Las nueve musas
La muerte
Promocionamos tu libro

 a ti Fernando Corona ante belleza de tu pregunta
¿y tú, cómo pasas los días de muertos?

 La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.

 François Mauriac

A lo largo de la historia del ser humano, la Muerte ha sido y es un evento que pareciera contradecir a la Vida, un acto que puede llegar bajo determinados avisos, o de manera instantánea cambiando el sendero de quien se enfrenta a ella, sin embargo, la Muerte, al ser la fuerza y el sostén de la Vida, da sentido a la Existencia.

La Muerte, al contrario de lo que se piensa, no tiene relación con el Tiempo, en particular, porque ella, -desde las creencias religiosas- da sentido a la Eternidad, y – si, lo percibimos desde la ciencia- a la Expansión de la Energía, porque esta no se destruye, sino que se transforma.

Bajo las creencias religiosas la Muerte es el paso hacia a D/os, de ahí que Santa Teresa de Ávila dijera:

Vivió sin vivir en mí,
y tan alta vida espero
que Muero porque no muero
vivo ya fuera de mi
después que muero de amor
porque vivo en el Señor
que me quiso para sí,
cuando el corazón te di
puso en él este letrero
que muero porque no muero

Es así como por medio de estas palabras comprendemos el ansia de querer dejar este Tiempo para comenzar a existir en el interior de lo que se ama con demencia, porque de manera paralela a una pérdida, la Muerte nos muestra el comienzo de lo Eterno, de ahí que los grandes amores lacren este encuentro con su presencia, porque saben que mientras la Vida los separa, la Muerte los entrelazará y unirá con lo Divino, porque la Muerte es sumamente cercana a D/os, por ello, en las más bellas representaciones de arte sacro habita una Calavera, esto significa que al ser parte del Misterio divino la Muerte está cercana al Amor erótico y al amor espiritual, por ello, el Eros y el Thanatos se muestran siempre uno al lado del otro.

No existe Vida sin Muerte a semejanza de cómo no existe Vida sin una relación donde se compenetre la Carne.

Cada día vivimos y morimos, de ahí que esté escrito en el Talmud:

Tenemos una sola Existencia, Vidas cuantos amaneceres podamos contemplar

Es por esto que la última oración que se realiza en diversas religiones, -como Completas en el cristianismo católico-, sea la oración de la muerte, porque duermes y mueres ya sea por instantes o por siempre, cerramos los ojos, pero no sabemos si volveremos a despertar. Dormimos, para reflexionar lo realizado, para preguntarnos si hemos sido buenos seres humanos en nuestro actuar, y ahí, bajo el manto de la noche mientras los párpados se cierran, el Espíritu purifica al Alma, y el Alma se reconcilia con el Cuerpo, para que al amanecer, todo sea nuevo, una nueva oportunidad para sorprendernos, para conocer nuevamente a cada persona, porque cada individuo, resguarda lo que debe guardarse para no cargarlo, lo protege para no olvidar, para cuando sea necesario releer y evitar hacernos daño a nosotros mismos, de ahí que el Zohar tenga escrito:

Cada amanecer es distinto para comprender que nada nos pertenece

Somos seres de Vida engendrados con la unión de la Muerte y de la Existencia, creados para sanar en ese Tikum Olam, en esta Destrucción – Construcción del Universo que se nos explica a través de la Trimurti, (Creación, Conservación, Destrucción), representados por Brahma, Vishnu y Shiva.

A partir de ellos podemos comprender que todo lo existente si no tiene un proceso de destrucción no podrá llegar a otra etapa, y eso es la Muerte, un estado de purificación donde el Espíritu o Energía se libera de la Materia y del Ego, es decir, del Alma.

Porque el Alma es este Satán, esa concupiscencia que nos pone cada segundo a prueba, y nos hace crecer al entrelazar la Materia con la Energía, creando un lazo entre el Principio y el Fin, porque eso somos, un Fin que lleva a un Principio acompañado de la Muerte.

Saber que vamos a morir irónicamente se convierte en nuestro punto y eje de partida, porque nos contraemos en la Vida para expandirnos en la Muerte, de ahí el sentido de bien morir, es decir, tenemos el deber de aprovechar cada segundo, no sólo porque nunca regresará sino porque quizá ese segundo desaprovechado sea el último.

Pero ¿qué es la Muerte?, ¿puede considerarse como un castigo?, ¿debemos temerle y entristecernos de su existir?

La respuesta desde la Mística es que la Muerte no es más que otro proceso de la propia Existencia, de esa Energía Oscura que al contraerse se vuelve Materia.

El ser humano, se contrae nace, crece, madura, envejece, y de manera semejante al descubrimiento del desplazamiento al rojo galáctico, a través del cual se percibió que el universo se expande ya que las galaxias se alejan cada vez más, la Muerte se va expandiendo en la Existencia, dejando a la Vida como un breve Polvo de Tiempo dentro de toda la gama de la Eternidad.

La Muerte desde la Espiritualidad no es más que una separación sensitiva, que tiene relación con el Cuerpo y el Alma, pero no con el Espíritu.

La Muerte es sólo un velo que se coloca en el tercer ojo, pero ¿qué significa esto?

Vayamos un poco hacia atrás, cuando el polvo de las estrellas comienza a caer y forma la materia, una materia que tiene diferentes edades porque depende del tiempo de existencia de la estrella de la cual fue formada, así, por ejemplo, un niño puede tener mayor sabiduría que una persona de setenta años, ¿por qué?, sencillamente porque el polvo de estrellas de la cual fue formado es más antiguo que el de la estrella que dio vida al anciano, por lo tanto, ese tiempo de Existencia o Kayrotico no tiene relación con el Cronos; esto nos da una breve explicación del por qué un niño nace y muere a los pocos minutos o días, mientras que otros pueden vivir más de 100 años, cada cuerpo se crea, se conserva y se destruye de acuerdo al Tiempo Kayrotico, conforme a lo que vino a enseñar y a aprender.

Cada una de las personas que habitamos este mundo, tenemos una misión de Vida enfocada en aprender y en enseñar, por ello, en cuando hemos recibido y otorgado lo que nos corresponde, debemos irnos, ya que permanecer en la presencia del otro podría dañarlo y llevarlo al abismo de la locura, por esta razón, Morimos para la Vida, pero no para la Existencia, porque somos Energía, es decir, no nos Destruimos sólo nos Transformamos.

Los Sabios de diversas religiones mencionan que este estado llamado cuarta dimensión y a la cual podemos entrar por medio de diversas plantas alucinógenas pertenecen al estadio de la Muerte, donde existe mayor conocimiento, y donde los seres se encuentran en un nivel superior, porque ahora, tienen lo que la Vida les ha dejado en sí mismos.

La Mística explica que el Tercer Ojo es lo que nos lleva a contemplar con los cinco sentidos diversas sensaciones espirituales, aunado a que se relaciona con la visión de lo Sagrado, este Tercer Ojo nos lleva a comprender quienes somos y el verdadero significado del existir, además, por medio de él comprendemos que Todo es Nada y la Nada se devela Todo. También nos enseña que la Misión del Ser Humano es encontrar su pregunta y no sus respuestas, porque estas las tenemos en nuestro interior por añadidura, pero al perder la Gracia, es decir, al ya no saber quiénes somos, se quedaron encerradas en nuestro interior, por lo que para liberarnos necesitamos encontrar nuestra pregunta, porque ella será la que nos libere, e irónicamente ese cuestionamiento llega con la Muerte, esa pregunta, dicen los grandes sabios es la que queda en los labios y en la mente de cada persona que Muere.

Oración de la muerte

De ahí que todo sea pregunta, por ello, D/os no hace más que preguntar al Hombre, por eso la mayéutica, la dialéctica y, ese sin fin de cuestionamientos que surgen una y otra vez como un regalo y pista continúa de lo que debemos hacer, siendo esto, el sentido de tantos por qué…

La Muerte, dicen los Místicos, no es un acto que le afecte a la persona que se considera ha muerto, no, la Muerte afecta a quienes siguen con Vida, porque son ellos, quienes dejan de percibir a la persona, quienes necesitan despedirse, agradecer y aprender de ese mismo hecho, porque quien se considera ha muerto, continúa en su Existencia sin ningún daño o ruptura en su caminar.

Cuando la persona muere, es porque se ha colocado un velo negro sobre el tercer ojo del semejante, sin embargo, ese ser continua con su existencia.

Nada se destruye todo se transforma. Cuando una persona Muere, explican los grandes Místicos, no Muere para sí misma, sino que deja de ser percibida para quienes ya no necesitan obtener mayor conocimiento y aprendizaje de ella.

Por ello, en ocasiones se perciben sombras, luces, se siente energía, porque en esta contracción, expansión de la Existencia continuamos en el mismo Universo, pero en diferente dimensión, en distinto cielo.

Por este motivo, mencionan las religiones, la Muerte a nuestro alrededor debe causar alegría y paz, porque nos muestran que hemos avanzado, que vamos hacia un sendero diverso, y nos recuerdan que, en un tiempo inesperado, la visión de lo que somos también será vedada para quienes están a nuestro alrededor, de ahí que Antonio Machado dejara escrito:

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Estas enseñanzas antiguas sobre la Muerte, nos recuerdan que nuestros actos tienen un sentido y una razón de ser envuelta bajo la Voluntad de D/os, y que cada persona, ser vivo o partícula que se entrelaza en nuestro camino, aunque sólo pase junto a nosotros, o únicamente lo percibamos como parte de la atmosfera en la calle, tienen una razón de aprendizaje que nos llevará a Morir en paz, es decir, sembrar en el prójimo un Conocimiento tan profundo que ya no necesitará de nosotros, por ello, morimos, y de ahí el sentido de la alegría de morir, porque quien muere ha dejado un Conocimiento justo y profundo. De ahí, la importancia de valorar a las personas en Todo lo que son y de sorprendernos de lo que nos entregan, solo así la Muerte no será en vano.

Somos hijos de D/os mencionan las religiones, y Polvo de Estrellas dice la ciencia y unidas nos recuerdan que somos Energía Oscura vuelta Materia en este Tzim Tzum o Big Bang donde recordamos que…

fue tanto el Amor de D/os que la Existencia se Contrajo y se Expandió la Vida como un acto de Su misericordia, tejiendo entre ellas la Belleza de ese Conocimiento que sólo puede otorgarnos la Muerte…

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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