Las nueve musas
Teatro Principal de la Ciudad de México

Teatro Principal de la Ciudad de México (II)

Promocionamos tu libro

Un edificio que cuenta tres siglos de la historia del país

En un país naciente, que consideraba la ópera y el teatro musical como una forma de para educar a las mujeres (y, sobre todo, a las jovencitas), cuando la ópera y sus historias aparecían en las novelas de  entregas semanales, de la pluma de nuestros mejores escritores románticos y las bandas de los pueblos, las orquestas de los salones y toda muchacha de buena familia, tocaba las oberturas más famosas, el teatro Principal se erguía como uno de los centros de ocio más importantes de una ciudad que, a principios del siglo XIX, tenía poco más de cien mil habitantes.

Se remodela todavía con el gobierno virreinal en 1806 y a partir de 1826, una vez ganada la independencia se le cambia el nombre a teatro Principal, dejando a un lado un nombre que recordaba a los invasores.  Paradójicamente, la ópera italiana se representaba en español, pero era la favorita del espectador mexicano. Se tiene constancia del debut de la que estaba considerada como la primera gran compañía de ópera italiana que actuó en México: la de Fipo Gallili, que el 12 de septiembre de 1831 actuó en el Principal la cantando Teobaldo e Dorliska de Rossini.

En la década d ellos años 40 del siglo XIX el Principal fue vendido a particulares, quienes consideraron que su subsistencia estaría asegurada si se especializaban en funciones de género chico. Sin embargo, su escenario siguió siendo lugar de grandes acontecimientos, por ejemplo: La oposición pedagógica-musical de Juan Bottesini el 2 de mayo de 1854. Una reunión de lo más granado de la música en México, incluyendo a Jaime Nunó[1], Luis Barragán[2] y José María Pérez de León.[3]

Trece años después, el 5 de julio de 1867, se le ofreció allí función de gala al triunfador de la guerra contra el imperio francés, el general Porfirio Díaz, quién, además,  había ocupado la capital el 20 de junio anterior. En esta gala se cantó por primera vez el Himno Nacional Mexicano la que se cantó por primera vez dicho Himno, que estaba en plena polémica y que gracias a esta gala permitió cerrar la fama de su compositor.

Dicha polémica se basa en que al haberse reestablecido la República muchos de sus adeptos consideraban al autor muy cercano a Santa Anna y por lo tanto contrario a los ideales de la nueva nación que era México en ese momento. Es por ello que, diez días después, cuando Benito Juárez entró a este teatro no se le recibiera con el himno nacional mexicano sino con la obertura de la ópera Martha de Flotow.

El escenario del Teatro Principal también fue el espacio para las primeras operetas que se cantaron en México, producidas por la empresa de Joaquín Moreno, asesorado por Melesio Morales. Estas operetas fueron: La Grande-Duchesse de Gérolstein y Barbe-blue, ambas obras de Jacques Offenbach (1819-1880) e inauguraron la temporada de 1871, la primera en México del nuevo género lírico.

Además de México libre, en 1821, allí se estrenaron otras óperas mexicanas a lo largo del siglo XIX, en algunos casos convivieron con óperas, zarzuelas o revistas musicales, pero también con números circenses o de magia, como era costumbre en la época.

Entre las óperas estrenadas en ese escenario se pueden mencionar: Keofar, de Felipe Villanueva (1862-1893), que se llevó a la escena el 29 de julio de 1893, por la empresa Alcaraz; El rey poeta, de Gustavo E. Campa (1863-1934), estrenada el 9 de noviembre de 1901, por la Compañía de Ópera Italiana de López Pizzorni; y el 2 de mayo de 1902 se presentó en público, en calidad de estreno, la Zulema, de  Ernesto Elorduy (1854-1913), aunque ésta había sido ya representada en el teatro del Conservatorio, en función privada el 22 de enero de ese mismo año.

El terremoto sufrido en el valle de México el 2 de noviembre de 1894, causó daños graves en el teatro, esto obligó a su dueño de ese momento, el señor Verges, a vender el inmueble. El comprador fue el banquero Agustín Cerdán, quien mandó reparar el local para ser reinaugurado el 25 de noviembre de 1895 con la zarzuela Mujer y reina, de Chapí, sobre la vida de Maria Estuardo. En esta función Fernanda Rusquella, sevillana de origen, pero afincada en México por muchos años. Además de Soledad Goyzueta, Vicenta Peral, Enrique Quijada y Constantino Cire Sánchez.

Este fue uno de los principales recintos que estrenó la luz eléctrica a fines del siglo XIX. Esto, aunado al éxito imparable de la tiple española María Conesa -estrella que vivió sus mayores éxitos en este escenario-, al desarrollo de la comedia urbana mexicana y  el naciente género de la revista musical que criticaba la política y sociedad de este convulsionado momento histórico, hicieron de este teatro “La catedral de la tanda”, una forma de producción que integraba diversos géneros como la opereta, la zarzuela, la revista musical y sketch cómico.

Entre las compañías extranjeras de reconocimiento internacional que se presentaron ahí encontramos a la Compañía de Opereta Francesa de Paul Alhaiza (feb. 1879), la Compañía Inglesa Fisher de Opereta (mar. y abr. 1907), y la Compañía Alemana Vienesa de Operetas (nov. 1922).

En 1931, por desgracia el teatro fue reducido a escombros por un incendio:

Eran cerca de las doce de la noche del domingo 1º de marzo de 1931, cuando estalló el incendio que rápida y definitivamente lo redujo a escombros; actuaba la Compañía de Zarzuela y Revistas del zacatecano Roberto Soto, y se representaba El fracaso del sábado, zarzuela de Ruffo y Pardavé con música de este último y de José Palacios; se desarrollaba el cuadro de El radio-sillón, uno de los últimos de la revista, con la cual concluiría la función, cuando se escuchó el grito de “fuego” al incendiarse una cortina que servía de fondo al escenario. Las llamas progresaron con fulminante rapidez, impidiendo la salida de algunos artistas, haciendo perecer en el interior a la característica Carmen Velasco de Jané, y a su madre Concepción N. viuda de Velasco, a la segunda tiple María Lupe Rosales, y a su padre el apuntador Manuel Rosales, a Benjamín Téllez, jefe de utileros y a sus ayudantes, Juan Chávez y Miguel Zurita, a los tramoyistas Jesús R. González, Mariano González y Luis Álvarez, a Daniel R. de la Vega, director de Omega, periódico de oposición, y otras personas más. [4]

Ocho años después es adquirido por la compañía de seguros Latino Americana, S.A. Después del incendio, el teatro Principal fue reconstruido para ser un cine y después, aunque nadie podría creerlo, un estacionamiento. Su demolición definitiva fue en 1949, sin embargo, las redes sociales nos cuentan esto:

Como dato anecdótico, en 1975 María Conesa regresó al lugar de sus éxitos para develar una placa sobre los restos de la fachada; para congregar asistentes al acto, se hizo acompañar de un mariachi que interpretó la Marcha de Zacatecas e incluso la legendaria tiple se animó a bailar en medio de la calle. Posteriormente, esa placa fue removida y la fachada destruida[5]

La gran pregunta es por qué, en un país de cultura milenaria, tenemos la tendencia a destruir nuestros espacios teatrales o no pensamos en reconstruirlos con seriedad.  Hemos perdido obras maestras de la arquitectura escénica, con una historia importantísima para nuestra memoria emocional y para nuestro quehacer escénico. ¿Cuánto más estamos dispuesto(a)s a perder de nuestro legado artístico?

Fuentes:

  1. Enrique de OLAVARRÍA Y FERRARI: Reseña histórica del teatro en México, 2ª ed. ilustrada y actualizada, por David N. Arce, prólogo de Salvador Novo, Porrúa, cd. de México, 1968.
  1. Manuel MAÑÓN: Historia del teatro Principal en México, Cvltvra, cd. de México.
  1. Jesús C. ROMERO: “El teatro Principal de México”, Carnet Musical, vol. X, no. 3, cd. de México, mar., pp. 137-140.
  1. Luis REYES DE LA MAZA: El teatro en México durante la Independencia

(1810-1839), vol. XXVIII, Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM,

  1. de México (Estudios y Fuentes del Arte en México).

2007 PAREYÓN, Gabriel. Diccionario enciclopédico de la música mexicana. Tomo II. Universidad Panamericana.

  1. Facebook. México secreto guiado. “Una leyenda que pocos recuerdan coliseo nuevo o teatro principal. “ 6 de junio. Post.

[1] Jaume Nunó (1824-1908), compositor, concertista, director de orquesta y director de óperas español, autor del himno nacional mexicano.

[2] Luis Barragán (1828-1907). Flautista, pianista y compositor; además médico cirujano.

[3] José María Pérez de León México,(1808-ca. 1890), ejecutante de instrumentos de aliento, director de bandas, compositor y profesor de música, fue pionero en la dirección de orquestas militares.

[4][4] PAREYÓN (2007):1015

[5] 2025. Facebook. México secreto guiado. “Una leyenda que pocos recuerdan coliseo nuevo o teatro principal. “ 6 de junio. Post.

Enid Negrete - Ópera

Enid Negrete

Enid Negrete se ha formado profesionalmente tanto en el medio musical como en el ámbito teatral. Es Doctora en Artes Escénicas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Reside en esta ciudad desde hace quince años, donde ha trabajado como productora y directora de escena de teatro y ópera, así como especialista en archivos operísticos, crítico, profesora y articulista.

Como investigadora fue la primera en estudiar los archivos históricos de los dos teatros más importantes de ópera de España: El teatro Real de Madrid (actualmente consultable en el Institut del Teatre) y el Archivo histórico de la Sociedad del Gran Teatro del Liceo de Barcelona (en proceso de digitalización por la UAB). De 2013 a 2016 fue investigadora invitada del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información “Carlos Chávez” del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, donde realizó el diseño de la primera línea de investigación de la ópera en México.

Desde el año 2006 ha colaborado en diferentes publicaciones especializadas en ópera, música clásica y artes escénicas, tales como Ópera Actual, Opus Musica, La onda, Revista ADE de la Asociación de Directores de Escena de España, Heterofonía y Recomana.cat.

Actualmente es la presidenta de la Fundación Arte contra Violencia dedicada a apoyar a los artistas de escasos recursos, dar formación profesional y difundir el arte mexicano en Cataluña.

informes de lectura

Añadir comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  • Andanzas del Maravilloso Idiota
  • Un viaje hacia la inmortalidad
  • Una mujer frente a la vida
  • Misión Gliese
  • El consejero de Roma
  • Retazos de poemario Absurdo y feromonas

  • En el Lago Español
  • Retazos de poemario Absurdo y feromonas

  • El último experimento
  • Dadme a vuestros rendidos
  • Cuando crecen las sombras