Un Legado Vivo de Faure Chomón y Símbolo de Resistencia Cultural
Desde su consolidación por Faure Chomón Mediavilla durante su gestión como primer secretario del PCC en Las Tunas (1970-1980), la Jornada Cucalambeana ha evolucionado hasta convertirse en uno de los eventos culturales más representativos de Cuba y un emblema vivo de la identidad campesina.
Este evento, celebrado cada año en la emblemática Finca El Cornito, lugar que inspiró la obra del destacado poeta Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, conocido como El Cucalambé, no solo honra su legado poético, sino que también preserva la rica tradición folclórica del campesinado cubano.
La Jornada Cucalambeana es más que un homenaje al “cantor de Rufina”; es una manifestación de la conexión entre la cultura, la identidad y el pueblo campesino. En sus inicios, este evento fue una reunión modesta de admiradores del bardo tunero, impulsada por figuras de gran relevancia cultural como Jesús Orta Ruiz, José Ramírez Cruz, Ramón Veloz y Manuel Fernández. Bajo la dirección de Chomón, este proyecto se transformó radicalmente en una celebración de amplio alcance que promovía la activa participación popular y ponía en el centro de su organización a las comunidades rurales.
La relevancia de la Jornada también radica en su capacidad para articular lo espiritual con lo material. A través de actividades como el guateque típico, las décimas improvisadas, las exposiciones de artesanía y las muestras de música y danza tradicional, la Jornada refleja el alma del campesinado cubano. Cada elemento, desde las tradiciones agrícolas hasta las prácticas festivas, es cuidadosamente integrado en el marco de las celebraciones, creando un espacio donde el pasado y el presente dialogan de manera constante.
Bajo la visión estratégica de Chomón, la Jornada no solo ganó fuerza y popularidad en el ámbito nacional, sino que también trascendió fronteras, sentando las bases para un intercambio cultural con otros países iberoamericanos.
Durante su gestión, él promovió la idea de proyectar la Jornada como un evento de diálogo internacional, lo que se materializó en las décadas siguientes con la creación de encuentros y coloquios que resaltan la universalidad de la décima como expresión poética. Este enfoque permitió que artistas y académicos de diversos países compartieran sus perspectivas y tradiciones, fortaleciendo los lazos culturales entre Cuba y el resto de Iberoamérica.
Hoy en día, la Jornada Cucalambeana sigue siendo un símbolo vivo de resistencia cultural frente a las adversidades económicas. A pesar de los desafíos impuestos por el Período Especial y las dificultades de las décadas subsiguientes, el evento mantiene su esencia y continúa siendo celebrado con la misma pasión y compromiso que en sus inicios.
El carácter participativo y comunitario de la Jornada ha sido fundamental para su supervivencia. Las nuevas generaciones la han acogido como un espacio de expresión y aprendizaje, asegurando que la riqueza cultural del campesinado cubano perdure.
Cada edición, marcada por el vibrante guateque típico y las décimas que parecen surgir del alma campesina, reafirma la importancia de este evento en la construcción de una identidad colectiva. En El Cornito, bajo la sombra de los bambúes que han sido testigos de incontables encuentros culturales, la Jornada Cucalambeana no solo celebra el legado de El Cucalambé, sino que también se convierte en un espacio donde las raíces culturales de Cuba florecen con fuerza y vitalidad.
La trascendencia del aporte de Faure Chomón radica en la capacidad de la Jornada para adaptarse a los tiempos modernos mientras mantiene su esencia. Más que un simple evento cultural, se ha convertido en un símbolo de resiliencia y orgullo para Las Tunas, recordando a todos que la cultura es un puente poderoso que conecta generaciones y territorios, incluso en los momentos más difíciles.

















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