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Oslo en invierno

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Viajar a Noruega, en concreto Oslo, durante el invierno puede parecer una idea de locos para algunos pero la realidad es que la capital noruega puede sorprender y mucho.

Oslo en inviernoTampoco vamos a mentir que el frío será la nota predominante y nos estamos refiriendo a temperaturas que rondan los 0º C o menos. Además, en invierno las noches son muy largas pero esto, junto con la nieve habitual, suele crear paisajes de lo más poéticos. De hecho, es justo durante esos meses y hasta marzo que, con un poco de suerte, se pueden apreciar en su cielo las tan perseguidas auroras boreales.

Ya que la idea es visitar Oslo, obviamente nos tocará movernos del hotel y teniendo en cuenta el clima es más que aconsejable el hacerse con buenas prendas de vestir antes de embarcarnos en este viaje. Pudiendo elegir, mucho mejor el optar por prendas de landa, en lugar de acrílicos o algodón, un impermeable, un cortavientos, unas buenas botas, guantes, bufanda y gorro tampoco pueden faltar. Incluso podemos decir más, si los paseos por la montaña pueden ser de interés, los pantalones para la nieve y la ropa térmica serán los mejores aliados.

Obviamente si hemos hecho una caminata o similar lo que tocará después es lo que en Noruega llaman Kos, o lo que es lo mismo, pasar un buen rato dentro de casa, de un hotel o similar con un fuego cercano o pasar por una sauna, algo que se encuentra muy fácilmente en Oslo.

¿Qué visitar?

Aunque parezca mentira todo aquello que una persona puede querer visitar en cualquier otra época del año en Oslo lo puede hacer también en invierno. Siendo un lugar donde nieva tanto y siempre, obviamente, están muy bien preparados para esto. Y, especialmente, el centro de Oslo está completamente despejado y se puede caminar sin mucha dificultad por sus calles. Si vais por allí seguramente os encontraréis tanto máquinas como personas que se dedican a esparcir sal no refinada (por eso dejan piedrecitas por el suelo) para mantener la nieve bajo control.

Igual, si la idea es moverse por la carreteras, se puede hacer sin ningún problema. Lógicamente con algo más de precaución que si no nevara, pero ellos están más que preparados para esto y si no se trata de carreteras secundarias o similares, todo se verá despejado.

Museos de arte

El invierno invita a pasar el rato en sitios cerrados y en Oslo no iba a ser diferente. Por fortuna si nos gustan los museos tendremos una gran variedad entre la que poder elegir y poder pasar así unos cuantos días de lo más entretenidos.

  • Museo Munch. Sí, efectivamente. El famoso pintor Edvard Munch cuenta con su propio museo en esta ciudad. Más allá de ‘El Grito’ por todos muy conocido y que no se encuentra en este lugar, en este museo nos invitan a conocer más de cerca a la persona y al artista a través de otras muchas de sus obras.
  • Museo nacional. Fue creado en el año 2003 tras la fusión entre el Museo de Artes Decorativas y Diseño, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Arquitectura de Noruega, la Galería Nacional de Noruega y las Exposiciones de gira nacional. Solo ya con esta información nos podemos hacer una idea de todo lo que nos espera en este lugar. Desde luego hay mucho que ver y podemos pasar días y días de lo más entretenidos. Como dato curioso es en este lugar donde encontraremos ‘El Grito’ si somos curiosos y queremos presenciarlo en directo.
  • Ópera de Oslo. Ya solo por su arquitectura (da la impresión de ser un iceberg) y su localización (se construyó frente al fiordo de Oslo) merece la pena la visita. Dentro nos encontraremos con un auditorio personal que puede albergar hasta 1.364 espectadores. Una de las cosas que más llama la atención de los visitantes es su impresionante lámpara de 7 metros de diámetro, con más de 8.000 diodos luminosos y 5.800 elementos de vidrio y cristal. Como dato curioso, el escenario principal se encuentra a 16 metros bajo el nivel del mar.
  • Museo de barcos vikingos. Este museo muestra los barcos vikingos que han logrado ser mejor conservados a lo largo de los años. Estos fueron encontrados cerca del fiordo de Oslo, en tres tumbas reales. Según narra la historia se enterraron allí hace más de 100 años con la idea de transportar a estos miembros de la realeza al reino de los muertos.

En realidad, será una cuestión de gustos y preferencias porque desde luego si algo no falta en Oslo son los museos. Los podemos encontrar hasta de lo más particulares, como el museo que alberga más de 12.500 mini botellas de licores, cervezas y refrescos.

Pero si queremos también dar alguna que otra vuelta podemos siempre pasarnos por el distrito de St Hanshaugen. Una de sus particularidades es que tiene forma triangular. Justo en el parque homónimo que se encuentra en el centro es donde los locales celebran el solsticio de verano. Este distrito ofrece tranquilidad pero también puestos particulares y algunos restaurantes que merecen mucho la pena para degustar sus especialidades.

Comida de temporada

El invierno también tiene sus cosas buenas y si hemos llegado a Oslo en esta temporada y nos gusta el marisco estamos de enhorabuena porque lo encontraremos muy fresco y de una excelente calidad. Suele ser también habitual el poder degustar skrei, especialmente en los meses de enero y febrero. Se trata de un bacalao ártico que hace su travesía desde el mar de Barents hasta los archipiélagos de Lofoten y Vesterålen, al tener estas aguas más cálidas.

Aunque los productos procedentes del mar son los más destacados en invierno en Oslo, también nos encontraremos con ricos platos a base de cerdo, venado o cordero, especialmente durante la época navideña. Los más atrevidos siempre pueden preguntar por el plato smalahove (que no es otra cosa que una cabeza de oveja) o el lutefisk (bacalao bañado en lejía alimentaria)

Obviamente, esto irá en gustos pero siempre suele ser una buena idea aprovechar los viajes para conocer también la gastronomía local. Igualmente, quien prefiera algo más conocido por su paladar siempre puede recurrir a los supermercados que, por norma general, están bien surtidos, o a restaurantes internacionales, donde se puede encontrar un poco de todo.

José Rico

José Rico nace en Oviedo (España) en 1956.

Estudia en la Universidad de su ciudad natal, las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, pero no finaliza ninguna de las dos dedicándose durante muchos años a tediosos y poco edificantes trabajos de seguros, transportes, venta de fitosanitarios, construcción y productos financieros.

Lector apasionado por la poesía desde muy joven es, en la actualidad, Gestor cultural.

Fundador y administrador de la desaparecida red social de escritores en lengua castellana "palabra sobre palabra".

Entre octubre de 2015 y finales de 2016 dirige el Ateneo Las nueve musas donde se imparten cursos online de artes, ciencias y humanidades.

Autor, junto a Alonso Pinto Molina, del blog "Ángel González - poeta", homenaje al poeta de Áspero mundo y Tratado de urbanismo. Blog que se trunca al año de su nacimiento dada la insistencia de la viuda del poeta en censurar los contenidos del mismo.

Editor de "MEMORIA 2012" (Editorial Círculo Rojo), "El viaje" (2013) Editorial círculo Rojo, "La gramática de las cigarras" (2014) Editorial Círculo Rojo. "En este banco" (2016) Ruíz de Aloza Editores.

Desde al año 2015 es Director-Editor de la revista de artes, ciencias y humanidades "Las nueve musas".

En agosto de 2017 comienza con el proyecto editorial Las nueve musas ediciones y a finales del 2020 con el Directorio Cultural Hispano

Ha publicado el poemario "Ayer soñé que calvo me quedaba" (Las nueve musas ediciones - 2020)

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