Este mes de marzo de los corrientes del año de Nuestro Señor MMXXV fui a escuchar una charla de Manuel Vilas al centro cultural Las Claras de la Fundación Caja Murcia en la capital huertana que amo, dentro de la cuarta y última conferencia sobre Ciudades Literarias que coordina el profesor José Belmonte bajo el título; Ordesa: mito y realidad.
Tengo que confesar aquí que Ordesa fue una novela revolucionaria en mi pequeña y anónima vida. Un canto de Amor a su Madre y a su Padre que así siento también y he puesto de relieve en la dedicatoria de mi último libro “A la espera de alguna luz”. Desde Ordesa comencé a leer como fiel lector las obras del gran “V” en poesía, relato y novela hasta desembocar en su última obra “El mejor libro del mundo”, que es una coña de título, una ironía para no subir tanto a los escritores y la literatura a los altares. Para celebrar la Vida como comedia y disfrutarla cada minuto, cada encuentro, cada tarde, cada charla como la que disfrutamos con Manuel en la Murcia mágica alrededor de la iglesia y el centro cultural Las Claras.
Su Madre le dijo en tono cariñoso cuando era un zagal nuestro escritor que no fuese de adulto un “muerto de hambre” ni “el último mono”. Esto tiene su miga honda pues su novela Ordesa fue la gran apuesta que lanzó para salir del pozo de los ignorados literarios y no pasar hambre, como le reconoció a su gran amigo Juan José Millás.
Escuchar a Vilas es pasárselo de p.m, bajo una tarde que amenazaba lluvia, pero el tiempo respetó y no lloró sobre las calles y las conciencias. Las cuitas de los escritores sobre dónde están sus obras en las librerías, de qué hablan en las cenas… Las vidas anodinas o no de los que traman historias para encender el corazón de los lectores. La gran tormenta que asolaba a Vilas cuando arribaba a la VI década y ha convertido en novela. El gran Amor a sus escritores de referencia como Frank Kafka, el principal, del que ya has publicado un ensayo cuando este articulorum salga a la luz, Buñuel, Lou Reed, Dylan (le ha vuelto loco la última película), Johny Cash…
Me “partí el culo”, bueno todos quienes estábamos allí en tu escucha cómplice, amable, inteligente, divertida, cuando comentaste por nosecuénta vez la anécdota que era tu vida de pequeño con tu Padre y su búsqueda de la sombra para el coche en plenas vacaciones familiares. También soltaste así sin anestesia que sospechas que has podido subir de clase social, como anhelaban tus Padres, porque ahora te invitan a sitios de esos “de ricos” y puedes pedir lo que quieras y cambiar de coche con más frecuencia y el desayuno en los hoteles a los que te invitan es un lujo que te deja in albis por los manjares que se ofrecen a los ojos y al paladar. Sobre todo, tomarte la Vida como una celebración y vivirla como una gran comedia a la altura de tu sexta década me embruja.
Te comento gran “V” que con “El mejor libro del mundo” he viajado contigo por medio planeta sin salir de mi salita. Con tus giras, promociones, ferias del libro y encuentros con editores por esos mundos de Dios en que tú no crees y lo dejas clarito.
También decías que tras la charla podrías irte a dormir tranquilo porque el espacio se había llenado de lectores que deseaban escucharte. Y no serías un muerto de hambre porque la tuya “Manuel Vilas” es una imagen de marca en el mundo de los libros y los lectores te siguen y persiguen cuando aparece tu nombre en la portada. Quedé pensativo porque estoy casi seguro que no será mi caso. Tengo que reconocer, maldita sea, que a ti y algunos como tú, les tengo envidia porque han cumplido sus sueños y tienen lectores detrás que corren tras sus obras y tienen una fila larga de personas que esperan que les firmes tus cosas. Dudo que alguna vez sea mi caso y no vea cumplido el anhelo de ver y sentir tantos sueños de letras y lectores (in)cumplidos.
Te hablé de Ordesa y los fartons que nombras en El mejor libro del mundo y recordaste. Risas, palabras y salí a la noche hacia la Plaza de las Flores y lloré por dentro por el intenso y presente Amor a mi Madre y a mi Padre. El intenso sentimiento de unión que no desaparece aunque peinemos canas. Este Amor que vuelves a proclamar en El Mejor Libro del Mundo a la Vida y a tus Padres y en mi caso a mis Padres.
Me fui llorando por las calles a la espera de un tren de vuelta, tu risa en la retina y tus palabras en el macuto del corazón.
(Cabecera: De Manuel Vilas – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0,)
Última actualización de los productos de Amazon el 2026-07-18 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

















Añadir comentario