Las nueve musas
Dr. Jekyll y Mr. Hyde

La dualidad de la naturaleza humana

Una lectura de «El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde»

Hay obras que sobreviven a su tiempo, pero hay otras que lo hacen describiéndolo, documentándolo concienzudamente. Tal es el caso de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, quizá, la obra más famosa de Robert Louis Stevenson.

Rebajas

En este artículo recordaremos lo que este texto nos dice sobre la dualidad de la naturaleza humana.

  1. La obra

La época victoriana, al parecer, estuvo signada por la duplicidad. Así, en el plano urbanístico, podemos observar, por un lado, la metrópoli, con su multitud anónima, sus carruajes, comercios y cafés, y por el otro, la ciudad vacía, apenas iluminada por la luz de gas, tenue luz que ocultaba lo que realmente ocurría en los oscuros callejones. De la misma forma, en el plano humano, podemos observar, por un lado, al ciudadano de traje y levita, defensor de la moral y las buenas costumbres, y por el otro, al mismo individuo, como un asiduo visitante del submundo prostibulario.

En El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886), Robert Louis Stevenson nos muestra con claridad la existencia de estos dos universos paralelos y, a su vez, nos invita a reflexionar acerca de esa otra dualidad que reside en lo profundo del ser humano: el conflicto entre el Bien y el Mal. Si bien la ficción gótica había explorado en muchas ocasiones la imagen del álter ego siniestro o doppelgänger[1], Stevenson logra mostrar en esta obra la naturaleza dual no solo de un hombre en particular, sino también de toda una sociedad.

Esta novela o nouvelle puede dividirse en dos partes bien diferenciadas. En la primera, el relato tiene como protagonista a Utterson, un prestigioso abogado londinense que lleva a cabo la investigación sobre el misterio que une a los dos personajes que dan título al libro. En la segunda, los dos últimos capítulos —el relato del Dr. Lanyon y la confesión de Henry Jekyll— se ocupan de atar todos los cabos sueltos que pudieron haber persistido a lo largo de la obra.

Es fácil advertir entonces el empleo de dos puntos de vista diferentes. En principio, tenemos a un narrador externo a la trama que regula la información y nos cuenta los hechos, empezando por los primeros encuentros de Utterson con el Sr. Hyde. La narración está realizada en tercera persona, y el narrador es omnisciente. En los dos últimos capítulos, por el contrario, el autor-narrador «delega» su función, y toman la voz sus respectivos protagonistas.

Según cuenta Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, el tema de esta novela surgió de una pesadilla. Desde 1884, Stevenson estaba instalado en la casa Bournemouth, regalo de bodas de su padre. Una noche, en uno de esos períodos en los que su precaria salud lo obligaba a guardar reposo, tuvo un sueño. Al despertar, ya tenía la idea de dos o tres escenas de las que aparecerían en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En tres días estuvo lista la primera versión, pero como no fue del agrado de su esposa, el escritor arrojó al fuego el manuscrito y emprendió la reescritura. La segunda versión terminó por ser la definitiva.

Una muy favorable crítica en The Times del 25 de enero de 1886 impulsó la venta del libro. Dentro de los siguientes seis meses fueron vendidos cerca de cuarenta mil ejemplares. Hacia 1901 ya se habían vendido más de 250.000.

  1. Las teorías darwinianas

Desde un punto de vista estricto, el Dr. Jekyll es un buen hombre y, si se quiere, un profesional respetado. El Sr. Hyde, por su parte, es el mal personificado, un asesino, un ser capaz de pisotear a una niña pequeña simplemente porque ella se interpone en su camino. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, el conflicto no es solo entre el bien y el mal, sino entre la evolución y la degeneración.

En muchas segmentos del relato se indica que la apariencia física del Sr. Hyde provoca desagrado; se lo describe como un ser de «aspecto simiesco», un «troglodita», un ser «apenas humano». Recordemos que Charles Darwin publica El origen del hombre en 1871 —quince años antes de la aparición de Jekyll y Hyde—, libro en el que llega a la conclusión de que la humanidad desciende de un cuadrúpedo peludo con cola, y que este, probablemente, de un antiguo marsupial. Las hipótesis de Darwin van incluso más lejos y alegan que estas etapas de la evolución fueron precedidas en línea directa por una criatura anfibia, y esta, por algún tipo de pez. Este linaje biológico de pesadilla, que negaba el carácter especial de los seres humanos, nutrió muchas de las novelas góticas de finales de la época victoriana. La capacidad de Drácula para transformarse en lobo o en murciélago sería un claro ejemplo de esto; los experimentos del Dr. Moreau sobre los animales desafortunados de su isla, otro. El retrato que Stevenson hace del Sr. Hyde, pues, funciona de manera parecida.

Rebajas

Un dato interesante es que en la novela nunca llega a explicarse cuáles son exactamente los placeres que Hyde obtiene durante sus incursiones nocturnas; tan solo se dice que se trata de algo de naturaleza lujuriosa y aborrecible para la moral que reinaba en aquel tiempo. En relación con esto, vale la pena recalcar que varios científicos de finales del siglo XIX, basándose en cierto darwinismo social, comenzaron a estudiar otras «influencias perniciosas» para la moral humana, tales como el alcoholismo, la drogadicción y los desórdenes de personalidad múltiple.

  1. Vidas dobles, apariencias engañosas

Así como las diferencias físicas entre el Dr. Jekyll y el Sr. Hyde pueden explicarse a través de las teorías darwinianas, sus diferentes personalidades pueden hallar sustento en los numerosos debates de fin de siglo acerca del comportamiento moral y la posible pluralidad de la conciencia. Al escindir la personalidad de su protagonista, Stevenson exhibe de una manera hasta el momento inédita la batalla que se libra en el interior de cada uno de nosotros. A través de Hyde, el respetable Dr. Jekyll puede liberarse de las restricciones impuestas por una sociedad asfixiante, pero sabiendo muy bien que, en última instancia, tendrá que elegir entre seguir siendo quien es y pasar a ser de manera definitiva el otro, el diferente. Como es de imaginar, optar por esto último, significaría el rechazo de todos aquellos que confían en los valores del mundo civilizado. El dilema aquí planteado es ancestral y, por lo tanto, efectivo.

Asimismo, podemos apreciar cómo el frente de la residencia del Dr. Jekyll presenta un aspecto respetable y distinguido, mientras que la parte trasera, por donde el Sr. Hyde hace sus entradas y salidas, muestra un aire sórdido y negligente: dos caras de la misma propiedad que están en sintonía con las dos personalidades de los protagonistas y, al mismo tiempo, una metáfora de la malevolencia que puede haber detrás de una fachada de perfección y refinamiento.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde
John Hunter

Probablemente, la residencia del Dr. Jekyll esté basada en la del famoso cirujano John Hunter[2], cuya respetable y reconocida mansión en Leicester Square, en el siglo XVIII, también tenía un secreto. Con el fin de enseñar y de adquirir conocimientos sobre anatomía humana, Hunter solicitaba cadáveres humanos, muchos de ellos suministrados por sepultureros que robaban tumbas frescas al anochecer. Los cuerpos eran llevados a la puerta trasera de la casa, cuyo puente levadizo conducía a la sala de preparación y al anfiteatro.

  1. Los crímenes ficticios, los crímenes reales

Los fascinantes casos de duplicación descritos en la novela de Stevenson pronto superaron los límites de la ficción. En un giro macabro, acontecimientos de la vida real empezaron a intercalarse con los de la narración. Los crímenes de Whitechapel se produjeron en el otoño de 1888, dos años después de la publicación de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y el verdadero asesino y el ficticio Sr. Hyde fueron relacionados rápidamente por el imaginario colectivo. De hecho, los asesinatos reales terminaron enredándose con la historia. Richard Mansfield, famoso por haber interpretado el papel del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde en una adaptación teatral realizada un año después de la publicación de la novela, donde fue acusado por un miembro del público de ser Jack el Destripador.

Sucede que cuando Hyde ataca a sir Danvers Carew, golpeándolo hasta la muerte con su bastón, de algún modo evidencia la misma ferocidad, la misma intensidad, el mismo modus operandi que el célebre destripador. A esto hay que sumarle el hecho de que el Sr. Hyde, con su «aspecto simiesco», se ajustaba perfectamente a la teoría lombrosiana, que sostenía que los criminales muestran de por sí rasgos visibles que corresponden con su naturaleza delictiva. El Dr. Jekyll, por el contrario, no se ajusta a esta teoría, pero, como sabemos, Jekyll y Hyde son la misma persona. Siguiendo este razonamiento, el público llegó a sospechar que un monstruo como Jack el Destripador podría ser al mismo tiempo un respetable y civilizado caballero, tal como lo era Mansfield.

5 – Conclusión

En El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde nos enfrentamos a la teoría de la doble naturaleza humana, teoría que se manifiesta abiertamente solo después de ocurridos todos los acontecimientos de la novela, incluidos los crímenes del Sr. Hyde y el último eclipse del Dr. Jekyll. El texto plantea entonces que el hombre es mitad ángel y mitad demonio, aunque nos decepcione ver qué es lo que sucede con el «ángel» al final del relato.

naturaleza humana
Póster de película de la película estadounidense Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1920)

Acaso Jekyll sea el que está fuera de lugar, y el hombre no sea verdaderamente dos, sino, ante todo, una única criatura salvaje puesta bajo el control provisional de la civilización, la ley y la conciencia. Si adscribimos a esta hipótesis, el extraño brebaje del Dr. Jekyll solo lo despojaría de las cadenas impuestas por la sociedad civilizada, dejándolo a merced de su verdadera naturaleza, es decir, convirtiéndolo en un ser más movido por el instinto que por la razón.

Ahora bien, si Hyde era tan solo un animal, sorprende que se deleitara tanto con el crimen. De hecho, parece cometer actos violentos contra inocentes sin ninguna razón aparente, excepto la satisfacción que obtiene al cometerlos, algo que ningún animal haría.

Todas estas observaciones nos llevan a pensar que, quizá, la civilización también tiene un lado oscuro. En suma, así como Stevenson afirma en este libro que la naturaleza humana es poseedora de dos caras, el lector, por su parte, tendrá que averiguar lo que estas significan.


[1] Doppelgänger es el vocablo alemán que define al doble fantasmagórico de una persona viva. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, en referencia al «gemelo malvado» o al fenómeno de la bilocación.

[2] John Hunter (1728-1793), cirujano y anatomista escocés, considerado padre de la medicina experimental.


 

Última actualización de los productos de Amazon en este artículo el 2020-12-02 / Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos a los publicados.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Flavio Crescenzi

Flavio Crescenzi

Flavio Crescenzi nació en 1973 en la provincia de Córdoba, Argentina.

Es docente de Lengua y Literatura, y hace varios años que se dedica a la asesoría literaria, la corrección de textos y la redacción de contenidos.

Ha dictado seminarios de crítica literaria a nivel universitario y coordinado talleres de escritura creativa y escritura académica en diversos centros culturales de su país.

Cuenta con cinco libros de poesía publicados:
«Por todo sol, la sed», Ediciones El Tranvía (Buenos Aires, 2000);
«La gratuidad de la amenaza», Ediciones El Tranvía (Buenos Aires, 2001);
«Íngrimo e insular», Ediciones El Tranvía (Buenos Aires, 2005);
«La ciudad con Laura», Sediento Editores (México, 2012);
«Elucubraciones de un "flâneur"», Ediciones Camelot América (México, 2018).

Su primer ensayo, «Leer al surrealismo», fue publicado por Editorial Quadrata y la Biblioteca Nacional de la República Argentina en febrero de 2014.

Su más reciente trabajo publicado es «Del nominativo al ablativo. Una introducción a los casos gramaticales» (Editorial Académica Española, 2019).

Desde 2009 colabora en distintos medios con artículos de crítica cultural y literaria.

las nueve musas eddiciones
  • ayer-soñe-coverv1-1epub