o como padre (como lo es para el cristianismo).  La sociedad actual necesita a un D/os que sostenga cuando todo se derrumba, cuando las personas alrededor dan la espalda, un D/os que a través de la lectura de su Palabra fortalezca cuando la debilidad dobla las piernas. La sociedad actual necesita de un D/os que ayude a ser responsable y a luchar por lo que se anhela y no un D/os que solucione o hunda. Un D/os que lleve a aprender de los errores con sabiduría y no un D/os que mande intercesores para juzgar decisiones.

El ser humano necesita equivocarse para que después de la caída al levantarse se sea más fuerte y sabio, no para que esto sea motivo de rechazo y juicio. Estas palabras me fueron dichas por un niño en el tutelar de menores, un niño condenado a cinco años de cárcel, al aceptar pagar la condena de un niño rico, ya que está era la única manera en que podía ayudar a sus padres a través de la mensualidad que la familia posesionada les daría. Un niño que veía a su infancia perderse de frente a la injusticia del Estado y el callar de la Iglesia y de las religiones. Un niño que tiritando de frio metió los brazos en sus bolsillos y comenzó a cantar una canción de amor, a la cual se unieron sus otros compañeros, y en ese acto, ellos sintieron a D/os en la  música, no a través de la Iglesia, ni de un rezo, sino del  el arte, porque el arte tiene un lenguaje que entiende sin juzgar, estaba la mirada de sus compañeros que sin tocarlo lo abrazaron y lo comprendieron expandiendo su sentir en la empatía al sentir su dolor a través del cuerpo, de su humanidad y sobre todo de una realidad distinta pero común.

En la actualidad debemos aprender a dejar de ver y observar para contemplar, aprender a contemplar y a escuchar el silencio de cada uno de nuestros lenguajes, reconociendo que ya no basta un rezo para comunicar o dialogar con D/os, que no basta una Misa o un sermón para encontrarnos como comunidad y que no se necesita cargar con la cruz para reconciliar al Hombre con D/os y su prójimo.

El arte es una voz directa con la persona, eso se ha sabido a lo largo de toda la historia humana, el arte conecta el interior de todo el ser humano, porque es honesto, porque se crea desde el corazón sin esperar nada, porque se ofrece.

La ciencia ha devuelto el valor de la contemplación, del estudio para poder sanar al otro, para curar al mundo, sin juicios con una perspectiva de crecimiento social sin decirlo, la ciencia desarrollada con ética en su infinitud de quehaceres ha hecho que el Hombre valore el tiempo, que extienda la vida.

El erotismo conduce a reconocer la dignidad propia y del prójimo, lleva a percibirnos como seres humanos perfectos con un motivo en común, amarnos los unos a los otros a partir de nuestro propio reconocimiento como personas.

Estos tres conceptos se han desarrollado en la historia de las religiones, especialmente en la Iglesia desde su nacimiento, es decir, el arte se ha manifestado en la poesía a través de la Sagrada Escritura, en la música, en los himnos, elegías, proverbios, rimas, en sus Templos construidos con arquitecturas precisas y simbólicas, con pinturas impregnadas de alma y espíritu, no hay más que ver la capilla Sixtina, la Iglesia de la Plaza de España en Roma, la Iglesia de Toledo con las pinturas del Greco, las Iglesias góticas que impregnan a creyentes y no creyentes de ese misterio divino, las sinfonías, los cantos gregorianos. La Iglesia está invadida de Ciencia, de investigaciones, de reflexiones, no hay más que conocer un poco de historia para saber cuántos proyectos ha apoyado la Iglesia, o el gran trabajo que hace la Real Pontificia de las Ciencias, y el Erotismo base fundamental del cristianismo enfatizado en sus pinturas, Madonas, imágenes de Cristo, en la descripción amorosa y de encuentro entre el amado y la amada en el Cantar de los Cantares, en la Creación, en la Encarnación.

Aunado a ello, hay que resaltar que cada una de las cinco grandes religiones desarrollan en su Historia lo antes dicho, de manera semejante.

Es así como se vuelve significativo que estos tres lenguajes proyectados por la posmodernidad, sean tres pilares importantes del cristianismo para profundizar en el amor de Dios. Los cuales más allá de ser parte de la Iglesia católica o no, se conocen, se han vivido y en ocasiones profundizando, pero también se ha visto como se han olvidado. Por ello, es importante el dialogo entre las religiones, y el ateísmo con el arte, la ciencia y el erotismo, porque estos lenguajes posmodernos nos llevarán a tener el mismo lenguaje a través del silencio, donde la trinidad se comprenda como una conversación divina y humana, donde el arte sea la palabra para dialogar y hablar de D/os liberando la espiritualidad de dogmas y pecados, donde el Erotismo conduzca a reconocer y custodiar la dignidad de cada ser humano al dialogar sobre la importancia de un D/os revelado en nuestra historia a partir de la humanidad y la sexualidad, donde la reflexión y la conciencia otorgada por la ciencia se perciba como esa voz del Espíritu Santo que guía  y lleva a buscar y a descubrir para seguir buscando.

Para concluir señalo que el lenguaje para dialogar con D/os esta impreso en el Silencio, más allá de cualquier doctrina y religión; sin embargo, desde la revelación Trinitaria basada en un D/os que se revela en la historia de la humanidad no para juzgar ni castigar, sino como un D/os Padre, Hijo y Espíritu Santo que se hace Hombre en cada dialogo con su creación a través de lo que crea, reflexiona y siente.

El Dios de las tres grandes religiones (judaísmo, cristianismo e islam) es un Dios artista porque crea, un D/os con ciencia porque se devela en su dialogo con la humanidad a través de avances tecnológicos, científicos aunados a los beneficios médicos que nos otorga la naturaleza, y un D/os erótico que dignifica al ser humano en la bendición del cuerpo, a través del cual muestra la belleza y el significado del Yo-Tú para ser un Nosotros, como bien lo explica Martín Buber.

El arte, la ciencia y el erotismo, son lenguajes posmodernos que nos llevan a experimentar esa gran utopía que hace construir y continuar con la más grande Creación divina… “La humanidad”.

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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