Las nueve musas
DEBER

Dos deberes muy distintos

Vivimos en un mundo en que continuamente estamos reclamando nuestros derechos, y hacemos bien, qué puñetas. Sin embargo, a veces debemos recordar que también tenemos unos deberes…

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A ver, que no era de ese tipo de deberes de los que quería hablar, pero la introducción me va a servir para entrar en materia. Como habéis podido leer, he escrito «debemos recordar» y no «debemos de recordar». Ahí está el asunto, la diferencia entre «deber» y «deber de».

El Diccionario Panhispánico de Dudas lo tiene muy claro; resumiendo, viene a decir que:

  • Deber + infinitivo denota obligación
  • Deber de + infinitivo denota suposición.

Hasta aquí es lo que se estudia, o se debería estudiar (deber + infinitivo, ¿veis?), en la escuela. Y como con ejemplos todo se entiende mucho más clarito, aquí va uno.

Si decimos «debe de llover» es una suposición. Puede que estemos en un sótano desde el que no vemos la calle, y entonces le comentamos a nuestro compañero o compañera de encierro: «debe de llover ahí fuera, porque huele a humedad que no veas». Suponemos que llueve porque huele a humedad.

Si decimos «debe llover» manifestamos una obligación. Hemos salido del sótano y somos agricultores que vamos a inspeccionar nuestro terreno. Entonces exclamamos: «debe llover ya para que no perdamos la cosecha». Si no llueve, nos arruinamos. Para nosotros, es obligatorio que llueva.

Qué cosas tiene el lenguaje. Le quitamos al verbo un simple «de» y lo convertimos en un pequeño dictador.

Si seguimos la RAE, con la que podemos o no estar de acuerdo, pero es la que de momento manda en esto de la lengua, vienen ahora unas puntualizaciones.

Con el sentido de obligación, no hay duda: «debe» siempre tiene que ir seguido del infinitivo, sin ninguna preposición. No importa que en los medios de comunicación, como indica la Fundéu, se utilice a menudo —de manera errónea— «deber de + infinitivo» para expresar obligación. No voy yo ahora a insultar a los periodistas, pero sí me gustaría darles un toque de atención para que tengan en cuenta este tipo de detalles. Las personas que se ganan la vida con la lengua deberían conocerla bien.

Y si ese mal uso es común entre los periodistas, no digamos nada en la red. Sin buscar mucho, podemos encontrar esta página del blog www.ejemplode.com en que nos quieren enseñar las características de la noticia. Estos profesores no tienen ningún reparo en decir que « la noticia debe de tener claridad», «las noticias deben de ser veraces», o que «en la noticias debe de haber objetividad».  Vamos que suponen que así son las noticias, pero tampoco lo tienen del todo claro.

La principal puntualización, sin embargo, se observa en el uso del sentido de suposición. Ahí el Diccionario Panhispánico de Dudas sí nos ofrece la posibilidad de suprimir el «de», con lo que ya nos la ha liado.  Y encima nos dice que este uso se admite en la lengua culta, y todo porque lo ha usado Vargas Llosa, según el ejemplo que ponen («Marianita, su hija, debe tener unos veinte años»).

Sea como sea, como nosotros no somos Vargas Llosa, si queremos hablar y escribir correctamente, más nos vale atenernos a la norma básica, que, recordemos, es usar el deber sin más compañía que el infinitivo para obligación y con el bastón de la preposición «de» para probabilidad o suposición.

Y ahora debo dejaros, que ya debéis de estar cansados

Antonio J. Cuevas

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