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Derrida

Derrida. Políticas de la amistad

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Aristóteles en su Política indica que la base de la sociedad es la amistad. Esto es, hay una filía, hay un afecto hacia los conciudadanos que cohesiona las sociedades y permite que existan relaciones estables entre los habitantes.

Sin embargo, en su Ética a Nicómaco indica que la amistad verdadera solamente es compartida entre pocas personas o hacia una única persona normalmente.  La amistad no se da a cualquiera y se otorga a pocas personas, normalmente semejantes.

La persona virtuosa necesita a amigos para poder practicar la virtud (no se suele ayudar a desconocidos), pero al final la persona virtuosa solamente es verdadero amigo de alguien que sea semejante a él, otra persona virtuosa (que suelen ser escasas).  La amistad queda, entonces, como un círculo cerrado, casi como el de la familia.  Es una reciprocidad limitada.

Hegel, en su dialéctica del amo y el esclavo, de alguna manera niega la posibilidad de la reciprocidad.

Considera que, en cierto momento del desarrollo de la conciencia, dos conciencias se encuentran y pelean por establecerse como sujeto.  Desde esta figura de conciencia, solamente se puede ser sujeto frente a otro ser del que diferenciarse, que sea objeto o sea tratado como objeto, objeto de estudio aunque sea.  El enfrentamiento se salda cuando una de las conciencias se rinde a la otra , anteponiendo la vida a la libertad (valora más la materialidad al espíritu) y, así, degradándose.

He aquí que una conciencia se humilla y acepta ser tratada como objeto, pero la otra tampoco sale ganando porque necesita del esclavo para revelarse a sí mismo.  Es el amo el que realmente necesita al esclavo, necesita su reconocimiento pese a que le trata como objeto [el amo acaba en un impasse existencial, mientras el esclavo se desarrolla como persona en la actividad o el trabajo].  Se produce una versión pervertida de la reciprocidad, se exige reconocimiento y se impone; con lo que se da a entrever que lo realmente importante es que haya otro ser que te tenga presente, pero se da en unas relaciones de opresión cuando tendrían que darse en igualdad y reciprocidad.

Derrida, de alguna forma supera estos problemas, basándose en la filosofía de Lévinas.

Lévinas considera que la ética precede a la ontología, la cuestión del deber ser es anterior a la del ser porque tenemos una primera noción del ser, empezamos a ser conscientes del ser, a través de la conciencia de la presencia del Otro, de las personas que están fuera, que existen fuera de cada uno y que son.  De dicha conciencia y reconocimiento, compartimiento del ser y semejanza, surge una conciencia de responsabilidad y, más adelante, se es consciente del ser.

Derrida, en contra de Aristóteles, indica que se hacen amistades no con el semejante, sino con el diferente (en la línea de Lévinas).  En tanto diferente puede ofrecer novedades y generar interés, forjando una extraña concordia basada en la aceptación de la diferencia y la construcción de la convivencia en la diversidad.

Derrida considera que se debería fomentar dicho modo de amistad, de forma que se establezcan relaciones de fraternidad cada vez más amplias y se permita la construcción de una sociedad más armónica y abierta (a la diferencia).

Juan José Angulo

-Aristóteles  1999: Moral, a Nicómaco.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.

-Aristóteles  2000: Política.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.

-Derrida, J.  1998: Políticas de la amistad.  Madrid: Editorial Trotta.

-Derrida, J. 1998: Adiós a Emmanuel Lévinas. Palabra de acogida. Madrid: Editorial Trotta.

-Hegel, G. W. F.  2006: Fenomenología del Espíritu.  Valencia: Pre-textos.

-Lévinas, E. 1974: Humanismo del otro hombre.  México D.F. : Siglo XXI.

-Lévinas, E. 1933: El tiempo y el otro.  Barcelona: Paidós.

-Lévinas, E. 1933: Entre nosotros. Ensayo para pensar en otro. Valencia: Pre-textos.

-Lévinas, E. 1999: De otro modo que ser, o más allá de la esencia.  Salamanca: Editorial Sígueme.

-Lévinas, E. 2000: De la existencia al existente. Madrid: Arena Libros.

-Lévinas, E. 2000: La huella del otro.  México D.F. : Taurus.

 

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Olmer Ricardo Cordero Morales

Olmer Ricardo Cordero Morales

Pertenezco a la Generación Perdida que creció en medio de la guerra contra el narcotráfico en las décadas de los años 80's y 90's.

Me considero un "medellinologo", soy un investigador urbano que se ha dejado atrapar por una ciudad tan compleja, a la cual todos sus poetas y escritores mayores le han cantado con una profunda mezcla de amor y odio.

Desde muy temprana edad me entregué a la literatura que es mi pasión. A los quince años asistí al Taller de Escritores dirigido por Manuel Mejía Vallejo en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. A los 18 años ingresé a la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Colombia, allí empecé a participar en la actividad cultural y política de la ciudad, fundé junto con otros jóvenes ingenuos y soñadores grupos de poesía y teatro, también realicé documentales.

Soy egresado en Letras: Filología Hispánica, Universidad de Antioquia.

En 2015 gané el premio de Crónica: Belén sí tiene quien le escriba, con la obra “La calle, la esquina, el barrio”. Soy docente, periodista y corrector de texto y estilo. En 2018, publiqué la novela, La flor de los 80’s. En 2022, ocupé el segundo puesto en el IV premio de Relato Breve convocado por Las nueve musas, revista digital de España.

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