Cuando recorremos la provincia cubana de Las Tunas, al oriente del país, no podemos menos que sorprendernos de sus transformaciones en estas seis décadas de Revolución.
Sin temor a exagerar, recordamos entonces la certeza de lo expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando al inaugurar el complejo de la salud “Ernesto Che Guevara”, el 14 de junio de 1980, afirmó que era «[…] un pueblito, una aldea por donde pasaba una carretera.» Ocho años después reformulamos aquel planteamiento del Líder Histórico de la Revolución Cubana y le hicimos, en la playa de Covarrubias la siguiente pregunta.
—«Comandante hace ocho años usted dijo que Las Tunas, era una aldea atravesada por la carretera central. ¿En su concepto, aún lo sigue siendo?
—No hombre no, – me dijo en aquella cálida entrevista en pleno mediodía del 28 de noviembre de 1988.- Se desarrolla a todo tren, ya no es solamente una de las grandes productoras de azúcar del país, sino que además da pasos significativos para para ser una de las grandes productoras de barras corrugadas (cabillas) para la construcción, trabaja en la creación de la infraestructura necesaria para inaugurar el turismo internacional en playas tan hermosas como está donde estamos. Y esto, sin lugar a dudas, está acompañado de un desarrollo cultural extraordinario. —
Pero si, volviendo a la pregunta a Fidel, así era Las Tunas que recibió el triunfo de enero de 1959, con sus pueblos y bateyes que pese a ser ejes de una poderosa industria azucarera, sus habitantes estaban sumidos en la miseria y la ignorancia, sobre todo, sin perspectivas de mejorar su estatus.
La herencia de siglos de coloniaje y de república mediatizada, fue para Las Tunas especialmente dura, al punto que aun, – no obstante, los ingentes esfuerzos hechos por el poder revolucionario, – muestra secuelas y desniveles en su desarrollo socio económico, que no socio cultural. Pues en esta categoría el desarrollo puede catalogarse de destacado, desde que a finales de la década de los 80 del pasado siglo, se crearon los modelos culturales en las cabeceras municipales, y una red de círculos sociales inundaron la basta campiña tunera.
Y no podía ser de otra manera, pues en esta zona oriental se partió de cero, con todo por hacer, y que no a parado a pesar del férreo bloqueo económico y comercial, que no (embargo). Cualquier tunero puede dar fe de esta aseveración.
Ya los bohíos comienzan a escasear. Viviendas confortables adornan el paisaje. La electricidad casi está presente en todo el entorno, los abastecimientos que antes había que ir a los pueblos o ciudades para conseguirlos, están allí al alcance de sus manos y sus necesidades inmediatas, amén del médico y enfermera, salas de vídeo y televisión, correos y algunos con posibilidades de acceso a Internet.
La aldea debía dejar de serlo y en el alcance de este objetivo se pusieron fuerzas tensas y en acción, y resulta satisfactorio que cualquier recurso invertido, por poner un ejemplo, cambiaba diametralmente el panorama angustioso de un pasado humillante y explotación, por un presente de trabajo, si, pero por encima de todo, de positivos cambios en bien del pueblo.
Para los tuneros -como para todo el pueblo cubano- la Revolución inauguró una nueva etapa en la que, con entusiasmo y optimismo, se avanza hacia el futuro. El Partido Comunista de Cuba, vanguardia de la Revolución Socialista, guía hoy los nuevos derroteros de la entonces aldea; el Gobierno provincial y todo el pueblo, somos garantes de su avance.
Las Tunas como provincia, surgió de la multiplicación de la otrora Oriente en 1976, como resultado de la división político-administrativa aprobada por el Primer Congreso del partido Comunista de Cuba.
Limita al norte con el Océano Atlántico, al este con la provincia de Holguín, al oeste con la de Camagüey y al sur con la de Granma y el Golfo de Guacanayabo. Tiene una superficie de seis mil 587 kilómetros cuadrados, incluidos 4,9 de cayos adyacentes, lo que la sitúa como la novena del país por su extensión territorial; 265 kilómetros de costas por el norte y 73 por el sur, y está integrada por ocho municipios: Puerto Padre, Manatí, Las Tunas, Jobabo, Amancio Rodríguez, Jesús Menéndez, Majibacoa y Colombia.
Pero volvamos al pasado que se resume en pocas líneas: era uno de los territorios más atrasados del país.
Con más de 30 mil analfabetos, insuficientes escuelas primarias y apenas una de educación media (solo séptimo y octavo); cinco hospitales, si es que se les podía llamar hospitales con 188 camas entre ellos, exclusivamente para adultos y uno infantil con veinte capacidades, a los que se sumaban 12 clínicas privadas con 221 camas en total. Los médicos en pleno ejercicio eran 58 mientras que el presupuesto para la salud no rebasaba la cifra de 30 mil pesos.
En cuanto a lo económico, Las Tunas, excluyendo los seis ingenios de entonces y que luego con la construcción y puesta en marcha de Majibacoa, llegaron a siete, (Ahora solamente cuatro y dos en producción este año). Una fabrica de galletas en el barrio de Bartle y otra de fideos, varios mataderos rústicos, una empacadora y artesanales panaderías y dulcerías. Era lo fundamental.
El desempleo, la miseria, la insalubridad, la ignorancia, la prostitución, el vicio, el juego y otros lastres sociales, fundían el panorama de desesperanza de la población tunera, lo cual -como se conoce- no era patrimonio exclusivo de sus habitantes sino, en general, de todo el pueblo cubano.
Solo la Revolución hizo posible que este panorama comenzara a transformarse y que, a los hombres, mujeres y niños de Las Tunas se les abriera el camino de esperanza que, al cabo 66 años, si bien aún presenta desniveles con otros territorios, es incomparablemente, infinitamente superior al heredado en 1959.
Tome la cultura como ejemplo, los pocos centros dedicados a ello, eran de propiedad exclusiva de los más ricos y poderosos. No existían museos, ni casas de cultura, ni bibliotecas públicas, con excepción de la capital provincial.
Hoy en cada municipio existe una biblioteca, museo, casa de cultura, banda de música, galerías de arte, cine, unidades artísticas no solo de música, sino además de danza, teatro, artes plásticas.
Estas son las estadísticas actuales: Quince cines, cinco salas de vídeo, diez museos, tres teatros y salas de teatros, diez bibliotecas, doce librerías, catorce casas de cultura, y ocho galerías de arte. Así mismo cuenta Las Tunas con 141 unidades musicales con seiscientos sesenta y cuatro practicantes, tres de teatro, con 45 artistas, y una agrupación de danza, con 31 participantes.
Cuenta la provincia con seis estaciones radiales y dos telecentros, uno de ellos al norte, en el municipio de Puerto Padre. Posee así mismo 29 Joven Club de Computación y Electrónica.
El desarrollo cultural es enorme y multigalardonado, bien mirado no sólo en Cuba, sino en buena parte del mundo donde se han presentado.
Así podemos hacer balance de las industrias, de la recreación de la salud, que, de aquellos 58 médicos, hoy existen más de 4.739 médicos, de ellos médicos de la familia mil 247, 815 estomatólogos, doscientos ochenta y seis farmacéuticos; cuatro mil 157 enfermeras y enfermeros, y la cifra de 816 técnicos y auxiliares, según las estadísticas de cierre de 2023.[1]
Tome usted instalaciones sociales, culturales, deportivas, recreativas, verá que le costará trabajo recordar, que ya la aldea atravesada por la carretera central dista mucho de lo que era digamos hace 30 años, ya no la surcan solo esa vía de acceso, sino cientos de obras industriales, agropecuarias, educacionales, hidrológicas, de la salud y los viales.
La Tunas avanza no exenta de dificultades e insuficiencias, lo primero por el bloqueo, que no embargo. Sigue la senda de ser como lo pidió Fidel Castro el 28 de noviembre de 1988, «Las Tunas se puede convertir con el esfuerzo de sus hijos en una tasita de oro.» En eso está la del gobierno y todas sus estructuras, las organizaciones sociales y de masas, el pueblo, bajo el liderazgo del Partido Comunista de Cuba en Las Tunas, y su máximo representante el también diputado, Walter Simón Noris, que propugna que si podemos lograrlo. Me decía Walter hace unas horas: «Yo estoy pensando cómo decirle a mi pueblo de Las Tunas que el 2025 puede ser un mejor año si hacemos las cosas diferentes si lo hacemos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos. Hay que razonar para llegarle con credibilidad a la mente y el corazón de cada tunero, infundirle que nosotros, con nuestro esfuerzo y con el pensamiento de aquellos “Cazadores de Hatuey”[2] de la Guerra de los 10 años [3], si podemos ir a la carga, tras el toque de a degüello y vencer: Por nosotros mismos, como ellos ayer.»
[1] Anuario estadístico Las Tunas 2023.
[2] Batallón de élite del Ejército libertador en Las Tunas en la Guerra del 1868-1878. N del A.
[3] Primera guerra por la independencia de Cuba, iniciada el 10 de4 octubre de 1868 y finalizada en 1878. N del A.





















Añadir comentario