Las nueve musas
Teatro Principal de la Ciudad de México

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Un edificio que cuenta tres siglos de la historia del país (I)

En la capital de la Nueva España, cuando nuestro territorio era considerado una extensión de la corona española, nace el Primer Coliseo, edificio destinado a representaciones teatrales públicas, llamado también teatro del Hospital Real de los Naturales de la ciudad de México.

Su cédula de construcción data de 1553, aunque se tiene la idea de que su estructura definitiva no se alcanzaría hasta 1671-1672, cuando la llevó a cabo por la orden de San Hipólito.

El edificio era todo de madera y se levantó en el corral del claustro como era costumbre en la época. Esto estaba ubicado en lo que hoy correspondería a la esquina que forman las calles de Victoria y Eje Central Lázaro Cárdenas.

Las descripciones de la época coinciden en tenía dos pisos, que se entraba por el claustro del hospital y que cada palco tenía balaustradas con celosías, para proteger la identidad de quienes asistían a sus funciones. Su escenario era un tablado de poco más de un metro de alto, con doce metros de largo y casi siete de ancho, pero que además tenía pilastras decorativas para separar el escenario del público.

Funcionaba como casi todos los teatros de la época, con autor principal, que hacía las funciones del director artístico y productor modernos. En 1673 figuraba como autor y director de la compañía del teatro, el español Mateo Jaramillo, a quien sucedió poco después Ignacio Márquez. Desde sus primeros años dominaron las piezas teatrales de texto, casi todas en verso y traídas de España, entonces se van a conocer como comedias, pero también se introdujeron la tonadilla escénica y las primeras zarzuelas barrocas.

Coliseo viejo
Coliseo viejo

El 19 de enero de 1722 fue el último día de la vida de este teatro virreinal.  Después de la representación de Ruina e incendio de Jerusalem o Desagravio de Cristo, el teatro fue destruido por un incendio, acabando con siglo y medio de vida escénica de la capital virreinal.

No se pensó en su reconstrucción porque se buscaba un teatro más acorde a lo que una ciudad de esta importancia se merecía. Así el segundo Coliseo, o Coliseo Nuevo comenzó a construir en el mismo año, pero el gobierno virreinal dispuso que se reconstruyera en otro solar “aparte separada de lo sagrado”.

Juan Francisco de Güemes y Horcasitas
Juan Francisco de Güemes y Horcasitas

Por instrucciones del XLI Virrey de la Nueva España, Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, primer conde de Revillagigedo, el hospital Real compró al mayorazgo de don José Gorráez y Luyando un lote de casas ubicadas en la calle del Colegio de las Niñas (hoy Simón Bolívar), para edificar allí un teatro digno de la ya próspera capital de la colonia, y que se llamaría Coliseo Nuevo. Las obras se encomendaron a José Eduardo de Herrera y a Manuel Álvarez. El 6 de febrero de 1752 comenzaron a derribarse las casas, y a principios de diciembre se inició la edificación, que duró un año.[1]

Sólo tres años tardó su construcción, en 1725 se inauguró el segundo Coliseo. Por las crónicas se deduce que era más amplio y cómodo que el anterior, aunque también fue hecho de madera, estuvo edificado en un terreno entre el callejón del Espíritu Santo (hoy calle de Motolinía) y la calle de las Acequias (avenida 16 de septiembre, número 54). La calle en la que se encontraba este edificio fue renombrada calle del Coliseo Nuevo y este nombre lo llevó hasta 1907. Hoy se llama Bolívar. Esta es su descripción:

…el Coliseo Nuevo se alzaba en cuatro pisos: el superior, con división para hombres y mujeres, era la cazuela en cuyo centro estaba el cuarto o palco llamado de los vuelos, que sostenía una enorme argolla por la cual pasaba la cuerda que llegaba al escenario y se utilizaba para que por ella se deslizasen los ángeles o demonios  que frecuentemente aparecían en las comedias; en cada uno de los dos pisos siguientes había 18 palcos, con balcones de hierro; el piso inferior, o sea, el patio, tenía cuatro líneas de butacas con asientos individuales, y atrás estaba el mosquete, donde los espectadores permanecían de pie. Los palcos ubicados frente al escenario estaban destinados para la familia virreinal.[2]

Teatro Principal
Teatro Principal – Fachada

La primera administración de este teatro estuvo a cargo de los frailes hipólitos, seguramente interesados en usar las ganancias que dejaba en hospitales y obras de nuevas iglesias. En 1756, el gobierno virreinal decidió alquilar el inmueble a Juan Calvo Rendón por cuatro mil pesos anuales. El local tenía capacidad para unas 1, 750 personas sentadas, pensando en un medio aforo promedio por función el alquiler y los gastos aún dejaban grandes ganancias.

Un cuarto de siglo sirvió este teatro como centro de las representaciones de la Nueva España. En sus programas aparecen una gran cantidad de formas musico escénicas de la época: follas, tonadillas, sainetes y zarzuelas, seguramente el primer teatro musical a la europea que se representa en la región y con la primera orquesta especializada en el género. [3] En 1743 comienzan, en este recinto. las primeras óperas italianas representadas en México, la compañía que las produce trae consigo a uno de los músicos pilares del virreinato mexicano: Ignacio de Jerusalem.[4]

El 11 de abril de 1786, se expide el primer reglamento de espectáculos: las Ordenanzas para el teatro, aprobadas por Real Cédula,  y el primer teatro en el que se aplican es el Coliseo Nuevo. Otro decreto real, pero trece años después, prohíbe la ópera en 1799. Al parecer la sociedad estaba exigiendo cambios a la corona y ésta decide que la lírica es una propaganda de subversión, que difunde ideas liberales, pero, sobre todo, anti cristianas, cosa imposible de soportar. Seis años dura dicha prohibición y en 1805 se presenta Il barbiere di Siviglia de Paisiello[5] y El extranjero de Manuel de Arenzana[6], retomando con ello la actividad operística de manera constante y continuada. Pero la guerra de independencia afectaría la actividad artística y provocaría un gran deterioro en el Nuevo Coliseo, a pesar de ello Manuel Corral[7], su director de ese momento, logrará que la actividad operística no se detuviera. En 1821, será el escenario para representar México libre el primer espectáculo dedicado a la insurgencia.

Cinco años después, en 1826, como una forma de rechazo a la tradición española, el Coliseo Nuevo cambió su nombre por el de teatro Principal y con ello, también comenzó una nueva etapa que lo convertiría en un microcosmos lleno de vida, que duró hasta ya entrado el siglo XX.

Fuentes:

Pareyon , G 2007 , Diccionario Enciclopédico de Música en Mexico . vol. 2 vols. , 2nd edn , Universidad Panamericana , Guadalajara, Mexico . https://doi.org/10.31885/2018.00004

  1. Enrique de OLAVARRÍA Y FERRARI: Reseña histórica del teatro en México, 2ª ed. ilustrada y actualizada, por David N. Arce, prólogo de Salvador Novo, Porrúa, cd. de México, 1968.
  1. Manuel MAÑÓN: Historia del teatro Principal en México, Cvltvra, cd. de México.
  1. Jesús C. ROMERO: “El teatro Principal de México”, Carnet Musical, vol.

X, no. 3, cd. de México, mar., pp. 137-140.

  1. Luis REYES DE LA MAZA: El teatro en México durante la Independencia

(1810-1839), vol. XXVIII, Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM,

  1. de México (Estudios y Fuentes del Arte en México).
  2. Anónimo: Constituciones y ordenanzas para el régimen y gobierno del Hospital Real y General de los Indios de esta Nueva España, “mandadas guardar por Su Majestad en Real Cédula de 27 de octubre de 1776”, libro impreso en la ciudad de México, en la Nueva Oficina Madrileña de don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, calle de la Palma.
  1. Anónimo: “Memorias del teatro de J. S. E.”, Diario de México, nos. 844-845,
  2. VIII, cd. de México, 21 y 22 ene.
  3. Enrique de OLAVARRÍA Y FERRARI: Reseña histórica del teatro en México, 2ª ed. ilustrada y actualizada, por David N. Arce, prólogo de Salvador Novo, Porrúa, México, 1968.
  1. Manuel MAÑÓN: Historia del teatro Principal en México, Cvltvra, cd. de México.
  1. Julio JIMÉNEZ RUEDA: “Historia de teatro en la Nueva España”, Boletín del Archivo General de la Nación, t. XV, no. 1, cd. de México, pp. 133-135.
  1. Vicente T. MENDOZA: “Música en el Coliseo de México”, Nuestra Música, vol. VII, no. 26, cd. de México, abr.-jun., pp. 108-133.
  1. Jesús C. ROMERO: “El teatro Principal de México”, Carnet Musical, vol. X, no. 3, cd. de México, mar., pp. 137-140.
  1. — “Efemérides de teatros mexicanos”, ibid., vol. X, no. 121, mar., p. 138.
  2. Gerónimo BAQUEIRO FOSTER: “El arte lírico dramático del Coliseo de

México a la Academia de la Ópera”, El Nacional, cd. de México, 6, 13, 20 y 27 mar.; 3, 10, 17 y 24 abr.; 1º, 15 y 22 may

[1] PAREYÓN (2007): 254

[2] PAREYÓN (2007):254

[3] Se sabe de las representaciones mayas y mexicas de manifestaciones musico-escénicas anteriores a la llegada de los españoles que han sido estudiadas a profundidad pro los investigadores Gabriel Pareyón y Patrick Johanson.

[4] Jerusalem (y Stella), Ignacio de [bautizado Ignatius Dominicus Orontius Joseph Pascali Gerusalemme et Stella] (n. Lecce, Puglia, Italia, 3 jun. 1707; m. cd. de México, 15 dic. 1769). Violinista, clavecinista, organista y compositor.

[5] Giovanni Paisiello (9 de mayo de 1740, Tarento, Italia- 5 de junio de 1816, Nápoles, Italia) compositor que formó parte de la escuela napolitana de la ópera buffa.

[6] Manuel Arenzana (1762-1781) Compositor y maestro de capilla poblano.

[7]Manuel Corral (n. Santo Domingo de la Calzada,Logroño, España, ca. 1780; m. Madrid, ca. 1830). Compositor y director de orquestas teatrales.

Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

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