Las nueve musas
La fotografía como presencia

La fotografía como presencia

Promocionamos tu libro

«Pero la fotografía es la ausencia real, la presencia familiar
y auténtica de la realidad en su ausencia»
Robert Castel[1]

El mito del nacimiento de la fotografía hace referencia  a la necesidad, frente a la ausencia, de retener la imagen del que no está, un intento por prolongar  su presencia o quizás la memoria, planteando, de este modo, uno de sus principales usos.

PresenciaDice Philippe Dubois «Plinio nos relata la historia de la  hija de un alfarero que estaba enamorada de un joven. Este tuvo que partir un día en un largo viaje. En el momento de la escena del adiós, los dos amantes están en una habitación iluminada por un fuego que proyecta en el muro la sombra de los jóvenes. Para conjurar la futura ausencia de su amante y conservar una huella física de su presencia actual, en este instante-bisagra lleno de deseo y de temor, la joven tiene la idea de representar sobre el muro, con un carbón, la silueta del otro que allí se proyecta; en el instante último y resplandeciente, y para matar el tiempo, fijar la sombra de aquel que aun está allí pero que pronto estará ausente.» [2]

No sólo mostrar lo vivido, o recordar quién fuimos, sino a quien no está. Evocar. De alguna manera el hombre siempre buscó simbolizar y representar, y así crear más allá de la realidad una instancia donde encontrar lo/él ausente. Para Debray[3] la imagen no es una simple metáfora del desaparecido sino «una metonimia real, una prolongación sublimada pero todavía física de su carne»

Según Marisa Strelcznia[4] «la categoría fundadora de la imagen es la necesidad de prolongar el contacto, la proximidad, el deseo de que el vínculo persista. Incluso y fundamentalmente cuando el adiós es definitivo»

FotografíaDesde el momento que la fotografía adquiere un uso social y comienza a expandirse por todo el mundo, nace la costumbre de tener al menos un retrato de la persona amada, del hijo, de la madre.

Los cuadros en las paredes, los retratos en medallas, la fotografía en la billetera, y más acá el fondo de pantalla, la galería de fotos en la memoria del celular. Los afectos van con nosotros, están presentes mediante una imagen querida y conservada. Nuestra memoria, como un ciego, se apoya en el bastón del soporte donde conservar los recuerdos.

Cabe preguntarse ¿cómo se recordaba a quienes no dejaban retratos, la memoria se apoyaría en la imaginación? y también ¿cuánto pueden durar las imágenes que nos perpetúan?. ¿Cuántas manos se encargaran de preservarlas y cuántas sabrán de quién se trata?.

Un paseo por una feria de antigüedades  nos permite encontrar viejas fotos de gente que ya nadie reconoce.  Quedó la presencia, quedó el sustituto para la ausencia pero ya sin historia posible. Sin una memoria que recuerde. Pero acaso esa sea la excepción.

En los viejos hogares para huérfanos existía una costumbre: la madre dejaba junto con  su hijo, a falta de una fotografía,  una estampa de la virgen donde se recortaba el niño Jesús que conservaba la madre. En un futuro, se reunirían y completarían la imagen.

Quizás por ser presencia en ausencia es que también hay una práctica que podemos rastrear en viejos álbumes: la foto cortada, la persona que fue sacada de la escena para poder olvidarla.

Beatriz Fiotto

Fotografías @ Laura Rivera – de «Fotos perdidas (fotografías encontradas en la calle

[1] Robert Castel en Imagenes y Fantasmas ensayo de Un arte medio

[2] Philippe Dubois en El acto fotográfico

[3] Regis Debray en Vida y muerte de la imagen

[4] Marisa Strelczenia en ensayo: Fotografía y memoria: la escena ausente

Última actualización de los productos de Amazon el 2022-10-05 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

Foto del avatar
Directorio Cultural Hispano

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Las bestias nazis

Apadrina a un redactor