“Lo más magnífico de las fotografías es que pueden producir imágenes que incitan la emoción basadas en un único tema”.
Brassaï
“Lo más importante es ver aquello que resulta invisible para los demás”
Robert Franck
En la Fundación Foto Colectania de Barcelona se está llevando a cabo una excelente exposición del fotógrafo chileno Sergio Larraín (Santiago de Chile, 1931 – Ovalle. Chile, 2012) que recoge un conjunto de obras realizadas en Valparaíso. Se trata de la serie Niños de la calle, que posteriormente se exhibirá, aunque ampliada, en la Bienal de Fotografía Xavier Miserachs de Palafrugell, localidad de la Costa Brava gerundense. La muestra está producida por Magnum Photos y la organización la han compartido Colectania y la Bienal X. Miserachs.
La exposición se titula El vagabundo de Valparaíso. Consta de 80 fotografías y está comisariada por Agnès Siré, que dirigió la Fundación Henri Cartier-Bresson durante el período 2003-2022. Aunque sea la primera vez que su obra se exhibe en Barcelona, sí que ha mostrado sus trabajos en otros lugares de España como, por ejemplo, en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en 1999, donde se expusieron tres ensayos fotográficos correspondientes a las series de Los niños vagabundos, Valparaíso y Londres, así como obras realizadas de su primera época en Argentina, Bolivia y Chile, además de Francia, Italia e Irán.

La Fundación Foto Colectania está situada en el barrio del Born, cerca del Museo Picasso. Fue creada en 2002. Recientemente ha habido un cambio en la dirección ya que Pepe Font se jubiló después de 25 años al frente de la Fundación, dejando el testigo a la comisaria, editora, docente y directora artística, la italiana Elisa Medde. La Fundación posee un fondo fotográfico de 3.500 obras de 80 autores españoles y portugueses, además del archivo del fotógrafo Francisco Gómez y de fondos de diversos coleccionistas de ámbito privado. Entre los artistas que han expuesto en el último decenio destacan los trabajos de Danny Lyon, Pieter Hugo, Vivian Maier, Saul Leiter, Daido Moriyama, Mary Ellen Mark, Txema Salvans, Martin Chambi, Chema Madoz, Helena Almeida, Carrie Mae Weems, Marcelo Brodsky, Ramon Masats y Sara Moon.
Sergio Larrain está considerado uno de los mejores fotógrafos chilenos. Solamente hay que subrayar que es el primer latinoamericano que formó parte de la Agencia Magnum. A nivel familiar su padre fue un famoso arquitecto y coleccionista de arte, siendo uno de los precursores del Museo Chileno de Arte Precolombino. Larraín se relacionó con varios pintores, entre ellos, el chileno Roberto Matta y el alemán Josef Albers. De todos modos, se decantó por la fotografía, formándose en esta disciplina en la Universidad de Michigan.

A mediados de los cincuenta presenta su primera exposición individual en su ciudad natal. Además, viaja por diferentes países europeos y de Oriente Medio, hasta que decide establecerse en Valparaíso. En 1959 ya forma parte de la Agencia Magnum, considerada una de las primeras y mejores cooperativas dentro del terreno fotográfico. De todos modos, no permanecerá en ella demasiado tiempo, ya que once años después la abandona.
Su trabajo fotográfico se ha visto reflejado en los varios libros que ha publicado. El primero de ellos fue El rectángulo en la Mano, editado en 1963. Tres años más tarde colaboró en el libro Una casa en la arena del escritor y poeta chileno Pablo Neruda. Más adelante, otros libros importantes fueron Chile, London y Valparaíso. Precisamente este libro está considerado como uno de los más importantes que ha publicado.
Su carrera fotográfica fue muy corta, ya que a finales de los sesenta se fue a vivir a Ovalle y después a Tulahuén, localidades situadas al interior del país. De allí aparecen sus últimas instantáneas, debido a que va alejándose paulatinamente de la fotografía para adentrarse en el terreno de la mística y de la cultura oriental, entregándose principalmente a la meditación, el yoga, la literatura e incluso la pintura. Para el mundo de la fotografía fue una gran decepción que no continuara dedicándose a esta disciplina.
Curiosamente su trabajo no llegó a ser conocido por el gran público hasta su muerte, teniendo en cuenta que formar parte de la agencia Magnum ya de por sí era sinónimo de calidad. Asimismo, Larraín puso a la Agencia unas condiciones muy especiales para que no pudiera llevarse a cabo una retrospectiva mientras él estuviera vivo. De todos modos, si se llegó a realizar una en 1999, precisamente la mencionada del IVAM.
Respecto a El vagabundo de Valparaíso, se basa principalmente en la serie Valparaíso, debido a que fue un proyecto que le llevó un largo tiempo de ejecución, teniendo en cuenta que se desarrolló durante seis años, o sea, entre finales de los cincuenta y mediados de los sesenta. Se ven imágenes tomadas en diferentes partes de la ciudad como, por ejemplo, las escaleras, los cerros, los habitantes y, sobre todo, las sombras que a menudo van surgiendo en sus composiciones, originando a su vez una forma muy particular de observar el paisaje urbano. Todas estas experiencias se vieron reflejadas en el libro Valparaíso, publicado en 1991 con la participación de Neruda.
Otra de las series que llenan las salas de Foto Colectania es Niños de la calle, aunque en esta ocasión las instantáneas se producen en la capital del país. Son imágenes que demuestran perfectamente su preocupación por la forma de vivir de la gente humilde o pobre, especialmente la de los niños que vagabundean o simplemente pasean o juegan en la calle. Son fotografías que no suelen agradar a las élites o los políticos ya que reflejan la realidad circundante de una gran parte de la sociedad chilena, como también sucede en muchas capitales sudamericanas.
Complementan la exposición otras dos series, si bien más reducidas, con diferentes escenas urbanas de Santiago y de Chiloé, isla principal del archipiélago del mismo nombre, que se encuentra ubicada muy cerca del Parque Nacional Pumalin Douglas en la Patagonia, donde vivió un año el poeta Pablo Neruda.
De entre las 80 fotografías que constituyen la exposición, hemos elegido algunas para comentar como es el caso de Pasaje Bavesttrello. Chile, 1952, en que se ve a dos jóvenes de espalda, una bajando por una escalera y la otra está detrás suyo, pero oscurecida, como si se tratara de su sombra. La escena tiene un complemento arquitectónico, ya que en primer plano el suelo blanco está iluminado por el sol que contrasta con la joven oscurecida, en cambio ocurre lo contrario con la otra joven. Las dos jóvenes parecen estar inmovilizadas esperando el momento de iniciar el descenso.

De su breve estancia en Italia se exponen diversas fotografías, entre ellas una que realizó en Sicilia. Se trata de La Bienal. Calle principal de Corleone, Sicilia, 1959. En un primer plano aparece la figura de una niña de rostro angelical mirando el cielo mientras en un segundo plano se ve el cruce de dos calles en que un hombre va montado en un burro mientras con la otra mano lleva a otro. El resto de la composición revela la existencia de un pueblo tranquilo donde cada habitante se nueve libremente. De hecho, es como si Larraín quisiera mostrarnos dos fotografías en una sola.

Otra escena que deja huella es Valparaíso. Chile, 1954, en que un marino se apoya en una ventana; delante suyo aparece la figura de un hombre mayor vestido elegantemente que está mirando la cámara. Nos surge la duda de ¿quién de los dos es el verdadero protagonista de la fotografía, o tal vez, lo son los dos?. El espacio que deja entre ambos igualmente puede indicarnos que estamos presenciando el pasado y el presente, o lo que es lo mismo, la vejez y la juventud.
En Bar. Valparaíso, Chile, 1952, muestra el interior de un bar en que la presencia de una joven con mirada complaciente, parece dirigirse al espectador en lugar del marino que se encuentra a su lado, pero sin dirigirse a ella, como si estuviera observando a otra persona. En medio de la composición una caja de refrescos nos indica que la escena sucede en un bar.

En cambio, en la pieza La Isla de Chiloé y Puerto Montt. Chile, 1954, refleja su interés por mostrar dos momentos diferentes en una misma imagen. Representa a una pareja conversando distendidamente en una embarcación. Detrás suyo se observa un velero. Aunque sea una escena intrascendente denota la emoción que transmite el rostro de la joven.
En resumen, la manera de trabajar de Sergio Larrain se la valora por su singularidad y efectividad. Él mismo comentaba que “salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes…”.
(Fotografía de portada: Foto Bar. Valparaíso. Chile (c) Sergio Larrain. Magnum Photos)

















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