Las nueve musas

Amr ElWrdany y el misticismo de ser Juntos, Una Sola Carne

Antes de la revolución agrícola cuando el hombre y la mujer convivían con la naturaleza, eran uno solo, no existían ni tenían pretensiones de poder.

Cada uno, sin palabras se designaban labores para hacer crecer, fortalecer y custodiar la familia, la cual no se resumía a solo unos miembros, sino que la familia era toda la comunidad. Las mujeres se encargaban de la educación, de las labores, de la nutrición, del cuidado de los niños y de cierta manera de la estética, a su lado el hombre caminaba junto con otros hombres en busca de alimento, de troncos para construir hogares, caminaba en busca de lugares donde pudiese establecerse en armonía.

Amr ElWrdany
Amr ElWrdany

Los hombres cazaban, eran fuertes y protectores se encargaban de aspectos físicos, y las mujeres se sumergían en aspectos emocionales, espirituales, cada uno sabía su rol, cada uno amaba lo que era sin pretensiones de poder, sin malinterpretar la delicadeza como una carencia o la fuerza como algo brutal. El hombre y la mujer eran Una sola carne, porque comprendían que sus diferencias los hacía semejantes, entendían que eran un reflejo de la sabiduría de la naturaleza donde la dualidad es necesaria para ser una sola creación.

El hombre y la mujer de la antigüedad comprendían que el cielo se refleja en la tierra, que el agua surge del fuego, que junto a las montañas están las volcanes, que cada río tiene su mar, que cada mano tiene su pierna, que el alma tiene su cuerpo, la sabiduría su conocimiento, la palabra su silencio, y que el cerebro tiene dos hemisferios donde lo masculino, lo solar, el yang se hace presente en el hemisferio izquierdo y lo femenino, lo lunar, el yin en el hemisferio derecho. Somos dualidades para ser uno, la naturaleza nos enseña que lo masculino es la concentración y lo femenino la meditación, lo viril decide, lo femenino crea.

Pero esta sabiduría no rige un sexo, rige al ser humano, cada persona lleva en si misma lo masculino y lo femenino. Así, cuando el hombro o la mujer deciden, imponen, se concentran, ejercen su masculinidad, y cuando crea, piensa, siente, ama ejerce su femineidad. Es así como a lo largo del día el hombre y la mujer mezclan, abrazan sin darse cuenta estos dos aspectos, uniendo su energía.

JuntosEn la física cuántica se explica que el universo se contrajo y se expandió, en este acto la contracción -acción masculina- se expandió -acción femenina- haciendo de la Nada Todo. Esta sabiduría al unirse con la mística explica que Dios al contraer su Amor creó y expandió la Misericordia, a través de la Sakina o presencia divina nombrada así por el islam, Shejina por el pueblo judío y Providencia por el pueblo cristiano.

Todo, desde el Principio es dos para ser uno, por eso está escrito en los Libros Sagrados Hombre y Mujer los creó para ser UNA SOLA CARNE. Este concepto no se refiere a cuestiones de género, significa que Dios creó al ser humano con lo femenino y lo masculino en su interior, para que al ejercerlo en sí mismos, lo comprendan y al unirse se conviertan en UNA SOLA CARNE consigo mismos, con su pareja y con Dios.

Como seres humanos al comprender la unión de lo femenino con lo masculino nos volvemos uno con Dios, cuando como pareja nos convertimos en una sola carne el resultado es la comprensión, la confianza, el amor, la verdad, es decir, JUNTOS nos volvemos uno, por ello está escrito que el ser humano no fue creado para estar solo, porque la unidad y su significado se encontrarán en la dualidad. No hay meditación sin concentración, no hay cuerpo sin alma, no hay agua sin fuego, y por supuesto no existe ser humano sin lo femenino y sin lo masculino.

Cada uno de estos puntos trascendentales fluyen en la sabiduría de un gran sabio del islam el Dr. Amr Elwardany, quien explica tomando como base la voz Juntos la profundidad que conlleva SER UNA SOLA CARNE en un mundo donde el egoísmo se ha convertido en el privilegio y donde el individualismo hace contemplar a la otra persona como solo un instrumento.

misticismo Amr Elwardany  enfatiza la necesidad del conocimiento, de la memoria, pero de esa reminiscencia divina que lleva a comprender que el hombre y la mujer fueron creados para ser Uno a partir de la búsqueda y del encuentro diario y cotidiano que surge de preguntarnos quiénes somos, fuimos y seremos, cuestionamientos personales entretejidos en la unión del hombre y de la mujer no solo en cuestión de pareja, sino en el desarrollo de todo tipo de relación, porque el ser humano es un Nosotros que emerge del yo-tú en unión con Dios y la razón.

Amr Elwardany nos lleva a reflexionar si puede existir un agraviado cuando el hombre y la mujer son UNO, porque si somos uno, la ofensa, la agresión la sienten ambos, por ello, hablar, entender, comprender sana, cura y limpia. Y dice: el corazón lleva en sí mismo un ritual de ablución que necesita agua de esperanza con la que lavas el rostro de tu corazón, y con ella lavas las manos de tu corazón de preocupaciones y la cabeza de tu corazón de los malos pensamientos y de las dudas que lo cubren y ensombrecen…

Es decir, cada ser humano debe limpiar de su interior todo lo que lo separa del otro, porque si nuestro corazón, mente, cuerpo, emociones, instintos, sensaciones están limpios podremos ver con misericordia al otro y entender su forma de actuar, escuchando solo así lo que nos separa nos retornará a ser UNA SOLA CARNE.

Aprender a ser uno con el otro hace que cualquier molestia se solucione, porque estar mal nuestra dualidad es como vivir enfermo, en cambio vivir en armonía otorga salud a nuestro interior, a la comunidad y al universo.

hombre y mujerLos cambios de tiempo, de época, de sociedades, costumbres, educación nos guían por caminos distintos, es como si todo intentara dividirnos y conducirnos a  otros lugares como se ha ido desarrollado desde la revolución agrícola, etapa donde el hombre al asentarse deja de percibir a su compañero como un hermano con el cual camina y busca, ahora está establecido y peleará por su tierra; la mujer ya no ve al hombre como el proveedor y compañero ni a la otra mujer como su hermana y cómplice en el cuidado y la creación, ahora es una competencia.

Estas actitudes han aumentado conforme el tiempo avanza, sin embargo, el progreso nos han hecho olvidar lo esencial, que fuimos creados para estar JUNTOS, para aprender juntos, dejando atrás la Competencia, porque no se puede competir con lo diferente, cada ser humano tiene la belleza de la diferencia para siempre estar aprendiendo, para tener la humildad de escuchar, para nunca caer en la tristeza o en el aburrimiento, porque al ser distintos todo es nuevo, por eso cada amanecer es característico, como dicen los antiguos sabios, porque el ser humano necesita saber que nada le pertenece y que siempre hay algo nuevo por lo que vivir y compartir.

El mundo es infinitamente extenso y al mismo tiempo extremadamente pequeño. Se vuelve extenso cuando tienes con quien compartirlo, cuando anhelas mostrar tu realidad a los demás deseando conocer y entrelazar las diferencias, es demasiado pequeño cuando ese mundo se resume en las necesidades propias, al dejar de lado la existencia de los demás, cuando olvidamos que la necesidad del otro se enmarca en nuestro propio cuerpo.

La pierna derecha -lo femenino- da un paso y la pierna izquierda -lo masculino- queda atrás para sostenerla, para no caer, y viceversa, siempre van JUNTOS uno y otro, incluso cuando alguna cae o se tropieza siempre caen y se levantas juntas, en nuestro cuerpo habita la dualidad, dos brazos, dos orejas, dos fosas nasales, dos ojos, pero una sola cabeza, una sola boca y un solo sexo, porque estos son el símbolo de la dualidad forjada Uno.

El mundo, la creación, el pensamiento, la reflexión, cada movimiento necesita de lo femenino y de lo masculino, somos hombre y mujer para contemplar la vida desde diversas perspectivas, para que: cada decisión siempre lleve una dosis de reflexión, cada ley perpetúe la paz de la meditación, para que las oportunidades siempre descubran la creación, porque sólo así la vida se entenderá desde la muerte y comprenderemos juntos lo que conlleva decir de Dios somos y a Dios volvemos.

La religión necesita de la mística, la sabiduría del conocimiento, el alma del cuerpo, la mente de la sexualidad, la vida de la muerte, el cuestionamiento de la respuesta, el desierto de las dunas, el cielo de la tierra y el hombre de la mujer tanto como la mujer del hombre.

Somos UNA SOLA CARNE porque hombre y mujer nos creó de la tierra para vivificarnos de la lluvia del cielo, UNA SOLA CARNE creados de la costilla no de la cabeza para dominar sobre el otro, no de los pies para ser esclavos, de la costilla símbolo de la igualdad, porque Hombre y Mujer nos creó, femenino y masculino para crecer JUNTOS y ser UNA SOLA CARNE alejados de géneros.

Seres humanos que comprenden la femineidad y la masculinidad en su interior, donde JUNTOS en nuestro interior, JUNTOS con otros seres humanos y JUNTOS con Dios seremos UNA SOLA CARNE para como dice Amr Elwardany profundizar en ese viaje hacia la Verdad que invada al ser humano de luz, donde Dios perpetúe y se sumerja en nuestro interior uniendo nuestras percepciones y haciendo que el Hombre y de la Mujer regresen a su unidad, es decir retornen a Allah…


 

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Martha Leticia Martínez de León

Hermeneuta en Libros Sagrados y Lenguas Antiguas.

Maestra en Ciencias Bíblicas y Hebreo Antiguo. Maestrante en Estudios Judaicos por la Universidad Hebraica. Licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de México. Especialidad en islam por la Universidad de Al Azhar de El Cairo, Egipto.

Especialidad en el Pensamiento del Papa Francisco y el Libro del Apocalipsis por el Boston College.

Especialidad en Música Contemporánea (Piano-guitarra).

Generación XXXII de la Sociedad de Escritores Mexicanos (SOGEM).

Ha publicado treinta y siete libros en México, España, Estados Unidos e Italia en diversos géneros literarios y teológicos.

Conferencista a nivel internacional.

Creó y desarrolla la teología del Silencio y de la Carne la cual entrelaza con la investigación mística, científica y musical bajo el nombre de “Lectura gemátrica, pitagórica y cuántica del Séfer Bereshit 1-3 -Hashem se revela a través del Big Bang-

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