Las nueve musas
Daniel Rodríguez Rodero

El ego, la otredad de Daniel Rodríguez Rodero

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Como ya apunta Jon Juaristi en el prólogo del libro, la poesía de Daniel Rodríguez Rodero entusiasma, fundamentalmente, por su gusto por la tradición y la rima, que aparece en muchas de sus composiciones, y por la desconfianza hacia los sentimientos demasiado hinchados, pues el poeta se encarga de deshincharlos con ironía.

El ego y la otredad (Renacimiento, marzo de 2023) es uno de los poemarios más interesantes que he leído de un autor joven en lo que llevamos de año, en él se conjugan diversas temáticas, pero ya no son sólo las temáticas sino más bien cómo las aborda Daniel, pues lo hace convirtiendo lo clásico en contemporáneo, recuperando los grandes temas de la literatura: la muerte, el desamor, el paso del tiempo, la infancia como paraíso perdido… O tópicos como el Ubi sunt? O el Beatus ille. Para renovarlo y adaptarlo a sus vivencias.

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El ego, la otredad: 155 (RENACIMIENTO)
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El ego, la otredad: 155 (RENACIMIENTO)
  • Rodríguez Rodero, Daniel (Autor)

El poemario se abre con “Poética”, en el que se da una visión personal de lo que es la vida y donde se muestra el compromiso del poeta con la verdad y la belleza: “Alzo mi compromiso de artesano sin grupo,/ apenas viñador en campo pedregoso./ Así mi dogma oficio con parquedad de monje:/ que verdad y belleza no queden sin decirse”.//

En “Poeta menor” ya encontramos uno de los temas capitales del libro, la aceptación del olvido, el poeta, por lo general, tiende a endiosarse, a creer que su voz es la mejor timbrada y que su pluma es la más afinada, creemos que seremos inmortales, que nos recordarán por lo escrito, más dura será la caída: “Ni críticos ni premios saben de mi existencia./ Mi fracaso final será mi éxito:/ olvidar que aspiré a un sillón en la gloria”.//

La misma línea temática, con diferentes matices, podemos ver en los títulos: “Hombre masa”, composición de carácter filosófico en la que el poeta alude a su origen humilde y no hace más que hacernos conscientes de lo efímeros que somos y la vulgaridad de nuestra existencia. Algo similar sucede en “A un soldado de la Generación perdida” y “Sobre un lema de Borges a propósito de un cuaderno de José Luis García Martín en el que se reúnen poemas manuscritos por autores célebres y nombres de un día” que culmina con los versos del poeta argentino: “la meta es el olvido, llegué antes”.

Otra temática interesante es la de la adolescencia y la infancia, no muy agradable, pero, a pesar de ello, anhelada por el poeta, como podemos leer en algunas de las composiciones: Como “Helada sazón”, poema en el que se refiere a la pérdida de la adolescencia, la cual a pasado sin pena ni gloria, y la llegada desazonada de la adultez.

En “Amado monstruo” se trata el tema del bullying sufrido en la infancia y al hecho de sentirse diferente al resto (un monstruo): “Tampoco nos importa que busques integrarte,/ conversar con nosotros, gastarnos una broma,/ (…) Naciste diferente al resto de los niños./ Donde quiera que vayas siempre serás <<el Monstruo>>”.//

“Síndrome de Estocolmo” indaga en la idea de la añoranza de la infancia aunque no sea buena (por el bullying) y se tengan malos recuerdos: “Sé que no fui feliz,/ bufón de ásperas burlas, en la escuela./ Y, sin embargo, cuántas veces siento/ nostalgia absurda de sus aulas cruentas.//

También resulta interesante el protagonismo que le da Daniel a los poetas que recorren las páginas de su libro, además de Borges, antes mencionado, encontramos alusiones a los Panero, fundamentalmente a Leopoldo María Panero, en los poemas de “Tríptico de Astorga”, en los que se alude a la azarosa vida de los componentes de la familia y en el flirteo que algunos (otros) escritores tuvieron con las drogas o la enfermedad del Sida.

Poetas clásicos como Fray Luis de León o Quevedo, entre otros, dejan en el poemario una sombra bastante alargada, pues se puede percibir un estilo poético, fundamentalmente en los sonetos, que recuerdan al último. Además, encontramos sendos poemas con los nombres de los mismos: “Fray Luis de León, 1590”, donde se destaca la vida retirada que llevó el poeta y su ostracismo; y “Quevedo” en el que se destacan los tópicos del “tempus fugit” y del “Ubi sunt”.

Siguiendo con los poemas que llamaremos de corte clásico cabe destacar los de tema amoroso, en concreto el soneto titulado “Primer amor II”, que recuerda a Lope; o “El Prisionero”, que se trata de una versión moderna del famoso “Romance del prisionero”. Y los del tópico del “carpe diem”: “Cuatro Rubaiyat” y “The storage dealer”; y del “memento mori” en los poemas: “No es morir lo que nos duele tanto…” y “13 de febrero de 1837”.

Para terminar, quería destacar el que para mí es el poema más bello del libro: “Fosforescencia” y que surge de un verso de Leopoldo María Panero que dice: <<Cuando la luz se apaga, ¿a dónde va lo claro?>>, en el que el poeta indaga en la idea de que la luz es, en definitiva, la que nos permite darle importancia a lo que nos acontece, nos permite tener visibilidad, evitar el engaño que nos produce la oscuridad: “La claridad es don. Permanece y transita/ como todas las cosas que son mientras suceden/ y no conocen calma ni detienen su ritmo,/ y en ellas la quietud es óbito insalvable”./ Este poema entronca, a su vez, con el que lleva por título “Libérrima versión del soneto de José María Blanco-White <<Night and Death>>, <<Noche y muerte>>, según la redacción de 1825”, poema en el que se hace referencia al engaño que supone la noche frente al día, siendo ello una metáfora de la vida, que también nos engaña con su falta de clarividencia. Algo así nos decía Calderón en la vida es sueño, y es que el viaje por este poemario de Daniel Rodríguez Rodero es un recorrido (modernizado) por los clásicos, tanto por las alusiones, como por las temáticas y por la forma de expresarse del poeta.

Lean este conjunto de treinta y un poemas y entenderán que la genialidad está en recuperar lo leído para reelaborar lo aprendido.

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Fernando Mañogil Martínez

Fernando Mañogil Martínez

Fernando Mañogil Martínez nace en Almoradí (Alicante) el 26 de agosto de 1982

Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante y profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Los Montesinos-Remedios Muñoz.

Ha publicado algunos libros de poesía como Del yo al nosotros (Sevilla 2010), Viento en contra (Devenir, 2015) y Volver (Selección de poemas 2013-2018).

También ha realizado el trabajo de investigación sobre las relaciones poéticas entre César Vallejo, Gonzalo Rojas y Juan Gelman.

Su último libro de poemas publicado hasta la fecha es La musa y el silencio (Devenir, 2019).

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