“Volkslied” –la canción popular alemana- se puede distinguir según sus elementos lingüísticos, musicales, sociales e históricos y se caracteriza por una gama de variantes regionales de texto y melodía.
Las canciones populares históricas a menudo se asocian con una cultura rural idealizada y tienen fuertes lazos con la patria.
La forma dominante socioeconómica en la Edad Media fue el feudalismo. Las características principales de este período fueron una sociedad organizada según estamentos y una visión del mundo determinada por el cristianismo: la ciencia, el arte, la literatura, y –por lo general- la cultura.
El latín era la lengua general de la educación. A pesar de eso, el uso de idiomas vulgares era común entre los estamentos bajos. No olvidemos que en el año 804 e. c. aparecen en la península ibérica los Cartularios de Valpuesta –anteriores a las Glosas Emilianenses- y en el Imperio carolingio de Alemania el poema heroico “Hildebrandslied” (el Cantar de Hildebrando) –el vestigio más antiguo del Volkslied, es decir la canción popular alemana de la tercera o cuarta década del siglo IX.

El término literario alemán “Volkslied” es análogo al “mester de juglaría” de España: los artistas callejeros, llevaban, por lo general, una vida ambulante –“nómadas urbanos” se podrían denominar- y difundían por todo el país relatos guerreros y de otra índole en composiciones líricas que cantaban acompañados con varios instrumentos musicales en escalas con un pequeño rango de alturas (pentatónicas o menos), un ámbito limitado (ambitus musical entre la nota más aguda y la más grave), forma simple de línea de melodía, o –incluso- un diseño libre en términos de métrica y ritmo. En este sentido, sin embargo, la canción popular es la expresión de un grupo social de su horizonte lírico y musical y la necesidad de comunicación que caracteriza un momento y una etapa social de desarrollo. Es importante no confundir el término “juglar” con el de “trovador”, dado que este último se usa para los poetas líricos de estamento social elevado, que no utilizaban su arte como medio de vida. La poesía y la música de los trovadores alemanes se llama “Minne”, pero esta no se incluye en el presente artículo.
El arte de los cantantes del Volkslied (mejor llamarlos cantores o “cantaores” como se dice en Andalucía, ya que el flamenco podría ser clasificado también como una versión –sui generis- de Volkslied) tiene el interés histórico de ofrecernos las primeras producciones en la lengua vulgar de Alemania.
En líneas generales, la lengua alemana se clasifica en dos bloques dialectales: el alto alemán (de las altas áreas de los Alpes en el sur y el bajo alemán (de las tierras bajas del norte). El primero se divide en tres etapas históricas: el alto alemán antiguo (500-1050 e. c.), el medio (1050-1350) y el moderno temprano (1350-1650); a partir de este último se ha estandarizado el idioma alemán que se habla hoy en día y está separado en dos grandes grupos: el alto alemán central y el superior; al primero pertenece la variedad luxemburguesa, y al segundo la de Suiza (Schwyzertüütsch) –que también tiene sus subdialectos, como el de Zúrich- para no referir más detalles y pormenores de modismos alemanes.
Toda la poesía más antigua de una nación es popular; como la estrecha conexión entre el trabajo, la socialización y el canto es inherentemente inseparable, no hace falta decir que estas primeras canciones eran “canciones de la naturaleza” o canciones naturales, hechas de manera libre y sin seguir normas académicas. Solo mucho más tarde apareció la “Kunstdichtung” –es decir la poesía artística. Sin embargo, hemos aplicado el término canción popular a cierta poesía, desde finales del siglo XII e. c. ¡No es que las canciones folklóricas no hubiesen existido antes! Pero sabemos muy poco sobre ellas; aparte del “Hildebrandslied” (el Cantar de Hildebrando), el “Ludwigsliebe” (el Cantar de Ludovico o el amor de Luis) y algunos fragmentos más pequeños, nada ha sobrevivido. Y esto no es de extrañar. En los viejos tiempos alemanes, el celo cristiano impidió mantener registro de las viejas canciones populares paganas, pero más tarde esta fue una fuerte tendencia. Porque durante todo el período de las Cruzadas, las canciones populares más sencillas pasaron a un segundo plano frente a la brillante poesía cortesana de la clase dirigente: los Caballeros.

De esta primera etapa son los siguientes versos, que constituyen el comienzo del Cantar de Hildebrando, una canción heroica que es el ejemplo más antiguo que se conserva de la literatura alemana.
El fragmento describe el comienzo de un episodio de las leyendas sobre Dietrich von Bern (Teodorico el Grande de Verona / Berna), que trata sobre el trágico duelo entre el secuaz de Dietrich, Hildebrando, y su hijo Hadubrando. Consiste en unas aliteraciones en alto alemán antiguo o sajón antiguo, que generalmente se divide en 68 versos largos.
Debido a su antigüedad y su singularidad, el Cantar de Hildebrando es un objeto de investigación central de la lingüística y la literatura germánicas de la Edad Media. Este texto anónimo recibió su título actual de los primeros editores académicos Jacob y Wilhelm Grimm. El Codex Casselanus, que contiene el Cantar de Hildebrando, se encuentra en la colección de manuscritos de la Biblioteca Estatal y Murhardsche de Kassel.

Veamos, a continuación, la traducción de estos versos primordiales de la literatura germánica, que he hecho específicamente para este artículo de las Nueve Musas:
Escuché que eso decían:
que dos guerreros solos, Hildebrando y Hadubrando,
entre sus dos ejércitos se enfrentaron.
Dos hombres de la misma sangre, padre e hijo,
sus armaduras ajustaron, sus cotas de malla apretaron y sus espadas ciñeron
sobre los aros de hierro, mientras iban a esta batalla cabalgando.
Cabe añadir aquí un detalle: el Cantar de los Nibelungos, del s. XIII, a pesar de su actitud y su tono, que están muy cerca de la poesía puramente popular, no pertenece al Volkslied, sino a la poesía épica popular –algo comparable con el cantar de gesta de España.

En este artículo –aparte del Cantar de Hildebrando- he incluido solamente algunos ejemplos de los distintos tipos de poesía popular medieval (s. IX-XV), es decir: segmentos de poemas históricos y de competición, de baladas y versos de amor y sufrimiento, poemas espirituales y enigmas; total 6. No he puesto aquí poemas del tipo “Volkslied” posteriores, a pesar del hecho de que en el área de los Alpes la producción poética popular continúa viva hasta en nuestros tiempos.
Hemos empezado por el poema germánico más antiguo que se ha conservado hasta hoy en día –el cantar de Hildebrando, del siglo IX-, y ahora vamos a continuar con uno del año 1386, histórico también, de Suiza: su título es “Sempach”.

La foto arriba presenta el texto original, escrito en alemán suizo medieval e imprimido con letras góticas, en la famosa editorial universitaria Göschen de Leipzig (Lipsia de Alemania) en el año 1908. (Y hablando de cosas góticas: ¿Qué tienen que ver los godos con la escritura gótica? En pocas palabras: nada. La confusión en varios sectores entre godos y alemanes ha tenido una larga tradición.)
Dicen las primeras 3 estrofas de este poema:
Los caballeros de las tierras bajas
que atraídos por Oberland se sienten
si el mismo viaje emprenden,
deben ser cautelosos, deben confesar;
a los suizos fuertes no los conocen bien.
–¿Dónde está, pues, el cura
que confesarnos ahora debe?
– En Suiza se ha quedado, puede confesaros,
imponeros penitencia puede:
con barbas afiladas os da la bendición.
¡Esa es una fuerte penitencia, “píe domine”!
La que ahora tenemos que soportar siempre nos duele,
siempre debemos arrepentirnos
de que tenemos que soportar
la pesada penitencia de los confederados.
Para poder entender mejor estos versos, hay que aclarar que los caballeros de las tierras bajas (die niderlendschen herren [ortografía medieval] ) son los secuaces de Leopoldo de Habsburgo. Oberland es una región central de los Alpes suizos, cerca de la capital Berna. “Si emprenden el [mismo] viaje” significa: si marcha / avanza el ejército. La palabra “confesión” tiene aquí un sentido de burla: en otros textos coetáneos se refiere la frase “morder la hierba” (“ins Gras beißen”), cuando se habla de los vencidos. Y los confederados son los suizos. Obsérvese en la foto el doble tipo del verbo deber: söllent (alto alemán antiguo) y sönt (suizo antiguo) y vea también el diálogo en verso de la segunda copla.

En otro poema popular del año 1435 y de la misma categoría, titulado: “Die schöne Bernauerin”, que no vamos a analizar mucho aquí, sino solo lingüísticamente, hay un verso con interesante métrica y ritmo:

Que significa:
“Una vez que ella ha dicho esto,
María Madre de Dios la ha socorrido
y de la muerte la salvó, sí la salvó”.
Claro, que en la traducción española moderna se pierde el ritmo de la lengua alemana antigua; el verbo “sprechen” significa “hablar”, pero cuando precede la preposición “aus” (= de, por), entonces significa “pronunciar, expresar, terminar una frase”. El verbo “aussprechen” forma el pretérito perfecto con el verbo “haben” (= haber), pero la preposición “aus” va separada por el prefijo “ge” del participio: sie hat ausgesprochen.
A pesar de esta regla gramatical, observamos aquí la forma poética anticuada pero bonita: “hat gesprochen aus”. Lo mismo ocurre con el verbo “helfen (= ayudar). En fin, interesante es también la repetición del verbo “erreten” (= salvar), con la palabra “ja” (= sí) que sirve como enfática, y a la vez le da al verso un ritmo: erretet, ja erretet. Para que no se perdiese este ritmo, el poeta anónimo había separado la sinéresis (contacción) de la preposición articulada “vom” > “von dem” y había quitado la terminación –e del substantivo “Tod” (= muerte), que en la lengua antigua era imprescindible, porque indicaba la declinación en el caso dativo. De todos modos, hoy en día, esta terminación se ha eliminado definitivamente del idioma alemán moderno.
En mi traducción al español, en vez de seguir el tiempo presente que se usa en el texto alemán (erretet = ella salva), preferí poner este verbo en pretérito indefinido (salvó), tanto por el acento métrico, como por su combinación con el pretérito perfecto (ha dicho / ha socorrido).
Las adivinanzas y los cantos de competición pertenecen a la parte más digna de la canción popular alemana. Ambos géneros constituyen los antiguos inicios de la poesía dramática que aún perviven entre el pueblo. El canto de competición con discurso y contradiscurso de los dos cantores y la aparición de la Virgen en el círculo del coro es una especie de drama. El coro, formado por gente del pueblo, niños y niñas del barrio, participa en la acción y la acompaña con movimientos a modo de danza.

Vengo de países extranjeros
y os traigo muchas historias nuevas,
tantas historias nuevas os traigo,
que quiero contaros aquí.
El cantor, que entra en el círculo de los reunidos, se presenta como un hombre viajero que posee sabiduría, experiencia y un amplio conocimiento del país y de su gente, que sabe ofrecer sus saludos, pero también los exige y los espera.
La canción de amor, (pero no la “Minne” de los trovadores cortesanos”), cuyos límites tocan la balada, es aparentemente la forma más antigua de poesía popular alemana.

Tú eres mía, yo soy tuyo:
debes estar segura de eso.
Estás dentro de mi corazón;
perdida está la llavecita:
siempre tendrás que estar adentro.

Las canciones espirituales involucran por lo general una temática religiosa. Pero el siguiente poema de Heinrich von Laufenberg (1430) parece ser contrafáctico, es decir, la transposición de canción secular a canción religiosa; el arquetipo de la nostalgia es incipiente, y en alemán se llama: “Heimweh” (= morriña); este es el título del último segmento de poema de este artículo.

Quisiera estar en mi hogar
y abstenerme del consuelo mundano.
En mi hogar en el Cielo,
donde vería a Dios eternamente.
Con este artículo he tenido la oportunidad de presentar a los lectores hispanohablantes la poesía popular de la Alemania medieval.
Este es uno de mis mayores intereses: poner las culturas antiguas y modernas de todas las latitudes en contacto entre sí, por medio de la traducción y de un breve análisis, cuyo fin –en el caso de hoy- es dar en pocas palabras el ambiente del estamento popular urbano y rural de la Edad Media. No obstante, los románticos vieron a menudo el mundo medieval desde un ámbito exclusivamente novelesco; para ellos, los siglos medios habrían constituido solo una brillante época de hazañas caballerescas y líricas actitudes idealistas. Es, entonces, la Edad Media “una mentira bonita”…



















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