Las nueve musas

Entrevista con un viejo amo

“No cabía error sobre el poder que aquel hombre ejercía sobre mí. Me corría cada vez que me ponía en movimiento, como un buen juguete de cuerda. No era cuestión de insaciabilidad, sino de inevitabilidad de la respuesta. Hiciera él lo que hiciera, siempre, inevitablemente, terminaba yo por correrme. Tan solo variaban los preludios.”

 Este extracto pertenece a la obra de Ingeborg Day, publicada bajo el pseudónimo de Elízabeth Mac Neill y conocida por el título de “Nueve semanas y media”; una brevísima novela autobiográfica que comienza con las siguientes palabras:

“La primera vez que nos acostamos me sujetó las manos por encima de la cabeza. Me gustó. Él me gustaba. Era hosco, en una forma que se me antojaba romántica; era gracioso, brillante, tenía una conversación interesante, y me daba placer.”

 La autora confiesa sus problemas anteriores para llegar al orgasmo en una relación convencional. incluso después de innumerables contorsiones, y de repente la fascinación por el poder que ejerce sobre ella este hombre hosco desata lo que tanto tiempo llevaba reprimido en su interior. Desde luego lo que se narra en “Nueve semanas y media” es una relación de bondage y sadomasoquismo, y no una historia de amor… ¿o sí?

Por más que el peso de lo aprendido obstaculice la entrega a una relación semejante hay que reconocer que para una mujer resulta irresistible un hombre gracioso, brillante, con una conversación interesante y que encima nos dé placer.

Ante un hombre como ese se accionan todos los resortes que nos mueven a abrir las piernas. El fenómeno quedó reflejado con el éxito de taquilla que supuso el estreno de “Nueve semanas y media” en el cine durante la década de los 80, y más recientemente en el éxito de ventas en todo lo relacionado con la trilogía de Grey. La historia de ¿amor? entre Grey y Anastasia Steele llegó a movilizar autobuses de mujeres en busca de disfrutar la exhibición en el cine de la película: un fenómeno digno de estudio.

Al hilo de “Cincuenta sombras de Grey” surgió el libro de una periodista británica titulado “Diario de una sumisa”, de nuevo publicado bajo pseudónimo. Sophie Morgan reflejó en la novela su propia experiencia de sumisión, insistiendo en que la misma “fomenta la buena comunicación en la pareja porque no solo discutes honestamente sobre cuales son tus fantasías y cómo llevarlas a cabo, sino también tus límites y las cosas que no estás dispuesto a hacer.”

Lo cierto es que existe una auténtica comunidad BDSM que lo entiende como un modo de vida tan natural como el resto de los mortales entendemos el propio. El deseo de comprender cómo una mujer, en pleno auge de la liberación feminista, puede desear ser sometida e incluso esclavizada me ha llevado a mantener conversaciones con miembros de esta comunidad, y lo que he descubierto resulta cuanto menos sorprendente. La definición general del BDSM insiste en considerar que, por encima de todas las cosas, consiste en una relación de cuidado mutuo. Algunas sumisas consideran el BDSM como una actividad profundamente feminista, liberadora y necesaria.

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Valérie Tasso es sexóloga, y saltó a la fama con la publicación de su libro “Diario de una ninfómana”, donde relataba muchos de los conocimientos adquiridos durante los años en que ejerció la prostitución. Fue de las primeras mujeres en tomar como algo natural la libertad de ser prostituta por vocación, y también de las pocas que se atrevieron a firmar un libro de contenido tan escandaloso con su propio nombre.

Hay pocos escritores que se atrevan con la literatura erótica a cara descubierta. Dominique Aury, que fue tan arrojada para componer “Historia de O” con objeto de mantener excitado a su amante, no lo fue para publicar el libro con su nombre y usó el pseudónimo de Pauline Reage. Xaviera de Vries, que es todo un icono de la liberación actual, firmaba todos sus escritos como Xaviera Hollander, incluyendo su sección erótica en la revista Penthouse, “Querida Xaviera”, que calentó al españolito medio de la Transición, y a media humanidad. La llamaban “La Madame alegre” porque también retrató su vida como prostituta en “The happy hooker

viejo amoEntrevista con un viejo amo

El hombre que tengo delante descubrió su verdadera identidad alrededor de los treinta años, hace más de dos décadas. El descubrimiento le aterrorizó por no entender que su ser reclamaba cosas que habían estado prohibidas y vetadas. Con las -para él- benditas redes pudo explorar sobre sus sentimientos y descubrió con asombro que existían muchas personas como él. A raíz de ésto comenzó una investigación exhaustiva sobre el tema que le motivaba; una vez tuvo suficientes datos  entendió lo que era y dejó de pensar en sí mismo como un monstruo. En la red pudo desarrollar, en principio virtualmente, su recién adquiridos conocimientos y experimentar con mucho asombro la gran sensación de no estar equivocado.

Estamos solos en una sala privada dentro de un hotel. Lo que vamos a hablar necesita intimidad para que mi entrevistado pueda abrirse, pero la realidad es que resulta un hombre inquietante. Le pregunto cuál es el trato que se le debe a un Dominante, y tras un silencio durante el que me observa con mucha seguridad me autoriza a llamarle de usted. Tiene una mirada profunda que demuestra inteligencia, y su voz no es menos profunda. Todo en él es atrayente, y la naturaleza de la primera pregunta es inevitable:

¿Estoy en peligro con usted?

Nunca, porque para que existiera un peligro yo no tendría que ser un dominante, sino un maltratador. Es una capa que usan muchos para terminar realizando malos tratos.

Por lo que he investigado, mucha gente confunde esos conceptos.

Existe un gran tópico sobre el BDSM y los malos tratos. Esto es completamente falso. Porque la entrega siempre se hace voluntariamente. El Dominante tiene que tener sumo cuidado con nunca dañar física ni psíquicamente al dominado, y le entrega solo lo que éste reclama. La entrega no tiene por qué ser siempre la misma ni al mismo nivel.

¿Qué es exactamente el BDSM?

Literalmente, Bondage y sadomasoquismo. Bondage es la gran escuela japonesa del arte de atar a las personas, y creo que nadie necesita que le expliquen en qué consiste el sadomasoquismo. Esa sería la descripción literal, pero después está cargada culturalmente según el grupo étnico donde se realice; por ejemplo, como connotación, en Asia los dominados suelen tener vello en las zonas púbicas, mientras que en los grupos anglosajones y latinos los dominados suelen ir completamente depilados. Y digo “suelen” porque cada dominante decide el estado físico de su dominado.

No crea que se centra solo en esto. Aquí volvemos a la escuela europea y sobre todo a la consideración personal del Dominante: mientras en la escuela anglosajona, incluyendo su rama alemana, y la escuela japonesa, la relación es más impersonal y se basa más en el sexo. La escuela latina, que va menguando paulatinamente en el tiempo y cediendo paso a las antes citadas, se estila implicar los sentimientos como cosa ineludible. De hecho, se establece entre Dominante y dominado una conexión especial que no puede darse en otro tipo de relación, por la profundidad de la entrega y la confianza que se da entre ellos.

¿De verdad existe esa conexión entre Dominante y dominado?

El BDSM no solo se manifiesta en la sexualidad, sino en miles de actos cotidianos. Tenga en cuenta que el Dominante siempre entrará en la psique del dominado, y aunque siempre intentará que esa entrega vaya a más, esperará a saber cuándo y hasta qué punto quiere avanzar.

Esto se consigue observando las reacciones físicas y psicológicas  a los estímulos que recibe el dominante. Llegará un momento en esta relación en la que el dominado no podrá nunca dejar de estar excitado sexualmente ante la presencia y las palabras de su Dominante. Aunque existe una gran carga sexual, no lo es todo, Si no existe una verdadera entrega afectiva y emocional esa pareja terminará rota. Todo lo que le estoy contando constituye una descripción muy breve de la escuela latina de BDSM.

¿No le parece a usted que el dominado se encuentra en un plano inferior al Dominante?

Señorita, creo que está usted completamente equivocada. Es el Dominante el que se encuentra siempre en una posición de inferioridad ante el dominado. Usted se preguntará por qué, y yo se lo voy a resumir en dos palabras: el respeto no se impone, se gana; y el Dominante debe tener siempre el temple necesario para conseguir el respeto y la entrega del dominado, y esto no sucede nunca automáticamente. Toda relación BDSM que no sea prostituida comenzará por unas charlas en las que el Dominante internará por todos los medios y con toda la delicadeza de su alma entrar en la psique del dominado. Por lo tanto siempre el Dominante tendrá en cuenta que está en manos del dominado: una sola palabra del dominado puede destruir al Dominante.

¿Entonces cuál es la naturaleza de esa relación?

Muchas personas pensarán que no puede haber romanticismo en una relación de dominación, y eso viene provocado por la ya comentada falsa creencia de que son abusos. Si alguien ha entendido algo de lo que he querido explicar se dará cuenta de que para la verdadera entrega del dominado hacia el Dominante no solo puede existir lo sexual, sino un amor profundo; y para el dominante saber como no pasar el limite para no dañar requiere esa misma entrega de amor y un control sobre sus propios instintos. Por lo tanto, si leemos verdaderas novelas románticas os daréis cuenta de que para llegar a ese tipo de entrega es necesario romanticismo puro.

 ¿Romanticismo?

Hay infinidad de escuelas y términos en el BDSM.  Muchas solo buscan placer, pero como todos sabemos esto solo termina dejando vacío. Despues hay otra escuela, que es la que yo considero real: en la que la persona dominada es el tesoro más preciado para el dominante. Esto significa que se establece una relación de confianza y amor entre las dos personas. El dominado siempre entrega su alma y pone a disposición de su dominante todo su ser, y a su vez el Dominante entrega su alma al dominado y tendrá siempre sumo cuidado en no dañarle.

Sin embargo también hay prostitución en el BDSM…

El BDSM, como casi todo lo relacionado con el sexo, tiene una forma prostituida para mi forma de pensar. Hay un BDSM de pago que realmente para mí no merece la pena ni comentar. A diferencia de la escuela latina, la anglosajona es mucho más fría y muchas veces no intervienen los sentimientos. Por eso en esa escuela se ve el intercambio de dominados o su alquiler por dinero.

¿Hasta qué punto puede haber un componente de psicopatía en este tipo de actividad sexual?

No entiendo cómo usted puede calificar de psicopatía a la entrega y el amor. En un amor mal llamado convencional ¿existe la psicopatía? O en la expresión de los sentimientos más íntimos de las personas? Si entramos en el campo de clasificar las cosas porque son diferentes nos podríamos ir a las incongruencias que a veces se van   si usted quiere llamar psicopatía al hecho de manifestar los sentimientos que muchas personas llevan dentro y no se atreven a manifestar por no ser socialmente aceptados. Entraríamos en un campo de la dictadura de la masa, cuando realmente lo que importa en una relación entre dos personas es que sea consentida y compartida.

¿Nunca le han preguntado acerca de si la práctica del BDSM puede considerarse una desviación patológica?

Sí que me lo han preguntado. Y le repito: ningún sentimiento consentido entre dos partes puede ser malo. La expresión del amor no solo puede ser una: hay múltiples, y en múltiples facetas. Comprendo que mis palabras van a ser malinterpretadas y tergiversadas. Pero el amor es un grito de libertad, y quien no comprenda esto no merece amar ni ser amado. Y si hay tantas dudas sobre lo que digo. ¿cómo es posible que una novela vainilla como “Cincuenta sombras de Grey” haya cautivado a tantas mujeres, y en su intimidad hayan soñado con ser la protagonista? No sé si todo ésto le deja claro a usted que no puede existir una psicopatía cuando  de lo que hablamos es de sentimientos.

Otra cosa es que usted me pregunte si puede haber alguna desviación entre algunas de las personas que practican BDSM; y a ésto solo puedo responder ¿quién soy yo para determinar la normalidad de una relación? Si entramos en el campo de lo que es normal y admisible o no normal y reprobable, entraremos en un terreno pantanoso del que han salido muchas dictaduras y muchas morales impuestas, con lo que las personas se han sentido mal consigo mismas por tener deseos propios. Yo he visto cosas que la horrorizarían: una esclava azotada hasta sangrar, y para mí personalmente esa idea me produce inquietud y repulsión, pero reconozco que si ella lo deseaba y su Amo también, yo no puedo juzgarlo. Vuelvo a repetir que el BDSM siempre es consentido. Si entramos en lo no consentido tengo que decir que son malos tratos, abusos, y algo que me repugna hasta la saciedad.

Usted seguramente no sea nadie para juzgarlo, pero la psicología sí. De hecho, la práctica del sadomasoquismo se contempla en el psicoanálisis como un deseo subyacente de muerte y autodestrucción. Otras facetas, como por ejemplo la fuerza en el acto sexual, la contempla Freud como una respuesta inconsciente al deseo de toda mujer de ser violada.

Ahí tiene usted una prueba del efecto que puede causar utilizar la cocaína como medio de curar el furor uterino. Como usted comprenderá la psicología es incapaz de analizar los sentimientos de las personas: simplemente los cuadricula. Y si no, que algún psicólogo me describa eficientemente lo que es el amor.

Yo podría describírselo como el deseo del bien del otro.

Esa es una gran mentira, porque el amor es egoísta. Siempre esperamos recibir.

Si yo me enamorase de usted, ¿qué tendría que esperar recibir?

Amor, respeto y cuidado. Y aun a riesgo de parecer paternalista, protección; ya que si usted me entrega su cuerpo, su alma y su corazón -que eso es Amor-, qué menos que yo le corresponda con lo mismo, y toda mi protección.

¿Tendríamos que reflejarlo en un contrato, como en “Cincuenta sombras de Grey”?

Yo tengo uno mucho más real, con diez puntos. No hace falta contrato cuando la entrega es real. Eso forma parte de la parafernalia anglosajona. Yo redacté mi propio contrato para mis esclavas y nunca pedí que lo firmaran.

¿Ha tenido muchas esclavas?

Sumisas, perras y como excepción esclavas ha habido de las primeras muchas, de las segundas menos, y de las últimas solo dos. Mi alma espera conseguir la tercera. ¿Quiere ser usted esa tercera?

Creo que yo preferiría ser Dominante a ser dominada.

Con todo mi respeto creo que es una figura proyectada. Si usted en su intimidad, sin contárselo a nadie y solo para usted, se hace una imagen mental de un hombre poniéndola de rodillas y quitándose el cinturón, pregúntele usted a su sexo si se mojó o no. Ahí tiene la respuesta de su verdadera sexualidad. No tiene que dar una respuesta sobre esto ni a mí ni a nadie, únicamente a sí misma. Si la imagen es a la inversa, también le dirá a usted lo que demuestran sus sentimientos. Lo único que le pido es que sea totalmente honrada, ya que nadie va a saber su respuesta a lo que usted sienta prescindiendo de los convencionalismos sociales y culturales.

Por mi profundo conocimiento de la psique femenina, arriesgándome a proclamar algo de lo que nunca se puede estar seguro, le aseguraría a usted que el 80% de las mujeres quiere ser dominada en algún plano de su psique.

Con eso estoy de acuerdo. Y creo también que el movimiento feminista coarta y limita ese deseo.

Si usted me está preguntando cuál es mi opinión sobre el movimiento feminista yo le contestaría que en su momento tuvo su razón de ser. Creo que las mujeres siempre han sido el pilar de la sociedad; siempre han sido las fuertes. Es una vanidad machista creer que el hombre ha sido el fuerte. Las mujeres son capaces de defenderse por sí solas sin que nadie tenga que sacar su bandera. El movimiento feminista se ha convertido en una forma de capar a los hombres. Los malos tratos, el abuso y la discriminación de la mujer solo caben en mentes pequeñas. Por desgracia se está catalogando todo de una forma absurda. El abuso es abuso sea contra quien sea. La apropiación por parte de cualquier movimiento de los sentimientos y anhelos de las personas es una dictadura: nadie debería decirle a nadie lo que es correcto y lo que no en materia de sentimientos. El movimiento feminista actual está llegando a un punto en el que parece ser que no hay dos sexos: solo uno, y el otro está marginado. Se está marginando al hombre por ser portador del falo.

En cambio en la antigüedad se le adoraba, precisamente, por ser portador del falo, ¿En el BDSM hay mucho de eso?

Como ya he comentado yo concibo el BDSM como algo consentido. Por lo tanto, la entrega del dominado tiene que pasar por la adoración del falo de su Dominante, ya que éste, solo por el mero hecho de excitarse demuestra que su entrega surte efecto. Es una regalo para el dominado. El que crea que la excitación del Dominante es por el cuerpo del dominado que se vaya al sexo vainilla, en donde ésto se produce muy habitualmente. En una verdadera relación BDSM siempre será la entrega, el dar sin esperar, la entrega del Yo más profundo, lo que excitará al Dominante.

Si nos ve tan capaces de protegernos a nosotras mismas, ¿por qué una de las prestaciones de una relación con usted sería precisamente el encontrarse protegida?

Porque no me preguntó contra quién tendría que protegerla.

Pues usted dirá…

Contra usted misma.

La revista agradece sus comentarios. Muchas gracias
Yolanda Cabezuelo Arenas

Yolanda Cabezuelo Arenas

Yolanda Cabezuelo Arenas es un espíritu libre, extraño equilibrio entre la estricta educación conservadora y la influencia librepensadora de su padre José Luis Cabezuelo Holgado, insigne abogado que durante muchos años lo fuera del Consulado de Italia en Sevilla, ciudad donde era conocido por su erudición.

De su madre, Laura Arenas Green, perteneciente a una familia aristócrata y aficionada a las Artes, hereda el de verbalizar y hacer visible la realidad. Hay que recordar que es sobrina de Luis Arenas Ladislao, conocido fotógrafo cuyo legado diera a la belleza de Sevilla proyección internacional, incluso la Sevilla secreta de la más estricta clausura en e Sevilla oculta, Sevilla eterna y Semana Santa en Sevilla.

Su tatarabuelo, Isauro López-Ochoa y Lasso de la Vega, fue un periodista perseguido por sus ideas liberales; fundador de la revista El Avisador, que contaba con la colaboración de Javier Lasso de la Vega, José Gestoso, Luis Montoto, Antonio Machado y José de Velilla, entre otros.

El ambiente familiar propició el trato desde niña con personajes destacados de las Artes, recibiendo una formación esmerada en el estudio de la Historia, Literatura, Música y Pintura, faceta que perfeccionó en la escuela de Artes Aplicadas y oficios artísticos de Sevilla. También fue alumna de José María de Mena en la escuela de Arte dramático, llegando a interpretar y dirigir obras como Cinco horas con Mario, La vida es sueño, Don Juan Tenorio y La casa de Bernarda Alba.

La principal temática de sus escritos ligeros se centra en el comportamiento humano. Para estudiarlo no ha dudado en introducirse en distintos ambientes sociales, incluso marginales. Aunque reconoce que “habría podido evitar conocer a algunas personas, he aprendido la importancia de los valores viendo las consecuencias que sufren quienes viven sin ellos”.




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