Las nueve musas
Lo que las cartas dicen

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La enunciación y el enunciado. Son conceptos que, a partir de las primeras décadas del siglo XX, permiten pensar a la escritura y sus motivaciones y sus formas; a los que escriben; a quienes leen de otra manera.

Las cartas y las palabras

La carta -el enunciado- como tal, en estos tiempos, ya no es lo que era. En estos tiempos la velocidad, la deshumanización, la virtualidad, el fragmentarismo, la espectacularidad, la fugacidad han transformado las formas de comunicar, de comunicarnos, de crear relatos concretos que concretan los discursos en esos relatos. Rápidamente: a principios del siglo XX, cuando todavía existían esos relatos (concretos, contantes y sonantes, en papel y tinta) los sujetos se comunicaban por medio de cartas. Las cartas son esos enunciados. Así crecieron la filosofía, el arte, la ciencia. Cartas entre pensadores, filósofos, científicos, artistas, admiradores, enamorados, lectores, críticos, amigos.

En esas cartas, en esos enunciados empiezan a hacerse fuerte las voces de quienes enuncian y, entonces, la enunciación. La enunciación expone la subjetividad: el yo y el tú aparecen en el mensaje, la primera persona (yo) es quien crea el mundo; la segunda (tú) es a quien se le habla. Entre ellos, el discurso que dice más de lo que está allí escrito. Se dice la intención, el silencio, la emoción, lo no dicho. En las cartas -que son enunciados de sujetos- se escriben las palabras que deberá leer el destinatario; asimismo, en las cartas -que también son enunciaciones- se suponen los deseos, las intenciones, los motivos, las historias no explicitadas que, también, deberán leerse. En la enunciación de las cartas no solo está el presente, están el pasado y el futuro.

Como forma de relacionarse, como manifestación de un deseo, como diálogo demorado, las cartas se transforman de comunicación intersubjetiva a género literario plasmándose lo intrasubjetivo, las cartas consolidan el género epistolar donde se pasa del relato subjetivo inmediato a la usina de discursos sostenidos por formas de la primera persona que se construye como tal (como subjetividad ficticia) al mismo tiempo que construye una segunda persona igualmente ficticia.

Las cartas inventan las voces de los que hablan al escribirlas y de quienes las leen. Las cartas crean discursos y realidades posibles. Desde que las cartas se señalan como forma escrita en un mundo literario, las voces que allí hablan, fundan literatura. Y, entonces, las cartas que originalmente Manuel Puig escribe a su familia desde Europa primero y desde USA, después, dejan de ser la comunicación cotidiana e íntima entre Toto y la querida familia para devenir una narrativa dialógica que oscila entre voces.

Las cartas entre los hermanos Vincent y Theo van Gogh, además de mostrar las eventualidades de la vida a final del siglo XIX y principios de siglo XX, presentan el diálogo que adelanta los planteos estéticos que fundan y sostienen la vanguardia.

Las cartas y yo

En 1992 Ediciones Orión publica mi primer cuento, un cuento para chicos, “Lápices con punta”, y si bien no se trata de una carta tradicional, la historia se va construyendo en forma de diálogo (telefónico) entre Manu y Rodri, dos niños. Manu, desde su lugar de infante, descubre el amor hacia Jose (Josefina, su compañera de banco en la escuela) sacándole punta a sus lápices, y se lo cuenta a ese otro, que no habla pero que él construye en su discurso:

… Y sí, Rodri. Yo te dije, mi hermana es una tonta. Mi mamá y la mamá de Jose, se confunden.

Yo no quiero besar a Jose hasta ahogarme. A ella tampoco le gustan esos besos.

Yo solo quiero ver sus lápices con punta.” (Badano, 1992, 55).

Un poco después se publican (hoy están perdidos) unos librillos con relatos para chicos, relatos breves, con magia, con sorpresas, donde el mundo infantil es contundente y verdadero. El cuento “Sinfonía en papel de caramelo” así nace: con magia y sorpresas, contundente y verdadero. Muchas veces, este cuento se escuchó bellamente en la voz de Daniel Britto:

Queridos Reyes Magos:

Este año traté de portarme mejor que el pasado. Cada vez que alguno de mis hermanos quiso un juguete se lo di y no lloré de rabia por dárselo. Cuando mi abuela me mandó a tomar el mate cocido obedecí casi casi sonriendo… y… y cuando mi papá me dijo que le diera de comer a las ovejas también lo hice, no le dije ni una vez que después, que más tarde. Bueno, a lo mejor la única macana grande fue que le robé un cigarro a mi tío el domingo que vino a visitarnos. Pero no lo fumé, se lo cambié a Roberto por unas figuritas.

Bueno, ahora va el pedido, atención: quiero un bandoneón.

Un beso, Juanchi.

La carta a los Reyes Juanchi la había escrito como dos meses antes del cinco de enero, todavía las clases no habían terminado así que pudo corregir la ortografía y revisar la letra…

En 2015, mi cuento “espiadecupidoarrobaamor.com” recupera la sustancia epistolar en el formato de carta de lectores digital. (En 2013 el cuento obtuvo un reconocimiento de El Centro Cultural Rosalía de Castro ROAC 2045. Fue publicado).

Estimada Espía de Cupido y perdone usted que le diga estimada, ¿le parece mucho? Pero es la primera vez que escribo una carta así que no sé muy bien cómo se hace ni se dice estimada o no se pone nada. Claro que sé escribir, mando mensajes de texto, mails, chateo. También hago notitas para no olvidar cosas importantes de todos los días, más para mí que para otro; vivo sola con mi gato y una amiga me habló de este correo sentimental virtual y por eso le escribo estimada Espía de Cupido porque quiero escribir una carta (…)

Estimada Espía de Cupido. Hoy le mandé una carta a él, pocas palabras porque no quiero robar más palabras de nadie, tampoco decir mentiras y menos que menos atarme a palabras mentirosas que poco entiendo; hoy le escribí en la carta -no sé si se escribe de otra manera- la postdata. No te quiero más, le escribí y me fui. Ahora estoy en el Chaco de vuelta. Gracias por todo, Sandra Lucero.

Y en Bendecidas (o las bien dichas) (Editorial Nueva Generación, 2022) el cuento “La carta” dice:

…Encontré entre muchas cosas tu nota, tu carta y la leí: “te extraño” dice y te sentí cerca. (…)

Te extraño me escribiste alguna vez y ahora encuentro esa carta tuya y entonces me doy cuenta que, una vez más, podés decir las cosas que yo no puedo, incluso sabés adelantarte a los hechos (si parecés un soldado estratega)… (Badano, 42, 43).

Las cartas y la literatura

Las cartas, primero, como medio de comunicación y después, como texto producido, como literatura habilitan a estudios, observaciones, análisis que se encuentran, directamente, en el terreno de la escritura literaria: las cartas no se escriben (y/o) no se leen solamente para/por un destinatario puntual, determinado, identificable; las cartas como producciones literarias muestran el ejercicio de la lengua que investiga, propone, renueva. Son cartas devenidas literatura.

Con las cartas literarias se exploran otros lugares de las voces que escriben, se amplía el espacio de escritura, de lectura, de mundo narrado.

Con las cartas literarias el espacio de la escritura sigue mostrando que las palabras, por suerte, son en la pluralidad.

Valeria Badano

Valeria Badano

Narradora, ensayista, dramaturga.

Profesora universitaria en Letras (UM), Licenciada en Letras con orientación en Lingüística (UM), Especialista en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu).

Docente universitaria.

Miembro del Consejo Editorial de la revista literaria Alba de América del Instituto Literario y Cultural Hispánico, California, USA.

Premio Anual Mujeres Innovadoras 2010, en el rubro Letras, Senado de la provincia de Buenos Aires.

Publicaciones de estudio: Madres, Madrazas, Matronas. De las representaciones familiares (sociales) y las figuraciones femeninas (textuales) en producciones de escritoras argentinas de los siglos XX y XXI. (Gayheart ediciones, 2023); De cómo me hice escritora y feminista… (Ser Seres, 2019); Escribir para chicos (Nueva Generación, 2011); Las otras miradas. Historia de mujeres (Nueva Generación, 2009); La voz abismada (Nueva Generación, 2007).

Publicaciones de ficción: “Bendecidas (o las bien dichas)” (Editorial Nueva Generación, 2022); El cuaderno azul y otras páginas (Como pez en el cielo, 2019); “El cuaderno azul” (Ser Seres, 2018); “La sororidad es un cadáver exquisito” con Catalina Zuloaga (Ser seres, 2019). “Mi mamá me mima” (Ser Seres, 2019), Yo no quiero el paraíso y otras páginas (Como pez en el cielo, 2015); Indisciplinadas, todas (Turmalina, 2012).

Publicaciones de ficción para niños: ¿Miedo, yo? (Editorial Nueva Generación, 2021). “¿Cómo ser un verdadero fantasma? (publicación digital. Amazon). Microficciones “La veleta” (Un mundo de papel, CIILU-UNT, 2014); Aunque parezcan mentiras (GEA, 2010); Lo que ellos no saben y Cuentos increíbles (GEA, 2007); Decires de la palabra perdida. Trilogía en un acto. (Macedonia, 2008)

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