Las nueve musas

La desaparición del pensamiento

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Hay una algarabía en la calle que se cuela por las ventanas de los hogares.

Es una muchedumbre que parece avanzar sin oposición por el mundo, y por encima de sus cabezas un grueso manto anaranjado cubre el horizonte uniformemente. «¡Es fuego!», grita uno atemorizado. Erróneamente, los ignorantes ojos de aquél habían confundido el fuego con la luz. Aquella masa de gente no eran vándalos que quisieran hacer la guerra, sino filósofos que regresaban a pregonar su razón, con luz propia.

Es posible que un día suceda algo parecido. Un grupo de personas irreconocibles, temidas por desconocer su función, su para qué. Y no serán sino filósofos que regresen para construir una nueva cordura. Es posible que ocurra, porque ya ha empezado su amanecer.

El sistema educativo de hoy margina la filosofía, convertida en un alumno sentado sobre un pupitre que mira la pared, y que calla impotente.

PensamientoLa asignatura de filosofía obliga a sus instructores a deambular por los colegios e institutos buscando una materia que impartir. Obligados a enseñar aquello de lo que no saben sino lo más básico. Obligados, también, a guardar en su memoria, muy lejos de la voz, aquello de lo que si saben. La educación se encamina hacia la falta absoluta de interinos en filosofía. Serán reconvertidos en profesores de apoyo para asignaturas como historia, lengua, latín o griego. Sus horarios se moverán por las prioridades dadas a otras asignaturas, convirtiendo al profesorado de filosofía en parches con los que tapar agujeros temporales. No sólo se denigra a la madre del conocimiento, sino a todos sus discípulos hechos maestros que pretenden hacer presente el pensamiento antiguo, para construir la voz propia de cada uno que nos haga ser lo que a veces se olvida, personas.

Quizás un día la filosofía vuelva a recorrer las calles de la sociedad, y vuelva a lanzar como pétalos en un festejo preguntas por doquier que obliguen a reflexionar. Cabe la posibilidad de que ese nuevo plan educativo llamado la LOMCE arrebate el cuestionamiento del pensamiento de la gente. Y entonces la libertad será como pulseras que se reparten al terminar el colegio, un aditivo material que haga creer que se tiene las respuestas. Y bien es cierto que se pueden tener, se pueden aprender aquellas que sean dadas. Pero es mucho más útil, aunque más pasivo, es cierto, formular, inventar, construir, crear, hacer preguntas y perseguir las respuestas. No se debe situar a nadie en las tierras conquistadas, sino que ha de ser cada cual quien, por medio de su lucha dialéctica, consiga llegar a la cumbre de su conquista personal. Hay que mover el foco de la mente, localizar otros espacios, y plantearse que hay tanta existencia como alcance a iluminar esa mente.

Llama la atención la naturalidad con la que se denigra al germen, al origen, a la raíz de todo lo que ha ido viniendo de un tiempo a esta parte. Se habla del conocimiento en todas sus dimensiones, en cómo los antepasados miraron al cielo y no vieron techo sino infinito, y se pusieron a investigar movidos por una curiosidad que les atrapó, o cómo la vida pública se fue congregando en el debate de leyes ciudadanas, de derechos y libertades que por la simple razón de existir, cada persona merecía. Todo surgió de la duda, una duda que les hizo comprender que había libertad, y que por tanto las imposiciones de otros no tendrían motivación alguna más que la irracionalidad. En esa lucha entre razón e imposición, en el quiebro que dibuja la duda, la humanidad fue cobrando, tras muchas batallas sangrientas fundamentadas en creencias dispares, un sentido cada vez más unitario y humano. La filosofía ha abrazado al derecho, a la política, al periodismo, a las matemáticas, a la física y tantas otras ciencias. Separarlas, es como separar a una madre de un hijo. Ninguna de las partes tiene la voluntad de huir del otro, y sin embargo hay algo externo a ellas que las están obligando a independizarse, y en caso de la filosofía a desaparecer.

Los filósofos siempre se han tenido que defender ante la tediosa pregunta de ¿para qué sirve la filosofía? Parece que tuvieran que legitimar su propia existencia. Pero, por qué no responder. ¿Qué se aprende en Filosofía? Principalmente a argumentar. La argumentación es un discurrir que guía y alcanza una respuesta. Es una respuesta en sí misma desde el inicio de las palabras, pero construye algo mayor a medida que la argumentación avanza. Y lo hace de tan buena manera, que edifica algo sólido e irrefutable. La filosofía favorece la lectura comprensiva. Quedarnos en lo que dicen las palabras y las frases es sinónimo de conformarse con lo dado. Ampliar ese significado, rebatirlo en el fuero interno es asimilar, dejar traspasar la esencia del significante para quedarnos con la verdadera sangre de las oraciones, y por lo tanto para comprender las intenciones. He ahí cuando emerge las bondades o las maldades de quienes hablan, de quienes esconden, y de quienes se sinceran. La filosofía ayuda a llegar a los niveles de abstracción, a lo que no se tiene pero sí se es. Ello favorece la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se piensa y lo que se dice, jugando a crear una armonía en un anillo indestructible. La mayor abstracción que se tiene es la humanidad en cada uno. La compasión como el sentimiento ante el dolor ajeno, la necesidad de rescatar desinteresadamente al que lo sufre, o la benevolencia ante el indefenso como esa capacidad de perdón que subyace ante las injusticias y es capaz de sobrepasarlas. La filosofía sirve para hacer al ser humano persona, llevándolo a un nivel superior que nada tiene que ver con todo aquello de lo que uno se rodee, sino con todo aquello que una contenga dentro de sí.

La filosofía es un viaje de dentro hacia más adentro, que reflexiona con independencia de las creencias religiosas, que es capaz de juzgar a su Dios y castigarlo, que es capaz incluso de revertir esas creencias y transformarlas en otras bien distintas.

Hoy día el poder ha envenenado la educación. La visión que reina y mueve todas las piezas del tablero es una puramente mercantilista, donde lo verdaderamente trascendente no es el alumno ni el profesor, sino el lucro que genera la política de la educación. Es más importante tener colegios hermosos con un esqueleto débil, que una fisonomía responsable y disciplinada. El gobierno no quiere filosofía porque no sabe aplicar la que debería. Si bien antes hemos dicho que la duda es una especie de libertad que nos permite elegir, el gobierno no duda porque no quiere pensar, simplemente acata las órdenes del Banco Central Europeo y de Bruselas quizás por miedo a la equivocación. La educación española es objeto de una imposición todavía injustificada de los mandos europeos. Hay miedo y muchos complejos en el gobierno de España.

La era contemporánea se ha acostumbrado a crear la filosofía que dan por resultado la suma de todo lo demás: la organización de las ciudades, el orden social, la justicia y la legalidad (muchas veces en contraposición), la dirección de la política, la educación, el imperio de la economía (única razón por la que se parece vivir) etcétera… La fórmula debería ser inversa. Esto es, plantear una filosofía, tranquilamente, con todo el tiempo del mundo, sentados en una silla de playa tomando una cerveza, discutir, levantar la voz, argumentar, callar, admitir o negar, permitir ser refutado, responder y concluir. Y a partir de ahí, entonces sí, se podrá construir una suma de cosas que mantengan vigente el resultado anticipado de la filosofía creada. Todo lo que sea no instruir a lo niños, adolescentes y jóvenes en esa línea, supondrá una pérdida de tiempo y un calvario para el progreso. No hay que vivir y pensar después. Hay que pensar, y luego vivir. Los sueños son imaginaciones que quieren elevar su rango al de realidad. La filosofía es esa imaginación soñada, esa voz divina, una novela de la conciencia y de la humanidad que persigue su éxtasis en el Estado de la Naturaleza.

José Rico

José Rico nace en Oviedo (España) en 1956.

Estudia en la Universidad de su ciudad natal, las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, pero no finaliza ninguna de las dos dedicándose durante muchos años a tediosos y poco edificantes trabajos de seguros, transportes, venta de fitosanitarios, construcción y productos financieros.

Lector apasionado por la poesía desde muy joven es, en la actualidad, Gestor cultural.

Fundador y administrador de la desaparecida red social de escritores en lengua castellana "palabra sobre palabra".

Entre octubre de 2015 y finales de 2016 dirige el Ateneo Las nueve musas donde se imparten cursos online de artes, ciencias y humanidades.

Autor, junto a Alonso Pinto Molina, del blog "Ángel González - poeta", homenaje al poeta de Áspero mundo y Tratado de urbanismo. Blog que se trunca al año de su nacimiento dada la insistencia de la viuda del poeta en censurar los contenidos del mismo.

Editor de "MEMORIA 2012" (Editorial Círculo Rojo), "El viaje" (2013) Editorial círculo Rojo, "La gramática de las cigarras" (2014) Editorial Círculo Rojo. "En este banco" (2016) Ruíz de Aloza Editores.

Desde al año 2015 es Director-Editor de la revista de artes, ciencias y humanidades "Las nueve musas".

En agosto de 2017 comienza con el proyecto editorial Las nueve musas ediciones y a finales del 2020 con el Directorio Cultural Hispano

Ha publicado el poemario "Ayer soñé que calvo me quedaba" (Las nueve musas ediciones - 2020)

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