Las nueve musas
Microrrelatos

Trastorno por atracón

Promocionamos tu libro

—Vamos, yo invito —dijo Andrea.

Bajaron del gimnasio al nivel de parqueaderos, vestidas con leggins y brasieres deportivos. El espejo del ascensor se topó con la imagen de Carla, una mujer joven, de piernas bien contorneadas, glúteos y senos henchidos de orgullo, acompañada de…

—Una omelette de espinacas y jamón y un batido de frutas especial.

—A mí una avena.

Consumidos los alimentos y los comentarios insustanciales, otro pedido surgió en boca de Andrea:

—Un panzerotti de queso y champiñones, otro batido y una galleta de chocolate.

Las mujeres se marcharon al terminar. Andrea en su convertible, henchida de soledad.

José Fernando Suárez Isaza

José Fernando Suárez Isaza

Autorreseña gramatical

Medellín, Colombia, año sesenta y tres. En la distancia, intento adjetivarme objetivamente. Tomo el diccionario: sólo soy un sustantivo común con ansias de calificar.

Me detengo largo tiempo en dos palabras: música y publicidad. Afición y profesión. Paso la página. Más adelante, aparecen diversas expresiones verbales en modo infinitivo, conjugadas de manera irregular y en cantidad variable de tiempo, modo y lugar: Vender, enseñar, transportar…

Escribir.

Me cayó ese “mal de letras” con el sol casi trepado en lo alto. Vinieron las lecturas, los deslumbramientos, los talleres, los aprendizajes. Fiebres muy altas, ideas que rondan, mal dormir. Efectos concomitantes. Algunas historias son ahora aviones de papel (Quitasol, Lexis, editorial U. P. B., Medellín en 100 palabras, Fundación Haceb, editorial Bola de Papel, Mundo de escritores…), valiosos aprendizajes con los que la fantasía se ha echado a volar. Otras, aguardan pista reducidas en hangares: un libro de cuentos, una colección de cien microrrelatos en cien palabras, una novela y un “Cajoncito de recuerdos”. He cometido versos, pero, ¿quién no ha pecado?

Salvo Las nueve musas, que me permite —algo que agradezco— la posibilidad de volar más lejos, es imposible por el momento destacar en mayúsculas un reconocimiento. Puro cuento sería. Mas, sigo aferrado a las letras, como si yo fuera su pronombre posesivo, como si de palabra nos hubiésemos comprometido a estar juntos por siempre en un futuro perfecto.

Corrección de textos

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