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Arte digital y NFT´S a juicio: el caso Bored Apes

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Hace unos días el boom del mercado del arte se vio inmerso nuevamente en un espacio de controversia, esta vez gracias a la tendencia en descenso del valor de las criptomonedas durante el último año, una situación que ha afectado a millones de usuarios de la red 3.0 y que era cuestión de tiempo para que el mercado del arte digital y los NFT se vieran involucrados.

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Esto se detonó cuando se hizo pública la noticia de un procedimiento legal procedente de varios coleccionistas especializados y amateurs, que parecen haber agotado su paciencia contra lo que podríamos considerar la casa más importante de subastas del mundo, ya que los denominados “Bored apespiezas digitales en formato NFT, sufrieron una estrepitosa caída en su valor económico, lo cual llevo a propietarios de estas piezas, a acusar a esta y otras entidades participantes de prácticas denominadas como “misleadingly promoted” (publicidad engañosa el término más cercano), porque el comportamiento de su inversión no tuvo el resultado esperado.

Pero aquí sería bueno reflexionar en que buscaban los coleccionistas al momento de su adquisición, si su proceso de compra iba dirigido a tener una obra de arte con todos los riesgos que implica, o tener una buena inversión capital. La dirección es importantísima, pues si el reclamo se dirige por actividades comerciales o por la denominación artística como valor comercial, cobra una relevancia en la práctica de otorgarse asimismo como institución, la capacidad de denominar imágenes digitales como arte o en su caso como valores de a inversión económica, dos ramas cercanas, pero en el campo de acción completamente diferentes.

Y aquí es donde puedo pensar y recordar cuando personas tanto interesadas en el fenómeno y amistades vinculadas en el mundo del arte, nos preguntamos tantas veces si particularmente esta expresión era arte. ¿Cómo podía una imagen repetida tantas veces, con ciertas modificaciones, ser considerada como tal y venderse en precios tan exorbitantes? Yo recuerdo que una de las respuestas más comunes era el aceptar esta definición por solo estar en el mercado, es decir, tener el respaldo institucional. Por supuesto, todos conscientes de que esta definición aceptada era totalmente temporal y con muchos riesgos de conservarse o desaparecer.

Esta no es la primera vez que pasa, pues recordemos cuando artistas que hoy son considerados emblemáticos de muchas disciplinas artísticas, vivieron en condiciones deplorables en su vida diaria pues su producción no tenía valor alguno en el mercado durante su periodo con vida, o el caso de cuantas obras en el mercado vendidas como ARTE por diversas instituciones, han terminado en bodegas o en colecciones privadas en una especie de “economic standing”, pareciendo que conservan su valor pero al final del día, siendo rodeadas por el desinterés o el olvido histórico.

Y es que la complejidad de determinar un objeto como ARTE y venderlo, es más complicado de lo que pudiera pensarse, y la colocación de este adjetivo, parece ser sumamente incierta si se quiere considerar exclusivamente desde el factor económico, una constante cada vez más repetida desde el espectro capitalista de nuestros días. Si bien la inversión simbólica y capital fue de un gran riesgo y aventurada en todos los sentidos tanto de las casas de subastas como de los coleccionistas, es claro que el formato NFT-hiperpop en serie que parecía más un tropo coleccionable que un elemento artístico digital de profundidad simbólica, generaba muchas dudas desde el principio tanto en su definición per se, como en su comportamiento mercantil.

Por supuesto la resolución jurídica que llegará en meses o años tampoco podrá aportar a la pregunta que nos hicimos y seguimos haciendo si estas producciones son ARTE (con mayúsculas), pero si nos demuestra la realidad cruda que muchos inversores y casas de subastas en medio del criptofervor olvidaron, y es que la historia nos ha demostrado que el peso de denominar objetos como ARTE sosteniéndose exclusivamente por las instituciones, es una carga que regularmente no pueden soportar.

Será interesante observar entonces en los próximos meses, como el desarrollo de este juicio interactúa con el circuito del arte y el hipercapitalismo, y por supuesto, también como el juicio histórico artístico que está más allá de una resolución legal que evalué una práctica fraudulenta o no, irá conformando y construyendo el circuito contemporáneo del arte digital.

Luis Cortés

Luis Cortés

Luis Cortés es Maestro en Estudios del Arte por la Universidad Iberoamericana.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Guadalajara, Curador en jefe Galería CM, miembro del programa Dinamizador Territorial SUS-TER-Erasmus 2020 Universidad de Florencia-Universidad de Caldas.

Docente de la Escuela de Artes del Instituto Cultural Cabañas. Orcid: 0000-0002-8058-053X

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