Las nueve musas
Aforismos del Cantábrico VII
Aforismos del Cantábrico VII

Aforismos del Cantábrico V

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Un editor no es gran cosa hasta que ha rechazado publicar una obra maestra.

Los peores aguafiestas son los malos anfitriones.

Le regaló un ramo de flores y ella no se lo perdonó nunca.

En España estamos pasando del sentimiento trágico al sentimiento tragicómico de la vida.

La beatitud es comerse con buen apetito el pollo asado del Ser.

Sin poesía no se puede contar bien una historia.

La gente verdaderamente inculta solo   existe en la ciudad.

Un mundo tan imperfecto como este no puede haberse hecho solo.

Decía que había tenido tantas amantes como depresiones de caballo.

El matrimonio es un más vale pájaro en mano que 100 años de soledad.

El insulto tiene mucho que aprender de la educada insolencia.

El primer síntoma de que uno empieza a envejecer siempre suele ser que renuncia a algún vicio.

Hay personas que cojean porque solo tienen un pie de plomo.

Votar es quitarse un peso de encima.

Lo bueno de que una pareja no esté casada es que se puede divorciar de un portazo.

Ramón Eder

Ramón Eder

Ramón Eder (Lumbier, Navarra, 1952) es uno de los grandes aforistas españoles contemporáneos.

Aunque ha cultivado otros géneros: poesía (Axaxaxas mlö, 1985; Lágrimas de cocodrilo, 1998) o el relato breve (La mitad es más que el todo, 1998), se ha centrado en los últimos años en la escritura de aforismos.

Hasta el presente tiene publicados Hablando en plata (El Híbrido, 2001), Ironías (Editorial Eclipsados, 2007), la antología La vida ondulante (Renacimiento, 2012), El cuaderno francés (Huacanamo, 2012) y Relámpagos (Cuadernos del Vigía, 2013).

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