Las nueve musas
verso libre

El verso blanco y el verso libre

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En otros artículos que he publicado en “Las nueve musas”, ya he tratado de los distintos tipos de versos que pueden formar un poema considerando a su estructura fonética; o sea, verso rimado, verso blanco o verso libre.

No obstante, leo en otros foros y publicaciones poéticas que hay bastantes malentendidos y se confunden algunos conceptos, por lo que creo que vale la pena dedicar un artículo específico a este tema, sobre todo en cuanto a la diferenciación entre verso blanco y verso libre, ambos versos sin rima.

El verso blanco está soportado por una estructura fonética armónica con los otros versos del poema, que es lo que llamamos “ritmo métrico”, y el verso libre no está sujeto a estructuras fonéticas similares a las de los otros versos del poema. Los poemas no son estructuras de precisión matemática, por lo que entre el verso blanco y el verso libre suelen haber zonas de frontera, lo que yo denomino “versos cuasimétricos”, pero sí que podemos establecer unas normas generales que nos orienten sobre lo que es verso blanco, frente al verso libre.

En mi artículo El versolibrismo, más allá de la métrica poética traté del verso libre. Estos versos, al no sustentarse en estructuras fonéticas, deben sustentarse en otro tipo de estructuras semánticas o de imágenes líricas que lo distingan de la prosa. En esta apreciación existe un alto grado de subjetividad en la diferenciación entre un poema de verso libre o un texto de prosa poética, ya que por cortar un texto en renglones no se convierte automáticamente en versos. Por ello, en el ámbito de los poemas sin rima, voy a explicar lo que es un poema de versos blancos y los textos que no cumplan estas condiciones será lo que calificaremos genéricamente como “versolibrismo” o “poemas de verso libre”.

MÉTRICA POÉTICA DEL ESPAÑOL
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MÉTRICA POÉTICA DEL ESPAÑOL
  • Fernández Esteban, Ricardo (Author)

Para distinguir esos textos como “verso libre” o “prosa poética” nos podemos guiar por la clasificación de Isabel Paraíso, que recojo en el anteriormente citado artículo, o comprobar como lectores si esa división versal en renglones aporta algo más, aparte de la estética, que si estuviese escrito en prosa.

Por tanto, ¿qué es verso blanco? El poema de versos blancos ha de cumplir dos condiciones:

1) No tener una estructura de rimas. Se denominan poemas con rima o los poemas cuyos versos tienen algún patrón de repetición fonética total a partir del último acento (rima consonante) o sólo vocálica (rima asonante). Por ejemplo, un cuarteto de rima consonante en cuyos cuatro versos rima el 1º con el 4º y el 2º con el 3º, o un romance en que riman los versos pares en asonante.

En los poemas blancos pueden existir asonancias no estructuradas. O sea, versos próximos (separados por menos de tres o cuatro versos) cuyos finales tengan rima asonante. Hay división de opiniones respecto a si esas asonancias repartidas sin una estructura fija empobrecen el verso, unos poetas tratan siempre de evitarlas y otros no tanto. En todo caso, creo que un exceso de esas asonancias le da unos soniquetes al poema que no favorecen al verso blanco.

2) Tener una estructura armónica todos los versos del poema entre sí, que es lo que denominamos “ritmo métrico”.

Estas estructuras armónicas dependen de dos factores: El metro de los versos, o sea su longitud en silabas fonéticas (que no siempre coinciden con las ortográficas) y las alternancias acentuales de sus sílabas que es lo que marca el ritmo.

El metro de los versos no tiene que ser el mismo en todos los versos del poema, pero sí que debe de ser de longitudes pares o impares, teniendo en cuenta que en los versos compuestos lo que cuentan son los hemistiquios que los forman y no el metro total del verso.

En cuanto al ritmo, en los hemistiquios de hasta 8 sílabas no hay incompatibilidades si se trata de metros armónicos en distintas alternancias acentuales. Respecto a los versos de 9 sílabas hay quienes dicen que pueden tener cualquier estructura rítmica, pero en general se opina que no. A partir de ahí, hay que ver si las estructuras son fundamentalmente binarias o sea con tonificación cada dos sílabas (exceptuando la parte inicial de los versos en las que hay más permisividad), ternarias en que esa tonificación es cada tres sílabas, u otras estructuras impropias. Por ejemplo, los endecasílabos binarios que son los conocidos como heroicos, sáficos o melódicos no son armónicos con los ternarios que suelen denominarse dactílicos, ni con los endecasílabos impropios que son los que tiene una tonificación en básica en 5ª sílaba.

Determinadas estas condiciones de metro y ritmo para el verso blanco, veamos unos cuantos ejemplos:

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene                   11(2.4.6.8.10) (heroico pleno)
de daros cuenta de los pensamientos,                   11(2.4.10) (binario vacío)
hasta las cosas que no tienen nombre,                  11(4.8.10) (sáfico difuso)
no le podrá faltar con vos materia,                          11(4.6.8.10) (heroico difuso)
ni será menester buscar estilo                                   11(3.6.8.10) (melódico pleno)
presto, distinto d’ornamento puro                           11(1.4.8.10) (sáfico enfático)
tal cual a culta epístola conviene. (…)                    
11(2.4.6.10) (heroico difuso)

Inicio de la “Epístola a Boscán” de Garcilaso. Se trata de versos endecasílabos blancos, sin ninguna asonancia entre ellos, y todos ellos tienen una estructura de base binaria. El verso “melódico” podría considerarse una estructura mixta binaria en la segunda parte del verso y ternaria al inicio, pero la parte que domina es la final del verso, por lo que los melódicos son perfectamente compatibles con otros binarios como los heroicos o los sáficos. Estas tonificaciones que no siguen el patrón general, pero no perturban la armonía son denominadas “extrarrítmicas”, frente a las “antirrítmicas” que si perturban la armonía de los versos. El verso enfático tiene esa tonacidad inicial que lo enfatiza, pero su estructura es claramente binaria y armónica con los otros. Por tanto, en este caso se trata de un poema de versos isométricos blancos de ritmo binario.

Un ejemplo de ritmo ternario:

Ella me fue postergando sin verlo,                           11(1.4.7.10) (ternario pleno)
sin darse cuenta del daño preciso                            11(2.4.7.10) (ternario mixto)
que me causaba sentirme inconcluso                     11(4.7.10) (ternario difuso)
como una flecha carente de aljaba.                        11(4.7.10) (ternario difuso)
La mendigué sin apuros un roce                                 11(4.7.10) (ternario difuso)
que nos devuelva a la cita de antes,                        11(4.7.10) (ternario difuso)
alguna noche de velas ardientes                              11(4.7.10) (ternario difuso)
con nuestras ropas durmiendo en la arena.         11(4.7.10) (ternario difuso)

Se trata de los primeros 8 versos de un soneto de endecasílabos blancos de Silvio M. Rodríguez Carrillo de su libro de poemas “Conmigo y con ella”. Este libro contiene muchos ejemplos de estos poemas blancos de ritmo ternario en que no existen asonancias próximas. Los versos ternarios difusos carecen de tonificación básica hasta la 4ª sílaba y son perfectamente armónicos con los ternarios, ya que toda la parte principal del verso lo es. El “ternario mixto” tiene un ritmo inicial que se podría considerar binario, con la sílaba 2ª como “extrarrítmica”, pero su ritmo básico es ternario y es armónico con los demás. Por tanto, un poema de versos isométricos blancos de ritmo ternario.

Otro ejemplo, este de versos compuestos, alejandrinos de dos hemistiquios de 7 sílabas 14(7+7), en el que he indicado las posibles asonancias, tanto del final del verso como de los hemistiquios y he señalado las separaciones de dichos hemistiquios.

Mientras Virgilio muere / en Bríndisi no sabe                                      (e-e)/(a-e)
que en el norte de Hispania / alguien manda grabar                       (a-a)/(a)
en piedra un verso suyo / esperando la muerte.                                 (u-o)/(e-e)
Este es un legionario / que, en un alba nevada,                                 (a-o)/(a-a)
ve alzarse un sol de hierro / entre los encinares.                                (e-o)/(a-e)

Se trata del inicio de un poema de Antonio Colinas, en toda esta parte del poema no se observa ninguna asonancia próxima y, como el metro de los hemistiquios es de 7 sílabas, no importa que el ritmo sea binario o ternario. Por tanto, un poema blanco de versos compuestos isométricos, sin asonancias en la parte copiada.

Veamos ejemplos de versos polimétricos blancos con ritmo métrico:

Alto soto de torres que al ponerse                                           11(1.3.6.10)
tras las encinas que el celaje esmaltan                                 
11(4.8.10)
dora a los rayos de su lumbre el padre                                  11(1.4.8.10)
Sol de Castilla;                                                                                
5 (1.4)

El inicio del poema Salamanca de Unamuno, que formado por estrofas de 4 versos blancos, tres endecasílabos y el de cierre pentasílabo. Poema polimétrico blanco con ritmo métrico.

O este otro inicio de un poema de Francisco Brines, “El porqué de las palabras”

No tuve amor a las palabras;                                                    9(2.4.8)
si las usé con desnudez, si sufrí en esa busca,                     9(4.8)+7(3.6)
fue por necesidad de no perder la vida,                                 7(1.6)+7(2.4.6)
y envejecer con algo de memoria                                            11(4.6.10)
y alguna claridad.                                                                          7(2.6)

En este caso se combinan distintos metros, pero todos ellos o sus hemistiquios de metro impar y los de eneasílabos o endecasílabos de ritmo binario. En los versos eneasílabos hay poetas que son estrictos en cuanto a mezclar los ritmos y otros que no. Brines lo es, por lo que sus eneasílabos son binarios, lo que mejora la melodía conjunta de los versos y evita tensiones recitativas. Por tanto un poema blanco polimétrico de ritmo métrico.

Esta estructura de versos blancos polimétricos de metro impar, es muy usual en los poetas actuales. Lo más sencillo es que combinen solo heptasílabos, endecasílabos y alejandrinos, pero hay otros poetas que introducen todo tipo de versos o hemistiquios de metro impar, o lo que es menos frecuente todos de metro par. Este tipo de poemas suele denominarse genéricamente “Silvas blancas de impares” y mucha gente los confunde con el verso libre, cuando no lo son, ya que están sujetos a un ritmo acentual y a unos metros armónicos.

Tras lo que se puede considerar verso blanco con ritmo métrico, veamos por exclusión lo que no lo es, el “verso libre”, que sería el que mezcla metros no armónicos y/o con estructuras rítmicas distintas en los versos de más de 8 sílabas.

Las dos primeras estrofas de “La aurora” del libro de García Lorca “Poeta en Nueva York”

La aurora de Nueva York tiene                                   9(2.7.8)
cuatro columnas de cieno                                            8(1.4.7)
y un huracán de negras palomas                             10(4.6.9)
que chapotean las aguas podridas.                        11(4.7.10)
La aurora de Nueva York gime                                   9(3.7.8)
por las inmensas escaleras                                         9(4.8)
buscando entre las aristas                                          8(2.7)
nardos de angustia dibujada.                                    9(1.4.8)

Hay que destacar que los versos 1º y 5º se tensan algo en el recitado por la existencia de dos sílabas tónicas contiguas en 7ª y 8ª posición, lo que obliga a una pequeña pausa intermedia. En cierta forma, por la pequeña variación en las longitudes podría considerarse una estructura de “versos fluctuantes libres”, que constituyen uno de los tipos de poemas “cuasimétricos” de frontera. Sin embargo, en este caso por la ausencia de cualquier tipo de rima y asonancias y los distintos ritmos internos de los versos, creo que es mejor considerar estas estrofas como de verso libre de ritmo semántico de imágenes con una cierta estructura paralelística, al iniciarse ambas estrofas por “La aurora”.

En cambio, el resto de estrofas del poema mantiene una estructura métrica formada por versos alejandrinos blancos, con dos hemistiquios de 7 sílabas cada uno, y ninguna asonancia entre los finales versales. O sea que en este caso estamos ante un poema libre en sus dos primeras estrofas e isométrico blanco en las tres siguientes.

Para terminar con los ejemplos el inicio del poema “Reina de mi castillo de aire” de Elvira Sastre, una de las más conocidas voces de la joven poesía española, que puede considerarse un buen ejemplo de verso libre.

Siento una urgencia extrema                                                     7(1.4.6)
de no decirte nada,                                                                       7(4.6)
como si en mi pecho                                                                      6(1.5)
cabalgaran ambulancias en silencio.                                      12(3.7.10)
Debe ser que a veces                                                                     6(1.3.5)
me da por pensar                                                                           6(2.5)
que este olvido me queda algo grande:                                10(3.6.9)
se me cae de los dedos,                                                               8(3.7)
empapa mi pelo como una tormenta,                                    12(2.5.7.11)
anuda mi estómago y ata mis manos.                                   12(2.5.8.11)
Me sobra olvido                                                                              5(2.4)
por los pies cuando paseo                                                          8(3.7)
y llego a tu casa                                                                              6(2.5)
y observo tu buzón                                                                        7(2.6)
que me grita todo lo que no nos contamos. (…)                 4(3)+9(1.5.8)

Aunque hay una mayoría de versos metro par, los dodecasílabos tienen distinto ritmo interno y dos de ellos son de ritmo mixto, algo difícil en versos largos. Respecto a las asonancias, solo hay una perceptible entre los versos 3º y 4º, y los versos tienen un soporte sintáctico al no existir encabalgamientos. El ritmo de imágenes metafóricas en el texto y la ausencia continuada de ritmo fonético, hacen de estos versos una buena muestra de poema de versos libres.

Espero que con estas explicaciones y ejemplos, haya quedado más clara la división entre verso blanco con ritmo métrico y verso libre que no está sujeto a ritmos.

Quiero recordar al respecto, como ya he indicado en otros artículos que he publicado sobre métrica (por ejemplo el citado en el inicio de este), que dos estudios realizados los últimos años por dos profesores de la Universidad de Sevilla demuestran que la mayor parte de la más famosa poesía española del último cuarto del siglo pasado sigue siendo de base métrica.

Juan Frau ha efectuado un análisis de 1515 poemas recientes (de 1975 a 2001) de los autores considerados más famosos por la crítica y las antologías. En dicho estudio se ha determinado que, aunque la mayoría de los poemas no tiene rima, el 86% mantiene una estructura rítmica expresa o subyacente.

Otro estudio similar con una muestra algo diferente realizado por Mª Victoria Utrera de 950 poemas (de 1970 a 2000) ha dado resultados bastante similares y califica al 68% como versos métricos regulares, al 12% como versos de base métrica con interrupciones (cuasimétrica) y sólo al 20 % como versos fundamentalmente amétricos. Por tanto, el verso realmente libre sigue siendo minoritario en la poesía reciente española más reconocida, a la espera que estudios sobre la poesía española del siglo XXI demuestren lo contrario.

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Ricardo Fernández Esteban

Nace en Barcelona en 1947. Es Ingeniero Industrial, Master en Finanzas y Licenciado en Filología Hispánica. Ha dedicado su vida profesional a las finanzas de empresa, ejercido la docencia en universidades y escuelas de negocios, y participado en numerosas Asociaciones Profesionales y sus Juntas Directivas.

Su afición por la literatura y la poesía es antigua, pero ha comenzado a publicar en estos géneros en el presente siglo. En poesía, tiene editados los “Cuadernos de las islas griegas”, una trilogía sobre sus viajes por dichas islas; un libro de poemas, “Islario de pasiones”, sobre la adicción por un el mar y las islas, y la duda entre el camino y el destino, que ha sido traducido al griego; un libro de rimas, “Pensando en vosotras”, sobre las relaciones del narrador con las mujeres de su vida; y un poemario digital acerca de su relación con la pintura, “De museos por Madrid”, que permite ver las obras en que se inspira. Además, tiene publicado un libro de minirrelatos “Cuentas de cuentos” que buscan la complicidad y sorpresa del lector; un tratado de métrica “Métrica poética del español”, donde se analizan con numerosos ejemplos todos los tipos de versos y de estrofas; y ha sido incluido en numerosas antologías.

Es miembro de la junta directiva de la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña), y de la tertulia poética de “El Laberinto de Ariadna”.
Participa en numerosos recitales y es ferviente defensor de acercar la poesía y la literatura al público, con medios tradicionales o innovadores, para que recuperen la importancia que deberían tener en la sociedad actual. También está especialmente interesado en el presente y futuro de la literatura digital y la necesidad de adaptación del autor a estas nuevas tectologías, tema sobre el que organiza actos y seminarios.

Desde el año 2000 mantiene un blog de poesía “La palabra es mágica” en el que divulga obra propia y de autores que le interesan y que ya ha superado el millón de visitas.

Poesía
Cuadernos de las islas griegas, 2006.
Adendas del Dodecaneso, 2009.
Más islas, más adendas de Grecia, 2010.
Pensando en Vosotras. Sial Ediciones. Madrid, 2011.
De museos por Madrid. Edición digital. Amazon, 2020.
Islario de pasiones. Edición en papel y digital. Amazon, 2021
Νησολόγιο παθών / Islario de Pasiones. Edición bilingüe griego /español (traducido por Maira Fournari). Editorial Παράξενες Μέρες / Días extraños. Réthimno (Creta), 2021

La palabra es mágica. www.lapalabraesmagica.com (2010-2021)

Relatos cortos
Cuentas de Cuentos. Ònix editor. Barcelona, 2015 (edición en papel)
Cuentas de Cuentos. Luz Azul ediciones, Barcelona, 2019 (edición digital)

Tratados didácticos
Métrica poética del español. Amazon, 2020

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