Las nueve musas
HUEY TZOMPANTLI

Huey Tzompantli: un gran motivo de inspiración.

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Mientras espero la inauguración del Huey Tzompantli me he propuesto recrearlo, interpretarlo pictóricamente.

Huey TzompantliY es que el arte mexica es inspirador; como son la escultura y la arquitectura del antiguo Egipto y la Grecia clásica.

Para apreciar la naturaleza sugerente del arte mexica sólo hay que transitar por los pasillos de la estación del metro Pino Suárez (Ciudad de México) hasta dar con el adoratorio de Ehécatl (Dios del Viento) que con gran maestría sintetiza geometrías rotundas y rectangulares…

Inspirador, tan inspirador como el arte maya que catapultó la creatividad del escultor y pintor británico Henry Moore que realizó cientos de “chac mools” de todos tamaños a lo largo de su vida creativa.

Como a muchos artistas, a mí me inspira el Huey (“gran”) Tzompantli que hace siete años se descubrió en el número 24 de la céntrica calle de Guatemala de la Ciudad de México.

Conformado por dos cilindros y una enorme estructura cuadrada, el Gran Tzompantli muestra centenas de cráneos (reales) unidos por argamasa. Con dicho altar se “alimentaba” a Huitzilopochtli, máxima deidad mexica encargada de regular el ciclo vida-muerte.

Al Huey Tzompantli están ligados los nombres de -entre otros arqueólogos y antropólogos- Leopoldo Batres, Manuel Gamio y Eduardo Matos Moctezuma que dicho sea de paso- fue condecorado con el Princesa de Asturias 2022 a las ciencias sociales.

El descubrimiento del Huey Tzompantli es reciente (2015), pero de tzompantlis se viene hablando y especulando desde hace siglos. Los artistas mexicanos de ayer y hoy veneran “estéticamente” sus formas.

cráneosHace casi 60 años, al escultor Manuel Felguérez se le encargó el diseño de la barda que rodea el Museo Nacional de Antropología proyectado en 1964 por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Felguérez concibió una abstracción geométrica de los tzompantlis prehispánicos… Cuando el espectador advierte que la barda del Museo es una celosía conformada por cientos de cráneos, experimenta una epifanía poética.

También geométricos y sintéticos son los tzompantlis de la escultora Angela Gurría. Uno de ellos forma parte del paisaje permanente del CENART (Centro Nacional de la Artes, Ciudad de México); es de cantera y cuenta con 30 cráneos idénticos.

Antes de Felguérez y Gurría, el muralista José Chávez Morado ya trazaba tzompantlis. Y siete siglos antes, los mismos mexicas esculpían tzompantlis con asombrosa maestría. Un magnífico tzompantli esculpido en piedra por los mexicas se encuentra hoy en las ruinas que rodean el Museo del Templo Mayor, a unos metros de Guatemala 26, domicilio del Huey Tzompantli.

arte mexicaCientos de artistas jóvenes se inspiran hoy en los tzompantlis que aparecen en los códices centenarios. Entre nuestros favoritos están la mexicana radicada en España Gabriela Rosado, el juchiteco Sabino Guisu que pinta tzompantlis con humo, el poblano Ariel Hernández Palafox y el oaxaqueño Cruz Vargas realizan variaciones de los tzompantlis que aparecen en el Códice Duran (s. XVI).

Todos ellos pueden presumir nuestra admiración al recrear la estructura ritual llamada tzompantli que en náhuatl significa “hilera de cráneos”.

Pero claro, para cualquier artista nada hay más inspirador como acercarse al modelo original. Por ello nos preguntamos ¿cuándo se inaugurará el Huey Tzompantli? ¿en qué etapa de “limpieza” arqueológica van los trabajos en Guatemala 26?

Recreando pictóricamente la información visual que ya existe sobre el Huey Tzompantli, he logrado sobrellevar mis ansias por ver terminada la labor de los arqueólogos que están dejando descubierta y pulida esta obra tan sagrada como escalofriante para mostrarla (próximamente) al público interesado.

Mientras se inaugura esta gran obra ubicada en la calle de Guatemala 26, ofrezco a nuestros lectores algunos ejemplos de mi serie “TZOMPANTLI”.

Imágenes y texto de  Alejandro Acevedo 

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