Las nueve musas
Ananga Ranga

El ananga ranga la sexualidad consagrada a D/os

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Quien conoce el arte del amor y comprende lo distinto y lo complejo, conforme calma sus pasiones, aprende a pensar en su creador, a estudiar temas religiosos y a adquirir el conocimiento divino, quedando libre de futuras transmigraciones, por lo que irá directamente al paraíso (Svarga)

El ser humano fue creado de una gota de semen cuando es eyaculado (Qur´an -Sura de la Estrella) a Imagen y Semejanza de D/os, porque masculino y femenino los creó (Torah /Antiguo testamento), mientras que el Mazdeísmo, en el Gäthas, Yasna 44, 3ss, se menciona que el dios (Amma para los Dogones) creó el universo a partir de algo infinitamente pequeño u especie de átomo inicial materializado actualmente por el más pequeño de los granos de cereales, el fonio.

Este «grano del mundo» congenia en potencia los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y aire), mientras que en el hinduismo se cree que Brahma fundó el espíritu, el «yo», la virtud, la energía, el mal, los cinco sentidos, emitió los dioses y creó el sacrificio; el tiempo y sus divisiones, así como las constelaciones. Como quería crear los seres, «emitió el ardor intenso y la palabra, así como la facultad para gozar, el deseo y la cólera». De su cuerpo sacó las cuatro castas principales; de su boca los Brahmanes, de sus brazos los guerreros, de sus caderas los comerciantes y de sus pies los siervos. Luego Brahma se dividió en dos y se convirtió en hombre y mujer, mientras que en el Púrusha sukta (brdel Rig-veda) compuesto a fines del II milenio a. C.), se describe la creación del universo a partir de los remanentes de un gigantesco dios primordial llamado Púrusha (‘varón’), descrito como la conciencia primordial, es decir, que más allá de la visión religiosa el mundo fue creado a partir de dos energías la masculina y la femenina, mostrando con ello, que la dualidad es el padre y madre de la unidad, es decir del todo.

Esta concepción donde se enfatiza que Hombre y Mujer los creó / masculino y femenino, tiene una clara sabiduría oculta, un mensaje divino en el cual se comprende que todo tiene su otro punto, no medio, sino otra comprensión.

Todo lo contemplado se visualiza desde lo objetivo y lo subjetivo, desde lo inmaterial y lo material, desde arriba o abajo, desde el exterior y el interior, desde lo espiritual y lo corpóreo, desde la izquierda o la derecha, de manera semejante a como existe la alegría y la tristeza, así como la muerte y la existencia, por mencionar sólo algunos puntos. Sin embargo, se menciona en la mística que todo debe de comprenderse en uno mismo para poder descifrar el universo.

Pero el uno mismo, irónicamente depende de una contraparte, es decir, el otro es quien me otorga el equilibrio de la comprensión de mi mismo, comenzando siempre por lo que podemos percibir y sentir, es decir, el cuerpo, la carne y la sexualidad.

Dentro de los siete lenguajes, el cuerpo, los instintos y la sexualidad pertenecen a una misma triada, donde la Palabra ejerce su poder y llama a hacerse presente y sobre todo a comprenderse, el no hacerlo lleva a la perdida de uno mismo y a relaciones carentes de sentido al estar presente el egoísmo.

El ser humano tiene en sí mismo la responsabilidad de percibirse, de sentirse y sobre de escuchar antes que a la mente a su cuerpo, porque es sobre esta carne donde comienzan los misterios de D/os.

La carne, el cuerpo es el hogar de la sexualidad, a semejanza de como la sangre es el hábitat de la vida, del nefesh, del aliento físico, de ahí la importancia que cada una de las religiones le otorga, porque la sexualidad es el punto céntrico entre la razón y la espiritualidad, por ello, el cristianismo es una religión de carne, de un D/os encarnado, por ello, se ejerce en el Shabbat cuando las puertas del paraíso están abiertas, por ello, para el Islam es la caridad más grande que un hombre y una mujer se otorgan a sí mismo, y por esta razón en el hinduismo se considera la puerta hacia el sendero del Uno.

Una prueba clara de ello se encuentra en el Kamasutra, o tratado del dios del Amor,  en donde se nos enseña a conocernos a nosotros mismos a partir de conocer a nuestra pareja, es así como cada una de las 75 posiciones no fueron creadas para determinar una flexibilidad como se ha querido interpretar, el Kamasutra es una guía espiritual del conocimiento del primer, tercer y sexto lenguaje (cuerpo, instintos y sexualidad), este texto es un espejo donde se enseña al hombre y a la mujer a conocerse, a saber que tipo de hombre y de mujer es cada uno a nivel espiritual por medio del color de la piel, del tipo de cabello, de la estatura, del color de los ojos, el Kamasutra es un recorrido por la corporalidad propia y del otro, es un espejo en donde el reflejo y la imagen es el otro, así al saber y aprenderse cada centímetro de uno mismo a través de la pareja se sabrá cual es la mejor posición para alcanzar el orgasmo, el cual no es otra cosa que el encuentro con el Uno, es decir con lo divino.

Kamasutra

Este libro nos enseña que al unirse lo femenino con lo masculino, el Todo se vuelve Nada, por ello, el orgasmo es sumamente importante, porque el dialogo de los cuerpos en la sexualidad es fundamental, ya que sólo bajo la comprensión de la Palabra (cuerpo) la Escucha de la búsqueda entre uno y otro cuerpo (sexualidad) alcanzará la redención donde el Silencio (orgasmo) de D/os se hace presente, de ahí la semejanza entre el éxtasis religioso, como se puede percibir en santa Teresa.

En el clímax erótico de este conocimiento, surge también la importancia de la ética sexual de las religiones, es decir, las prohibiciones hacia una sexualidad adulterada, no se relacionan en su esencia con la moral, sino con la perdida del encuentro con lo divino por medio de la percepción y la comprensión del entrelazamiento cuántico de dualidad, y se habla de la cuántica, porque está explica que  al unirse dos cuerpos por medio del calor, este al ser una potencia clara de energía transferible que pasa de un cuerpo a otro, afecta de manera permanente en las acciones, provocando en el interior una entropía, la cual provocará una acción contraria en el otro, de ahí que las relaciones se vuelvan tan complicadas y complejas a nivel emocional.

Con base a ello, los sabios de la India desarrollaron no sólo el Kamasutra, escrito por Vatsyayana en el siglo III (del cual ya hablamos en otro artículo), sino el Ananga Ranga, escrito por Kalyanamalla o Kalyan Mali en el siglo XVI.

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Ananga Ranga
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Ananga Ranga
  • Malla, Kalyana (Autor)

Se menciona que este texto se escribió para instruir en el misterio del amor a Lada Khan, hijo de Ahmed de la casa de Lodi, por medio de la siguiente leyenda:

  Una mujer, ardía en deseos, pero no al encontrar quien la satisficiera, se desnudo jurando que no volvería a vestirse hasta que encontrará un verdadero hombre que la llenara de placer, en ese caminar llegó hasta la casa del rajá donde Koka-Pandit servía, al verla, le preguntaron si no sentía vergüenza, pero ella respondió, -!no tengo porque avergonzarme, porque no observo ningún varón-, ante esta respuesta, y la estupefacción de todos los presentes, el sabio Koka Pandit, suplicó al monarca le permitiese satisfacer a aquella altanera peregrina; se la llevó a su casa y con una inexplicable habilidad la dejo completamente saciada, a tal grado que tuvo que pedir clemencia. Después de ello, ante su derrota, ella camino hasta el monarca, no sin antes ser obligada a cubrirse de velos.  Este hecho dejo sorprendido al Rajá, por lo que solcito al sabio lo instruyese en semejantes habilidades, ante esto, narró el Ananga Ranga.

Su nombre sánscrito define la forma incorpórea de Kama deva o Kamadeva, el llamado cupido hindú, aunque también es llamado Kama-shastra o la escritura de Kama o Lila Shastra, la escritura del juego del amor.

Este texto podría decirse que complementa la sabiduría del kamasutra, y fortalece el conocimiento de la dualidad no sólo a partir de cada cuerpo, sino que entrelaza la creación, de esta manera el orgasmo o unión con D/os no será sólo entre el ser humano, sino que para que sea una develación completa del misterio divino debe estar unida toda la Creación.

A continuación, se explicará de manera breve y concisa este camino hacia el sendero-éxtasis divino.

Primera parte

El principal conocimiento se fundamenta en reconocer las cuatro clases de mujeres, relacionadas con los cuatro ejes del universo y con las cuatro fases de moksha o liberación de las nuevas transmigraciones. Es decir:

  1. Padminpi o sayujyatá o Khadgini-moksha (liberación de la espada): en donde la absorción del hombre e la narayan o divinidad, que vive en el Khsirabdí o Mar de Leche, uno de los Siete océanos o lenguajes, de cuyo mar surgió el padma o flor de loto.
  2. Chitrini – Samipyatá moksha, aquí pertenecen aquellas que habiéndose encarnado como diosas realizan diversos y hermosos trabajos.
  3. Shankhiní o sarapatá moksha, semejante al hombre que toma la forma de Vishnú, llevando en su cuerpo la Shankha (concha de caracol marino), así como otros emblemas del dios.
  4. Hastiní o salokata – moksha, representa lo que la residencia en el paraíso de Vishnú, esta clase posee atributos y propiedades del dios como forma, manos y pies, de cierta manera se podría decir que es la que sostiene la materia.

Pero para saber a qué clase se pertenece es importante comprender cada una de sus peculiaridades.

  1. La mujer Padmini o mujer loto es considerada de temperamento nervioso, tiene rostro de luna llena, su yoni o órgano sexual femenino es parecido a un capullo abierto del loto, y su kama salila o semilla de amor, el agua que resbala de él lleva el perfume del lirio recién abierto, además tiene el sueño ligero.
  2. La mujer chitrini o mujer arte, de temperamento sanguíneo, tiene el cabello negro, estatura media, cintura fina, su vello es escaso, pero el monte de Venús elevado, su kama salila es tibio y lleva el perfume y la abundancia de la miel, por lo que en el coito produce sonidos peculiares.
  3. La mujer shankhiní o mujer concha, es de temperamento bilioso, piel amarilla, su cuerpo está desarrollado, su yoni siempre está húmedo de kama salila cuyo sabor es salado, tiene voz ronca, camina de prisa, le gustan las flores, dura de corazón.
  4. La mujer hastiní o mujer elefante, de estatura baja, cuerpo grueso y tosco, voz agradable, su kama salila tiene el sabor del sudor del elefante en primavera, es lenta al amar, se satisface con el coito largo, es irascible.

Cuando ya se tiene este conocimiento y se ha descubierto que tipo de su mujer se es o se tiene como pareja se explican los días y las horas de mayor placer, porque dependiendo de la clase de mujer el día le otorga determinados dones para que a partir de ellos abra las puertas del paraíso para hacerse uno con D/os.

Segunda parte

Consta de un breve tratado en donde se explican las distintas partes del cuerpo de la mujer donde se resguarda con exactitud y abundancia la pasión.

Se especifica que en la mujer la pasión se posesiona de diversas partes del cuerpo, por lo que sólo al aplicar los chandrakala (un dieciseisavo de la órbita lunar) o caricias permanentes ambos obtendrán un mayor placer. Es esta parte, el sabio remarca que el no tener este conocimiento la dualidad se fragmenta no sólo alejándose del Uno, sino desequilibrando la dualidad, quien buscará en otra parte su equilibrio, lo cual provocará violencia ya que la no satisfacción del cuerpo conduce a la melancolía o bilis negra.

Como primer punto, explica que la pasión de toda mujer se encuentra durante la primera quincena del mes lunar en el costado derecho, mientras que los siguientes quince días se encuentra en el costado izquierdo, en este punto se comprende el sentido del costado y de la costilla, donde como lo señala el judeocristianismo se encuentra la igualdad, porque no fue creada de la cabeza para que domine, ni de los pies para que sea esclava, sino de la costilla, símbolo de la igualdad. Aunado a ello, es de recordar que el hemisferio derecho representa lo espiritual, el misterio, lo subjetivo, mientras que el hemisferio derecho izquierdo, demuestra la materia, lo objetivo, lo que es decisivo. Para comprender esta enseñanza mostraremos algunos puntos de este conocimiento:

Lo anterior, muestra de manera breve, como cada centímetro del universo, comenzando con el tiempo tiene su porqué en el proceso de la sexualidad, así cada una de estas tablas se develan como un mapa del cuerpo, donde el tesoro a encontrar es el orgasmo o encuentro divino.

Tercera parte

Se comienza con la descripción de la triada del hombre caracterizado por el tipo de linga u órgano sexual.

  1. El hombre shasha cuya linga pasa de los seis dedos de longitud, de estatura baja, cuerpo proporcional, carácter tranquilo, apariencia humilde, parco al comer y en el acto sexual, su kama salila o semen no es considerado peligroso.
  2. El hombre vrishabba, su linga es de nueve dedos de longitud, cuerpo robusto y resistente, pecho amplio y carnoso, vientre duro, frente alta, ojos grandes y alargados, las palmas de sus manos son rojas, temperamento cruel y violento, es inquieto e irascible, su kama salila siempre está listo.
  3. El hombre ashawa, su linga es de doce dedos de longitud, es alto, fuerte, le gustan las mujeres corpulentas y no delicadas, su espíritu es temerario, apasionado, ambicioso, glotón, perezoso, no está interesado en el acto sexual, su kama salila es abundante, salado, semejante al macho cabrío.

A partir de aquí las cuatro clases de mujeres se resumen en tres a partir del tamaño de su yoni, el cual se asemeja al del varón.

  • Mujer mrigi
  • Mujer vadavá o ashvini
  • Mujer karaní

El conocimiento simétrico explican los sabios, se relaciona con las dimensiones geométricas del universo, el tener claro las extensiones del propio cuerpo, ayuda al ser humano a adaptarse a su realidad cosmogónica, y le ayuda a comprender su lugar en el universo en el momento del coito, de ahí la importancia de la compenetración, en particular porque el coito se divide en nueve puntos siendo los principales cinco, relacionados con los cinco puntos del universo, con los cinco sentidos y con los cinco puntos cardinales, los cuales se menciona se encuentran en las manos, comprendiéndose ahí la importancia de las caricias, porque cada caricia al estimular una parte del cuerpo estimula una parte del universo.

Cuarta parte

En esta parte se explican los cuatro periodos de la vida relacionados con las cuatro etapas de la mujer:

  • Kanya – del nacimiento a los ocho años en donde comienza el periodo de hayavasthá o infancia.
  • Gaurí – en honor a la diosa blanca Pavarti, de la infancia a los 11 años.
  • Tarunyavasthá – etapa en la que puede considerarse para el matrimonio- es decir, yavavasthá o juventud.
  • Vreuddhavasthá – vejez.

Es así como dependiendo de los periodos de la vida, la luz, la oscuridad, el atardecer o el ocaso se develan beneficiosos para el alcance del coito. Aunado a ello, cada una de estas etapas tiene acciones corporales que pretenden mostrar la disposición al encuentro, por ejemplo, el jugueteo de las manos en el cabello, la sinuosidad de cada paso, la forma de hablar, la debilidad sexual, la cual muestra la disponibilidad a ser protegida por la virilidad del hombre, siendo esta la habilidad más erótica y letal para el deseo del varón.

En esta parte, se explican las acciones que conllevan la perdida del deseo, así como los actos que lo provocan, de esta manera el encuentro se vuelve una responsabilidad propia donde la libertad toma su cauce en la contemplación y en la compenetración del otro.

Quinta parte

Los sabios deshojan las características de las mujeres dependiendo su lugar de origen, ya que quien ha nacido en el calor del desierto, necesita lo contrario a quien creció entre el frío de los glaciales, además, el punto central es que el cuerpo fue creado para determinada tierra, cielo, aire, estaciones, por lo que cuando ésta es llevada hacia otro punto de la tierra, su cuerpo anhela y busca en el varón con mayor ansiedad lo que la propia creación le daba. Por este motivo, el varón le ofrece a la mujer estabilidad emocional, porque representa a la tierra, al sostén, a la materia, el hombre es el símbolo de la sustentabilidad de la tierra, así como su firmeza, mientras que la mujer personifica el paraíso, la estabilidad espiritual, emocional, lo subjetivo, la mujer es el amor del cielo mientras el hombre es el amor terrenal, que al unirse asemejan este amor al momento en el cual la lluvia fertiliza la tierra, embelleciendo la existencia.

Sexta parte

Se explican los prayogas, es decir, las medicinas, remedios o mejor llamados consejos de la naturaleza que ayudan a ambos a prolongar el orgasmo, con la finalidad de alcanzar la beatitud -el dialogo divino-al unirse el espíritu con la materia. En esta parte se nos recuerda que un orgasmo personal, sin llevar de la mano al otro pulveriza el acto, y conduce al ser humano a la ignorancia de sí mismo, de su pareja, de la creación y se aleja de D/os.

En este capítulo Kalyanamalla, nos explica como la propia naturaleza fue creada para estar en perpetúa unión con el ser humano.

Séptima parte o Vashikarana

Aquí encontramos la magia y el misterio de la palabra, el valor de los mantras y la sabiduría de la repetición, es decir, un mantra fue creado para retornar al ser humano el latido natural de su corazón, esto físicamente es fundamental, ya que el no tener una buena respiración con lleva una mala oxigenación en la sangre y con ello se provoca un daño en los órganos. Es así como, la bendición que trae los mantras no sólo es de salud física sino emocional y espiritual porque regresa al ser humano a la dualidad de su origen y lo retorna a la unidad divina.

Esto nos lleva a reconocer la importancia del Rosario cristiano, islámico, budista e hinduista, de ahí el valor de la repetición del valor del Padrenuestro o del ave María al terminar la confesión, o la repetición de la Basmala y de cada uno de los mantras.

El Vashikarana o también llamado arte de hechizar, no implica embrujamientos, o todo aquello que la voz “hechizo” podría significar para cientos de personas, ya que se llama hechizo a está sanación provocada por la repetición de la palabra, de ahí el valor significativo del abrakadabra voz que aparece por primera vez en el siglo II en las obras de Serenus Sammonicus, cuyo origen hebreo-arameo significa Yo creo en lo que hablo o iré creando conforme hable.

De ahí la importancia de los poemas de amor, de las serenatas, del anhelo inconsciente de repetir “te amo, te extraño”, y de ahí también la necesidad de querer decir o escucharlo continuamente. Es así como en este capítulo se nos enseña la manera correcta de realizar este tipo de “encantamiento o mantra” para llevar al amado del enamoramiento al amor, recordándonos la importancia de las plegarias.

Octava parte

Aquí se nos inmortaliza el valor de las diferencias entre el hombre y la mujer, se hace un recorrido sobre los beneficios que conlleva el ser diferente, así como las dificultades que provoca no saber comprenderlas y aceptarlas.

La vida que no se entiende desde la feminidad y la masculinidad pierde su equilibrio, es decir, se debe de hacer propio desde el otro, el hombre lo debe comprender desde la mujer y esta través del hombre, nunca hay que ponerse o creer que se puede obtener está sabiduría ocupando el lugar del otro, en particular, porque la naturaleza lleva este equilibrio con el propio universo, y una decisión contraria conduce a la caída de quien lo pretende.

Novena parte

Aquí se explican:

  • Ocho alinangas – modos de abrazar los cuales fueron desarrollados a través de la contemplación de la naturaleza, por ejemplo, la manera en como la semilla de sésamo se abraza con la semilla del arroz.
  • Diez tipos de besos – los cuales recuerdan los diez puntos del ser humano donde lo material y lo espiritual se unen, estos diez puntos los describe a la perfección el Adam Kadmon de la cábala judía.
  • Siete formas de aplicar las uñas y los dientes– dependiendo a cuál de los siete lenguajes se quiera seducir.
  • Cuatro keshagrabana -cuatro formas diferentes de tomarse el cabello, a semejanza de los cuatro ejes de la tierra.
  • Cinco sitkriti – o sonidos para expresar placer, a imagen de los cinco puntos cardinales y los sentidos.

Décima parte

Parte final en donde se hace un recordatorio del valor y la importancia de no hacer de un acto divino una acción genital, de satisfacción propia olvidando el equilibrio con la pareja.

La sexualidad no es un acto para satisfacer los órganos sexuales, sino es un dialogo entre las diferencias, es la unión entre la materia y el espíritu, entre lo objetivo y lo subjetivo, entre el amor y el deseo, entre la hembra y el varón, entre lo femenino y lo masculino que al unirse se vuelven uno con lo sagrado, y al mismo tiempo con la creación.

El ser humano en cada una de las cinco grandes religiones fue creado al final, después de la creación, y esto es porque D/os en su sabiduría divina sabía la importancia que conlleva que el ser humano tenga fragmentos y gotas de esta en su esencia, por ello, es importante la relación que tanto el hombre y la mujer tengan con cada centímetro de la creación, así como con cada ser vivo.

Esta sabiduría se comporte en todos los libros sagrados, se encuentra en el Cántico de los árboles egipcios, en el Qur´an en suras como “La estrella”, y en el Cantar de los cantares por mencionar los más importantes.

Sólo queda decir que el ananga ranga es un libro que nos recuerda nuestra divinidad a la cual nos consagramos cada vez que nos unimos con el otro de manera semejante a las raíces de los árboles, es decir, tan fuerte que nada puede caerse, a diferencia de aquellos que se unen como la araña a su telaraña, la cual es tan frágil, que se derrumba una y mil veces al día. Kalyanamalla dice:

Que la sabiduría de este libro Ananga Ranga sea querido por los hombres y mujeres, mientras el sagrado río Ganges surja de Siva, con su esposa Gauri a la izquierda, mientras Kakhmí amé a Vishnú, mientras Bramha siga entregando al estudio de los Vedas, mientras la Tierra, la Luna y el Sol se mantengan en el Universo.

Para concluir es de resaltar que la sexualidad es una caridad no en sentido de limosna sino en cuanto a Caritas, es decir, ese acto que se ofrece, sin pretender otra cosa que acrecentar el Amor, la Compasión y la Misericordia, a través de Escuchar en Silencio cada Palabra de los Siete Lenguajes (corporal, emocional-sentimental, instintiva, sensorial, racional, sexual y espiritual).

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Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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